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Edición 378

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El cambio comprometido

2018-2024

Eduardo Pérez Haro

T-MEC y desarrollo endógeno.

EL 30 DE NOVIEMBRE DE 2018 se suscribe el Tratado M√©xico, Estados Unidos, Canad√° en relevo del Tratado de Libre Comercio que entr√≥ en operaci√≥n el 1¬į de enero de 1994. Una consecuci√≥n que en todo momento parec√≠a expuesta a las veleidades del extravagante presidente estadunidense, y al eventual rechazo que pudiera perfilarse por parte del entonces presidente electo en M√©xico, sin embargo, ninguna de estas posturas ten√≠a una base de posibilidad real. Habr√≠an de imponerse las fuerzas reales del entramado comercial entre estas naciones. M√©xico cedi√≥ y Canad√° tambi√©n, Estados Unidos se impuso en lo fundamental.

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Mucho habrá que analizar y enjuiciar sobre las particularidades de cada capítulo, pero a reserva de ello, podemos advertir que el acotamiento que sufre la práctica de importaciones para la integración de productos hechos en México con vistas a su exportación al mercado norteamericano, como se sucede en la industria automotriz, donde el porcentaje de integración regional se eleva de 62% a 75% con el agregado de que esta porción de componentes y partes se hará por cualquiera de los tres países, siempre y cuando un mínimo de 40% provenga de empresas cuyos salarios se paguen a 16 dólares por hora. Y la exportación podrá ser de hasta dos millones 600 mil unidades vehiculares, con lo que México queda jaqueado.

Nuestro pa√≠s no hizo la tarea tras la firma del TLC, pues el tiempo de desgravaci√≥n, que para este caso fue de 20 a√Īos, no lo aprovech√≥ para instalar capacidades propias de tecnolog√≠a e infraestructura que a estas alturas le hubieran permitido enfrentarse en mejores condiciones a la competencia mundial y de Estados Unidos. En lugar de ello, opt√≥ por la ganancia f√°cil, prefiri√≥ descansar en la explotaci√≥n de fuerza de trabajo barata, importaciones de partes y componentes y, conceder prebendas en servicios y tarifas para asociar a las firmas extranjeras con lo que M√©xico logr√≥ un crecimiento extraordinario de sus exportaciones, al grado de ganarle posibilidades a la empresa norteamericana. ¬°Pero oh sorpresa!, Estados Unidos nos llama a la mesa de negociaciones y revierte las condiciones para los pr√≥ximos 16 a√Īos que tendr√° de vigencia el Acuerdo. Y aunque esto que decimos aplica para la industria automotriz, en general pauta la l√≥gica del nuevo instrumento comercial.M√©xico no podr√° integrar con partes importadas en un alto porcentaje del veh√≠culo final y, a la vista, no tiene capacidades para producir esas partes internamente, mucho menos con salarios hasta diez veces mayores a los que paga y cuando lo haga ser√° hasta una cantidad determinada de veh√≠culos pues lo que sobrepase tendr√° un impuesto para el comprador, que lo hace tan caro como inviable. Ante esas condiciones, gran parte de la industria automotriz podr√≠a salir del territorio nacional.

No hubo integración gradual

El modelo que hab√≠a posibilitado ‚Äúel milagro mexicano‚ÄĚ daba de s√≠ desde mediados de los a√Īos 60. A principios de los 90, el libre comercio ya era el c√≥digo de intercambio que sobreven√≠a a nivel mundial y a cuya preponderancia nadie escapar√≠a. Bajo el imperativo de la circunstancia, M√©xico se ajust√≥ a la alianza propuesta en el marco del TLC, pero no hizo lo propio, tampoco Estados Unidos y ah√≠ est√° este √ļltimo, cascabeleando la m√°quina en una ‚Äúguerra comercial‚ÄĚ contra China, pero eso es harina de otro costal, aqu√≠ lo importante es reconocer que M√©xico se desentendi√≥ del proceso de integraci√≥n gradual de un aparato productivo interno desaprovechando los ingresos por exportaciones y de la renta petrolera, y al no hacerlo ahora est√° desprovisto de capacidades para responder a las condiciones impuestas en el nuevo Acuerdo comercial.

