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Edición 327 | ||||
Escrito por Héctor Chavarría | ||||
Martes, 11 de Noviembre de 2014 20:36 | ||||
Hay personas con mala suerte, Iva Ikuko Toguri fue una. A pesar de ser hija de inmigrantes japoneses, Iva no podía ser más norteamericana. Nació en Los Angeles justo un 4 de julio de 1916, ahí creció amando el jazz y siendo parte de los boy scouts.
Se embarcó el 5 de julio y debido a la premura no tuvo tiempo de sacar su pasaporte y sólo obtuvo un certificado universitario donde se indicaba que era estudiante. Iva nunca imaginó que tal descuido la sentenciaría de por vida. Años después, al enterarse de su muerte, el periodista que siguió el caso para lograr su indulto dijo: “Ella fue más estadunidense
Sus actitudes proamericanas le hicieron ganar el rechazo de quienes la conocieron entonces. Es por esos tiempos cuando se enteró que su madre había fallecido y que los pocos familiares que tenía en América se encontraban recluidos en un campo de concentración. Mediante un prisionero de guerra norteamericano, el mayor Charles Cousens, Iva obtuvo trabajo como locutora en Radio Tokio en el programa “La hora cero”. Cousens y otros militares eran obligados a transmitir ese programa buscando desmoralizar a los soldados estadounidenses. El programa empezó en marzo de 1943; Iva llevaba el sobrenombre de Ana, la huérfana (ahora se sabe que hubo más de dos docenas de mujeres norteamericanas que transmitían bajo el mismo seudónimo). Los programas llegaron a causar el efecto contrario sobre los soldados ya que en los guiones que los obligaban a transmitir, tenían sutiles cambios, una de las formas en que Iva ayudó a los Estados Unidos. La Rosa de Tokio, fue el sobrenombre dado por los soldados americanos a esa voz femenina que trasmitía desde Radio Tokio.
Fue condenada a 10 años de cárcel y US$ 10.000 de multa, además se le quitó la nacionalidad americana. Luego de estar seis años en prisión fue liberada y deportada al Japón. Más de 20 años después, en 1977, el reportero del Chicago Tribune, Ron Yates, hizo una investigación exhaustiva sobre el caso y demostró a la opinión pública que se había cometido un grave error con Iva. Al trabajo de Yates se unió el noticiario 60 Minutos eso logró convencer al presidente Gerald Iva Toguri murió en 2006 en su modesto apartamento de Chicago, a los 90 años.
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