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Asistencia militar de EU a América Latina
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Edición 388

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El gran gendarme del mundo forma a policías y soldados del mundo; en particular brinda formación militar a soldados y policías de 150 países.

Asistencia militar de EU a

América Latina

Mauricio Laguna Berber

En la actualidad el gobierno de los Estados Unidos proporciona cada a√Īo (en particular desde 1973) formaci√≥n sobre t√©cnicas de combate, m√©todos, y doctrina policial como militar, a un m√≠nimo de 100 mil polic√≠as y militares extranjeros procedentes de 150 pa√≠ses.

La cantidad se√Īalada de fuerzas castrenses aumento considerablemente desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, al intensificarse operaciones del gobierno norteamericano en pa√≠ses como Afganist√°n, Georgia, Colombia, Filipinas, Siria, Irak y Yemen.

CABE DESTACAR que la mayor parte de las operaciones se consideran formaci√≥n ‚Äúantiterrorista‚ÄĚ de fuerzas extranjeras, pero este tipo de formaci√≥n no ha sido exclusiva de las circunstancias despu√©s del 11 de septiembre.

LOS SE√ĎALAMIENTOS descritos corresponden a los informes elaborados por Amnist√≠a Internacional (AI) denominados Poder Inigualable, Principios Incumplidos; Las Implicaciones de los Derechos Humanos del Entrenamiento Estadounidense para Fuerzas Militares y Policiales Extranjeras.

Se describe en el texto que ‚Äúla formaci√≥n militar incluye la ense√Īanza formal o no formal a alumnos extranjeros en EU o en otros pa√≠ses por parte de funcionarios o empleados estadounidenses, t√©cnicos contratados e incluida la ense√Īanza en instituciones civiles, mediante cursos por correspondencia, todo tipo de publicaciones y medios educativos, informativos o t√©cnicos, ayuda formativa, orientaci√≥n, ejercicios de formaci√≥n y asesoramiento militar a unidades y fuerzas militares extranjeras‚ÄĚ.

De acuerdo al texto AI afirma como existe una activa participaci√≥n de los militares estadounidenses en la vida civil en los pa√≠ses de Latino Am√©rica y de varios pa√≠ses asi√°ticos como africanos, lo cual contraviene a uno de los principios universales de los estados modernos y democr√°ticos sustentado en la preponderancia de los civiles como fuente de poder nacional en asuntos p√ļblicos como son la procuraci√≥n de justicia, aplicaci√≥n de la ley, deliberaci√≥n en pol√≠tica y los asuntos que tienen que ver con la seguridad p√ļblica.

El control militar

EL DOCUMENTO de AI precisa como la formaci√≥n de grupos armados y de miembros de seguridad ya sean militares o policiales extranjeros sigue siendo ‚Äúun aspecto importante de la pol√≠tica exterior estadounidense sobre seguridad nacional en la que son escasas la supervisi√≥n y la coordinaci√≥n sobre su orientaci√≥n‚ÄĚ.

De tal magnitud es el inter√©s del gobierno norteamericano por mantener un control de tipo militar que el Departamento de Estado destin√≥ para el presente a√Īo fiscal 2019, ocho mil 600 millones de d√≥lares para la asistencia a pa√≠ses extranjeros abarcando una serie de programas que proporcionan formaci√≥n militar y asesor√≠a sobre seguridad.

De acuerdo con la investigaci√≥n realizada por el organismo internacional pro derechos humanos se advierte como los programas de formaci√≥n auspiciados por EU ‚Äúson tambi√©n reflejo de las misiones m√°s amplias asignadas a los militares y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley estadounidense, como es la lucha antinarc√≥ticos, antiterrorismo; o el fomento de para la creaci√≥n de fuerzas locales o regionales de mantenimiento de la paz‚ÄĚ.

Se a√Īade que la formaci√≥n de fuerzas militares extranjeras es considerada uno de los principales componentes de la Estrategia para la Defensa Nacional del gobierno norteamericano que exige a sus propias fuerzas militares se adiestren y trabajen con otros pa√≠ses lo que incluye la participaci√≥n en experimentaci√≥n y formaci√≥n combinada conjunta.

Advierte AI, como uno de los pilares para el adiestramiento y la formaci√≥n militar es la Escuela de las Am√©ricas (SOA por sus siglas en ingl√©s) la cual cerr√≥ sus actividades durante cinco a√Īos por sus implicaciones en el entrenamiento de terroristas y sus instalaciones fueron reabiertas en el a√Īo 2001 bajo el nombre de Instituto de Cooperaci√≥n para la Seguridad Hemisf√©rica.

