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Ediciòn 290

OBSERVATORIO 2012-2018
ABRAHAM GARC√ćA IBARRA
(
Exclusivo para Voces del Periodista)


LOS TRES JODERES DE LA UNION

‚ÄúGobernar‚ÄĚ sin

la Constitución

 

LA MARCA DE LA CASA de los más recientes huéspedes de Los Pinos -el emblemático Palacio Nacional es ya apenas una referencia nostálgica- se caracteriza por tres lemas domiciliarios: Poder, sin legitimidad electoral ni autoridad ética; frivolidad autocomplaciente, antes que voluntad de servicio, y administración discrecional sin gobernabilidad.

Salinas de Gortari: El minimaximato.
Salinas de Gortari: El minimaximato.

Se usurpan, a sabor de intereses facciosos y para fines cremat√≠sticos inmediatos, registros partidarios, cuyos compromisos doctrinarios y program√°ticos, consustanciales al car√°cter de toda entidad p√ļblica -que son los partidos pol√≠ticos- quedan a expensas del m√°s obsceno de los pragmatismos. Se anula el concepto pueblo -clave cardinal¬† de toda construcci√≥n democr√°tica-, para hablar de ‚Äúsociedad‚ÄĚ, m√°s como asociaci√≥n corporativa y mercenaria, que como fuente y sujeto del Contrato social, inspirado en la fuerza de la raz√≥n, de la ciencia,¬† y de la justicia.

Un conglomerado nacional de 115 millones de compatriotas -excluidos en su mayor√≠a de los Derechos Sociales y aun de las garant√≠as individuales que consagra la Constituci√≥n- aporta un 70 por ciento de su composici√≥n al estrato codificado como electoral, aunque √©ste es reducido en los hechos a la condici√≥n de meros votantes. De ese porcentaje de potenciales votantes entre 50 y 60 por ciento asiste a las urnas y, de √©ste, apenas poco m√°s de un tercio define una primera minor√≠a en la que se delegan los poderes de la Uni√≥n (para el caso el Ejecutivo y el Legislativo), que recaen, en √ļltima lectura, en una superestructura olig√°rquica constitucional: Un jefe del Ejecutivo federal -designado por el Tribunal Electoral-, once ministros designados que forman la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n, como c√ļpula del Poder Judicial de la Federaci√≥n, y 628 sedicentes legisladores, repartidos en dos c√°maras, que supuestamente encarnan la representaci√≥n nacional y el pacto federal.

De 115 millones de individuos que la teor√≠a describir√≠a como pa√≠s, s√≥lo 629 pasan directamente por la sanci√≥n del voto popular, a la vez administrado por nueve consejeros designados, cuya tarea es sometida a la sentencia definitiva e inatacable de otras siete personas, que tampoco emanan directamente del voto popular, pero tienen poder para ‚Äúinterpretarlo‚ÄĚ.

Zedillo
Zedillo

La doctrina pol√≠tica en M√©xico adoptada define ilusoriamente la democracia, como poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, pero la llamada democracia representativa limita la ‚Äúrepresentaci√≥n‚ÄĚ -no siempre acreditada por la libertad de elecci√≥n- en 629 sujetos. Hasta aqu√≠, habla la teor√≠a. Pero, en la praxis, sobre esa superestructura burocr√°tica opera y decide una estructura superior: La de¬† los poderes f√°cticos, detentados por una suma no mayor de 30 agentes locales y extranjeros codificados como grupo de poder real, que -sustentado en el monopolio de la econom√≠a y las finanzas-, no est√° dispuesto a ce√Īirse a los imperativos constitucionales. De todo ello, deriva una ya insoportable ficci√≥n republicana, en la que, lo √ļnico real, es la Rep√ļblica de los plut√≥cratas, ant√≠tesis de la democracia.

País de cínicos

Cuando -ante el galopante proceso de putrefacci√≥n de los sistemas pol√≠tico y econ√≥mico mexicanos y la inverecundia del establishment-¬† hemos tenido ocasi√≥n de citar editorialmente a Jos√© L√≥pez Portillo la vez que profetiz√≥ que M√©xico se encaminaba a ser ‚Äúun pa√≠s de c√≠nicos‚ÄĚ, el prejuicio contra la pol√≠tica y los pol√≠ticos nos ha replicado que no es el ex presidente la fuente moralmente m√°s autorizada para hacer ese tipo de amonestaciones.

Lo banal sobre lo trascendente

En obsequio de quienes aceptan la advertencia, pero objetan al autor, nos remitimos a otro juicio cr√≠tico, √©ste de m√°s reciente factura (6-IX-2010), formulado, al trav√©s de su publicaci√≥n Desde la fe, por la Arquidi√≥cesis de M√©xico, regida por la autoridad del cardenal Norberto Rivera Carrera: ‚ÄúNos estamos dando cuenta, con asombro y con verg√ľenza, (de) que nos hemos convertido en un pueblo corrupto y asesino‚ÄĚ.

‚ÄúNo podemos acostumbrarnos a la tragedia; no debemos dejar que las autoridades sigan sin dar resultados‚ÄĚ, incita el editorial del √≥rgano de la Arquidi√≥cesis. La fecha en que entr√≥ en circulaci√≥n aquella edici√≥n, coincidi√≥ con el D√≠a Internacional de los Migrantes. El propio cardenal Rivera Carrera dedic√≥ entonces su homil√≠a dominical, pronunciada en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de M√©xico, a la por aquellos d√≠as reciente matanza de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, acci√≥n que calific√≥ de ‚Äúabominable‚ÄĚ.

Abraham3
Rodríguez Madariaga

En un exhorto a legisladores, jueces y autoridades ejecutivas federales y locales, Desde la fe deplora; ‚ÄúEs una pena que siempre est√©n preocupados por asuntos intrascendentes y banales, y en propuesta de leyes y reformas totalmente desfasadas, sin atender las situaciones humanas que por su gravedad requieren respuestas eficaces y soluciones a fondo‚ÄĚ.

