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Edición 347

CHISPAS 1

CHIS 3

 

CHIS 2


LA B√öSQUEDA DE LA ATL√ĀNTIDA ha constituido, y contin√ļa siendo, un enorme desaf√≠o. Los supervivientes de este m√≠tico continente han dejado huellas por todo el planeta. ¬ŅPero, qu√© sabemos con certeza sobre su historia y sociedad? ¬ŅY sobre su arquitectura y ciencia? ¬ŅEs posible precisar d√≥nde se encontraba, por qu√© desapareci√≥ y qu√© tipo de civilizaci√≥n pose√≠a?


CUANDO Platón describió la existencia de la Atlántida en sus diálogos Timeo y Critias, algunos autores clásicos, coetáneos del filósofo, comenzaron a interesarse por el mítico continente. Plutarco, Estrabón, Plinio el Viejo y Diòdoro de Sicilia, entre otros, tratan este asunto en algunos de sus escritos.

Desde entonces, se han planteado infinidad de hipótesis para demostrar la existencia de un continente, que con el paso del tiempo, ha llegado a convertirse en arquetipo de una civilización ideal.

CHIS 4La Atl√°ntida siempre resuena en nuestros o√≠dos como un viaje √©pico hacia el descubrimiento de nuestros or√≠genes. Su nombre contin√ļa estimulando nuestra imaginaci√≥n.

La Atl√°ntida est√° a nuestro alrededor, como ha sugerido el escritor ingl√©s John Michell. No se trata de un mero recurso ret√≥rico. La presencia de numerosos restos arqueol√≥gicos y megal√≠ticos cicl√≥peos en muchas zonas de la Tierra, levantados con orientaciones astron√≥micas muy precisas, supuestamente anteriores a la Edad de Piedra, sugieren que una civilizaci√≥n de grandes astr√≥nomos e ingenieros precedi√≥ a la prehistoria humana. ¬ŅFueron erigidos por quienes sobrevivieron a un gran cataclismo o por sus descendientes?

A diferencia de otras civilizaciones extinguidas bien documentadas, como la maya, la mic√©nica o la babil√≥nica, sobre las que se ha podido reconstruir un lenguaje com√ļn, precisar lugares geogr√°ficos y trazar contactos espec√≠ficos con culturas contempor√°neas, en el caso de la Atl√°ntida esto no ha sido posible. As√≠ y todo, hay innumerables hebras deshilachadas que parecen proceder de una misma madeja, por muy enmara√Īada que est√©.

¬ŅQu√© pensar, por ejemplo, de los mitos universales que preservaron el remoto conocimiento de la precesi√≥n de los equinoccios, un fen√≥meno astron√≥mico supuestamente descubierto por Hiparco en el 127 a.C.? El hecho de que este ciclo se complete cada 26.000 a√Īos sugiere que los humanos habr√≠an estado observando el cielo sistem√°ticamente durante milenios, seg√ļn expusieron con todo detalle Giorgio de Santillana y Hertha Von Dechend.

Los mapas preservados por marinos como Piri Reis, con la Ant√°rtica cartografiada sin hielo hace miles de a√Īos, confirman tambi√©n que un conocimiento semejante s√≥lo pod√≠a haber sido acumulado por una civilizaci√≥n mar√≠tima anterior a los cambios de nivel sufridos por el mar a finales de la √ļltima edad glaciar, hace unos 11.500 a√Īos.

Muchos consideran que la Atl√°ntida fue una fantas√≠a elaborada por Plat√≥n, en sus di√°logos Critias y Timeo, pero eso no ha impedido su b√ļsqueda por parte de numerosos historiadores, eruditos, ge√≥logos, submarinistas, paleont√≥logos y arque√≥logos, sin olvidar a los visionarios ocultistas y dotados ps√≠quicos.

