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Edición 393

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Amazonia en llamas, vivir al borde del precipicio

Hugo Sergio Gómez S.

Mientras la Amazonia, el enclave natural donde se genera el 25 por ciento del ox√≠geno del planeta, perece devorada por setenta mil incendios que mantienen en alerta a los 25 millones de pobladores que viven a su alrededor, Nueva York, uno de las mayores urbes consumidoras de recursos naturales prepara, convocado por la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas, el escenario para lanzar, el pr√≥ximo 23 de septiembre, uno de los √ļltimos llamados a la humanidad con fines de contener las acciones que est√°n provocando el cambio clim√°tico. Y es que, el panorama para el medio ambiente, no puede ser m√°s desolador.

SE AVIZORA UNA P√ČSIMAcalidad de vida para las nuevas generaciones que ya salieron a las calles en voz de la adolescente Greta Thunberg a reclamar nuestra c√≥moda irresponsabilidad adulta, de crear un mundo que tal vez no alcancemos a contemplar: sequ√≠as que desde hace siglos no se ve√≠an; oc√©anos donde proliferan mares inertes que d√≠a a d√≠a son convertidos en basureros sin control, semejantes a una gran boca que recibe cada a√Īo entre diez y doce toneladas de pl√°sticos; la aparici√≥n de tres epidemias conjuntas que se sinergizan mermando a la poblaci√≥n en una peste que los expertos llaman sindemia global: obesidad, desnutrici√≥n y cambio clim√°tico.

En paralelo, impotentes, vemos caer a nuestro alrededor familiares, amigos, actores políticos, abatidos por el cáncer que galopante no respeta edades ni condición. La juventud en México salió solidaria a protestar frente a la embajada de Brasil ante la inminente sospecha de que esta devastación de la Amazonia obedece a fines comerciales.

Sin duda estos fenómenos de incendios gigantes y devastadores impulsan la temperatura que se eleva gradualmente potenciados por la energía térmica que reflejan hacia la tierra los gases que causan el efecto de invernadero, ha creado fenómenos entrelazados. Desde el agua, aire y suelo envenenados por los químicos fatales.

De ahí el desencanto por la falta de acción de las grandes potencias que hacen a un lado los acuerdos de París de 2015 y mantienen una lucha encarnizada por la preeminencia global en el comercio y sus armas fatales que día con día imponen imperativos ficticios de actualización en todas las esferas la vida mediante la adquisición de nuevos bienes. Un nuevo celular, nueva ropa, nueva casa, nuevos muebles etc. Y sobre todo el impulso al consumo de carne. No es más que la confirmación de la tesis de Zygmunt Bauman de que la humanidad está inmersa en un mundo líquido que impulsa el consumo desenfrenado con tal de estar siempre a la moda y vigente.

Una civilización que usa la potenciación de tecnología capaz de escarbar en los confines de planeta con tal de obtener los recursos naturales cada vez más escasos. En este contexto hay asimetría en las preocupaciones por el medio ambiente.

M√©xico ocupa el lugar 72, seg√ļn los indicadores de la Universidad de Yale con solo 11 leyes protectoras de ambiente. Mientras los primeros tres lugares los ocupan, con un gran n√ļmero de leyes medio ambientales, Suiza, Francia y Dinamarca. Pa√≠ses que rebasan las 20 legislaciones. Son naciones que gravan enormes impuestos a la miner√≠a, al petr√≥leo y toda acci√≥n que agreda a la naturaleza.

¬ŅUsted cree que alguno de estos hubiera permitido, sin cerrar empresas, una tragedia como la del r√≠o Bacanuchi en Sonora, o un derrame de qu√≠micos como el de Guaymas? Mientras que los pa√≠ses m√°s desocupados por el ambiente son Rep√ļblica del Congo, Bangladesh y Burundi con los lugares 178, 179 y 180. Indicadores que no son m√°s que, la confirmaci√≥n de que existe una correlaci√≥n entre la pobreza y la contaminaci√≥n. Veamos algunos datos importantes para confirmar los citados informes.

  

La depredación de la naturaleza, una fiesta que está por concluir

Sin embargo, la fiesta por la depredaci√≥n de los recursos naturales del planeta avizora su fin. Un reciente reporte de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas se√Īala que los da√Īos que le hacemos a la tierra con el saqueo de recursos naturales van acortando la vida de los ecosistemas que am√©n del cambio clim√°tico, fortalecer√° otros fen√≥menos, como los huracanes, las inundaciones y los tornados. Muchas especies se han extinguido mientras gran n√ļmero de plantas tienden a desaparecer Ser√° necesario en las pr√≥ximas d√©cadas incrementar la innovaci√≥n, la investigaci√≥n y el desarrollo de nuevas t√©cnicas de agricultura, de transporte de producci√≥n de alimentos de pesca etc.

Simplificando: se requiere cambiar el modo de vivir. Eso si es que queremos contener el irreversible deterioro al que nos ha conducido la combinaci√≥n de consumismo y expansi√≥n demogr√°fica. D√©jeme darle algunos n√ļmeros que saltan del citado documento para que pueda usted con m√°s certeza evaluar estas predicciones sobre el inexorable fin de los recursos naturales. Y que, de estas pr√≥ximas d√©cadas debemos acostumbrarnos a vivir cada vez en los l√≠mites de la escasez de muchos bienes preciados como el agua, el petr√≥leo; de frutos de mar.

