joomla visitor
AuditorŪa
La estrategia perdedora del presidente Trump: Abraza a Brasil y se enfrenta a China
Buscar Autor o Artículo
ÔĽŅ
PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
Noticias
389 Suplemento
Banner
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Radioteca
Posada del Periodista
Banner
Club de Periodistas
398
Banner
397
Banner
396
Banner
395
Banner

Ver Otros Artículos de Este Autor

Edición 380

 38018

La estrategia perdedora del presidente Trump:

Abraza a Brasil y se enfrenta a China

James Petras

Introducción

ESTADOS UNIDOS RECIBE CON LOS BRAZOS ABIERTOS a un régimen condenado al fracaso y amenaza a la economía más dinámica del mundo. El presidente Trump ha elogiado al recién elegido presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y le ha prometido estrechar los vínculos económicos, políticos, sociales y culturales con aquel país.

POR EL CONTRARIO, el régimen de Trump está decidido a desmantelar el modelo de crecimiento chino, imponiéndole severas y amplias sanciones y promoviendo la fragmentación de la gran China.

La elección de amigos y enemigos de Washington está guiada por una estrecha concepción de los beneficios a corto plazo y de las pérdidas estratégicas.

En este artículo analizaremos las razones por las que las relaciones entre EE.UU. y Brasil encajan en el objetivo de dominación global de Washington y por qué la Casa Blanca recela del crecimiento dinámico de una China independiente y competitiva.

Brasil en busca de un padrino

Desde el momento de tomar posesi√≥n, el presidente Bolsonaro anunci√≥ un programa para revertir casi un siglo de econom√≠a dirigida por el Estado. Comunic√≥ la intenci√≥n de privatizar el sector p√ļblico al completo, incluyendo actividades estrat√©gicas como las finanzas, la banca, los minerales, las infraestructuras, el transporte, la energ√≠a y las manufacturas. Adem√°s, la venta dar√° un trato de favor a las corporaciones multinacionales extranjeras. Los anteriores reg√≠menes civiles y militares protegieron a las compa√Ī√≠as nacionalizadas, que formaban parte de alianzas tripartitas entre empresas extranjeras, estatales y nacionales de propiedad privada.

Al contrario que previos gobiernos civiles elegidos democr√°ticamente, los cuales procuraron (no siempre con √©xito) subir las pensiones, los salarios y el nivel de vida y reconoc√≠an la legislaci√≥n laboral, Bolsonaro ha prometido despedir a miles de empleados del sector p√ļblico, reducir las pensiones y aumentar la edad de jubilaci√≥n, al tiempo que reduce salarios y jornales para aumentar los beneficios y reducir los costes de los capitalistas.

El presidente Bolsonaro promete dar marcha atrás a la reforma agraria, asaltar las viviendas campesinas y detener y expulsar a sus ocupantes para reinstalar a los terratenientes y estimular la inversión extranjera como alternativa. La deforestación del Amazonas y su entrega a los magnates ganaderos supondrá la expropiación de millones de acres de tierra indígena.

En política extranjera, el nuevo gobierno de Brasil se compromete a seguir a Estados Unidos en todas las cuestiones estratégicas: Brasil apoya la guerra económica contra China, acepta las incautaciones de tierras palestinas por parte de Israel (optando por trasladar también su embajada a Jerusalén), respalda los complots estadounidenses para boicotear y derrocar los gobiernos electos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por primera vez en la historia, Brasil ha ofrecido bases militares al Pentágono y fuerzas militares para todas y cada una de sus futuras invasiones o guerras.

La entrega gratuita de recursos, salud y soberan√≠a de Bolsonaro ha sido celebrada por Estados Unidos desde las p√°ginas del Financial Times, el Washington Post y el New York Times, los cuales han pronosticado un periodo de crecimiento, de grandes inversiones y de recuperaci√≥n... si el r√©gimen tiene el ‚Äúvalor‚ÄĚ de imponer su traici√≥n.

Al igual que ha ocurrido en numerosas experiencias recientes en las que han tomado el poder regímenes neoliberales de derechas, en Argentina, Colombia y Ecuador, los periodistas y expertos que escriben las páginas financieras han dejado que sus dogmas ideológicos les impidan ver las eventuales dificultades y crisis.