De acuerdo con el nuevo patrón de organización el ejército norteamericano cambió los estatutos de la escuela y sistematizó algunas de las estructuras de supervisión ya existentes además de incluir por presiones del Congreso de los EUA, programas de formación sobre derechos humanos.

Asistencia militar permanente

DE ACUERDO con un documento de la Washington Office on Latin America (WOLA) titulado Ayuda Militar de Estados Unidos en Latinoamérica elaborado por Adam Isacson y Sarah Kinosian en 2017, precisan como la relación entre las fuerzas militares de Estados Unidos y Latinoamérica es particular.

A diferencia de otras partes del mundo, la regi√≥n no tiene conflictos militares activos ni es un semillero del tipo de extremismo en el Medio Oriente y √Āfrica al cual los Estados Unidos ha arrojado miles de millones de d√≥lares en intentos de derrotar.

‚ÄúA√ļn as√≠, es una regi√≥n que es geogr√°ficamente cercana e hist√≥ricamente entrelazada con los Estados Unidos, y que hoy est√° plagada de violencia y crimen. La seguridad de Latinoam√©rica est√° √≠ntimamente ligada a la seguridad de los Estados Unidos, y funcionarios de defensa de Estados Unidos ven amenazas emanando de la regi√≥n, desde injerencia rusa hasta el crimen organizado transnacional‚ÄĚ.

En un nuevo informe del 2018, WOLA encontr√≥ que 75 de 107 programas mundiales de asistencia en seguridad de los Estados Unidos pueden operar en Latinoam√©rica. A trav√©s de estos mecanismos, Estados Unidos capacita, equipa, comparte inteligencia y realiza operaciones con las fuerzas de seguridad de la regi√≥n. El informe WOLA va acompa√Īado de una base de datos que detalla lo que cada programa es, quien lo maneja, cu√°nto dinero se puede gastar en √©l, y cuando fue incorporado en la ley.

Indican los investigadores de WOLA que Latinoamérica ha sido un caldo de cultivo para muchos de los programas de asistencia de seguridad de EUA, que actualmente están activos en todo el mundo, en particular los programas de lucha contra las drogas.

El financiamiento del Departamento de Defensa a la regi√≥n ha disminuido desde su m√°ximo nivel en el 2007 y es sustancialmente menor que en el Medio Oriente y √Āfrica: por el momento, no hay ninguna gran iniciativa militar como el Plan Colombia o la Iniciativa M√©rida en M√©xico, los cuales impulsaron grandemente la cantidad total de ayuda entre 2000 y 2012. Aun as√≠, la asistencia policial y militar es fundamental en c√≥mo los Estados Unidos llevan a cabo su pol√≠tica exterior all√≠.

Los Estados Unidos trabajan actualmente con fuerzas de seguridad en todos los países en Latinoamérica excepto Cuba, Venezuela y Bolivia. Este dinero va hacia todo, desde el suministro de armas y la capacitación de nuevas habilidades militares, a la construcción de bases y la realización de ejercicios de entrenamiento conjuntos y conferencias, a trabajar con ellos en las operaciones de inteligencia, las intercepciones de drogas, y cada vez más, la seguridad fronteriza.

De acuerdo al informe de WOLA, desde el a√Īo 2000, Estados Unidos ha dirigido aproximadamente 268 mil millones de d√≥lares hacia asistencia de seguridad en todo el mundo. De ese total, Latinoam√©rica ha recibido alrededor del ocho por ciento, o un poco m√°s de 20 mil 500 millones de d√≥lares. De eso, m√°s de 17 mil millones vienen a trav√©s de programas establecidos para la ‚Äúguerra contra las drogas‚ÄĚ.

Los principales receptores en los √ļltimos 17 a√Īos, en gran medida, han sido Colombia (9.5 mil millones) y M√©xico (2.9 mil millones), que recibieron grandes paquetes antidrogas en los a√Īos 2000. A partir del 2016, el Tri√°ngulo Norte de Centroam√©rica (El Salvador, Guatemala y Honduras) super√≥ colectivamente a ambos pa√≠ses, a medida que aumentaron los niveles de financiamiento para responder a altos niveles de delincuencia, violencia y tr√°fico de drogas.