La herencia de Huichilobos

Para presentar el drama cotidiano de nuestro pueblo, en alg√ļn canal televisivo existe un¬† rubro denominado M√©xico bajo fuego. Acad√©micos suelen utilizar la figura de ley de la selva. Articulistas usan la de tierra de nadie y escritores emplean el arcaico Huichilobos (por Huitzilopochtli, dios azteca de la guerra), con el que describen √©pocas b√°rbaras del devenir mexicano. De Estado fallido se habla m√°s recientemente, en m√©rito a la especializaci√≥n del ex embajador de los Estados Unidos en M√©xico, Carlos Pascual, a quien se le asest√≥ de facto -‚Äúsin necesidad de juicio previo‚ÄĚ- el art√≠culo 33 de la Constituci√≥n, sobre extranjeros indeseables.

De nuestro ejercicio memorioso viene la humana preocupaci√≥n del ya extinto profesor em√©rito de la Universidad Aut√≥noma de M√©xico (UNAM), el jurista sinaloense Ra√ļl Cervantes Ahumada quien, en ensayos y colaboraciones editoriales -frente al espect√°culo de sistem√°tico desacato de nuestra doctrina constitucional-, hablaba del gobierno de M√©xico como inconstitucional y, en casos subrayados, anticonstitucional.

Cervantes Ahumada actu√≥ en la academia y la pol√≠tica en un¬† largo periodo en que, a partir del √ļltimo mandato presidencial a cargo del militar Manuel √Āvila Camacho, el llamado gobierno civilista fue confiado a los abogados Miguel Alem√°n Vald√©s, Adolfo L√≥pez Mateos, Gustavo D√≠az Ordaz, Luis Echeverr√≠a √Ālvarez, Jos√© L√≥pez Portillo y Miguel de la Madrid Hurtado. Alem√°n, Adolfo Ruiz Cortines (quien fue tenedor de libros), D√≠az Ordaz y Echeverr√≠a, emanaron de la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n, cuya titularidad, por la naturaleza de sus funciones, exig√≠a dominio o, al menos, conocimiento del Derecho.

Incongruencia de Miguel de la Madrid

De la Madrid se titul√≥ en la Facultad de Derecho de la UNAM con la tesis El pensamiento econ√≥mico de la Constituci√≥n de 1857 (guiada por don Jes√ļs Reyes Heroles), pero su carrera burocr√°tica la desarroll√≥ en las √°reas bancaria, financiera y hacendaria del sector p√ļblico. Del encargo de subsecretario de Hacienda y Cr√©dito P√ļblico pas√≥ a la Secretar√≠a de Programaci√≥n y Presupuesto (SPP), y de √©sta a la Presidencia de M√©xico.

Miguel de la Madrid
De la Madrid

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), por supuesto, acogi√≥ con benepl√°cito la designaci√≥n que hizo L√≥pez Portillo a favor del titular de la SPP el 20 de septiembre de 1981. Luego, dej√≥ constancia de que ‚ÄúAnte la Convenci√≥n Nacional del Partido, el candidato protest√≥ su m√°s completa adhesi√≥n a los principios (valores originales, otra acepci√≥n) que conforman la ideolog√≠a de la Revoluci√≥n Mexicana‚ÄĚ. Tal ideolog√≠a, se dec√≠a entonces, se inspira en los mandatos de las Constituciones de 1857 y 1917.

Al PRI no le faltar√≠a entusiasmo por una de las siete tesis de campa√Īa de su candidato: La de la Sociedad igualitaria: ‚ÄúEn toda sus dimensiones: De igualdad en la econom√≠a, mediante la promoci√≥n del empleo, la protecci√≥n del salario, la regulaci√≥n de la concentraci√≥n econ√≥mica; impuestos proporcionales y equitativos; gasto p√ļblico redistributivo del ingreso y cr√©dito a las necesidades nacionales y populares (..). Igualdad ante la justicia, con especial protecci√≥n a los d√©biles‚ÄĚ.

Lo que result√≥ fue la ‚ÄúEconom√≠a de guerra‚ÄĚ

Antes de que se secara la tinta en el papel en que ese compromiso fue suscrito, en la primera semana de ejercicio del poder, De la Madrid lanz√≥ a cuatro secretarios de su flamante gabinete a anunciar que implantar√≠a una econom√≠a de guerra, preludio de las medidas dolorosas pero necesarias. Las m√°s dolorosas, para los sectores que ser√≠an beneficiarios de la ‚Äúsociedad igualitaria‚ÄĚ. El nuevo plan de gobierno condens√≥ en un discrecional Programa de Reordenamiento Econ√≥mico Emergente (PREP) los mandatos de ortodoxa depredaci√≥n dictados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que eran entonces los de Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

Repliegue del Estado en la gesti√≥n del gasto p√ļblico. ¬ŅCu√°l gasto p√ļblico redistributivo? Y devoluci√≥n del 34 por ciento de la banca nacionalizada a manos privadas. ¬ŅCu√°l regulaci√≥n de la concentraci√≥n econ√≥mica? Y enseguida el Programa Inmediato de Recuperaci√≥n Econ√≥mica (PIRE) con el que el gobierno rez√≥ para su santo, por un lado, reduciendo el gasto no financiero y, por el otro, disparando al alza los bienes y servicios proporcionados por el gobierno; hasta 33.2 por ciento en 1984.

Faltaría lo mejor: El Programa de Apoyo para el Pago de Deuda Privada (obsequio por pérdidas en el tipo de cambio), administrado desde el Banco de México por el entonces anónimo Ernesto Zedillo Ponce de León. Aquel Ficorca, padre natural del Fobaproa. Carlos Salinas de Gortari obtendría su mejor título sexenal: Salinas Recortari, campeón de los despidos masivos. Esos ensayos culminarían con el Pacto de Solidaridad Económica (PSE).