La mec√°nica de importar para exportar queda arrinconada a su menor posibilidad, por lo que el esfuerzo de reindustrializaci√≥n se coloca en el centro de la estrategia del cambio que no puede ser concebido sin este eje ordenador. No obstante, este imperativo coincide con el sentido expreso del ahora presidente de la rep√ļblica de poner en el primer plano de la estrategia el desarrollo del mercado interior, empero no puede quedar atrapado en una idea meramente distributiva como motor del crecimiento. Todo acomodo distributivo tender√° a su agotamiento si no existe una estrategia basada en el ingreso competitivo desde la capacidad y desarrollo end√≥genos.

Una ecuación que parece simple, pero que no termina de mostrarse en el lugar preminente que tendría que ocupar con todas sus características y alineamiento de factores, sectores y arreglos políticos y legales. El proceso de reindustrialización en cuestión, por principio de cuentas, tiene que resolver el piso básico de educación, ciencia, tecnología e innovación, capacitación, aprendizaje socio-institucional, alinearlo al acoplamiento de nuevas tecnologías que crucen en el grado y pertinencia posible de cada sector, rama, producto, a efecto de integrar bajo esa premisa las redes de valor y desde la égida del Estado alinearlo a un patrón de producción-consumo concordante con la vida buena dejando de auspiciar productos nocivos a la salud, al medio natural y proclives a la inseguridad y la violencia.

Sin moralinas ni prohibiciones

Habr√°n de sucederse producciones contaminantes, afectaciones del medio natural, manipulaciones medi√°ticas y muchas formas del flujo dominante de ofertas y consumos nocivos, pero que, en principio, no corran con el auspicio del Estado, a efecto de canalizar las fuerzas y recursos p√ļblicos para posicionar o reposicionar patrones de ampliaci√≥n del mercado como base de crecimientos con perspectivas constructivas que vayan desplazando la vor√°gine del mundo con direcci√≥n de la sobreproducci√≥n virtual de mercanc√≠as tradicionales y por consecuencia a la crisis, incluso, la guerra, que nadie advierte porque ah√≠ est√°n los maquillajes de la pol√≠tica, la econom√≠a, el discurso y las comunicaciones medi√°ticas, pero que en el fondo se alcanzan a escuchar los crujidos de su eventual eclosi√≥n.

La ecuación del desarrollo tiene pues, un principio de aprendizaje acorde a los umbrales tecnológico-productivos que dominan las condiciones medias de producción y por ende la formación de precios de todas las mercaderías a nivel del sistema-mundo, digamos que este es un requerimiento ineludible de la economía que habrá que concebir, mas no vuela por el hecho de concebirlo, es preciso que se convierta gradualmente en una discusión de las sociedades de base. La ecuación sin representatividad no es poder verdadero y poder sin ecuación para el desarrollo no tiene futuro.

La diferencia entre los países no desarrollados y los países desarrollados o en ascenso como los escandinavos o buena parte de los asiáticos, está en la conjunción del desarrollo endógeno y el concurso internacional, lo que no implica la sugerencia de una dicotomía simple. Cada país se resuelve en una vía específica en función de sus bases históricas, culturales, de localización geográfica, de instituciones y capacidades, con expresión reconocible en la correlación de fuerzas sociales y políticas.

La reindutrializaci√≥n como eje ordenador y la educaci√≥n, ciencia y tecnolog√≠a son premisas del desarrollo interno, que implican m√°s que mercado interno de consumo final promovido con el gasto p√ļblico. Se precisa desagregar la v√≠a y arraigarla en la conciencia de las sociedades de base con inclusi√≥n de roles o la correlaci√≥n de fuerzas que se alcanz√≥ el 1¬į de julio, tarde o temprano, puede revertirse ante el descuido de vertebrar la capacidad de competitividad-ingreso, m√°s a√ļn en el marco del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canad√°.