WOLA comenzó a seguir los programas del Departamento de Defensa en Latinoamérica en los 1990s, cuando la guerra contra las drogas reemplazó a la guerra fría como el marco de la amenaza. Esto marcó la primera vez que el Departamento de Defensa tomó el timón de un gran programa de ayuda exterior sin una explícita gestión del Departamento de Estado.

En los a√Īos 1990s, la Escuela de las Am√©ricas del ej√©rcito de los Estados Unidos entren√≥ a miles de oficiales militares con notorios antecedentes de violaciones a los derechos humanos y adem√°s los manuales de entrenamiento de la era de la guerra fr√≠a adaptados a los cursos inclu√≠an t√©cnicas de tortura.

En los a√Īos 2000, unidades del ej√©rcito colombiano asistidas por Estados Unidos estaban entre aquellas cuyos miembros estaban matando a miles de civiles para atacar falsamente los ‚Äúrecuentos de cuerpos‚ÄĚ de combate.

Durante un per√≠odo de ocho a√Īos, Guatemala tuvo que disolver dos unidades de lucha contra el narcotr√°fico respaldadas por Estados Unidos debido a la corrupci√≥n desenfrenada.

Estados Unidos aumentó considerablemente la asistencia a las fuerzas de seguridad mexicanas en el 2007. Una década más tarde, hay una gran necesidad para evaluar por qué la estrategia no ha logrado casi ninguna mejora en la violencia relacionada cona el crimen organizado del país y en los desafíos del narcotráfico.

En el 2009, a pesar de los a√Īos cultivando relaciones, los l√≠deres militares hondure√Īos que participaron en un golpe de Estado suspendieron su comunicaci√≥n con sus contrapartes militares estadounidenses, quienes les instaron a no hacerlo.

Por ejemplo, el principal objetivo militar de los Estados Unidos en M√©xico y Colombia durante m√°s de 20 a√Īos ha sido cortar el tr√°fico de drogas hacia Estados Unidos. Sin embargo, con la posible excepci√≥n del cannabis, ninguna droga producida en la regi√≥n ‚ÄĒcoca√≠na, hero√≠na, metanfetamina‚ÄĒexperiment√≥ una disminuci√≥n sostenida en producci√≥n durante esos a√Īos.

Esto, pone en duda si la inversi√≥n masiva de Estados Unidos en los esfuerzos de erradicaci√≥n, interdicci√≥n y encarcelamiento de parte de las fuerzas de seguridad latinoamericanas‚ÄĒque ha superado considerablemente a las inversiones en el fortalecimiento de los estados y la lucha contra la impunidad‚ÄĒes el mejor camino para abordar el narcotr√°fico.

En toda la región, los ejércitos siguen ejerciendo gran influencia sobre la política. Sin embargo, desde el Caribe a Centroamérica hasta México, los miembros de la policía y las fuerzas armadas siguen estando implicados en ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, corrupción política y otros abusos que amenazan la seguridad de quienes están encargados de proteger. Es crucial asegurarse de que Estados Unidos no esté aprobando tácitamente estas acciones al invertir en los perpetradores o enviándoles más armas.

La administración de Donald Trump quiere aumentar el presupuesto del Departamento de Defensa y reducir el presupuesto del Departamento de Estado. Los recortes del Departamento de Estado incluirían reducciones en la ayuda exterior para Latinoamérica.

Todavía no sabemos si el aumento en el Departamento de Defensa significará más dinero para los esfuerzos del Pentágono allí, probablemente en los ámbitos de la seguridad fronteriza y contra el narcotráfico, o si se significará una caída general en la asistencia de los Estados Unidos a la región.

No hay derechos humanos en AL

LA SITUACI√ďN en materia de derechos humanos en Am√©rica Latina atraviesa una de sus "peores regresiones" en los √ļltimos a√Īos, sobre todo por el incremento de la violencia y la represi√≥n, se√Īala en conferencia de prensa √Črika Guevara, directora de Amnist√≠a Internacional para las Am√©ricas.

"Ahora nos damos cuenta que estamos viviendo un contexto regresivo alarmante. Estamos hablando de millones que est√°n viviendo una crisis de derechos humanos, alimentada por retrocesos legislativos y en materia de pol√≠tica p√ļblica", afirma la mexicana.

En su √ļltimo informe sobre la situaci√≥n de los derechos humanos en el mundo, AI pone de manifiesto que en los pa√≠ses de Am√©rica Latina y el Caribe aumentaron los √≠ndices de violencia, homicidios, impunidad y desigualdad.