Nada de eso (salvo la regresi√≥n de la nacionalizaci√≥n bancaria y el Plan Nacional de Desarrollo; √©ste s√≥lo para conocimiento) pas√≥ por el Poder Legislativo. A aquellos programas de shock, los representantes de la clase trabajadora y los medianos y peque√Īos empresarios fueron llevados a Los Pinos casi secuestrados y sin derecho siquiera a voz. Menos a voto. Ser√° por eso en los padrones del Instituto de Investigaciones Jur√≠dicas (UNAM) no registran a De la Madrid como constitucionalista.

México entró a la fase de involución

El momento cumbre de De la Madrid (1979-1988) marc√≥ un punto, no de inflexi√≥n, sino de involuci√≥n en la composici√≥n de la alta burocracia federal y en la conceptualizaci√≥n y orientaci√≥n del discurso p√ļblico-acci√≥n, despu√©s de que su antecesor, L√≥pez Portillo, se proclam√≥ el √ļltimo Presidente de la Revoluci√≥n mexicana.

De la Madrid fue tocado durante su estancia en la Universidad de Harvard (1964-1965), donde obtuvo maestr√≠a en Administraci√≥n P√ļblica. Al hacerse cargo de la SPP, se puso de moda la selecci√≥n de supuestos cuadros ‚Äúde excelencia‚ÄĚ para la gesti√≥n gubernamental. No m√°s egresados de √°reas de Humanidades: Todo para los tecn√≥cratas, incluso extranjeros. Ef√≠mera y est√©ril fue la pol√©mica sobre si la pol√≠tica la deber√≠an hacer los pol√≠ticos, con la asistencia de los t√©cnicos, y no al rev√©s.

Cuando el ex procurador de L√≥pez Portillo, Oscar Flores S√°nchez, ordenado o por iniciativa propia, design√≥ un equipo para que verificara la autenticidad de tanto t√≠tulo de maestros y doctores incorporados a la alta burocracia, el resultado de la indagatoria revel√≥ que algunos de los ‚Äúacreditados‚ÄĚ, la mayor√≠a por universidades extranjeras, apenas si ten√≠a constancia de inscripci√≥n. Se supo tambi√©n que no pocos de los diplomas no eran ap√≥crifos, sino definitivamente falsos, hecho que, en algunos casos, despu√©s fue motivo de pasajero esc√°ndalo period√≠stico.

Conocimiento no es sabiduría

Los detractores del especialismo llevado al ejercicio del poder p√ļblico, de su lado, filosofaron en el sentido de que conocimiento, no es sabidur√≠a. Lo dec√≠an para establecer que la sabidur√≠a es producto y suma de experiencias acumuladas en todo quehacer humano, no del veloz e¬† intoxicante consumo libresco.

Cuando el abogado De la Madrid le dio la SPP al economista Carlos Salinas de Gortari (maestr√≠as y doctorado por Harvard), y luego lo hizo candidato a la presidencia de la Rep√ļblica, en los recintos parlamentarios ya empez√≥ a usarse el calificativo de androides, asestado a los tecnobur√≥cratas. Despu√©s, el santo y se√Īa fue el de Manchurian President, en alusi√≥n a la trama peliculesca del candidato presidencial estadunidense injertado con un chip de control remoto.

El colmo de ese proceso de involuci√≥n en la Administraci√≥n P√ļblica, es que -sobre todo a partir de la usurpaci√≥n de Salinas de Gortari-, nadie como los tecnobur√≥cratas, empezaron a argumentar todo bando gubernamental economicista, con base en el ‚ÄúEstado de Derecho‚ÄĚ. Era el inicio de la implantaci√≥n¬† en M√©xico, a rajatabla, del modelo neoliberal.

Pedro Joaqu√≠n, ¬Ņsigue siendo empleado de su jefe?
Pedro Joaqu√≠n, ¬Ņsigue siendo empleado de su jefe?

Parece una simple anécdota -no lo es, dada la monstruosidad-, que en los registros de El Capitolio estadunidense aparezcan testimonios de legisladores gringos que, cautelosos en la negociación secreta del petróleo en la agenda del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por Salinas de Gortari, salvaran sus reservas con base en la convicción de que los presidentes mexicanos son duchos en el rodeo de la Constitución para imponer sus designios en las cuestiones que a su interés, y el de sus socios, conviene.

El TLCAN tiene una referencia que no puede pasarse por alto. En la Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos, realizada en Colorado Spring en 1985 -en la que algunos delegados mexicanos estaban más urgidos de tomarse la foto con Ronald Reagan en la Casa Blanca, que en atender la agenda temática del encuentro- senadores estadunidenses no se anduvieron por las ramas.

Sabedores de la camisa de fuerza en la que estaba atrapado De la Madrid, senadores USA aconsejaron a sus pares mexicanos que no le dieran vueltas al asunto; que la √ļnica salida era replicar el modelo econ√≥mico imperial si quer√≠an un futuro para M√©xico. La primera exigencia (planteada en principio por las empresas maquiladoras), fue la de liquidar el sistema de relaciones de producci√≥n, exterminando el sindicalismo cetemista que entonces dominaba la franja fronteriza norte del pa√≠s.

Sólo contadas voces, como la de la senadora priista Socorro Díaz Palacios,  se dejaron escuchar para recordar a sus homólogos vecinos que el gobierno mexicano tenía sentido de la soberanía y su propia visión y proyecto de desarrollo nacional. Una golondrina no hace verano.

¬ŅEn qu√© consist√≠a -en el fondo- aquella proposici√≥n de los delegados norteamericanos? En legitimar la anexi√≥n de M√©xico a la econom√≠a¬† estadunidense; prefigurando la formaci√≥n de una sociedad de servidumbre como cabeza de playa para Am√©rica Latina, varios de cuyos pa√≠ses estaban bajo la bota militar. Esa sociedad de servidumbre tuvo su acta de nacimiento en el Tratado de Libre Comercio buscado por Salinas de Gortari, quien, efectivamente, desencaden√≥ una feroz persecuci√≥n de las dirigencias sindicales oficialistas que ten√≠an el control de los Contrato-Ley, los Contratos Colectivos de Trabajo y el sistema de Condiciones de Trabajo (Estado-burocracia). A rengl√≥n seguido, legisl√≥ la contrarreforma agraria.

