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Ediciòn 291

OBSERVATORIO 2012-2018
ABRAHAM GARC√ćA IBARRA
(Exclusivo para Voces del Peridista)


Videgaray y Pe√Īa
Es del dominio p√ļblico, que el hombre de m√°s confianza del Presidente electo Enrique Pe√Īa Nieto es Luis Videgaray. En un alarde de seguridad -¬Ņo de ingenuidad?- el hombre de mayor rango en el equipo de transici√≥n aparece incesantemente en pantalla de televisi√≥n blasonando: ‚ÄúNo seremos reh√©n de ninguna persona o grupo de personas‚ÄĚ. Esto est√° por verse.

 

ENTRE LA SART√ąN Y EL FUEGO

‚ÄúNo seremos reh√©n de ning√ļn grupo‚Ķ‚ÄĚ


PUESTO QUE MUCHOS TECNOBUR√ďCRATAS -neoliberales de pastiche made in USA-, optaron por lamer el yugo imperial, vale iniciar esta entrega con alguna consideraci√≥n sobre el modelo desarmado de la afamada democracia estadunidense; ay, tan lisonjeada por Tocqueville.


EN LA INTRODUCCI√íN de su estudio La ideolog√≠a y Utop√≠a de los Estados Unidos 1956-1976 (La experiencia norteamericana con la tragedia pol√≠tica), Irving Louis Horowitz sostiene que el comportamiento de las √©lites y de las masas por igual, no requiere de ning√ļn nihilismo para explicar el malestar actual. Asesinatos que cambiaron el curso del liderazgo pol√≠tico; conspiraciones para impedir el funcionamiento adecuado del proceso electoral; la mala informaci√≥n o desinformaci√≥n que prolong√≥ la duraci√≥n de guerras sin esperanzas, tales son los legados de los √ļltimos decenios. La experiencia norteamericana de la derrota nacional, la forma m√°s acusada de la tragedia, dice el autor, constituyen el tema de su obra.

En los enunciados de su investigaci√≥n, el historiador Horowitz aborda el asesinato de Robert Kennedy (primavera de 1968) que, junto con los asesinatos anteriores del Presidente John F. Kennedy y de Martin Luther King hijo, pareci√≥ anunciar ‚Äúla muerte del modelo pol√≠tico liberal cl√°sico de la pol√≠tica presidencial del siglo XX. De ah√≠ en adelante, la pol√≠tica ya no ser√≠a normal, en el sentido de reflejar la voluntad popular, sino ser√≠a parte de la sensaci√≥n de terror tra√≠da a tierras norteamericanas por el malestar general de las guerras extranjeras, no apoyadas por los Estados Unidos‚ÄĚ.

En la presentaci√≥n de la obra de Horowitz (1976, Instituto Tecnol√≥gico de Massachusetts), Walter Dean Bunham apunta que el tema com√ļn de sus ensayos es el de las contradicciones y el fruto de esas contradicciones: El desplazamiento de la pol√≠tica norteamericana hacia la zona crepuscular de las ilegalidades oficialmente cometidas, de apat√≠a de las masas y de luchas hobbesianas entre grupos √©tnicos, raciales y otros intereses, radicalmente polarizados.

Imitación, pero ¡A lo bestia!

Como suele suceder con todos los imitadores, los tecnoburócratas mexicanos -encriptados por las universidades gringas- trasplantaron tardíamente la democracia enaltecida por Tocqueville, como si fuera una novedad. Al modelo de importación, al correr de los sexenios, le han agregaron su propia cosecha de asesinatos,  conspiraciones para pervertir el proceso electoral y la guerra intestina sin esperanza. ¡Pero a lo bestia!

‚ÄúComo, a pesar de todo, conviene jugar al juego de la democracia y respetar sus ritos, los gobiernos repiten que no utilizan la fuerza m√°s que al servicio de la libertad‚ÄĚ, escribe por su lado en 1972 Claude Julien, en su obra El suicidio de las democracias.

Remiti√©ndose al profesor en derecho en Chicago, Philip B. Kurland, Claude Julien cita: ‚ÄúSi, como naci√≥n, somos culpables de un fracaso, no es porque no hayamos logrado alcanzar el ideal: Es porque, c√≠nicamente, no hemos tratado de alcanzarlo‚ÄĚ.

Entre 1968 en que asesinaron a Robert Kennedy y el momento en que escribe Julien (‚ÄúLa democracia no podr√° contentarse con sobrevivir; no durar√° sino a condici√≥n de hacer todo por desarrollarse. ¬ŅLo ha intentado?‚ÄĚ), M√©xico pas√≥ por las tragedias de Tlatelolco y el Casco de Santo Tom√°s, seg√ļn sus publicistas el parteaguas que abrir√≠a la era de la postmodernidad democr√°tica y hasta la de la metapol√≠tica. ¬°Qu√© buen chiste!