La historia que estos √ļltimos nos han contado es sin duda m√°s fascinante que la ofrecida por arque√≥logos y exploradores. Con fragmentos reunidos por unos y otros, la investigadora norteamericana Shirley Andrews, intent√≥ esa reconstrucci√≥n en su obra "Atlantis, Insights from a Lost Civilization" (Llewellyn, 1997).

En esta visión, la Atlántida se despliega ante nuestros ojos como un mundo muy parecido al nuestro en algunos aspectos. Pese a sus errores, los psíquicos informan con frecuencia sobre sucesos a los que no tienen acceso los historiadores, ya que se apoyan en vías de información que no están limitadas por el tiempo ni por el espacio.

Por otra parte, el material Canalizado, encaja con algunas de las fuentes tradicionales relativas a la civilizaci√≥n Atlante. Aunque ellos lo nieguen. ¬ŅBasaron sus relatos en las fuentes escritas conocidas? ¬ŅAcaso se influyeron unos a otros a trav√©s de la percepci√≥n extrasensorial, como ha sugerido el investigador ps√≠quico Alan Vaughan?

La b√ļsqueda de la Atl√°ntida ha constituido, y contin√ļa siendo, un enorme desaf√≠o. Los supervivientes de este m√≠tico continente han dejado huellas por todo el planeta. ¬ŅPero, qu√© sabemos con certeza sobre su historia y sociedad? ¬ŅY sobre su arquitectura y ciencia?. ¬ŅEs posible precisar d√≥nde se encontraba, por qu√© desapareci√≥ y qu√© tipo de civilizaci√≥n pose√≠a?

 

Los Diálogos de Platón


Cuando Platón describió la existencia de la Atlántida en sus diálogos Timeo y Critias, algunos autores clásicos, coetáneos de filósofo, comenzaron a interesarse por el mítico continente. Plutarco, Estrabón, Plinio el Viejo y Diodoro de Sicilia, entre otros, tratan este asunto en algunos de sus escritos.

Desde entonces, se han planteado infinidad de hip√≥tesis para demostrar la existencia de un continente, que con el paso del tiempo, ha llegado a convertirse en arquetipo de una civilizaci√≥n ideal. La Atl√°ntida siempre resuena en nuestros o√≠dos como un viaje √©pico hacia el descubrimiento de nuestros or√≠genes. Su nombre contin√ļa estimulando nuestra imaginaci√≥n.

La Atl√°ntida est√° a nuestro alrededor, como ha sugerido el escritor ingl√©s John Michell. No se trata de un mero recurso ret√≥rico. La presencia de numerosos restos arqueol√≥gicos y megal√≠ticos cicl√≥peos en muchas zonas de la Tierra, levantados con orientaciones astron√≥micas muy precisas, supuestamente anteriores a la Edad de Piedra, sugieren que una civilizaci√≥n de grandes astr√≥nomos e ingenieros precedi√≥ a la prehistoria humana. ¬ŅFueron erigidos por quienes sobrevivieron a un gran cataclismo o por sus descendientes?

CHIS 5A diferencia de otras civilizaciones extinguidas bien documentadas, como la maya, la Mic√©nica o la Babil√≥nica, sobre las que se ha podido reconstruir un lenguaje com√ļn, precisar lugares geogr√°ficos y trazar contactos espec√≠ficos con culturas contempor√°neas, en el caso de la Atl√°ntida esto no ha sido posible. As√≠ y todo, hay innumerables hebras deshilachadas que parecen proceder de una misma madeja, por muy enmara√Īada que est√©.

¬ŅQu√© pensar, por ejemplo, de los mitos universales que preservaron el remoto conocimiento de la precesi√≥n de los equinoccios, un fen√≥meno astron√≥mico supuestamente descubierto por Hiparco en el 127 a.C.? El hecho de que este ciclo se complete cada 26.000 a√Īos sugiere que los humanos habr√≠an estado observando el cielo sistem√°ticamente durante milenios, seg√ļn expusieron con todo detalle Giorgio de Santillana y Hertha Von Dechend.