De la primera acción antisindical derivaron a la larga los Contratos de Protección Empresarial autorizados a centrales esquiroles para liberar a la clase patronal de las obligaciones establecidas por el artículo 123 Constitucional y la Ley Federal del Trabajo, concesión que favoreció sobre todo a corporaciones trasnacionales. De la segunda, el ataque a la propiedad social en el campo, la exposición del ejido a terceros y la restricción del crédito a la producción de alimentos para abrir la frontera a importaciones libres de aranceles. Al jornalizarse la población ejidal, aleatoriamente las bandas del narcotráfico  -primeras compradoras de parcelas ejidales- dispusieron de un ejército de reserva para consolidarse y transformarse en poderosos cárteles internacionales.

El neoliberalismo no tiene madre

En alg√ļn encuentro eclesi√°stico nacional, realizado en M√©xico con asistencia de delegados extranjeros, acaso para exaltar el valor de la eucarist√≠a, nos asombr√≥ una lapidaria expresi√≥n del arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, cardenal Oscar Andr√©s Rodr√≠guez Madariaga: El neoliberalismo no tiene madre. Se refer√≠a a la salvaje depredaci√≥n que el modelo impuso a los pueblos del Tercer Mundo, sobre todo en los pa√≠ses ‚Äúperif√©ricos‚ÄĚ en el √°rea de influencia de los Estados Unidos.

La asociaci√≥n de ideas nos remite al recuerdo del arzobispo mexicano Luis Mar√≠a Mart√≠nez -de grata memoria entre los neocristeros-, cuando en la d√©cada de los cincuenta del siglo pasado -en plena contemporizaci√≥n del gobierno con la Iglesia cat√≥lica, iniciada por el presidente creyente √Āvila Camacho-, declar√≥ al Times: ‚ÄúAhora s√≥lo nos falta reformar la Constituci√≥n‚ÄĚ (mexicana). El visionario ministro michoacano no vivi√≥ para ver cumplido su deseo: Tres d√©cadas despu√©s, Salinas de Gortari le entr√≥ duro a la rasurada de los art√≠culos 24, 27 y 130 constitucionales. Necesitaba, no el voto religioso, sino electoral, para tratar de legitimarse.

Y ¬Ņqu√© tenemos ahora? Una Constituci√≥n, ‚Äúy las leyes que de ella emanan‚ÄĚ, convertidas en piezas de museo, citables melifluamente en efem√©rides, pero inoperantes en la realidad real, hecho palmario sobre todo en los √ļltimos dos sexenios en que los gobiernos que postulaban desde la oposici√≥n el humanismo pol√≠tico, devinieron simples y malos administradores del patio trasero, ahora fertilizado con sangre de mexicanos que fueron privados primero de esperanzas de emancipaci√≥n, y luego de la vida.

 

 


 


MEDALLA DE ORO EN LEX SIMULATA

Murieron a
mano armada

POR SUPUESTO, NO MURIERON voluntariamente por la Patria. Han sido asesinados, como la Esperanza, por mano artera de la tecnoburocracia. Son, algunos artículos (mortis) de la Constitución mexicana.


Equipo de transici√≥n pe√Īista.
Equipo de transici√≥n pe√Īista.

Conviene saber que, hoy mismo, hay art√≠culos constitucionales sin ley secundaria, leyes secundarias sin reglamento, o reglamentos supeditados a normas administrativas. Por √©stas empiezan los juicios de amparo. A prop√≥sito del amparo, seg√ļn el √ļltimo informe de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n, el desacato es moneda corriente en los tres niveles de gobierno. Y eso es que el Federal est√° en manos de egregios egresados de la Escuela Libre de Derecho. La Corte reconoce el desacato, pero no lo castiga. Porque vivimos en el reino de la impunidad.

Iro.) ‚ÄúEn M√©xico, todas las personas gozar√°n de los Derechos Humanos‚ÄĚ. Salvo en casos y bajo las condiciones que esta Constituci√≥n establece. (Y el poder p√ļblico admite. Derechos Humanos: En el actual sexenio la poblaci√≥n en pobreza patrimonial se elev√≥ de 45 millones a 57 millones 700 mil personas.)

‚ÄúEst√° prohibida la esclavitud‚ÄĚ en M√©xico. (Salvo en los casos y bajo las condiciones que la parasitaria clase patronal y las trasnacionales determinen.)

2do.) ‚ÄúSe reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades ind√≠genas para (‚Ķ) conservar y mejorar su h√°bitat y preservar la integridad de sus tierras; (y) al uso y disfrute preferente de los recursos naturales de los lugares que habitan y ocupan las comunidades, salvo aquellos que corresponden a las √°reas estrat√©gicas, en t√©rminos de esta Constituci√≥n (y los que dicten, por ejemplo, las compa√Ī√≠a petroleras y mineras, de preferencia extranjeras, que se van con el santo y la limosna fiscales.)

3ro.) ‚ÄúTodo individuo tiene derecho a recibir educaci√≥n. La educaci√≥n que imparta el Estado se basar√° en los resultados del progreso cient√≠fico‚ÄĚ. (El criterio que orientar√° esa educaci√≥n) ‚Äúser√° democr√°tico, considerando a la democracia no solamente como una estructura jur√≠dica y un r√©gimen pol√≠tico, sino como un sistema de vida basado en el constante mejoramiento econ√≥mico, social y cultual del pueblo‚ÄĚ. (Salvo en los casos y bajo las condiciones en que los poderosos econ√≥micamente y los concesionarios de los medios electr√≥nicos -que son los mismos- lo autoricen, a sabiendas de que nunca se ha visto que la marrana suelte la mazorca que trae en el hocico.)