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Educación, reindustrialización y nuevo acuerdo comercial

Educación, reindustrialización y nuevo acuerdo comercial, es la ilación de términos con los que analizamos, el sustrato (sociedad participante) social inscrito en un proceso de aprendizaje capaz de involucrarse en el cambio tecnológico-productivo que media para superar el atraso, no sin enfrentar un entorno adverso que, ya ejemplificábamos con referencia al nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá. No obstante, el asunto exige más.

La cuesti√≥n es que el complejo de educaci√≥n-ciencia y tecnolog√≠a, precisa de enfoque y m√©todo, recursos presupuestarios que se tornan limitados y adem√°s debe sortearse a adversarios de dentro y de fuera. La reindustrializaci√≥n no se reduce al consabido tr√°nsito a la gran industria como se nos presentaba el asunto en los a√Īos del desarrollo estabilizador a principios de los 60¬īs, pues ahora, presupone del cruce inform√°tico-electr√≥nico en todos los procesos productivos, am√©n de construir la capacidad de producci√≥n de medios de producci√≥n sobre esa base y con ventaja comparativa basada en la especializaci√≥n, a efecto de darle pertinencia de realizaci√≥n a la producci√≥n nacional en el marco de la guerra comercial de la que el nuevo acuerdo comercial con EE.UU. y Canad√° es s√≥lo una expresi√≥n regional.

Estados Unidos amenaza con desencadenar un problema de proporciones que pueden ir de una aton√≠a en el crecimiento econ√≥mico a una recesi√≥n global. A √ļltimas fechas, se atraviesa una tendencia bajista del mercado burs√°til en el plano internacional, que advierte una mala perspectiva del comercio y la producci√≥n mundiales, donde la Reserva Federal como Banco Central de la Uni√≥n Americana se cubre con el incremento recurrente de las tasas de inter√©s, a efecto constre√Īir el cr√©dito y el consecuente flujo de dinero que se les convierte en presi√≥n inflacionaria, pero m√°s all√° de este efecto no deseable en la ortodoxia neoliberal de la pol√≠tica econ√≥mica, lo que preocupa es que las pol√≠ticas de ayuda monetaria no se han traducido en crecimiento econ√≥mico expansivo y s√≠, en un riesgo de alcanzar deudas impagables que terminar√≠an por colapsar al sistema financiero.

Donald Trump, no comparte estas cautelas de la FED (como se le nombra informalmente al Federal Reserve System), pues el presidente norteamericano considera que su gobierno est√° articulando una econom√≠a de crecimiento a partir de la disminuci√≥n de impuestos por ingresos con que se favorece la inversi√≥n, cosa que resulta verdadera cuando se observa que la tasa de crecimiento del PIB se coloc√≥ por encima del 4.0% al cierre del segundo trimestre de este a√Īo, sin embargo, lo hace en medio de un creciente d√©ficit comercial y de la balanza de pagos, un crecimiento del nivel general del endeudamiento que se propicia por las bajas tasas de inter√©s, que por lo dem√°s se financiariza en el mercado burs√°til, revelando un trasfondo de fragilidad en la producci√≥n y el comercio norteamericanos.

En otras palabras, se pide prestado a tasas bajas para especular con la expectativa de tasas altas en las bolsas de valores, pero las bolsas de valores que representan las acciones de las empresas no se incrementan por una mejor√≠a en la perspectiva de mercado para los bienes y servicios que representan sino por la oferta y demanda de las acciones per s√©, esto es lo que se llama una financiarizaci√≥n especulativa. De manera que crece la deuda al lado de ganancias burs√°tiles sin amparo en la producci√≥n y comercio de bienes y servicios con riesgo de entrar en declive, como se viene dando a √ļltimas fechas.