¬ŅC√≥mo se designa a los ministros de la Corte?

Desde una modesta regidur√≠a o sindicatura municipal hasta la jefatura del Poder Ejecutivo federal -que formalmente pasan por el filtro de las urnas populares-, hasta los cargos administrativos del sector p√ļblico, que pasan por designaci√≥n directa, no hay puesto aborrecido para los empedernidos empleon√≥manos.

De la jugosa n√≥mina p√ļblica, sin embargo, nada parece m√°s codiciado que el encargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n, cuyas recompensas ya las quisiera el premier ingl√©s. Su designaci√≥n la hace el presidente de la Rep√ļblica mediante terna que el Senado examina y resuelve. ¬ŅAs√≠ es, ‚Äúconforme a Derecho‚ÄĚ? Ya vimos como lo hizo Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n en las primeras semanas de su mandato: T√°citamente disolvi√≥ la Corte con la anuncia del Congreso de la Uni√≥n.

Aviso: Dentro de unas semanas quedan dos sillas vacantes en la Corte. Hay nerviosismo en el Poder Judicial de la Federaci√≥n. Las nominaciones, ¬Ņestar√°n a cargo del Presidente designado? ¬ŅPueden ser prospectos los magistrados electorales? Se cierra el aviso. Dos magistrados electorales en funciones creen que s√≠ pueden aspirar al m√°ximo ministerio judicial.

En la n√≥mina del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci√≥n, que por unanimidad de siete en 2006 design√≥ presidente a Felipe Calder√≥n Hinojosa, estuvo el magistrado Alejandro Luna Ramos. El Trife, que en 2012 design√≥ por unanimidad a Enrique Pe√Īa Nieto, fue presidido por el magistrado Alejandro Luna Ramos. El chiapaneco Luna Ramos exhib√≠a credencial de asesor del PRI del Distrito Federal entre 1968 y 1969, diez a√Īos despu√©s de que la girara de notificador de la Oficina Federal de Hacienda en San Crist√≥bal las Casas.

Margarita Luna Ramos

Historia relacionada: Compart√≠ (con Alejandro Luna Ramos), ‚Äúpor m√°s de diez a√Īos, un sinf√≠n de reuniones y fiestas en su casa y la m√≠a. Quiero abundar aqu√≠ sobre mi relaci√≥n de amistad con Alejandro Luna Ramos. Hab√≠amos estrechado lazos entre nuestras familias. Margarita Luna Ramos, por esas cuestiones inexplicables que tiene la vida, en gran parte a mi intervenci√≥n y a la negociaci√≥n de los famosos videoesc√°ndalos, logr√≥ llegar a ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n.

“En enero de 2004, un fin de semana, llegó Alejandro a mi casa y me preguntó cómo era mi relación con Diego Fernández de Cevallos. Le dije que en esos momentos creía que era buena y entonces me comentó que su hermana Margarita había sido propuesta para ocupar el lugar de ministra, como relevo de Juventino castro. El 2 de diciembre, la fracción del PAN en el Senado, encabezada por Diego, no había aprobado el nombramiento, a pesar de contar con el apoyo del PRI y del PRD. La terna fue devuelta al presidente Fox, quien estaba obligada a presentar una nueva.

‚ÄúAlejandro consideraba que en la nueva propuesta seguramente ir√≠a nuevamente su hermana Margarita, y por ello quer√≠a contar con el apoyo de Diego y, por lo tanto, del grupo en el Senado del PAN. Sin embargo, era tanto el deseo de conseguir el apoyo de Diego a trav√©s m√≠o, que con el pretexto de que viera la remodelaci√≥n de su casa, obra que me hab√≠a pedido que realizara, me pidi√≥ que ese mismo d√≠a fuera a su casa ubicada en la calle de Sargazo n√ļmero 118, en la colonia El Rosario, en Coyoac√°n.

‚Äú‚Ķ Alejandro subi√≥ a la planta alta y me mand√≥ decir que si pod√≠a subir, porque justo hab√≠a hablado su hermana Margarita (‚Ķ) Me dijo que Margarita me quer√≠a saludar. Me agradeci√≥ de antemano cualquier gesti√≥n que pudiera realizar con el Jefe Diego para su ratificaci√≥n como ministra. Sal√≠ de la casa e inmediatamente habl√© con Diego. Lo que hice fue plantearle la situaci√≥n de Margarita Luna Ramos. De entrada me dijo que era una se√Īora muy conflictiva y pagada de s√≠ misma (...) como muestra de mi apoyo hacia tu persona, est√° bien, la voy a apoyar. El 19 de febrero de 2004, Margarita Luna Ramos fue nombrada ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n, con el apoyo del Jefe Diego y la mayor√≠a de los senadores del PAN. Despu√©s, cuando yo estaba preso, Alejandro Luna Ramos se desatendi√≥ de mi‚Ķ‚ÄĚ.

