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Edición 270

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papeles al viento

El mejor periodista:

El periodista muerto

3

De nuestras ya remotas mocedades, la memoria retiene una a√Īosa pretensi√≥n de los m√°s apasionados practicantes del oficio period√≠stico: ‚ÄúQuiero morir con el arn√©s puesto‚ÄĚ, seguramente retomada de la literatura heroica dedicada a los legendarios caballeros de armas. Nos qued√≥ grabada la oraci√≥n en ocasi√≥n de la muerte de don Miguel Ordorica, maestro de maestros, dicho sin prejuicios ideol√≥gicos.

Al iniciarse agosto pasado, nuestra vieja maquinaria cardiaca nos pasó la factura de su incesante uso, llevándonos urgentemente a la mesa de cirugía y a una prolongada e indeseada e indeseable hospitalización y a una dolorosa convalecencia, de cuyo periodo de rehabilitación, hasta hoy, parece hemos pasado la prueba.

 

Días infinitos, intensos y oscuros, lo son de recapitulación de la trayectoria personal que, sin embargo, no lo sustraen a uno del entorno profesional en el que, como lo ha escrito no hace mucho el novelista chiapaneco Marco Aurelio Carvallo, la vocación y la suerte nos imponen Morir de periodismo, como para otros significa morir en Gracia: Cuando ingresamos a urgencias del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, el dato indignante tatuado en nuestro estado de ánimo era el del secuestro y asesinato -perpetrados en Culiacán, Sinaloa- del paisano y colega Humberto Millán Salazar.

CarlosMonsivais

Carlos Monsiv√°is.

A mediados de octubre, en sesi√≥n de ergometr√≠a en el propio establecimiento hospitalario, la noticia nos paraliza: Ha muerto Miguel √Āngel Granados Chapa, una p√©rdida para la palabra impresa, seguramente tan irremplazable como lo es para la literatura la de Tom√°s Segovia (‚Ķ No puede ser que yo no vuelva/ Como si al mar le hiciera tanta falta/ Y yo le hubiera dado mi palabra), tres semanas despu√©s.

No son pocas las plumas segadas que en los √ļltimos meses han dejado al oficio con cierta sensaci√≥n de orfandad: Se fueron Carlos Montemayor, Carlos Monsiv√°is, Bolivar Vinicio Echeverr√≠a Andrade‚Ķ ahora Granados Chapa. Es cierto que los aqu√≠ citados dieron muestras de su versatilidad intelectual, diversificando las disciplinas y modalidades en que pulieron y difundieron el verbo casi con el rigor de un sacramento.

CarlosMontemayor

Carlos Montemayor.

Pero el ejercicio period√≠stico cae en un irredimible d√©ficit porque en ellos el dominio de la lengua estuvo determinado por el esp√≠ritu gregario que les identific√≥ con las mejores causas de la humanidad, de la sociedad mexicana y de la rep√ļblica; se expres√≥ preferentemente en la tinta y procuraron ce√Īirse a los imperativos de la √©tica, principio cada vez m√°s escaso en los procesos de informaci√≥n y comunicaci√≥n actuales. Acaso menos perceptibles fueron las muertes de Edmundo Jard√≥n y la m√°s reciente de Javier Romero, nombrados por separado porque de alg√ļn modo fueron ejemplares continuadores del periodismo pol√≠tico militante de corte cl√°sico, en el que quemaron sus energ√≠as en el noche a noche del diarismo mexicano y lo transformaron en magisterio de la calle. Huelga decir que ninguno de los dos ocult√≥ nunca su filiaci√≥n doctrinaria ni al partido al que sirvieron b√°sicamente desde las publicaciones peri√≥dicas, como suelen hacerlo -mimetizarse camale√≥nicamente- algunos francotiradores que escriben para cobrar.

 

Acaso en ese apretado sumario omitamos involuntariamente los nombres de otros colegas fallecidos. (Reparamos: Parti√≥ tambi√©n Fausto Fern√°ndez Ponte.) Ser√° porque al menos con Montemayor, Monsiv√°is, Granados Chapa, Jard√≥n y Romero en alg√ļn momento tuvimos la oportunidad de compartir la nocturna tertulia, presenciar y rese√Īar acontecimientos decisorios de la vida nacional, y coincidir o antagonizar amistosamente en la mesa de debates. Y en las mismas redacciones o en las mismas p√°ginas, de nuestra parte, tuvimos el privilegio de abrevar en sus aleccionantes luchas en la b√ļsqueda y defensa de la verdad. Al menos la verdad period√≠stica que no admite ser avasallada por la coartada de la ‚Äúobjetividad‚ÄĚ.