La parte fea del asunto

El problema es que estas contradicciones entre el crecimiento y los desequilibrios, que se traduce en una discusión entre el presidente de los Estados Unidos y el Banco Central (FED) de la primera economía del mundo, al resto de las naciones les representa un incremento en las tasas de interés en el crédito (incremento tácito de la deuda), un encarecimiento del dólar (incremento tácito de insumos, refacciones, partes y maquinaria de importación) y el endurecimiento del comercio exterior del que toda nación depende en grado alguno y con especial acento en el comercio con los Estados Unidos (mayores dificultades de acceso a los mercados de exportación), o sea que nos complica los costos del desarrollo interior antes de imaginar cambios de cualquier índole.

El asunto se redimensiona cuando las dificultades del vecino pa√≠s del norte se dan en un contexto donde las secuelas de las crisis de hace una d√©cada no s√≥lo se expresan como dificultades para engranar un crecimiento sostenido en Estados Unidos y la asunci√≥n de medidas beligerantes contra el resto del mundo sino que naciones importantes de As√≠a, Europa, √Āfrica y Am√©rica se empantanan en la acumulaci√≥n de distorsiones que les colocan ante la imposibilidad de servir de contrapeso frente a una desaceleraci√≥n del crecimiento, un colapso financiero o una recesi√≥n en la principal econom√≠a del planeta, con lo que se presentar√≠a una precipitaci√≥n en ca√≠da libre configurando una complicaci√≥n de dimensiones y caracter√≠sticas in√©ditas.

Puede parecer catastr√≥fico, mas no decirlo dentro de los escenarios posibles en alguna forma relaja el cambio posible o le expone en mayor grado frente a las expectativas sociales que se comprometieron el 1¬į de julio. Ser√° menester, darle seguimiento al entorno que aqu√≠ se esboza y retomar, el sentido de nuestro trazo reflexivo, a prop√≥sito del complejo de educaci√≥n-ciencia y tecnolog√≠a y la reindustrializaci√≥n que vienen aparejadas como el cig√ľe√Īal del motor de cambio en las capacidades productivas donde guarda importancia la ecuaci√≥n tecnoproductiva o modelo que subyace a la pol√≠tica econ√≥mica y de gobierno.

Claramente dos cuestiones; dar seguimiento a los riesgos de la economía mundial y adentrarnos a la discusión del qué se produce y el cómo se produce, cuánto se produce y para quién se produce, aspectos que ya hemos planteado como las cuestiones que nos permiten organizar un primer plano de la discusión y las definiciones por alcanzar y socializar, sin que esto suponga la cancelación de las determinaciones en curso y sin que el hecho de dar esta discusión implique detener proceso alguno en la economía y la política del cambio, incluso el cambio jurídico. Pero no dejar de discutir las cuestiones fundamentales.

El sentido del cambio con una perspectiva de mayor consideración sobre los segmentos de población tradicionalmente marginados y procurarlo sin corrupción es un asunto de la mayor importancia que fue consignado por el voto popular y no está a discusión. No obstante, la ecuación socioeconómica del cambio, se percibe inacabada.

Sobre el qu√© se debe de producir, arriba hemos expresado nuestra coincidencia con la revisi√≥n cr√≠tica del patr√≥n de consumo como referente para asumir el patr√≥n de producci√≥n desde una √≥ptica sin complicidad de Estado con los bienes y servicios de la destrucci√≥n y erosi√≥n cultural sin prohibiciones y moralinas, pero eso no es todo, pues se requiere dirimir el proceso de reindustrializaci√≥n de mediano plazo con referencia al entorno de competencia@, a fin de librar el salto de las manufacturas a los medios de producci√≥n asegurando no el apoyo de la poblaci√≥n sino su involucramiento debidamente organizado en √°reas productivas y territorios, o de lo contrario quedaremos expuestos a un intento voluntarioso con br√ļjula, pero sin el mapa de ruta.