Esta historia de Margarita Luna Ramos y su hermano Alejandro la cuenta Carlos Ahumada Kurtz en Derecho de Réplica (Editorial Grijalbo/2009.)

Diego Fern√°ndez de Cevallos

‚ÄúEl PAN (Partido Acci√≥n Nacional) siempre ha tenido una actitud de defensa de la democracia en todas las circunstancias nacionales e internacionales‚ÄĚ, dijo en uno de sus momentos de fe partidista el difunto Carlos Castillo Peraza. Cuando Calder√≥n Hinojosa lleg√≥ a la jefatura nacional de ese partido, el fil√≥sofo yucateco renunci√≥ a su militancia azul.

Los caminos de la congruencia, no son como yo esperaba. Carlos Castillo Peraza form√≥ parte del grupo selecto de panistas que en 1988 firm√≥ en Los Pinos la alianza estrat√©gica con el usurpador Carlos Salinas de Gortari. En ese grupo particip√≥ Diego Fern√°ndez de Cevallos. Cu√©ntase que Diego actu√≥ en determinado periodo o contingencias como abogado del robusto y aguerrido empresario sinaloense Manuel El Maqu√≠o Clouthier del Rinc√≥n. √Čste fue el candidato presidencial del PAN traicionado en 1988 por los panistas aliados de Salinas de Gortari.

En entrega anterior platicamos que, en el oto√Īo de 1993, despu√©s de que el PRI dio luz verde a la candidatura presidencial de Luis Donaldo Colosio, en Los Pinos, Salinas de Gortari solt√≥ una susurrante y meliflua pregunta: Y usted, Diego, ¬Ņpor qu√© no? Iba dirigida al entonces diputado panista. Unas cuantas semanas despu√©s el PAN anunci√≥ la candidatura de Fern√°ndez de Cevallos a la presidencia de M√©xico.

Por ah√≠ existen algunos registros que recuerdan que, dos meses antes de las elecciones de 1994, Fern√°ndez de Cevallos declar√≥: Durante mucho tiempo se me present√≥ como una persona entregada al gobierno, como pol√≠tico claudicante. Pero ha quedado claro que soy un opositor serio‚Ķ‚ÄĚ. El candidato azul barri√≥ con Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n y Cuauht√©moc C√°rdenas Sol√≥rzano en el debate correspondiente. Luego se repleg√≥. Se raj√≥, dir√≠a despu√©s su correligionario Vicente Fox Quesada.

De la Familia feliz al Grupo compacto

La Familia feliz fue un hallazgo célebre bajo palio de Miguel de la Madrid, datado por algunos en 1982. De ella formaba parte el secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari. Tan bella familia rompió la hegemonía de la dictadura de los sectores en el interior del PRI, que, a finales de aquel sexenio, sufrió la fractura que el 6 de julio de 1988 De la Madrid vio como un terremoto político.

En la mudanza de aquella familia hacia el grupo compacto saliniano entraron a una nueva jerarqu√≠a el malogrado Luis Donaldo Colosio Murrieta, Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n, Manuel Camacho Sol√≠s, Emilio Gamboa Patr√≥n, Joseph Cordoba Montoya, Pedro Aspe Armella y Jaime Serra Puche. Colosio fue asesinado; Zedillo termin√≥ re√Īido con Salinas de Gortari. Camacho Sol√≠s desert√≥ del PRI para aventurarse con las izquierdas electorales. Gamboa Patr√≥n tild√≥ de loco a De la Madrid cuando √©ste, en 2011, confes√≥ que en 1988, cuando impuls√≥ a Carlos a la presidencia, no conoc√≠a la catadura moral de los Salinas de Gortari, a quienes relacion√≥ con la delincuencia organizada en su modalidad narca.

Fue el sexenio de Salinas de Gortari en el que se vendieron 251 entes p√ļblicos. Venta de garaje, le denominaron algunos insidiosos. S√≥lo 22 de esos entes se transfirieron al sector social. El resto fueron para el sector privado. Al menos 15 se otorgaron a inversionistas extranjeros. ¬ŅQui√©n olvida el alegre convivio aquel en que el PRI pidi√≥ a cada uno de los integrantes del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios un entre de 25 millones de d√≥lares para la pr√≥xima campa√Īa presidencial? C√≥mo se extra√Īa a Emilio El Tigre Azc√°rraga Milmo.