 

Cuando el periodismo pol√≠tico se convierte en espect√°culo circular en los sets televisivos, donde sus practicantes -en aras de la ignorancia predispuesta por los concesionarios- sacrifican su experiencia, su conocimiento, su sabidur√≠a y su autonom√≠a intelectual en exposiciones y ‚Äúan√°lisis‚ÄĚ de pastiche, figuras como las mencionadas se yerguen como prototipo de lo que el oficio era y ya no es. S√≥lo a modo de ilustraci√≥n, basta ver ese show de media noche-madrugada representado por El t√≠o Polito y sus sobrinos, dos de √©stos reclutados en la Gaceta Re-enana, refugio tambi√©n de un escribidor al que se le queman las habas por ser nombrado comisario de medios, dispuesto a educar a los editores libres en la presentaci√≥n de los partes de la guerra calder√≥nica.

GranadosChapa

Miguel √Āngel Granados Chapa.

No se tratan estas notas, sin embargo, de nostalgia puramente funeral, producto de los d√≠as aciagos que en carne propia hemos experimentado. Por suerte aparecen voces (j√≥venes) que, por encima de claudicaciones y frivolidades, se alzan para alertar sobre los peligros que en estos d√≠as de guerra amenazan el Derecho a la Informaci√≥n y a la Libertad de Expresi√≥n en M√©xico. Por encima del homenaje a celebridades idas, conviene reconocer que hay quienes no se amilanan al denunciar las acciones criminales que atentan no s√≥lo contra las garant√≠as que ata√Īen a nuestra actividad, sino -en conjunto- contra el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a la libertad, el derecho al debido proceso legal, el derecho a la protecci√≥n judicial, el derecho a la participaci√≥n pol√≠tica, etc√©tera, que se condensan en la conceptualizaci√≥n e instrumentaci√≥n del gen√©rico derechos humanos.

 

A nuestra reactivada mesa de trabajo ha llegado copia del documento Article 19/ Campa√Īa Global por la Libertad de Expresi√≥n remitido a la Comisi√≥n Interamericana de Derechos Humanos en su 143 periodo de sesiones. Imposible encontrar alguna referencia en medios censurados o autocensurados. En la s√≠ntesis sobre la violencia sistem√°tica desencadenada contra los periodistas en M√©xico desde 2000, se consignan a partir 2003 y a√Īos sucesivos hasta 2011, 76, 92, 131, 89, 186, 244, 155 y 130 agresiones hasta totalizar mil 116 en s√≥lo diez a√Īos. Se subraya que si en alg√ļn periodo ha bajado el n√ļmero de ataques, la disminuci√≥n se explica porque hay editores que se han impuesto la autocensura. ‚ÄúEl objetivo de quienes perpetran esos ataques -el de silenciar a la prensa- se ha cumplido‚ÄĚ, se√Īala el reporte.

 

De febrero de 2010 a octubre de 2011 se han registrado los asesinatos de 15 periodistas, tres desapariciones y 19 ataques con explosivos y armas de alto poder a instalaciones de medios de comunicaci√≥n. Se pone √©nfasis en ese periodo porque casualmente en la primera fecha la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n, bajo presi√≥n de organismos internacionales defensores de los Derechos Humanos, convoc√≥ a pl√°ticas para establecer un mecanismo de protecci√≥n a periodistas y medios de comunicaci√≥n que ha devenido ejercicio de simulaci√≥n para taparle el ojo al macho ante aquellas instancias. Nada en concreto ha resultado mientras el ba√Īo de sangre contin√ļa.

 

Más víctimas del

Estado que del

crimen organizado

 

En el documento consultado se reporta que el nivel de violencia contra periodistas y trabajadores de los medios de comunicaci√≥n y contra instalaciones de los mismos, se ha agravado por los problemas de inseguridad que afectan al pa√≠s. El presidente Felipe Calder√≥n, reacio a reconocer que hay violencia antimedios atribuible a las autoridades, acusa que la principal amenaza al pleno ejercicio de la libertad de expresi√≥n proviene del crimen organizado e insiste en que quienes someten, secuestran, levantan y finalmente asesinan, por desgracia, a los periodistas ‚Äúson criminales sin escr√ļpulos‚ÄĚ. No obstante, contra la posici√≥n presidencial, Article 19 y el Centro Nacional de Comunicaci√≥n Social (Cencos) tienen documentado que, en 2009, 49.03 por ciento de los ataques fue imputable a agentes del Estado y, en 2010, el 65 por ciento. (S√≥lo 26.45 por ciento de esos ataques ser√≠an atribuibles a personas con supuestos v√≠nculos con el crimen organizado). El hecho de que en esas agresiones se identifique a elementos de los aparatos de seguridad -polic√≠a y Fuerzas Armadas- impide que los agresores sean llevados ante la justicia y con ello se genera mayor inseguridad e impunidad.