Los mapas preservados por marinos como Piri Reis, con la Ant√°rtica cartografiada sin hielo hace miles de a√Īos, confirman tambi√©n que un conocimiento semejante s√≥lo pod√≠a haber sido acumulado por una civilizaci√≥n mar√≠tima anterior a los cambios de nivel sufridos por el mar a finales de la √ļltima edad glaciar, hace unos 11.500 a√Īos. Muchos consideran que la Atl√°ntida fue una fantas√≠a elaborada por Plat√≥n, en sus Di√°logos, pero eso no ha impedido su b√ļsqueda por parte de numerosos historiadores, eruditos, ge√≥logos, submarinistas, paleont√≥logos y arque√≥logos, sin olvidar a los visionarios ocultistas y dizque dotados ps√≠quicos.

La historia que estos √ļltimos nos han contado es sin duda m√°s fascinante que la ofrecida por arque√≥logos y exploradores. En esta visi√≥n, la Atl√°ntida se despliega ante nuestros ojos como un mundo muy parecido al nuestro en algunos aspectos.

Pese a sus errores, los psíquicos informan con frecuencia sobre sucesos a los que no tienen acceso los historiadores, ya que se apoyan en vías de información que no están limitadas por el tiempo ni por el espacio. Por otra parte, el material Canalizado, encaja con algunas de las fuentes tradicionales relativas a la civilización Atlante. Aunque ellos lo nieguen.

¬ŅBasaron sus relatos en las fuentes escritas conocidas? ¬ŅAcaso se influyeron unos a otros a trav√©s de la percepci√≥n extrasensorial, como ha sugerido el investigador ps√≠quico Alan Vaughan?

Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891) dio datos sobre el mundo Atlante, supuestamente obtenidos a partir del estudio de las tradiciones ocultistas orientales y mediante comunicaciones con otros planos, esos influyeron poderosamente a toda la corte de videntes posteriores. Algunas de sus propuestas resultaban absurdas y descabelladas en su época, pero un siglo después han recobrado vigor.

Por ejemplo, la de que seres inteligentes anteriores al hombre coexistieron con los dinosaurios parece cada vez m√°s plausible a la vista de los inexplicables hallazgos de huellas y f√≥siles humanoides, correspondientes a aquella √©poca, en diversas zonas del planeta. Por ejemplo, el doctor C. N. Dougherty descubri√≥ en 1971 en el Valle de los Gigantes (Texas) numerosas huellas de Saurios de diversas especies, junto a otras de pies humanos de gran tama√Īo, en el mismo estrato geol√≥gico. √Čste y otros descubrimientos semejantes parecer√≠an dar la raz√≥n a Blavatsky, a los Vedas y a otras muchas antiguas tradiciones.

El mapa de la antig√ľedad de la Tierra y el esquema de la evoluci√≥n humana mediante diversas ‚Äúrazas ra√≠z‚ÄĚ, divididas en ‚Äúsub razas‚ÄĚ, trazadas por esta ocultista, resultan m√°s que discutibles. Es preciso se√Īalar, no obstante, que las ‚Äúrazas ra√≠ces‚ÄĚ de Blavatsky, no se corresponden con nuestro concepto habitual de la especie humana, ni siquiera con el de humanidad en su conjunto, ya que la primera s√≥lo habr√≠a existido en el ‚Äúplano astral‚ÄĚ.

La segunda o hiperb√≥rea, se acercaba m√°s a los hombres actuales, pero estaba muy vinculada con el ‚Äúplano et√©reo‚ÄĚ; y habitaba el norte de Asia y parte del √Ārtico. En tercer lugar estaban los habitantes de Lemuria, desaparecida en el Pac√≠fico. La humanidad actual ser√≠a la quinta raza, mientras que la cuarta corresponder√≠a a los Atlantes.



 



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