Primera acotaci√≥n necesaria: De acuerdo con la reciente prueba Enlace (Evaluaci√≥n Nacional de Logro Acad√©mico en los Centros Escolares), en 2012, 75.5 por ciento de ni√Īos de primaria y secundaria examinados fue calificado con insuficiente y elemental en las materias de ¬°Espa√Īol! y matem√°ticas. A nivel Media Superior el porcentaje fue de 48.7. El dato es que, en lectura y comprensi√≥n, esta generaci√≥n est√° para el arrastre. Ser√° porque m√°s de 683 mil examinados copiaron la prueba; la trampa desde la educaci√≥n b√°sica. Dicen los expertos que m√°s de 13 millones de ni√Īos mexicanos reciben educaci√≥n deficiente. Desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari ‚Äúla maestra‚ÄĚ Elba Esther Gordillo pastorea al magisterio.

Abraham12

Cuarto) ‚ÄúToda persona tiene derecho a la alimentaci√≥n nutritiva, suficiente y de calidad‚ÄĚ. (Salvo en los casos en que los especuladores y los vendedores de comida chatarra no vean menguadas sus abusivas y exorbitantes ganancias. De acuerdo con reportes de la ONU, de 2006 a 2012 la pobreza alimentaria aument√≥ de 13.6 a 18.2 por ciento. El actual presidente designado deja a cuatro millones 100 mil familias en pobreza alimentaria. Son familias en la condici√≥n de miserables. En ese espejo, vea usted la imagen del esf√©rico gobernador del Banco de M√©xico, Agust√≠n Carstens Carstens -Salom√≥n Chertorivsky: Siete de cada diez mexicanos padece sobrepeso...-, responsable de combatir la inflaci√≥n; lo cual no logra. Menos la carest√≠a, porque tampoco le interesa.))

Quinto) ‚ÄúNadie puede ser privado del producto de su trabajo, sino por resoluci√≥n judicial‚ÄĚ. (Y los ministros de la Corte resolver√°n que la usura es legal y confiscatoria, si la practican los banqueros o acreedores¬† extranjeros en general. A mayor abundamiento, los poderes fiscal y bancario pueden agandallarse hasta los irrisorios saldos de¬† las pensiones de las personas jubiladas, cuando √©stos no son vaciados en los cajeros autom√°ticos por otros delincuentes.)

Sexto) ‚ÄúEl Derecho a la Informaci√≥n ser√° garantizado por el Estado‚ÄĚ. (Salvo cuando el gobierno invoque la Seguridad Nacional y entonces la reserva de la Informaci√≥n P√ļblica Gubernamental se prolongue hasta las calendas griegas. Se podr√° saber, verbigracia, c√≥mo se gastan 150 millones de pesos en la transici√≥n administrativa hacia un nuevo mandato presidencial; mas no a d√≥nde fueron a parar 18 billones que la C√°mara de Diputados autoriz√≥ en el sexenio para el gasto calderoniano, as√≠ la Auditor√≠a Superior de la Federaci√≥n, que no tiene dientes, documente cuentas de birlibirloque en que el desv√≠o y el subejercicio son el santo y se√Īa de la ‚Äútransparencia‚ÄĚ. ¬ŅY qu√© pasa con los sistemas de c√≥mputo gubernamentales purgados a fin de sexenio para borrar toda huella. Y los m√°s de siete millones de documentos ocultos en la noche de los tiempos?)

S√©ptimo) ‚ÄúEs inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia‚ÄĚ. (Salvo que esos escritos exhiban y molesten a los poderosos, en cuyo caso √©stos est√°n en libertad de asesinar la Libertad de Expresi√≥n, empezando por sus practicantes.)

Octavo) ‚ÄúLos funcionarios y empleados p√ļblicos respetar√°n el ejercicio del derecho de petici√≥n‚Ķ‚ÄĚ. (Y los funcionarios y empleados gubernamentales estar√°n en su derecho de no contestarla.)

Las m√°s sentidas condolencias

Noveno) ‚ÄúNo se podr√° coartar el derecho de asociarse o reunirse‚Ķ‚ÄĚ. (Siempre y cuando sea para apoyar y ensalzar al gobierno. Lo contrario puede ser causal de terrorismo, de la que se encargar√° el c√≥digo penal.)

11) ‚ÄúToda persona tiene derecho para entrar en la Rep√ļblica, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia‚ÄĚ. (Salvo que se tope con un ret√©n militar o con un grupo de choque de la Polic√≠a Federal en tiempos de guerra narca. Entonces, el gobierno enviar√° una sentida condolencia a los deudos y la promesa de que el agravio ser√° investigado ‚Äúhasta sus √ļltimas consecuencias‚ÄĚ.)

13) ‚ÄúNadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales‚ÄĚ. (Salvo que exista orden no escrita de linchamiento medi√°tico a personas a las que no se le conceda la presunci√≥n de inocencia, y menos la reparaci√≥n del da√Īo cuando el juez de la causa la absuelva). ‚ÄúNinguna persona o corporaci√≥n puede tener fuero‚ÄĚ. (Salvo el que otorgue discrecionalmente, para sus fines, el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, quien, dicho sea de paso, ordena a sus subordinados rendir culto a su personalidad en montajes tipo Corea del Norte.)

16) ‚ÄúNadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio o posesiones, sino en virtud de de mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento. La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensi√≥n, deber√° poner al inculpado a disposici√≥n del juez, sin dilaci√≥n alguna y bajo su estricta responsabilidad‚ÄĚ (pero) ‚Äúla autoridad judicial, a petici√≥n del Ministerio P√ļblico y trat√°ndose de delitos de delincuencia organizada, podr√° decretar el arraigo de una persona‚ÄĚ. ( Si al final del arraigo y en el proceso correspondiente el indiciado demuestra su inocencia, pues ¬°L√°stima, Margarito¬°, tuya es la obra de rehabilitaci√≥n de tu imagen ante tu familia y ante la sociedad. A ver qui√©n te quita el estigma.)