Recomposición política y alcances del cambio comprometido

El 1¬į de diciembre se formaliz√≥el relevo en la Presidencia de la Rep√ļblica. Un evento de singular importancia por cuanto presupone no s√≥lo el cambio de nombre en el titular del ejecutivo, sino un cambio en el proyecto de gobierno. Desde 1¬į de julio a la v√≠spera de la toma de posesi√≥n hemos visto un desvanecimiento s√ļbito de Enrique Pe√Īa Nieto y la emergencia protag√≥nica de Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador. La fuerza social del evento electoral as√≠ lo permiti√≥.

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En la v√≠spera, no hab√≠a sucedido nada a√ļn, y, sin embargo, ya se hab√≠an tensado las fuerzas pol√≠ticas. Los empresarios se mostraron inconformes, inquietos y convergentes con el presidente electo o con los legisladores. El presidente electo se reafirma en la consulta y en las encuestas, difiere de empresarios y legisladores y concilia hacia lo que viene. Los legisladores opinan y promueven iniciativas que granjean reconocimiento popular, contraposiciones empresariales incluso, diferendos con el presidente electo. Para los d√≠as que preced√≠an la asunci√≥n del mando en la jefatura del poder ejecutivo, a√ļn no hab√≠a sucedido nada, pero ya se advert√≠a el reordenamiento de fuerzas, roles y cambios en grado alguno sobre la perspectiva del pr√≥ximo sexenio.

Habrá cambios sin duda. No obstante, su alcance y extensión dependerán de reacomodos en la correlación de fuerzas que se procesan en el exterior y en el interior. Los reacomodos que mencionamos en el párrafo anterior sólo son el prólogo de una obra no escrita sobre el juego de fuerzas internas que son muy importantes en el proceso nacional, pero las condiciones sobre las que se acomodan no dependen plenamente de su voluntad, pues el peso de las condiciones externas se torna con mayor fuerza de determinación cuando resultan adversas o francamente críticas. Con lo que el análisis nos recomienda no sacar conclusiones generales al observar solamente la trama del interior en sus escenas preliminares o primigenias.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y el tipo de cambio (pesos por dólar), han tenido una pérdida de valor que tiene implicaciones sobre la dinámica de la economía mexicana, queriéndolo imputar a la determinación sobre el aeropuerto de Texcoco y, recientemente, a la iniciativa de eliminar las comisiones por algunos servicios bancarios que resultan excesivas en opinión de los legisladores, dado que son superiores a lo que los bancos cobran en sus países de origen, sin embargo, esta es la manera en que las vocerías empresariales y sus panegiristas en los medios de comunicación han querido promover y vender la idea, cuando la verdad de estos problemas debe explicarse como parte de un fenómeno que no es exclusivo de México.

La apreciación del dólar y el declive en las bolsas de valores se presentan en el plano internacional. El índice dólar que emite Bloomberg Markets alcanzó un nuevo máximo respecto de una canasta de seis divisas: Euro, Yen japonés, Libra esterlina, Dólar canadiense, Corona sueca y Franco suizo, con lo que el resto de las divisas y monedas nacionales se ajustan a la baja. Las bolsas de valores caen en Euro Stoxx 50 (Unión Europea), FTSE 100 (Inglaterra), Dax Deutsche Boerse AG (Alemania), Nikkei 225 (Japón), Shanghai Stock Exchange Composite (China), y así mismo las bolsas en América Latina y las bolsas en Estados Unidos, Nasdaq, Dow Jones y S&P. El trasfondo se localiza en la tendencia alcista de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos y el deterioro de las condiciones del comercio internacional provocado por la guerra arancelaria abierta por el gobierno de Donald Trump.