El famoso complot siempre negado

Si alguien hace revelaciones incriminatorias y los aludidos no demandan judicialmente al incriminador por calumnias, difamaci√≥n o ataques al honor, los leguleyos dicen que el dato crea estado. Hasta donde sabemos, Carlos Ahumada Kurtz no ha sido demandado por los contenidos de su Derecho de r√©plica. Si acaso, seg√ļn testimonio propio, Ahumada Kurtz fue conminado por su abogado Juan Collado y otros implicados a que abandonara M√©xico una vez liberado del Reclusorio Norte de la ciudad de M√©xico. Dicho en buen cristiano, se le anunciaba el destierro.

El Complot
En edición anterior presentamos la fotografía que reproducimos arriba. Esa imagen fue captada en la reciente boda de Juan Collado, abogado en cierto momento de Carlos Ahumada Kurtz. A cuadro aparecen el ahora diputado Manlio Fabio Beltrones Rivera (1); el nuevamente senador Emilio Gamboa Patrón (3), el abogado Juan Collado (4); Carlos Salinas de Gortari (5) y Diego Fernández de Cevallos (6). Esos personajes son involucrados por Carlos Ahumada en el complot para impedir que Andrés Manuel López Obrador llegara a Los Pinos en 2006, en su libro Derecho de réplica.

 

“Todos los días se discutía si había habido un complot (contra Andrés Manuel López Obrador); si había participado Carlos Salinas, si en el estaba el presidente Vicente Fox, Santiago Creel, Diego Fernández de Cevallos o si estaba no se quién más. ¡Sí! Sí estuvieron todos ellos, hoy puedo decir: Sí, estuvieron todos…

‚Äú‚Ķ Nos bajamos, caminamos unos pasos y apareci√≥ Salinas (de Gortari Carlos). Abordamos el tema de los videos de Bejarano y el de Imaz (Carlos). Debo confesar que durante el tiempo que lo trat√©, nunca lo vi tan emocionado: Le brillaban los ojos y sonre√≠a (‚Ķ) estaba muy entusiasmado, muy alegre. En repetidas ocasiones, cuando por cualquier motivo sal√≠an asuntos relacionados con Televisa o Televisi√≥n Azteca, nos dec√≠a de manera presuntuosa: ‚ÄėSi quieren, ahorita le hablo al g√ľey de Bernardo G√≥mez o al pendejo de Jorge Mendoza‚Äô. En fin, daba a entender que estas televisoras estaban dentro de su √°mbito de influencia.

Otro charolazo para otros fines

‚ÄúTodo lo negoci√© directamente con Carlos Salinas de Gortari, muchas veces en presencia de Rosario Robles, con Diego Fern√°ndez de Cevallos, con Ram√≥n Mart√≠n Huerta, con Eduardo Medina Mora, el actual procurador general de la Rep√ļblica, en aquel entonces director del Centro de Investigaci√≥n y Seguridad Nacional (Cisen), as√≠ como con el general Rafael Macedo de la Concha. Todos ellos intervinieron, formaron parte, realizaron alguna tarea en especial; pero concretamente negoci√© con Carlos Salinas de Gortari y Diego Fern√°ndez. ¬ŅY por cu√°nto? Acordamos 400 millones de pesos, los cuales nunca me pagaron. (Seg√ļn Juan -Collado- le¬† encargaron coordinar este asunto a Manlio Fabio Beltrones.)

‚ÄúComo lo mencion√©, Carlos Salinas me dio dinero a cambio de los videos. Antes de entreg√°rselos, me hizo llegar aproximadamente 35 millones de pesos. Me los entregaron Manuel Andrade, entonces gobernador de Tabasco, Arturo Montiel Rojas, entonces gobernador del Estado de M√©xico, Enrique Pe√Īa Nieto, entonces diputado del PRI en el Estado de M√©xico, Elba Esther Gordillo y Jorge Kahwagi. Entre todos ellos me entregaron esa cantidad de dinero. Diego Fern√°ndez me hizo el primer pago, a cuenta, por la cantidad de 33 millones el d√≠a 19 de febrero de 2004‚ÄĚ.

Lino Korrodi Me la jugué

Ahora está de moda ver e ir hacia adelante. Echarle la franela al retrovisor. La retrospectiva, sin embargo, guía mejor la nueva ruta que, por lo visto, es la misma.

‚Äú√Čramos conscientes de que enfrentar√≠amos artima√Īas sin fin y golpes bajos de parte del sistema. Con todo, me tom√≥ por sorpresa la noticia, el 21 de junio de 2000, de que Enrique Jackson hab√≠a denunciado en sesi√≥n de la Comisi√≥n Permanente del Congreso de la Uni√≥n el supuesto financiamiento ilegal de la campa√Īa de Vicente Fox, exhibiendo copias de 60 cheques y registros de operaciones por un¬† monto de 300 mil d√≥lares que, presumiblemente, avalaban las acusaciones y que m√°s tarde reparti√≥ entre diversos reporteros‚ÄĚ.

