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El Power Point, dios de la cultura audiovisual
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Edición 309

El Power Point,

 dios de la cultura audiovisual

 MARCELO COLUSSI*


 

QUE EL DESARROLLO¬†cient√≠fico-t√©cnico surgido en Europa y luego expandido por todo el mundo en estos dos √ļltimos siglos ha sido fabuloso y cambi√≥ la historia de la humanidad de una manera sin precedentes, es incontrastable.¬†

Los cimientos intelectuales de ese cambio -la moderna ciencia matemática que se mueve por conceptos- llegaron para quedarse, y su impronta en la cultura humana ya no puede tener retrocesos. 

En esa l√≠nea, entonces, son pensables descubrimientos, inventos e innovaciones sin un l√≠mite preciso: ¬ŅSe llegar√° a producir vida artificial?, ¬Ņa viajar en el tiempo?, ¬Ņa acumular tanto poder destructivo como para terminar con el sistema solar o la galaxia completa? Tal como se perfila hoy el desarrollo de nuestra capacidad productiva, todo esto es pensable -¬°y posible!¬†

Ahora bien, despejemos rápidamente un espejismo: Cuando hablamos de un desarrollo casi sin límites de la revolución científico-técnica moderna, debemos tener muy claro dos cosas: a) que la misma está al servicio de la gran industria, del gran capital, y b) justamente por lo anterior, sus beneficios no llegan a la totalidad de los seres humanos.

Por el contrario, si bien la potencialidad de la acci√≥n humana hoy por hoy podr√≠a resolver de cuajo problemas que a√ļn contin√ļan siendo end√©micos (el hambre, muchas enfermedades, el trabajo forzado, muchas formas de los miedos m√°s primitivos), la realidad nos confronta con que los avances de las ciencias no se reparten con equidad.



Hablando de espejismos, entonces, cuando mencionamos el desarrollo de la tecnolog√≠a moderna, no olvidemos que una cuarta parte de la humanidad no dispone de energ√≠a el√©ctrica, y un 20 por ciento no tiene acceso a servicios de agua potable. Ni mencionemos ya que las dos primeras causas de muerte, pese a la diosa-ciencia, siguen siendo el hambre y las diarreas. Y la tercera causa es la violencia (dos muertos por minutos a nivel mundial por un arma de fuego, lo cual lleva a preguntar entonces por el sentido del desarrollo tecnol√≥gico: ¬ŅSirve para matarnos?, ¬Ņpara perpetuar injusticias que nos matan?)

Se habla hoy con insistencia de la "era de las comunicaciones", pero ante ello no debe dejar de recordarse que un tercio de la poblaci√≥n del planeta est√° a no menos de una hora de marcha del tel√©fono m√°s pr√≥ximo; y el Internet apenas si lo usan un 10 por ciento de los habitantes del orbe (lo usan -¬Ņusamos?-, no olvidarlo, entre un 25 y un 30 por ciento de los casos, para consultar pornograf√≠a.)

Los seres humanos vivimos de espejismos, de enso√Īaciones. Y la ciencia lo sabe. En los albores de la psicolog√≠a social, a principios del Siglo XX, ya Gustave Le Bon lo anticipaba: "La masa no tiene conciencia de sus actos; quedan abolidas ciertas facultades y puede ser llevada a un grado extremo de exaltaci√≥n. La multitud es extremadamente influenciable y cr√©dula, y carece de sentido cr√≠tico".¬†

Y todo el desarrollo de distintas ciencias sociales no hizo sino corroborar y ampliar ese saber posteriormente; la sociolog√≠a, la semi√≥tica, la psicolog√≠a de la comunicaci√≥n, lo saben y lo ense√Īan con claridad meridiana.

Pero m√°s a√ļn lo saben los factores de poder. Si no, no ser√≠a posible el auge impresionante y siempre creciente de los medios de comunicaci√≥n de masas, uno de los grandes y m√°s notorios s√≠mbolos de la explosi√≥n cient√≠fico-t√©cnica del siglo XX, siempre al servicio de los poderes opresores: "En la sociedad tecnotr√≥nica el rumbo lo marca la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados, que caen f√°cilmente en el radio de acci√≥n de personalidades magn√©ticas y atractivas, quienes explotar√°n de modo efectivo las t√©cnicas m√°s eficientes para manipular las emociones y controlar la raz√≥n" (Zbigniew Brzezinsky, asesor presidencial de James Carter e ide√≥logo ultra conservador, mentor de los tristemente c√©lebres Documentos de Santa Fe).



No muy distinto al reino animal, la imagen nos atrapa, nos subyuga. Imagen, hipnosis, espejismo constituyen un continuum que desemboca en la fascinación, la cual es, sustancialmente, la ausencia de pensamiento, de análisis, de crítica. El auge de la cultura de la imagen, que marcó la segunda mitad del siglo XX y parece no tener fin, determina en muy buena medida la manera en que concebimos nuestra realidad.

En otros términos: importa más la presentación que el contenido. Se vende cualquier cosa (productos necesarios o innecesarios, candidatos políticos o religiones, se vende la felicidad, se vende el paraíso y la gloria, etc., la lista es interminable) más por su colorido, por la cosmética con que se la recubre, por la superficialidad ruidosa y hedonista con que se la presenta, que por sus cualidades reales. En esa lógica entra la cultura del Power Point.