Las pol√≠ticas econ√≥micas del r√©gimen de Bolsonaro ignoran el hecho de que dependen de la exportaci√≥n agr√≠cola y mineral a China y que compiten con las exportaciones estadounidenses... Las √©lites de la agroexportaci√≥n se resentir√°n del cambio de sus socios comerciales. Se opondr√°n, derrotar√°n y debilitar√°n la campa√Īa anti-China de Bolsonaro, si se atreve a persistir en ella.

Los inversores extranjeros se har√°n cargo de las empresas p√ļblicas, pero es poco probable que aumenten la producci√≥n dada la tremenda reducci√≥n de empleo, salarios y jornales que se producir√° con la ca√≠da del mercado de consumo.

Puede que los bancos concedan cr√©dito, pero exigir√°n elevados intereses por ‚Äúalto riesgo‚ÄĚ, especialmente cuando el gobierno se vea confrontado por la creciente oposici√≥n social liderada por sindicatos y movimientos sociales y el aumento de la violencia provocada por la militarizaci√≥n de la sociedad.

Bolsonaro carece de mayor√≠a en un Congreso que depende del respaldo electoral de millones de empleados p√ļblicos, trabajadores asalariados y eventuales, pensionistas y minor√≠as raciales y de g√©nero. Sera dif√≠cil lograr alianzas en el Congreso... sin utilizar la corrupci√≥n para crear compromisos. El gabinete de Bolsonaro incluye a varios ministros clave que est√°n siendo investigados por fraude y blanqueo de dinero. Su ret√≥rica anticorrupci√≥n se desvanecer√° ante las revelaciones judiciales.

Es poco probable que Brasil aporte fuerzas militares de importancia para las aventuras militares, regionales o internacionales, de EE.UU. Los acuerdos militares con este país perderán peso cuando aumente la agitación interna.

Las pol√≠ticas neoliberales de Bolsonaro profundizar√°n las desigualdades, afectando principalmente a los 50 millones de brasile√Īos que han salido en los √ļltimos a√Īos de la pobreza. La buena acogida de EE.UU. a Brasil servir√° para enriquecer a Wall Street, que tomar√° el dinero y saldr√° corriendo, dejando que EE.UU. se enfrente a la ira y el rechazo de su aliado fallido.

Estados Unidos se enfrenta a China

A diferencia de Brasil, China no está dispuesta a someterse al saqueo económico ni a ceder su soberanía. China sigue su propia estrategia a largo plazo, consistente en desarrollar los sectores más avanzados de la economía, incluyendo la tecnología electrónica y de las comunicaciones de vanguardia.

Los investigadores chinos ya producen más patentes y artículos científicos de referencia que los de EE.UU.

Gracias a la elevada financiaci√≥n p√ļblica En aquel pa√≠s se grad√ļan m√°s ingenieros, investigadores de vanguardia y cient√≠ficos innovadores que en Estados Unidos. Con una tasa de inversi√≥n del 44% en 2017, China supera con mucho a EE.UU.

Ha pasado de exportar art√≠culos de poco valor a√Īadido a exportar bienes de lo m√°s sofisticados como coches el√©ctricos a precios competitivos.

Los I-Phones chinos, por ejemplo, est√°n desplazando a los de Apple por precio y calidad.

China ha abierto su econom√≠a a las corporaciones multinacionales con sede en EE.UU. a cambio del acceso a tecnolog√≠a avanzada, lo que Washington llama ‚Äúincautaci√≥n forzosa‚ÄĚ. Asimismo, fomenta los acuerdos multilaterales y de inversi√≥n, actualmente con m√°s de sesenta pa√≠ses, para la construcci√≥n de infraestructuras a gran escala y largo plazo por toda Asia y √Āfrica.

En lugar de seguir el ejemplo económico chino, Washington se lamenta del comercio injusto, el robo tecnológico, las restricciones al mercado y las limitaciones del Estado a las inversiones privadas.

China ofrecería a Washington oportunidades a largo plazo para mejorar su actuación económica y social, si este reconociera que la competencia china es un incentivo positivo.

En lugar de realizar grandes inversiones p√ļblicas para mejorar y promover el sector de la exportaci√≥n, Washington ha recurrido a las amenazas militares, las sanciones econ√≥micas y los aranceles con el fin de proteger a los sectores industriales estadounidenses atrasados. En vez de negociar los mercados con una China independiente, Washington acoge a reg√≠menes vasallos como el del Brasil de Bolsonaro, basado en el control econ√≥mico y las adquisiciones de EE.UU.