Ese es apenas un enunciado del escándalo de los Amigos de Fox, réplica al espejo del priista Pemexgate, cuestiones que tan bien conoce cierto actual consejero del Instituto Federal Electoral. Lo arriba trascrito lo escribe Lino Korrodi en su libro Me la jugué/ un verdadero amigo de Fox.

Afirma Korrodi que estaba claro que el PAN estaba al tanto de la lana que reun√≠a Amigos de Fox. Pero tambi√©n la forma en que se empleaba, ya que en las reuniones se decid√≠a qui√©n afrontaba a los distintos gastos, seg√ļn la disponibilidad de fondos, am√©n de que el partido ten√≠a conocimiento estrecho sobre los recursos captados a trav√©s del fideicomiso. Y aun si hubiera ignorado esta informaci√≥n, que no es el caso, de cualquier modo la responsabilidad de las operaciones, contravinieran o¬† no la ley, reca√≠a sobre la Alianza por el Cambio. El comit√© mencionado recib√≠a reportes de ingresos y egresos. Reitero. Tuvimos la asesor√≠a de Fauzi Hamdan. (Hamdan es actualmente nuevo rector de la honorable Escuela Libre de Derecho.)

Metida la asociaci√≥n Amigos de Fox en el brete judicial, dice Korrodi, nadie pidi√≥ al PAN defensores de oficio y menos a√ļn alguno con el perfil de (Diego) Fern√°ndez de Cevallos. ‚Äú¬°S√≥lo da√Īado del cerebro iba a confiar en √©l como representante legal! No s√≥lo hablemos ya de aquellos casos que le encomend√© y desatendi√≥ o de la sospecha fundada de que viol√≥ la √©tica profesional, filtrando informaci√≥n confidencial de un cliente.

‚ÄúEl esc√°ndalo que (Luis Felipe) Bravo Mena¬† y otros gatos de Angora de Fern√°ndez de Cevallos se negaron a atajar y, por el contrario, ayudaron a mantener vivo por m√°s de dos a√Īos y medio, es un fil√≥n de oro que grupos pol√≠ticos y medios de comunicaci√≥n seguir√°n explotando en el futuro, sobre todo en tiempos electorales‚ÄĚ.

Manlio Fabio Beltrones, peligro para México

En su libro testimonial Se√Īal de alerta/ advertencia de una regresi√≥n pol√≠tica, el ex jefe nacional del PAN y ex presidente de la Organizaci√≥n Dem√≥crata Cristiana de Am√©rica (OCDA), Manuel Espino Barrientos desempolva la descripci√≥n que su partido hizo en 2006 de Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador como Un peligro para M√©xico, para asest√°rsela en 2008 al entonces senador priista Manlio Fabio Beltrones Rivera, a quien emparenta tambi√©n con C√©sar Borgia. Teme el ex panista ver al sonorense empoderado en Los Pinos.

Entre otros datos (Caso Colosio), Espino Barrientos recuerda que cuando mataron a Luis Donaldo Colosio, bajo la justificaci√≥n de la ‚Äúrepresentaci√≥n presidencial‚ÄĚ que le asign√≥ Salinas, Beltrones pidi√≥ al procurador Digo Valad√©s que le ‚Äúprestara‚ÄĚ al asesino mientras permanec√≠a en Tijuana, para someterlo a un irregular, ilegal y clandestino interrogatorio. Mario Aburto, el presunto homicida, dice Espino Barrientos, ‚Äúasegur√≥ que fue sacado de la delegaci√≥n de la PGR con las manos esposadas y envuelto en un colch√≥n para torturarlo en la playa y obligarlo a inculpar a alguien m√°s‚ÄĚ.

En la p√°gina 161 de su libro, Espino Barrientos sostiene: ‚ÄúA partir de entonces la fama de Manlio ser√≠a la de un pol√≠tico peligroso, no s√≥lo intrigante e indigno de confianza. Aun entre sus correligionarios esa percepci√≥n se agudiz√≥¬† por su relaci√≥n amistosa con Ra√ļl Salinas de Gortari.

‚ÄúEn otra ocasi√≥n, en un reportaje de Jim Cason y David Brooks, publicado en The New York Times y reproducido en una gran cantidad de peri√≥dicos mexicanos, Manlio fue se√Īalado como estrechamente ligado al narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, El se√Īor de los cielos. Seg√ļn el diario neoyorkino, en investigaci√≥n fechada en 1884, firmada por Sam Dillon y Craig Pyes, Beltrones figuraba en una lista de sospechosos de corrupci√≥n proporcionada al equipo de transici√≥n del entonces presidente electo Ernesto Zedillo, y habr√≠a asistido a tres reuniones entre 1990 y 1993, donde narcotraficantes le daban maletas de dinero a Ra√ļl Salinas por la protecci√≥n brindada a sus operaciones‚ÄĚ.

