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Edición 217 | ||||
Escrito por Rubén Esaúd | ||||
Martes, 01 de Septiembre de 2009 22:57 | ||||
![]() La investigación científica
Esta marginación consciente o inconsciente, a propósito o sin él, incidió particularmente en la Ciencia así como en la investigación científica y se hizo evidente cuando a principios de este año cundió la epidemia que después se convertiría en pandemia, del temible virus AH1N1 que causó el fallecimiento de 162 personas. Y ahora, a fines de este tan golpeado año 2009 por un sinnúmero de factores internos y externos, vuelve a preocupar a México el rebrote cuando aún sigue causando estragos el primer brote en el resto del Planeta: Brasil nos supera ya pues lleva 236 decesos, aunque sigue a la cabeza EU con 436, Argentina 337, Chile 104 y siguen avanzando las cifras.
Y es precisamente hoy en día cuando nos está acicateando la enfermedad, que las autoridades urgen a invertir en ciencia y tecnología por este y otros motivos; por ejemplo Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), dice que “sin tecnología no hay progreso, por eso no habrá vacunas suficientes contra la influenza humana”; por su parte, Óscar Monroy Hermosillo, rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) plantel Iztapalapa, recomienda volver los ojos a los proyectos científicos de las universidades para resolver problemas nacionales –aunque para este académico sea más preocupante la falta de agua que la epidemia--.
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) adquirió equipo de alta tecnología para los laboratorios de transporte, fibra óptica y nanomateriales mediante una inversión de seis millones de pesos, aunque paralelamente también esté estudiando cómo combatir al temible virus, no precisamente informático. Como se podrá observar cada institución tiene sus metas al no haber una política pública que oriente y unifique los esfuerzos, presupuesto e investigación científica. Por lo que hay grandes esperanzas de que en la “Semana de la Ciencia” (del 21 al 25 de septiembre) que se llevará a cabo en México organizada por el GDF a través del Instituto de Ciencia y Tecnología (ICyTDF), en colaboración con la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, encabezada por seis afamados investigadores de nivel internacional: Mario Molina (Premio Nobel de Química 1995), Robert Engle (Premio Nobel de Economía 2003), Edmundo Phelps (2007), Eric Maskin (2008), Rajendra Pachauri (Paz, 2007) y Ferid Murad (Medicina, 1998) salga alguna propuesta viable para cimentar los estudios científicos.
Que no quede tampoco en promesa el recurso destinado porque a pesar de que secretarías de Salud, Turismo y Economía dijeran a fines de junio a la Cámara de Diputados que de los 1,833 millones de pesos destinados para la emergencia sanitaria sólo se usaron 1,109; quedando libres 724 millones de pesos. En julio el titular de la Secretaría de Salud, José Córdova Villalobos había dicho que ya se contaba con un presupuesto de dos mil millones de pesos para comprar los millones de vacunas a laboratorios internacionales; sin embargo, el 18 de agosto se desmintió al exigir al Congreso que etiquetara a partir del próximo año, los recursos específicos para cubrir el costo de las vacunas.
Quizá haya necesidad, como señalara el abogado e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Diego Valadés, en marzo pasado durante una discusión en el Senado sobre los retos de la legislación mexicana en materia de medicina genómica, en la cual propuso modificar el Artículo 25 de la Constitución de México, en su Capítulo 1 sobre Garantías Individuales, de modo que se garantice el papel del Estado como promotor de la ciencia y la tecnología. More articles by this author
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