La Madre de todas las corrupciones

18) ‚ÄúEl sistema penitenciario se organizar√° sobre la base del respeto a los Derechos Humanos (...) as√≠ como aquellos espec√≠ficos que por su condici√≥n de personas en desarrollo (menores de edad) les han¬† sido reconocidos‚ÄĚ. (Sobre todo para los presos sobrantes en los centros de reclusi√≥n con capacidad rebasada, muchos de los cuales permanecen confinados sin sentencia, a pesar de extinguido el eventual periodo de penalizaci√≥n, si es que se le encuentra culpable del delito imputado y se le condena. Para muchos crimin√≥logos y soci√≥logos, los reclusorios mexicanos son la verdadera Universidad del crimen.)

20) De los principios generales. VI) ‚ÄúNing√ļn juzgador podr√° tratar asuntos que est√©n sujetos a proceso con cualquiera de las partes, sin que est√© presente la otra‚ÄĚ. (¬ŅC√≥mo, entonces, podr√≠an negociarse las sentencias, seg√ļn acusa en forma recurrente el Ejecutivo a miembros del Poder Judicial?). B: De los derechos de las personas imputadas: I) ‚ÄúA que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa‚ÄĚ. (¬ŅQui√©n sanciona a los ‚Äújueces‚ÄĚ medi√°ticos a los que consigna el Ministerio P√ļblico a algunos detenidos?). II: ‚ÄúQueda prohibida‚Ķ la tortura‚ÄĚ. (¬ŅEn los pa√≠ses escandinavos?)

Segunda acotaci√≥n necesaria: Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se legisl√≥ en materia de Justicia Penal con reforma a la Constituci√≥n, pero se remiti√≥ al C√≥digo Penal la valoraci√≥n de la gravedad de alg√ļn tipo de delitos, de la que depende el beneficio de la libertad condicional. De ello deriv√≥ que cr√≠menes de lesa econom√≠a nacional fueran tipificados como no graves. Los delincuentes de cuello blanco se dieron vuelo, aprovechando la patente de impunidad para el saqueo. Aquella reforma puede ser descrita ahora¬† como la Madre de todas las corrupciones.

21) ‚ÄúLa actuaci√≥n de las instituciones de seguridad p√ļblica se regir√° por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los Derechos Humanos reconocidos en esta Constituci√≥n‚ÄĚ. (¬°Oh! Constituci√≥n, 90 mil cad√°veres de mexicanos os contemplan. Y por all√°, por los Estados Unidos, anda la caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, viendo si el presidente Barack Obama la escucha. Por supuesto, √©ste no la escucha. Llam√© al cielo y no me oy√≥: /Y pues sus puertas me cierra/ de mis pasos en la tierra/ Culpable el cielo, no yo)

Y contando… para la próxima. (Abraham García Ibarra)


 

EL RETORNO DE LOS BRUJOS

Desde que mataron a Colosio

HORAS DESPUES DE QUE -el 23 de marzo de 1994- fue asesinado Luis Donaldo Colosio, Carlos Salinas de Gortari recibió una buena noticia: Por fin, tras de nerviosa y larga espera, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) le dio a México el salvoconducto para ingresar a dicha entidad, caciqueada por los gobiernos europeos.

Gurria Trev√≠√Īo
Gurria Trev√≠√Īo

Si mal no recordamos, se dijo entonces que el gestor del pasaporte fue el tecn√≥crata Jacques Attali, asesor del presidente franc√©s Francois Mitterrand; pero, sobre todo, mentor del franco-espa√Īol, Joseph Mar√¨a Cordob√† Montoya, por aquellos d√≠as jefe de la Oficina de la Presidencia saliniana.

Hoy, el secretario general de la OCDE es el tampique√Īo Jos√© √Āngel Gurrr√≠a Trevi√Īo. √Čste es hombre de t√≠tulos acad√©micos: Su t√≠tulo de licenciado en Econom√≠a la obtuvo en la UNAM (1972) con la tesis Algunas interrogantes sobre la deuda externa: El caso M√©xico. Maestr√≠a en la inglesa University of Leeds; diplomado en Harvard University y otra maestr√≠a en University of Southern California. Qu√© tal.

Con tal equipaje, Gurr√≠a Trevi√Īo transit√≥ velozmente por el escalaf√≥n burocr√°tico con posiciones relevantes, hasta el gabinete ‚Äúlegal‚ÄĚ, entre los sexenios de Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n. Seguramente, en m√©rito a su tesis en la Facultad de Econom√≠a de la UNAM, el usurpador le dio la tarea de escribir un libro apolog√©tico sobre la ‚Äúsoluci√≥n‚ÄĚ definitiva del problema de la deuda externa que, seg√ļn Salinas de Gortari, liber√≥ a las futuras generaciones de ese yugo; haza√Īa por la cual, el innombrable puso de pie a los mexicanos para cantar el Himno Nacional. Hoy, la deuda p√ļblica mexicana galopa hacia la cota de los seis billones de pesos en virtud de la tr√°cala que nomin√≥ en pesos la galopante deuda externa.

Gurr√≠a Trevi√Īo fue ex√©geta de la generaci√≥n del cambio. Le gustaba decir que M√©xico ya estaba jugando en las grandes ligas; esto es, en el Primer Mundo. Y es de los que proclamaba que el salinato ten√≠a ox√≠geno para 25 a√Īos.

Jacques Attali.
Jacques Attali.