"Es la regi√≥n m√°s violenta del mundo", insiste Guevara al poner como ejemplos El Salvador, Honduras y M√©xico, que rompi√≥ en 2018 su propio r√©cord en n√ļmero de homicidios dolosos. "Es la regi√≥n donde se asesina el mayor n√ļmero de defensores de derechos humanos y de periodistas, incluso en comparaci√≥n con pa√≠ses con conflictos armados".

Los "focos rojos"

PERO LAS AMENAZAS a los derechos humanos tambi√©n se ven en el gran n√ļmero de feminicidios ‚ÄĒasesinatos de mujeres por motivo de g√©nero‚ÄĒ, la presencia del crimen organizado "en todos los rincones del continente", la crisis de refugiados y el fen√≥meno de la migraci√≥n forzada en casos como Venezuela y los pa√≠ses del Tri√°ngulo del Norte: Honduras, Guatemala y El Salvador.

Seg√ļn Guevara, se trata de un contexto preocupante. "Am√©rica Latina fue hasta hace poco una regi√≥n estable, hasta hace pocos a√Īos; con un solo conflicto armado reconocido internacionalmente, que era el colombiano y estaba en proceso de paz. Ahora estamos en la peor crisis de derechos humanos", se√Īal√≥.

Aunque el clima de violencia es generalizado, considera que existen "focos rojos", como México, con más de 56 mil personas desaparecidas y varios muertos en el marco de la lucha contra el narcotráfico, que sacó a las calles a los militares para encargarse de asuntos de seguridad.

Una visión militar

DE ACUERDO CON el general retirado y doctor en Administraci√≥n P√ļblica, Francisco Gallardo Rodr√≠guez, quien estuvo ocho a√Īos en prisi√≥n por promover la figura de un Ombudsman en el ej√©rcito y actualmente el √ļnico militar miembro de AI, en entrevista con VOCES,en la actualidad existe un amplio universo de programas instituciones y mecanismos que el gobierno norteamericano utiliza para formar y adiestrar a fuerzas militares, policiales y de seguridad extranjeras.

Enumera que los programas hasta ahora conocidos son; Programa de Educación y Formación Militar Internacional, Programa de Intercambio de Formación Combinada Conjunta y los diversos programas de formación militar de empresas privadas vinculadas de manera directa o indirecta a fuerzas extranjeras o mercenarios implicados en violaciones a derechos humanos.

Sobre este aspecto Gallardo Rodr√≠guez, actualmente asesor sobre temas de seguridad en la C√°mara de Senadores y acad√©mico de la UNAM, afirma que el vecino pa√≠s del norte no tiene o no existe, una entidad gubernamental √ļnica encargada de proporcionar o supervisar la capacitaci√≥n y formaci√≥n que reciben los soldados de ese pa√≠s ni la de los soldados o polic√≠as extranjeros cuya formaci√≥n esta a cargo de personal uniformado del Ej√©rcito estadounidense; incluso ‚Äúun informe del Departamento de Defensa describ√≠a esta falta de supervisi√≥n y catalogaba la formaci√≥n militar como algo hecho a la ligera‚ÄĚ.

Como ejemplo de los apoyos econ√≥micos y materiales del gobierno de EUA al entrenamiento de militares el general brigadier retirado se√Īala que, de acuerdo a datos oficiales, la financiaci√≥n del a√Īo 2018 para el programa de Educaci√≥n y Formaci√≥n Militar Internacional en el caso de M√©xico fue de 918 mil d√≥lares, m√°s los cursos b√°sicos para oficiales de unidades acorazadas, curso avanzado de combate para oficiales del Ej√©rcito y otro m√°s sobre los sistemas de armamento.

El informe de AIprecisa como desde 1990 el EUA el Departamento de Contraloría pudo identificar a 125 países que habían recibido formación policial financiada por los contribuyentes estadounidenses pese a existir una prohibición legislativa.

Incluso se pone de manifiesto que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ha otorgado apoyo a grupos de oposición armada en Albania, Guatemala, Laos, Polonia, Siria, Ucrania, Irak, Afganistán, Angola y Libia.

En estos casos se precisa que los receptores de ‚Äúla formaci√≥n y las armas de la CIA han participado en violaciones generalizadas del derecho internacional humanitario, incluidas ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones y otras graves violaciones a los derechos humanos‚ÄĚ  

 



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