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Edición 324

Cabalgata

El Destino Manifiesto

de la Ciudad de México

 

Palacio-de-Bellas-Artes-México

 

Es absolutamente probable que -dada la incesante expulsión humana de los estados con población indígena predominante, que previsiblemente se enervará con la contrarreforma petrolera, y el desplazamiento de cientos de miles de familias de estados del norte que aceleró la guerra narca de Felipe Calderón-, entre el Distrito Federal y el Estado de México acumulen ya más de 25 millones de habitantes, equivalentes a la población de varias republicas centroamericanas.

 

3 PARA CABALGATALa presente historia periodística se cuenta en tres tiempos:

  1. Hacia los a√Īos sesenta, conversamos con don Pepe Iturriaga, entonces segundo de a bordo de Nacional Financiera. Hombre de cultura universal que fue, su preocupaci√≥n -que se convirti√≥ en leitmotiv de su vida- era entonces el rescate del Centro Hist√≥rico de la Ciudad de M√©xico.
  2. En su tr√°nsito de la gobernaci√≥n del Estado de M√©xico a la Regencia del Distrito Federal, tuvimos oportunidad de platicar con el profesor Carlos Hank Gonz√°lez. En un encuentro reporteril le escuchamos por primera vez emplear el uso del t√©rmino macrocefalia, para describir al DF. Llamaba sin embargo, ‚Äúhaza√Īa de todos los mexicanos‚ÄĚ la conquista de la Ciudad de M√©xico, de lo que segu√≠a considerar derecho com√ļn compartir la capital de la Rep√ļblica con los oriundos de la misma.
  3. Hacia los a√Īos ochenta, el potosino doctor Luis Alfonso Maldonado present√≥ una novela sociopol√≠tica -La noche de San Bernab√©-, en la que relata nocturnas jornadas de violencia protagonizadas por habitantes de las faldas del Ajusco, movilizados hacia el centro del Distrito Federal a causa de la pugna por el agua.

Don Pepe Iturriaga tuvo -antes de morir- la satisfacci√≥n de ver los prodigiosos avances del rescate del Centro Hist√≥rico de la Ciudad de M√©xico. El profesor Hank Gonz√°lez puso todos sus empe√Īos en empujar el reordenamiento urban√≠stico del Distrito Federal.

De la novela del doctor Maldonado se han cumplido sus profec√≠as: Conflictos incesantes motivados por la disputa por el agua en delegaciones como la de Iztapalapa. En la Delegaci√≥n √Ālvaro Obreg√≥n, est√° latente la resistencia de los vecinos contra el despojo de sus manantiales para atender demandas de l√≠quido por nuevos asentamientos.

La desaparición del régimen municipal en el DF

Desde que, en 1928, se decret√≥ la desaparici√≥n de municipios en el Distrito Federal, para sustituirlo por delegaciones pol√≠ticas, se escucharon las primeras voces que propon√≠an el traslado de la sede de los poderes federales a otro territorio de la Rep√ļblica. En a√Īos posteriores, se plante√≥ la reforma de la Constituci√≥n para insistir en esa posibilidad y erigir en el DF el nuevo Estado de An√°huac.

Cuando el presidente de Brasil, Juscelino Kubitschek (el socialista que so√Īaba con una sociedad sin clases) logr√≥ en 1960 la consumaci√≥n del proyecto de la ciudad de Brasilia para concentrar en ella la capital del pa√≠s, entonces alterna entre R√≠o de Janeiro y Salvador de la Bah√≠a, e instalar ah√≠ la sede de los poderes federales, en M√©xico se lanz√≥ la idea de reproducir aqu√≠ aquel modelo. (Nadie imaginar√≠a entonces qu√© le deparar√≠a a Brasil el Mundial de F√ļtbol).

Al Regente de Hierro del DF, Ernesto P. Uruchurtu, en los sesenta le costó el cargo el empleo de violencia institucional para la reordenación urbana en los pedregales de la Delegación Coyoacán.

Durante la efímera gestión de Alfonso Martínez Domínguez como jefe del Departamento del Distrito Federal, defensores de la Ciudad de México clamaron contra su tácita desaparición, después de su inserción nominal y la pérdida de sus linderos en el Distrito Federal.

Al profesor le llamaron Gengis Hank

Carlos Hank GonzálezGengis Hank, fue el remoquete que le asestaron al profesor mexiquense cuando emprendió sus portentosas obras urbanas para reordenar el Distrito Federal a finales de los setenta. No fue eso lo peor: No faltó aquél que pusiera en circulación la fascista iniciativa de tender vallas metálicas alrededor de la Ciudad de México, para impedir la incesante inmigración desde provincia. Nomás faltó que exigiera pasaporte a los visitantes.

De fascista calificamos esa aberración, porque para entonces eran ríos humanos los que provenían de las comunidades indígenas otomíes y mazahuas de los estados de México e Hidalgo para asentarse en la Ciudad de México.

Mixtecos y zapotecos flu√≠an de la sierra de Oaxaca para poblar el municipio de Nezahualc√≥yotl (Edomex), m√°s tarde considerado la segunda m√°s grande concentraci√≥n de oaxaque√Īos.

Fueron, aquéllos, tiempos de despojos y fraudes perpetrados por fraccionadores inmobiliarios, cuya impunidad les anima a seguir tomando por asalto zonas bajo declaración de reserva en el área metropolitana de la Ciudad de México.