Pero, ahora, se ha presentado ante el priista Presidente electo, Enrique Pe√Īa Nieto, con quien la semana pasada suscribi√≥ un Acuerdo Marco de Colaboraci√≥n Estrat√©gica M√©xico-OCDE. Lo importante fue su discurso. Dijo: Ha llegado la hora de salir de la mediocridad. De iniciar la larga y compleja tarea de cerrar las brechas y transformar gradualmente a M√©xico en un ‚Äúpa√≠s en desarrollo‚ÄĚ.

¬ŅC√≥mo est√° eso de que ‚Äúes hora de salir de la mediocridad‚ÄĚ. ‚ÄúMediocridad‚ÄĚ, la define el Peque√Īo Larousse en su segunda acepci√≥n, es persona de poca importancia. Si Gurr√≠a Trevi√Īo no cita persona, ¬Ņse refiere entonces a M√©xico? Si es as√≠, entonces la¬† ret√≥rica del siglo pasado sobre ‚Äúlas grandes ligas‚ÄĚ y la resoluci√≥n del problema de la deuda externa, era s√≥lo eso: Ret√≥rica ornamental. La tecnoburocracia no tiene remedio. Con raz√≥n se teme tanto al retorno de los brujos. (AGI)

 


 

DUELO DE EX PRIISTAS

Golpe de Estado:
¬ŅDe qui√©n?

De golpe de Estado técnico habló en 1988 -en los colegios electorales de la Cámara de Diputados- el constitucionalista y entonces de nuevo diputado por el PRI, don Antonio Martínez Báez, al referirse al procedimiento para la declaración de Presidente electo en favor de Carlos Salinas de Gortari.

Maquío
Maquío

Golpe de Estado al Poder Judicial de la Federación, llamaron desde la Academia algunos jurisconsultos, al asestado por Ernesto Zedillo Ponce de León, al disolver la Suprema Corte de Justicia de la Nación para nombrar ministros cómodos a su mandato.

De Golpe de Estado al Poder Legislativo federal, se ha acusado a Felipe Calderón Hinojosa por su desacato a la promulgación de decretos de ley aprobados por el Congreso de la Unión; o por el llamado veto de bolsillo a legislaciones que no cuadran a su talante dictatorial.

El fantasma del golpe de Estado ha sido conjurado, apenas al arranque de la LXII Legislatura federal, por los senadores ex priistas Manuel Bartlett Díaz y Javier Lozano Alarcón, ambos poblanos.

Lozano
Lozano suda la gota gorda

La alusi√≥n a la¬† fulminante extinci√≥n de Luz y Fuerza del Centro y la persecuci√≥n al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ordenadas en octubre de 2009 por el presidente designado, fue el toque a zafarrancho en el Senado de la Rep√ļblica, donde se nombr√≥ repetidamente la soga en casa del ahorcado.

Fueron, esas acciones calderonianas, las que Bartlett Díaz tipificó como golpe de Estado y describió a Lozano Alarcón como brazo armado del ocupante de Los Pinos. Terció en el debate el senador panista Luis Preciado, para asegurar que golpe, golpe de Estado, fue el avalado por el ex secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid, cuando, dijo, se despojó a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano del triunfo en  las elecciones presidenciales de 1988. Es la primera vez que un panista de ese calibre denuncia con todas las palabras el fraude electoral contra Cárdenas Solórzano.

Bartlett Díaz.
Bartlett Díaz.

No lo hubiera hecho. Bartlett Díaz le reviró que fue el PAN el que votó en favor de la entronización de Carlos Salinas de Gortari, a cambio de cuatro gobernaciones de estados concertacesionadas, y la promoción de viejas iniciativas de reforma constitucional, como las exigidas por el clero político. Incluso, recordó la consigna del sector privado a la dirección panista para que no respaldara las movilizaciones de Cárdenas Solórzano.

(Lo que hizo Bartlett D√≠az -quien llam√≥ c√≠nicos a sus adversarios- fue recordar la alianza estrat√©gica pactada por el PAN -entonces dirigido por Luis H. √Ālvarez- con el usurpador, para otorgar a √©ste legitimidad de gesti√≥n a cambio de las concesiones citadas, operaci√≥n que se hizo traicionando al candidato presidencial del PAN, Jes√ļs Manuel El Maqu√≠o Clouthier del Rinc√≥n, muerto en nebulosas circunstancias un a√Īo despu√©s. De nuevo el PAN -que ya envi√≥ al basurero de la historia a Josefina V√°zquez Mota-, ahora presidido por el inefable se√Īor Madero, arrima su sardina al fog√≥n, buscando el refrendo de aquella rentable alianza. Urge localizar¬† a Diego Fern√°ndez de Cevallos.)


NO A LA GUERRA CIVIL

No hemos optado por la guerra civil para destituir al Presidente, por razones obvias. Nosotros podríamos sacarlo del poder, pero sería un costo demasiado alto el que se tendría que pagar.

Mu√Īoz Ledo
Mu√Īoz Ledo

El PRI perdi√≥ elecciones. Lo que queda es un¬† aparato de Estado que act√ļa desp√≥ticamente. El Presidente es fruto de grave violaci√≥n a la Constituci√≥n. Nosotros seguiremos exigiendo su renuncia; luchando por la v√≠a electoral y mediante la movilizaci√≥n. (1)

No nos cruzaremos de brazos

Andrés Manuel
Andrés Manuel

‚ÄúNo quieren que tengamos representantes electorales. (Respecto a un posible fraude electoral) nosotros actuaremos por la v√≠a legal, pero esto no quiere decir que nos vamos a quedar con los brazos cruzados. Vamos a movilizarnos pol√≠ticamente‚ÄĚ. (2)

La teoría de las diásporas

“Con un poco de poco de temeridad, podría intentarse ahí la teoría de las diásporas. Y, si de mesianismo fuera el caso, ver en el orador la perfecta simbiosis de Moisés y David… Ben Gurión.