En este contexto los hechos nacionales tienen un peso relativo de orden menor, aunque tenemos que aceptar que no son inocuos con lo que al presentarse como reacciones del sector empresarial acent√ļan los signos negativos tanto del tipo de cambio como del capital accionario de las bolsas de valores, pero colocados ante esta dualidad de factores habremos de entender las causas nacionales dentro de una normalidad propia de los cambios en la administraci√≥n de gobierno, m√°s a√ļn cuando Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador representa expl√≠citamente una idea de cambio en grado alguno de la forma y contenido de gobierno de algo m√°s de tres d√©cadas.

No obstante, lo que no resulta del todo ordinario es la tendencia bajista de las bolsas de valores en medio de una guerra comercial y teniendo como contrapartida una tendencia alcista en la tasa de interés, pues estos son los indicadores básicos que preceden el estallamiento de las crisis marcadas por la recesión de las principales economías que en la práctica juegan como locomotoras de la dinámica económica internacional, en este caso prefigurada, desde esta lectura, por los Estados Unidos, pero igualmente se tiene una problemática amplia y de profundidad no menor en la economía China que está amenazada por una eventual crisis inmobiliaria de características semejantes a la que estalló en 2008 por los créditos subprime.

Es en este plano del escenario internacional donde también hay una controversia sobre los criterios de política económica para destrabar la baja tonalidad del crecimiento económico mundial, y reencontrar posibilidades expansivas y de desarrollo en las economías nacionales, se procesan cambios en la correlación de fuerzas como lo ejemplifican las recientes elecciones en Estados Unidos con el reposicionamiento del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes que coloca en otra condición al gobierno de Donald Trump frente a los términos de la guerra comercial con China, México, Canadá y la Unión Europea, o la disposición de China en favorecer sus términos de relación comercial con occidente.

El FMI por su parte se incomoda con las alzas en las tasas de inter√©s y no gusta de cambios en la ortodoxia neoliberal configurando una postura extravagante que no alcanza a acomodarse en la discusi√≥n abierta entre oriente y occidente, entre el libre comercio y los nacionalismos, entre la ayuda monetaria y el endeudamiento excesivo. La globalizaci√≥n se complica y los nacionalismos carecen de un horizonte definido. Se prefigura una sobreproducci√≥n de facto en contrapartida con un abatimiento de los consumos, una disminuci√≥n en la generaci√≥n de nuevos productos aunado a una saturaci√≥n de mercados bajo control monop√≥lico. En otras palabras, desde los distintos √°ngulos se prefigura una condici√≥n complicada para el futuro pr√≥ximo inmediato que en el informe de octubre del FMI se advierte como disminuci√≥n del pron√≥stico de crecimiento econ√≥mico en Jap√≥n, la India, Vietnam, Inglaterra, Alemania, Francia, Brasil, Argentina y M√©xico con excepci√≥n de los Estados Unidos, pero seg√ļn nuestro an√°lisis, en este caso, a√ļn est√° por verse. Todo lo cual se ratifica en el informe de noviembre.

El 1¬į de diciembre no tiene por qu√© suponerse como una fecha fat√≠dica para los mercados, el relevo responde a una votaci√≥n amplia y clara, la transici√≥n ha sido articulada sin sobresaltos, las controversias hasta el momento s√≥lo prefiguran un pr√≥logo de los reacomodos que se derivan del cambio en la correlaci√≥n de fuerzas en curso, no obstante, M√©xico est√° inscrito y forma parte de una discusi√≥n y reacomodo internacional sobre las v√≠as recomendables para el desarrollo que le habr√°n de significar un punto de vista fundado en la teor√≠a y la pr√°ctica. Ning√ļn pragmatismo sin fundamento, ni voluntad en relevo de la ciencia.