Casi a manera de spot, en pantalla de televisi√≥n aparece incesantemente el hombre fuerte de Enrique Pe√Īa Nieto, Luis Videgaray, diciendo, sin mencionar nombres: ‚ÄúNo seremos reh√©n de ninguna persona o de grupo de personas‚Ķ‚ÄĚ. ¬ŅPuede, el joven mexiquense, desanudar la camina de fuerza que le han tejido los intereses creados desde que era gobernador del estado de M√©xico?

 



 

Te luce muy bien la banda presidencial

 

ROSARIO ESTABA OBSESIONADA con¬† ser presidenta de la Rep√ļblica. ¬°Ob-se-sio-na-da. Definitivamente, ha dejado escrito Carlos Ahumada Kurtz.


Rosario Robles
Foto: CNN

‚ÄúAl llegar a la caseta del fraccionamiento (donde resid√≠a Carlos Salinas de Gortari), Rosario se recost√≥ en el asiento trasero para ocultarse. En la madrugada, antes de despedirnos, surgi√≥ una de las escenas m√°s impactantes que he visto en mi vida: ‚ÄúSalinas le mostr√≥ su biblioteca a Rosario. Hab√≠a condecoraciones y fotograf√≠as, entre otros recuerdos. Cuando llegamos a la vitrina donde conserva sus bandas presidenciales, Rosario le coment√≥ que deb√≠a ser un gran honor y un orgullo portar la banda presidencial. Salinas inmediatamente tom√≥ una escalerita para subir a abrir la vitrina y sac√≥ una de las bandas presidenciales. Yo cre√≠a que nos la quer√≠a mostrar, y en efecto as√≠ lo hizo, pero no fue s√≥lo eso, sino que la tom√≥ y se la puso a Rosario cruz√°ndole el pecho y le dijo: ‚ÄėTe luce muy bien‚Äô‚ÄĚ‚ÄĚ.

 



 

M√°s emisarios del pasado

 

LOS CL√ĀSICOS CONSIDERAN que un rasgo de la democracia es la ‚Äúcirculaci√≥n de las √©lites‚ÄĚ. El PRI describ√≠a este proceso como de capilaridad del sistema pol√≠tico. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, estos eran nombres de moda, y los siguen siendo: Aguirre Rivero √Āngel Heladio, desert√≥ del tricolor y hoy es por segunda vez gobernador de Guerrero, pero por el PRD.