‚ÄúSiglos de rupturas-reconciliaciones-rupturas, centurias de evasiones y retornos, p√°ginas de abajofirmantes se condensaron en buscadores de la tierra prometida: Viejos y nuevos izquierdistas, liberales nom√°s y priistas ex convencidos, todos juntos. Constelaci√≥n de membretes que sintetizan pat√©ticas dispersiones y deserciones, proscripciones y persecuciones. Tambi√©n los sin partido. ‚ÄėPriismo recalentado‚Äô, dice el ortodoxo del gran libro marxista-leninista. ‚ÄėLa Corte de los Milagros, dice un periodista espa√Īol. ¬ŅPor la escenograf√≠a o por las esperanzas? No alcanza a precisarlo.

“Membretes que han agotado abecedarios y códigos cibernéticos y buscan mudanza de siglas. Figuras ilustres y muchas que no lo son, todavía. Escritores que escriben de política y políticos que suelen escribir, aunque prefieren que de ellos se escriba.

‚ÄúDe pueblo-pueblo hay algunas estampas y no pocas imitaciones vestimentales. Predominan las individualidades con acordeones de carnets coleccionados a su paso por partidos que no lograron ser o que no pudieron repetir la haza√Īa del ave f√©nix.

De todo, como en la Vi√Īa del se√Īor

‚ÄúEn el lunetario, de pie, entre solemnes y festivos, los delegados del PV, las FP, el CNOCM, la ORPC, el PL, el MAS, el GP, la AB, la ACNR, el CNC, la CD, la OIR-LM. All√° est√°n los S√°nchez Aguilar y, cuando desde la tribuna se anuncia que, en la perspectiva del nuevo partido, el PSD resolvi√≥ conservar su condici√≥n actual, un colega explica: ‚ÄėEs que el PSD est√° en pleno proceso de expansi√≥n. Su asamblea constituyente la hizo en un Volskwagen. Hoy lleg√≥ al acto en una combi‚Äô. El otro tercia: ‚ÄėY est√° todo el PRT. Los dos miembros del comit√© central y sus dos secretarias‚Äô. Cuidan los perretistas de no encontrarse cuerpo a cuerpo con los del MAS.

‚ÄúPor humor no van a parar. Se rencuentran los antiguos beligerantes del PCM-PSUM-PMS. ‚ÄėLos dinos y los renos‚Äô, identifica uno que recuerda la pugna entre los viejos comunistas ortodoxos y los que quer√≠an renovaci√≥n y fueron echados por revisionistas indisciplinados. Ah√≠ est√°n los que hace poco escrib√≠an de secuestros pol√≠ticos y rescates, y ahora hacen poes√≠a ecologista. Aparece ah√≠ la se√Īora, negro su vestido, de paja el sombrero, que ha tomado por derecho propio la galer√≠a de la C√°mara de Diputados para, cruz de madera en ambas manos y a mentadas de madre, exorcizar a los demonios parlamentarios priistas‚Ķ

‚ÄúPorfirio Mu√Īoz Ledo, Heberto Castillo, Gilberto Rinc√≥n Gallardo‚Ķ Se anuncia: Con la aparici√≥n del nuevo partido, el PMS desaparecer√°. Luego se formar√≠a la interminable fila de abajo firmantes. Jornada interesante la de ayer‚ÄĚ. (3)

 

Notas:

1)¬†¬† El primer p√°rrafo de este apartado, corresponde a declaraciones del entonces senador por el Frente Democr√°tico Nacional (PARM), Porfirio Mu√Īoz Ledo, y se refieren a Carlos Salinas de Gortari.

2)   El segundo párrafo contiene advertencias de Andrés Manuel López Obrador, en la perspectiva de las elecciones de gobernador en Tabasco.

3)   Le sigue la crónica de éste autor sobre el Llamamiento al Pueblo de México de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a la fundación de un nuevo partido: El de la Revolución Democrática (PRD), en acto realizado en el vestíbulo del hotel Vasco de Quiroga, de la ciudad de México: En la asociación escénica entre el icono y la memoria militante: Ahí, la imagen beatífica de Tata Vasco y la magnánima figura de Tata Lázaro…

Los tres materiales fueron publicados por El D√≠a el 22 de octubre de 1988. Como lo anunciamos entonces, el Partido Mexicano Socialista (PMS), √ļltimo reducto de la izquierda hist√≥rica, cedi√≥ su registro al PRD. El domingo 9 de septiembre pasado, L√≥pez Obrador anunci√≥ su separaci√≥n de los tres partidos que formaron la alianza Movimiento Progresista para abanderar su candidatura presidencial, a fin de emprender una consulta, al trav√©s del Movimiento Regeneraci√≥n Nacional (Morena), sobre la propuesta de fundar un nuevo partido nacional.

Resulta dolorosamente evidente que, desde la primera usurpaci√≥n de la presidencia de M√©xico en 1988, el proceso pol√≠tico en nuestro pa√≠s ha cambiado poco en la n√≥mina de sus protagonistas de primera l√≠nea, y menos en el discurso y los proyectos para tratar de consumar la haza√Īa de lo imposible: Borrar las manchas al leopardo.

De la juramentada militancia en el PRD, pronto la placenta pari√≥ a los primeros comunistas Pronasol. Al tiempo, modelos intercambiables. Hace seis a√Īos, selectos intelectuales org√°nicos -org√°smicos en cuanto pisan un set televisivo-, sedicentes ‚Äúpolit√≥logos‚ÄĚ, aconsejaban a perredistas ser una izquierda pol√≠ticamente correcta, como ahora son Rosario Robles Berlanga, Ruth Zavaleta, Ren√© Arce, etc√©tera, quienes exhiben su cambio de piel. En estos d√≠as, nuevamente los mismos consejeros circulares le dicen al PRD que se convierta en una opci√≥n moderna como‚Ķ El Partido Socialista Obrero Espa√Īol. ¬°Rediez!, el mismo que acaba de ser echado del Palacio de la Moncloa por el franquismo recalentado. No, pues s√≠.

(Abraham García Ibarra)

 



 

 



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