El cambio comprometido y el desarrollo recomendable

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El 1¬į de diciembre, Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador recibi√≥ de manos del presidente Enrique Pe√Īa Nieto la banda presidencial como representaci√≥n simb√≥lica que lo invisti√≥ como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Un lugar que fue buscado en dos ocasiones anteriores y alcanzado en el tercer concurso por determinaci√≥n de m√°s del 50 por ciento de los votantes que participaron el 1 de julio pasado. Triunfo indiscutible de particular significaci√≥n por tratarse de una opci√≥n no alineada en el contubernio de los partidos tradicionales (PRI, PAN, PRD).

El cuestionamiento de la corrupción y la ausencia de resultados de esa partidocracia, crearon un terreno fértil a un compromiso de honradez y atención a las necesidades sociales. No se requirió mucho más. Los que no votaron a favor de la opción de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional, partido político que postuló al candidato ganador) se dividieron y salieron pulverizados, disminuidos en medida tal, que ahora se pelean internamente sin perspectiva clara de conformar una oposición digna, que bien le hubiera venido a la llamada pluralidad democrática.

Lo que quedó de esa corruptocracia es un archipiélago de intereses adulterados, cuya condición es debilitada no sólo por la fragmentación sino por el desarmado de sus ideas que han sido reducidas a su ausencia con destellos individuales que al no tener respaldo deviene retórica inservible para todo efecto. La oposición y la democracia no podrán encontrar ahí su mejor posibilidad. Podría desarrollarse a partir de Morena, de los movimientos sociales, y del análisis objetivo que vaya oxigenando la gobernanza.

El gobierno del cambio comprometido tiene, adem√°s del respaldo del voto emitido, la honestidad del pr√≥ximo jefe del Ejecutivo que asegura progresos de alto contraste con los reg√≠menes de la corruptocracia. No quiero imaginar falla en ello; actitudes de mejor talante en la administraci√≥n p√ļblica, mayor pulcritud en el manejo de recursos p√ļblicos, desmantelamiento factual de contubernios y pandillas burocr√°ticopol√≠ticocriminales, etc. Nada que haya que desestimar. Empero, tambi√©n hay limitaciones de distinto orden que de no superarse podr√≠an ser determinantes en el despliegue y desenlace del nuevo gobierno y, por ende, la frustraci√≥n del cambio comprometido.

En el marco m√°s amplio de la discusi√≥n sobre las formas del desarrollo recomendable se encuentra como premisa la v√≠a de un crecimiento econ√≥mico con empleo bien remunerado, en segundo lugar, que se produzca bajo formas democr√°ticas y respeto a los derechos humanos y, en tercer lugar, dentro de un proceso en favor de la salud, la naturaleza y la equidad de g√©nero. Una ecuaci√≥n de alta complejidad no ya por el n√ļmero de variables sino por su entrelazado en el tiempo y espacio dado que todo indica que cada una de estas variables es condici√≥n de la otra. Un proceso que por lo dem√°s no depende de la idea-ingenier√≠a y la voluntad, que, por supuesto tendr√≠an que ser punto de partida, sin embargo, depender√° de la conjugaci√≥n de condiciones socioecon√≥micas y pol√≠ticas, internas y externas determinadas.

Se trata de un proceso cuya línea de realización presupone un desdoblamiento de mediano plazo que debe afianzarse desde un inicio en este caso I) conformando la fuerza sociopolítica responsable de base, la avanzada y la retaguardia, las cambiantes alianzas bajo la preponderancia del enfoque del cambio, II) procurando la adecuación recurrente a las determinantes externas de la economía y la política que en este caso se advierten adversas por el empantanamiento estructural de la globalización (lo he explicado en otras entregas), la coyuntura marcada por la tensión de fuerzas entre oriente y occidente encabezadas por China y los Estados Unidos (guerra arancelaria y descapitalización en el mercado bursátil) y los Estados Unidos particularmente con todo lo que nos significa, amén de colocar a primera vista y atención III) las insuficiencias estructurales acumuladas en la capacidad de producción y comercio, fiscal-presupuestales y financieras propiamente dichas, que convergen internamente en la fase de desarrollo que caracteriza actualmente a México.