Observa4

ASPE ARMELLA PEDRO CARLOS, devenido¬† enriquecido magnate en busca, sin embargo, de reciclarse de nuevo en el gabinete. Azuela G√ľitr√≥n Mariano (ministro de la Corte, implicado en el desafuero de L√≥pez Obrador). Bejarano Mart√≠nez Ren√© Juvenal, llamado se√Īor de las ligas y ex diputado desaforado e indiciado, hoy en busca de dos millones de mexicanos para su Izquierda Democr√°tica Nacional. Beltrones Rivera Manlio Fabio, no quiso ser senador en la LIV legislatura federal. Prefiri√≥ ser subsecretario de Gobernaci√≥n con Salinas de Gortari. Hoy est√° de nuevo como legislador chapul√≠n en San L.azaro. Camacho Sol√≠s Manuel, el gran sacrificado en el PRI en 1993. Hoy senador por las izquierdas electorales. Campa Cifri√°n Roberto, del PRI al gordillista Partido Nueva Alianza; se placea para la Secretar√≠a de Seguridad P√ļblica federal. Cavazos Lerma Manuel, otra vez senador, fuero que lo pone fuera del alcance de Marisela Morales Ib√°√Īez. Chuayffet Chemor Emilio, Zedillo no se la cumpli√≥ para 2000, pero est√° en la n√≥mina de mexiquenses con futuro. Ebrard Casaubon Marcelo Luis, ex priista con sue√Īos guajiros para 2018. Fox Quesada Vicente, LIV Legislatura federal; ahora incorporado por voluntad propia en el zool√≥gico de las tepocatas y las v√≠boras prietas.¬† Gamboa Patr√≥n Emilio Antonio, campe√≥n del derecho a picaporte y relacionado por el salinismo con Carlos Cabal Peniche; hoy en la cumbre senatorial. Fern√°ndez de Cevallos Ramos Diego, ajonjol√≠ en todos los moles. Garc√≠a Medina Amalia Dolores, dej√≥ un f√©tido olor azufre en Zacatecas, pero hoy la ampara el fuero diputadil. Garc√≠a Ram√≠rez Sergio, postulante de la renovaci√≥n del PRI; hoy consejero electoral. Gonz√°lez Roaro Benjam√≠n Ernesto, del PRI a Nueva Alianza: ¬°Premio Mayor! ¬°Premio Mayor‚ÄĚ. Gurr√≠a Trevi√Īo Jos√© √Āngel, dando recetas desde la OCDE que no aplic√≥ durante el salinato. Hamdam Amad Fauzi, dignifica la percudida rector√≠a de la Escuela Libre de Derecho. Joaqu√≠n Coldwell Pedro, desde la digna memoria de don Javier Rojo G√≥mez al establo saliniano. Luna Ramos Jos√© Alejandro, gratos recuerdos de Carlos Ahumada Kurts. Monreal √Āvila Ricardo, s√≥lo fuera del PRI se ha vuelto revolucionario. Montiel Rojas Arturo, el primer t√≠o de M√©xico. Mu√Īoz Ledo y Lazo de la Vega Porfirio, el correoso imbatible. Murillo Karam Jes√ļs, primero muerto que fuera del presupuesto. L√≥pez Guti√©rrez David, la sombra del nuevo caudillo. P√©rez Motta Eduardo, que digno desempe√Īo en la Comisi√≥n Federal de Competencia. Rojas Guti√©rrez, Carlos y Francisco. ¬ŅCu√°l ser√° su reacomodo? Romero Deschamps Carlos, patriota defensor del petr√≥leo mexicano: No maximicen los 30 muertos de Tamaulipas. Ruffo Apple Ernesto, usufructuario en Baja California de la primera concertacesi√≥n saliniana; hoy con fuero senatorial. Ruiz Esparza Gerardo, siempre hay nuevas oportunidades. Scherman Lea√Īo Mar√≠a Esther de Jes√ļs, de las viudas de Colosio. Serra Puche Jaime Jos√©, segundo debut festejando en estos d√≠as los √©xitos del Tratado de Libre Comercio. T√©llez Kuenzler Luis Manuel Enrique, siempre tendr√° refugio en el Grupo Carlyle. A qu√© continuar. La patria reclama esa honrada juventud. Puro cuadro de excelencia.



L√ćNEAS PARA EL DISCURSO DEL PRIMERO DE DICIEMBRE

Empléate a ti mismo

Todo un océano de posibilidades:
Droga, tráfico de armas, trata de personas, prostitución…


AL DARSE EL BANDERAZO para la compulsiva implantaci√≥n del neoliberalismo en M√©xico -siguiendo la l√≠nea antisindicalista de El Capitolio, dictada en Colorado Spring en 1985-, colocado en la frecuencia de la tecnoburocracia que profundizaba las pol√≠ticas de ajuste¬† ordenadas por el Fondo Monetario Internacional, el viejo Consejo Nacional de la Publicidad (CNP), al servicio de la clase patronal, impuls√≥ la campa√Īa: Empl√©ate a ti mismo.


Este es nuestro Poder Legislativo. Foto: Erick Meza
Este es nuestro Poder Legislativo. Foto: Erick Meza

FUE TAL EL √ČXITO de esa campa√Īa que hoy, hoy, hoy, la propia clase patronal se queja de que unos 15 millones de mexicanos operan en la econom√≠a negra -‚Äúinformal‚ÄĚ, es el eufemismo-, que abarca el tr√°fico de drogas y armas, la trata de personas, la prostituci√≥n y anexas. Es el ej√©rcito de reserva del que disponen los c√°rteles del crimen organizado. Ahora, el suced√°neo del CNP, el Consejo de la Comunicaci√≥n rinde tributo a los ‚Äúemprendedores‚ÄĚ Pepe y To√Īo y asegura que ocho de cada diez empleos los crea la empresa privada.

¬°Un momento! De acuerdo con la doctrina laboral mexicana, que designa al Estado tutelar de las garant√≠as sociales de la clase trabajadora, el concepto empleo implica la existencia de una relaci√≥n contractual obrero-patronal, regida por el art√≠culo 123 de la Constituci√≥n y la Ley Federal del Trabajo que amparan los derechos a la organizaci√≥n sindical, a la¬† huelga o paros; a la Seguridad Social y a la vivienda. Establecen las jornadas diurna de ocho horas y nocturna de siete, as√≠ como el s√©ptimo d√≠a de descanso. Proh√≠be la utilizaci√≥n del trabajo de menores de 14 a√Īos.

Mandan esos ordenamientos que los salarios mínimos sean suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Los trabajadores tendrán derecho a una participación de las utilidades de las empresas empleadoras.