Hoy por hoy, este programa para presentaciones con elementos multimediales ideado y comercializado por el gigante Microsoft, es ya un icono obligado en lo tocante al mundo de los negocios, el del ámbito académico y el de las comunicaciones en general.

¬ŅFacilidad¬†o trampa?

El avance tecnológico resuelve problemas, facilita las cosas, torna todo más sencillo; a veces. A veces con costos excesivos (recordemos el desastre medioambiental en curso, ocasionado por el mismo "progreso" que nos trajo también, a no dudarlo, tantos beneficios).

Pero a veces también, y esto podemos verlo fundamentalmente en el campo de las comunicaciones -ámbito donde estamos tan cerca del circuito de la hipnosis, del espejismo irreflexivo-, el modelo en juego en el desarrollo científico-técnico refuerza y aprovecha desde la lógica del poder nuestra humana condición de ser manipulables, tontos, banales, boquiabiertas e infinitamente influenciables.

Sin dudas se podrá decir que la aparición de la aplicación Power Point debe ser saludada como un interesante aporte al desarrollo: facilita las presentaciones, las hace más amenas, va contra el aburrimiento de tediosos discursos. Quizá. Pero no es menos cierto que también refuerza nuestra capacidad de fascinarnos con los ojos desorbitados y con la baba chorreándonos. Quien se fascina, claro está, no piensa.

¬ŅLlegaremos a presentar la Metaf√≠sica de Arist√≥teles, o el Quijote de Cervantes, o la teor√≠a de la relatividad o el Capital de Marx, tambi√©n en Power Point? ¬ŅSer√° que eso torna temas complejos en menos aburridos y m√°s light, o estamos alimentando la cultura de la inmediatez superficial y la c√°psula? (hay que decir tip para estar a la moda).

Una c√°rcel nueva

¬ŅEs el Power Point un s√≠ntoma que hemos entrado de lleno en la cultura del manual, del instructivo banal y ligero? El Tao Te King o la Fenomenolog√≠a del Esp√≠ritu, por ejemplo, o el Hamlet, pueden trocarse as√≠ en el "Manual para pensar lo humano, su historia y su sentido en el universo" (en 3 diapositivas), o en el "Manual del sentido tr√°gico de la vida" (en 4 diapositivas con efectos sonoros).

En otros t√©rminos: ¬ŅAyuda positivamente este nuevo instrumento, o ratifica el triunfo de la imagen a costa del an√°lisis razonado? Quiz√° todo esto no es sino una est√ļpida exageraci√≥n: El programa Power Point es una herramienta, y nada m√°s; de c√≥mo se use la herramienta depende el impacto.

Pero quizá no: tal vez muestra el mundo que el desarrollo científico-técnico y su aplicación por los poderes fácticos van construyendo -pareciera que sin vía de retorno, o al menos con esa intención para algunos: Explotando de modo efectivo las técnicas más eficientes para manipular las emociones y controlar la razón.



EL GIGANTE GR√ĀFICO

Microsoft PowerPoint


ES UN PROGRAMA¬†de presentaci√≥n desarrollado por la empresa Microsoft para sistemas operativos Microsoft Windows y Mac OS, ampliamente usado en distintos campos como la ense√Īanza, negocios, etc. Seg√ļn las cifras de Microsoft Corporation, cerca de 30 millones de presentaciones son realizadas con PowerPoint cada d√≠a. Forma parte de la suite Microsoft Office. En √©l fue un creador del sistema.



Es un programa dise√Īado para hacer presentaciones con texto esquematizado, animaciones de texto e im√°genes predise√Īadas o importadas desde im√°genes de la computadora. Se le pueden aplicar distintos dise√Īos de fuente, plantilla y animaci√≥n. Este tipo de presentaciones suelen ser m√°s pr√°cticas que las de Microsoft Word.
PowerPoint es uno de los programas de presentación más extendidos. Viene integrado en el paquete Microsoft Office como un elemento más, que puede aprovechar las ventajas que le ofrecen los demás componentes del equipo para obtener un resultado óptimo.

A mediados de 1980, dos productores de software en una peque√Īa oficina en California llamada Forethought, Inc. Estaban desarrollando calladamente el primer software de presentaciones gr√°ficas para la computadora personal. Los primeros esfuerzos de estos dos productores de software fueron poco recompensados. Una serie de compa√Ī√≠as inversionistas declinaron invertir en dicho programa, que era conocido como "Presenter" y estaba dirigido a la plataforma Mac, espec√≠ficamente a la computadora personal Apple II. Pero Bob Gaskins, due√Īo de la compa√Ī√≠a Forethought, Inc., y el coproductor del programa, no perdieron las esperanzas. Despu√©s de dos a√Īos de negociaciones (1985-87), vendieron por fin la compa√Ī√≠a y su software a la gigante Microsoft Corporation (Bill Gates) por la suma de catorce millones de d√≥lares USA.¬†

*Rebelión

https://www.facebook.com/marcelo.m.colussi




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