1

Humberto Mill√°n Salazar.

 

A iniciativa de Article 19 en abril de 2008 se instituy√≥ la Misi√≥n Internacional de Documentaci√≥n de Ataques en contra de Periodistas y Medios de Comunicaci√≥n. 13 organizaciones participantes demandaron desde entonces un programa de protecci√≥n a periodistas. El gobierno dio la callada por respuesta. En febrero de 2009, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU recomend√≥ al Estado mexicano adoptar medidas m√°s eficaces para combatir la violencia contra periodistas y personal de los medios de comunicaci√≥n; proporcionales mayores garant√≠as y velar por su seguridad en el desempe√Īo de sus derechos profesionales, en particular de los que investigan y denuncian casos de tr√°fico de drogas y corrupci√≥n. El gobierno dio la callada por respuesta. Fue hasta febrero de 2010; esto es, un a√Īo despu√©s de aquella recomendaci√≥n que Gobernaci√≥n, la Comisi√≥n Nacional de Derechos Humanos y la oficina en M√©xico de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU parecieron tomar nota del asunto. Aunque en marzo siguiente el Consejo tuvo que insistir en que periodistas y defensores de los derechos humanos en M√©xico corren peligro a causa de sus actividades y conmina a que se legisle sobre delitos cometidos contra la Libertad de Expresi√≥n.

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Muy poco ha hecho el gobierno federal a través de la PGR.

Periodistas

sin voz ni voto

 

En agosto de 2010 visitan M√©xico el relator especial de la Comisi√≥n Interamericana de Derechos Humanos y el relator especial correspondiente de la ONU para revisar la situaci√≥n, pero las organizaciones que buscaban la interlocuci√≥n se quedaron sin respuesta del gobierno mexicano. S√≥lo hasta noviembre del mismo a√Īo se habla del convenio de coordinaci√≥n para implantar la acci√≥n de prevenci√≥n y protecci√≥n de periodistas, pero la cuesti√≥n se trata en circuito cerrado entre las secretar√≠as de Gobernaci√≥n, Relaciones Exteriores y Seguridad P√ļblica, as√≠ como la Procuradur√≠a General de la Rep√ļblica y la Comisi√≥n Nacional de Derechos Humanos, que asistir√°n a la integraci√≥n de un comit√© consultivo y un subcomit√© de evaluaci√≥n de las solicitudes de prevenci√≥n y protecci√≥n; √≥rganos en los que los potenciales beneficiarios y especialistas en la materia carecen de voz y voto. Despu√©s de todo, por sistema, Gobernaci√≥n ha regateado la representaci√≥n a los periodistas y √©stos quedan excluidos no s√≥lo en la toma de decisiones de esos engendros burocr√°ticos y, por supuesto, de la redacci√≥n de lineamientos de trabajo.

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Edmundo Jardón Arzate.

En esas odiosas circunstancias, ¬Ņqui√©n puede tragarse la rueda de molino de que el gobierno de Calder√≥n tiene voluntad pol√≠tica para ofrecer las m√°s m√≠nimas garant√≠as al ejercicio del Derecho a la Informaci√≥n y la Libertad de Expresi√≥n? Todo lo contrario. A la porfiriana, la convicci√≥n del calderonato parece ser: El mejor periodista es el periodista muerto.(Stop a la libre circulaci√≥n de pensamiento. No se requiere para ello el ariete de una ley patriota si lo que sobra es plomo, tr√°mite m√°s que expedito y sin consecuencias judiciales.)

 

PD: ‚ÄúNing√ļn pa√≠s en el mundo que no est√© en guerra declarada ha tenido el incremento en la inseguridad p√ļblica que sufri√≥ M√©xico en los pasados tres a√Īos. La valoraci√≥n anterior fue hecha por el BBVA Research, la unidad de investigaci√≥n del principal grupo financiero que opera en M√©xico. El consorcio calcul√≥ en 200 mil millones de pesos el costo que la violencia ha tenido en cuanto a inhibir el gasto en consumo de las personas y las empresas, s√≥lo en el √ļltimo a√Īo‚ÄĚ. (Roberto Gonz√°lez Amador. La Jornada 10-XI-2011.)

papeles

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