Empleomanía, herencia decimonónica

Eruviel √ĀvilaEn la segunda mitad del siglo XIX, se acu√Ī√≥ en la sede de los poderes federales el t√©rmino de empleoman√≠a. Las clases media y baja de los estados no ten√≠an m√°s opci√≥n que el Ej√©rcito (la leva muchas veces) o la burocracia federal. En tiempos de paz, obviamente la segunda alternativa fue la favorita. La Revoluci√≥n aport√≥ a la Ciudad de M√©xico el arribo de miles de familias de los nuevos ricos.

Apaciguada la Rep√ļblica, las familias ‚Äúde posibles‚ÄĚ de las provincias vieron en el Distrito Federal la oportunidad de ascenso socio-profesional de sus hijos, sobre todo cuando se puso en funcionamiento la Ciudad Universitaria. Del rancho a la capital fue tema hasta de pel√≠cula.

Algunos √°cidos escritores cosmopolitas, como Renato Leduc, identificaron a la orgullosa Ciudad de los Palacios como ‚ÄúRancho grande‚ÄĚ (tambi√©n de pel√≠cula) y, con el auge inmobiliario, hablaron de que las antiguas vecindades proletarias s√≥lo hab√≠an sido suplidas con ‚Äúvecindades verticales‚ÄĚ.

Los or√≠genes ‚Äúdel mal‚ÄĚ

La cuesti√≥n central es la siguiente: Al abandonarse las pol√≠ticas p√ļblicas de desarrollo, sustentadas en la proyecci√≥n y construcci√≥n de grandes obras de infraestructura con sentido productivo y de distribuci√≥n social de la renta en todo el pa√≠s, la movilidad humana, que hist√≥ricamente ve√≠a hacia los Estados Unidos como Meca de progreso, revir√≥ hacia el Distrito Federal.

A las motivaciones originales de la inmigraci√≥n ya descritas, se agreg√≥ un irresistible plus: Los privilegios de que disfrutan los metropolitanos y metropolizados: Una relativa seguridad p√ļblica, los m√°s altos ingresos per c√°pita de todo el pa√≠s; educaci√≥n media y superior y salud gratuitas; vivienda, transporte p√ļblico, espacios para el conocimiento y la recreaci√≥n subsidiados. Ahora, hasta una generosa pensi√≥n alimentaria a los adultos mayores.

Desde que se implantó el neoliberalismo en México, con la extinción de las políticas socioeconómicamente compensatorias y el simultáneo ataque a las instituciones históricas del ejido y las comunidades rurales, la cooperativa como expresión del trabajo organizado, el sindicato, etcétera, el empleo y el salario -vías de acceso a la justicia social- pasaron de ser conquista a calamidad en la mayor parte del territorio nacional.

Expulsi√≥n y desplazamiento humanos s√≥lo tienen dos suertes de destino: Persecuci√≥n y muerte en los Estados Unidos; b√ļsqueda de satisfactores en las zonas metropolitanas de la Ciudad de M√©xico, Guadalajara, Monterrey, las principales.

PARA RECUADRO CABALGATAEl tr√°gico discurso de Luis Donaldo Colosio

En 1994, el malogrado candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, retomando visiones humanistas del siglo XIX, dijo percibir en los mexicanos hambre y sed de justicia. Una idea-fuerza de su discurso del 6 de marzo de aquel a√Īo, cimbr√≥ las conciencias republicanas: Es impostergable el desarrollo de las regiones. Sab√≠a de qu√© hablaba el ex secretario federal de Desarrollo Social. Fue asesinado.

La Población Económicamente Activa (PEA) -entre casi 117 millones de mexicanos- se calcula ya en más de 50 millones de individuos. De éstos, sólo unos 17 millones tienen empleo formal y Seguridad Social. El resto ambula entre ocupaciones sujetas a convenios laborales sin prestaciones de ley -triangulados por o fuera de los sindicatos- y en la llamada técnicamente Economía negra.

Si alguien, como el entusiasta e irreflexivo gobernador del Estado de M√©xico, Erubiel √Āvila pregona que un nuevo magno proyecto aeroportuario en la zona metropolitana de la Ciudad de M√©xico generar√° hasta 600 mil empleos, ¬Ņa qu√© est√° incitando? (AGI)

 



 

Crisis latente en la Ciudad de México

en materia de energía

 

2 PARA RECUADRO ABRAHAM

 

M√°s all√° de valores morales intergeneracionales y de protecci√≥n ambiental, los efectos negativos (del incremento de emisiones de di√≥xido de carbono en 330 por ciento en el periodo de 1971 a 2010),  han costado, desde 2000,  285 mil 350 millones de pesos.

 

 

Uno de cada cinco mexicanos vive en municipios de alta vulnerabilidad y cinco millones de habitantes de la capital de la Rep√ļblica, son vulnerables.

Afirma lo anterior, el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), en reciente análisis que cuestiona si el mayor problema del Distrito Federal es estar al borde de una crisis de energía.

En materia de energ√≠a el√©ctrica, el estudio se√Īala que en la zona cubierta por la Comisi√≥n Federal de Electricidad (CFE) la p√©rdida es de 25 por ciento, cuando la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥micos (OCDE) recomienda a sus pa√≠ses miembros un techo de 6 por ciento para tener un suministro √≥ptimo.

‚ÄúUn foco importante es el costo de la energ√≠a. Ser√° importante ver que en los pr√≥ximos 10 a√Īos efectivamente entren nuevas compa√Ī√≠as a competir y se reduzca las tarifas. De lo contrario, el costo aumentar√° y las p√©rdidas de la CFE se exacerbar√°n‚ÄĚ, sostiene el investigador del CIDAC, Miguel √Āngel del Toro. 



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