La concreci√≥n de lo arriba expuesto prefigura una v√≠a determinada donde los important√≠simos activos de honestidad y voluntad pol√≠tica con que se cuenta y el fortalecimiento de los apoyos sociales aunados a un plan de infraestructura y energ√≠a cifrados por los ferrocarriles y la refiner√≠a apuntan correctamente, pero todos sabemos que son insuficientes, m√°s a√ļn, si no est√°n protegidos, por una estrategia educativa y de aprendizaje (que incluye ciencia y tecnolog√≠a), como base del aumento de capacidades tecnoproductivas (con direcci√≥n a la competencia dentro de los par√°metros internacionales por cuanto la formaci√≥n de precios no distingue el mercado interior del exterior) y la erradicaci√≥n de la violencia y la inseguridad que a estas alturas pueden erosionar todas las condiciones y esfuerzos donde se pierde toda perspectiva.

As√≠, fuerza pol√≠tica, educaci√≥n e infraestructura en una expresi√≥n ampl√≠a adem√°s de la probidad en los desempe√Īos de gobierno, pueden articular una ecuaci√≥n de cambio siempre que las condiciones de la econom√≠a y la pol√≠tica del exterior no eclosionen con repercusiones devastadoras, frente a lo que no hay que estar expectantes sino blindar con lo ya expresado en el plano interno y una pol√≠tica exterior concordante en la construcci√≥n de t√°cticas y estrategias diplom√°ticas, comerciales, financieras y pol√≠ticas concordantes con la dicotom√≠a trazada e impuesta entre el nacionalismo globalizado y la globalizaci√≥n contracturada.

Como puede observarse, medio siglo (no 30, ni 40 sino 50 a√Īos) de marasmos, errores y corruptelas en el Estado-gobierno, generan insuficiencias, debilidades y complicaciones en la sociedad que no le aniquilan ni extinguen su voluntad de ir por lo propio, pero le colocan en un proceso muy dif√≠cil, s√≠ es que se asume desde abajo como habr√≠a de ser, pues, est√° claro que las formas inducidas desde el gobierno no enra√≠zan entre la poblaci√≥n como lo advierten el mismo proceso nacional y los recientes virajes conservadores de los pa√≠ses sudamericanos como Chile, Argentina, Ecuador o Brasil donde los juegos de la raz√≥n progresista se implementaron dejando a la poblaci√≥n como mera beneficiaria sin abrir los espacios para su acci√≥n como sujeto activo del proceso, error que ahora as√≠ lo se√Īalan los movimientos sociales sobrevivientes y analistas cr√≠ticos de esos pa√≠ses y otros lugares del mundo.

Está claro que haber desplazado a las fuerzas corruptocráticas por el cuestionamiento electoral de los amplios sectores de la población, que así se expresaron hace cinco meses, es de suyo un cambio de importancia histórica. También es claro que la ecuación de una transformación de las estructuras económico-productivas y socio-institucionales sobre la base de insuficiencias acumuladas y un marco adverso de condiciones externas, implica un proceso doblemente complicado donde el contenido y forma de lo que nos ha dejado ver el presidente electo y el equipo de transición es bueno en gran medida, pero insuficiente respecto de la ecuación expuesta y no exento de errores. Honestidad valiente y voluntad política son de la mayor importancia, pero enfoque y método en la práctica conforman la ciencia de la experiencia.

Estaremos presentes en el proceso y muy atentos. Pondremos lo que nos corresponde desde donde estemos y lo procuraremos con fundamento en el análisis objetivo distantes de filias, fobias y creencias y lo observaremos con filosofía, cerca de los movimientos sociales y sin concesiones.

Bienvenido sea. Enhorabuena. Y que pase lo que ha de suceder para bien de los mexicanos todos y lo que de aquí sirva para el mundo. Y si no fuere, que la nación lo demande.

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@eperezharo



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