Estados Unidos lo tiene f√°cil para dominar a Brasil y lograr ganancias a corto plazo ‚Äďbeneficios, mercados y recursos‚Äď, pero el modelo brasile√Īo no es viable ni sostenible. Por el contrario, Estados Unidos necesita negociar, regatear y ponerse de acuerdo con China, en tratos que beneficien a ambos pa√≠ses. Si EE.UU. llegara a cooperar con China, el resultado final le permitir√≠a aprender y crecer de un modo sostenible.

Conclusión

¬ŅPOR QU√Č ESTADOS UNIDOS ha elegido abrir los brazos a un Brasil retr√≥grado en vez de hacerlo a una naci√≥n que lidera el futuro?

Básicamente porque tiene un sistema político altamente militarizado desde sus cimientos cuyo objetivo final es la dominación mundial: el imperialismo. Estados Unidos no quiere competir con una China innovadora, pretende coaccionarla para que desmantele las instituciones, políticas y prioridades que la hacen grande.

Washington exige a China que ceda la relativa autonomía del Estado, aumente la penetración estadounidense en sus sectores estratégicos y confíe en los banqueros y académicos del libre mercado. La política económica estadounidense viene marcada por banqueros corruptos, especuladores y lobistas que defienden intereses regionales particulares, incluyendo los de regímenes como el israelí. La política económica china está definida por los intereses industriales, y guiada por un Estado central con la capacidad y la voluntad para arrestar a cientos de altos funcionarios corruptos.

Estados Unidos no puede contener la trayectoria ascendente china cerc√°ndola militarmente, porque la estrategia econ√≥mica de Pek√≠n neutraliza las bases militares estadounidenses y supera las limitaciones arancelarias mediante la diversificaci√≥n de sus principales nuevos acuerdos comerciales. Por ejemplo, China est√° negociando con India un enorme aumento de las importaciones agr√≠colas, incluyendo las de arroz, az√ļcar, leche, productos de soja y algod√≥n.

Actualmente, India tiene un importante d√©ficit comercial con China, especialmente en maquinaria y bienes industriales, y est√° deseosa de reemplazar a los exportadores de EE.UU. China ha firmado importantes acuerdos comerciales y de inversi√≥n con pa√≠ses del Sudeste asi√°tico, Corea del Sur, Jap√≥n, Pakist√°n, Rusia y Australia, as√≠ como de √Āfrica, Am√©rica Latina (Brasil y Argentina) y Oriente Pr√≥ximo (Ir√°n, Irak e Israel).

Estados Unidos no tiene suficiente capacidad de influencia como para agarrotar a China, ni siquiera en el sector de la alta tecnolog√≠a, porque esta no depende tanto de los conocimientos estadounidenses. Washington ha garantizado los acuerdos con China, aumentando la exportaci√≥n de autom√≥viles y entretenimiento; China puede aceptar endurecer las medidas contra el llamado ‚Äúrobo de la propiedad‚ÄĚ intelectual, especialmente porque ya no es un factor primordial, desde que la mayor parte de las innovaciones chinas son de creaci√≥n propia. Adem√°s, las grandes empresas y Wall Street demandan que Trump alcance un acuerdo de mercados abiertos con China e ignore a sus enemigos aut√°rquicos.

Frente a la continua buena marcha de la economía china (6,5% de aumento del PIB en 2018), su mayor énfasis en la ampliación de los servicios sociales, su mercado de consumidores y la facilitación del crédito, la política de aranceles coercitivos de Trump está condenada al fracaso y las amenazas militares solo servirán para que China amplíe y mejore su defensa militar y sus excelentes programas espaciales.

Sean cuales sean los acuerdos comerciales temporales y limitados que surjan de las negociaciones China-EE.UU., el régimen de Trump mantendrá su agenda imperial unipolar basada en acoger a regímenes sumisos, como Brasil, y enfrentarse a China.

El futuro pertenece a la independiente, innovadora y competitiva China, no a regímenes vasallos, militarizados y obedientes como Brasil.



More articles by this author

JULIAN ASSANGE Agenda para la guerra globalJULIAN ASSANGE Agenda para la guerra global
  Durante casi una d√©cada, Washington ha tratado de silenciar, encarcelar...
¬ŅCu√°l ser√° el detonador de la guerra global?
  Vivimos en un mundo sembrado de m√ļltiples guerras. Algunas de...
¬ŅQui√©n est√° en l√≠nea?
Tenemos 551 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

224
Banner
273 Suplemento
Banner
394
Banner
393
Banner
392
Banner
391
Banner
389
Banner
388
Banner
387
Banner
386
Banner
385
Banner
384
Banner