Como esos imperativos elementales no se satisfacen, de lo que están hablando en realidad la clase patronal, aliada al gobierno, y los legisladores seguidistas, es de meras ocupaciones en las que no hay responsabilidad social del ocupador. Esas ocupaciones ni siquiera cumplen los estándares mínimos de la simulación. Ese sistema de explotación del trabajo, que no encuadra ni en la Doctrina Social de la Iglesia (católica), que condena la esclavitud del obrero, es el que quiere legitimar el fallido Presidente del empleo Felipe Calderón Hinojosa, a punto de abandonar el poder.

De tal sistema de explotación del trabajo humano deriva la galopante miseria que tiene postrados a más 70 millones de mexicanos que padecen pobreza alimentaria y de patrimonio; fuente de criminalidad y de violencia, y mentís al discurso del humanismo político pintado de azul y tricolor.

¬ŅQu√© hacer frente a ese desaf√≠o, que tiene a M√©xico a la par de Hait√≠ en materia de desigualdad social y a la par de Irak y Afganist√°n en materia de barbarie? Claves para un discurso de Primero de Diciembre, a partir de esta acusaci√≥n: ‚ÄúT√°cticas preelectorales de algunos opositores y deficiencias en el mecanismo de informaci√≥n, no explicadas a tiempo por autoridad competente, contribuyeron a dejar dudas en algunos grupos sobre el resultado de la elecci√≥n. En esto se mont√≥ el enga√Īo que enarbolan algunos opositores y que han aprovechado para levantar una bandera de reivindicaci√≥n y justificaci√≥n personal y como t√°ctica de negociaci√≥n pol√≠tica‚ÄĚ.

Establecida esa ‚Äújuiciosa‚ÄĚ premisa para la reconciliaci√≥n nacional, el credo y el dec√°logo. Tengo fe en que los vientos de cambio nos ser√°n favorables porque nuestro esfuerzo tiene rumbo. Cambiaremos para estar en la vanguardia de la transformaci√≥n mundial. Nuestro camino para el cambio ser√° la modernizaci√≥n nacionalista, democr√°tica y popular:

  1. I) El Estado no puede ni debe intentar ser el √ļnico actor, sino el conductor de una sociedad democr√°tica; no el m√°s grande, sino el m√°s justo y eficaz;
  2. II) El Estado moderno es aquel que garantiza la seguridad de la Nación y, a la vez, la seguridad del ciudadano. Mantiene transparencia y moderniza la relación con los partidos y los sindicatos…
  3. III) La garantía más urgente es la transparencia de los procesos electorales. La decisión de los votantes será contada y reconocida por todas las partes;
  4. IV) Respondamos con talento a la sensibilidad política del pueblo mexicano, que para expresar su angustia ante el deterioro del nivel de vida, escogió medios institucionales: Las urnas y no la confrontación;
  5. V) Tres acuerdos nacionales tres: Para la ampliación de nuestra vida democrática; para la recuperación económica y la estabilidad y para el mejoramiento productivo del bienestar popular. Mantendremos los hábitos de ahorro, productividad y eficiencia. El pueblo trabajador de México sabe lo que ha ganado o lo que ha protegido con su esfuerzo. Expanderemos el mercado interno, aumentando el empleo y fortaleciendo gradualmente, en la recuperación, el poder adquisitivo del salario;
  6. VI) Mantendremos la soberanía de la Nación sobre los energéticos.
  7. VII) El motor del nuevo crecimiento vendr√° en lo fundamental del ahorro interno;
  8. VIII) La prioridad ya no ser√° pagar, sino volver a crecer;
  9. IX) Prioridades sociales ya no admiten titubeos ni posposiciones: Erradicaci√≥n de la pobreza extrema y garant√≠a de seguridad p√ļblica. Los que menos tienen deben beneficiarse m√°s y los que m√°s han alcanzado, menos;
  10. X) El bienestar de cada familia tendrá que ser la medida de la prosperidad de la Nación. Me inspiro para proponerlo en los Sentimientos de la Nación de Morelos.

No fue verdad tanta belleza. Con sus propias palabras, dijo, ofreci√≥, prometi√≥ lo arriba transcrito Carlos Salinas de Gortari despu√©s de que el 1 de diciembre de 1988 jur√≥ frente al Honorable Congreso de la Uni√≥n: Protesto guardar y hacer guardar la Constituci√≥n Pol√≠tica de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, ‚Äúy desempe√Īar leal y patri√≥ticamente el cargo de Presidente de la Rep√ļblica que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Uni√≥n; y, si as√≠ no lo hiciere, que la Naci√≥n me lo demande‚ÄĚ.

Mexicanos al grito de guerra/ el acero aprestad y el bridón…



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