En un futuro cercano los pa√≠ses pobres ser√°n seducidos con enormes sumas para permitir el saqueo de sus costas como hace la Uni√≥n Europea con el norte de √Āfrica ante un mar Mediterr√°neo agotado y plagado de basura: 36 millones de d√≥lares anuales por pesca indiscriminada.

El reporte de la ONU, no puede ser m√°s demoledor: m√°s de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75 por ciento de los recursos de agua dulce se dedican ahora a la producci√≥n agr√≠cola o ganadera. De ah√≠ que se sospecha que en la Amazon√≠a hay incendios provocados con este fin. El valor de la producci√≥n agr√≠cola ha aumentado en aproximadamente un 300 por ciento desde 1970, la extracci√≥n de madera en bruto se ha elevado en un 45 por ciento y cada a√Īo se extraen en todo el mundo aproximadamente 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables, casi el doble desde 1980.

La degradación de la tierra ha reducido la productividad del 23por ciento de la superficie terrestre global, hasta los US$ 577 mil millones en cultivos anuales están en riesgo por la pérdida de polinizadores y entre 100 y 300 millones de personas tienen un mayor riesgo de inundaciones y huracanes debido a la pérdida de hábitats costeros y protección.

En 2015, el 33 por ciento de las poblaciones de peces marinos se estaban capturando a niveles insostenibles. El 60 por ciento se pesca de forma m√°xima sostenible, y solo el siete por ciento se captura en niveles inferiores a los que se pueden capturar de forma sostenible. Las √°reas urbanas se han duplicado desde 1992. La contaminaci√≥n pl√°stica se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos t√≥xicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido m√°s de 400 "zonas muertas" en los oc√©anos, totalizando m√°s de 245,000 km2 un √°rea combinada mayor que la del Reino Unido. Las tendencias negativas en la naturaleza continuar√°n hasta 2050.

Los urbanitas, voraces consumidores de recursos naturales

La pugna por los bienes de la tierra cada d√≠a ser√° mayor y llevar√° a estos grupos a suplir a los gobiernos. De ah√≠ que se han acu√Īado expresiones paralelas a gobernabilidad por otro t√©rmino orientado al control privado de los recursos, la gobernanza, una receta del Banco Mundial nacida en 1992 que, si bien es cierta, aplicada correctamente, permite cierto control de los bienes naturales, tambi√©n es cierto que, corrompida por algunas organizaciones no gubernamentales oficiosas, crea sus propias condiciones que les permitan seguir viviendo en la opulencia.

         Su propia educaci√≥n, la cual ya no forma seres humanos sino seres competentes para el trabajo. Es decir, se educa para producir no para pensar. De ah√≠ que en pasados gobiernos desapareciera la ense√Īanza de humanidades en las carreras profesionales. La muerte de la c√°tedra de civismo, la filosof√≠a y la historia. Las condiciones del futuro son impredecibles como lo se√Īala el mismo Zygmunt Bauman en su libro Vida L√≠quida en el que afirma la volubilidad de los tiempos y la din√°mica de los cambios, tan veloces que los individuos a√ļn no se adaptan a las condiciones presentes cuando surgen nuevas.

         En ese mismo texto tambi√©n afirma que las vacas europeas viven mejor que la mitad de la poblaci√≥n mundial pues los pa√≠ses de occidente gastan 350,000 millones de d√≥lares en subvencionar su agricultura. Y da un dato estremecedor: Londres ocupa una superficie de 1500 kil√≥metros cuadrados, pero seg√ļn c√°lculos del International Institute for environment and Development (Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo), debe utilizar m√°s de la mitad del terreno de la Gran Breta√Īa para abastecer las ostentosas necesidades consumistas de sus habitantes y almacenar los residuos que producen. Es decir, requiere 120 veces m√°s territorio que el que ocupa para solventar su modo de vida.

         Pero tambi√©n Australia demanda siete hect√°reas por persona y cada ciudadano emite una tasa de 28 toneladas de CO2 al a√Īo; pero quienes m√°s demandan recursos de la tierra con aquellos con enorme poder adquisitivo y gran capacidad contaminante: los altamente productores de petr√≥leo. Emiratos √Ārabes, Kuwait y dem√°s del mundo √°rabe donde nadan en petr√≥leo, cada ciudadano demanda 22 veces m√°s de lo que el pa√≠s puede producir. Ahora que la punta de la pir√°mide la tiene Qatar, un pa√≠s donde los servicios son gratis, luz y agua. Pero el agua que consume viene del mar y pasa por unas m√°quinas desaladoras gigantes. Su consumo de energ√≠a se incrementa siete por ciento cada a√Īo. En este marco de consumidores hay un dato estremecedor. Pero veamos la paradoja sobre los alimentos, algunos informes de la ONU aseguran que un tercio de la comida es desperdiciada en los pa√≠ses desarrollados. "La reducci√≥n del consumo de carne y el desperdicio", rebajar√≠a la necesidad de producci√≥n de alimentos un 50 por ciento. O sea que, sobre produce para ofertar lo que quiz√° un d√≠a se va a tirar

         Ahora si vamos al urbanita, ll√°mese as√≠ a ese habitante de grandes urbes como Nueva York, Washington y Los √Āngeles, necesita 4.7 hect√°reas para su sustento mientras la India solo .4, su consumo energ√©tico es 16 veces superior. Vancouver, clasificada como la ciudad con el mejor estilo de vida no podr√≠a solventarlo si no ocupara un espacio de producci√≥n 180 veces mayor que ella.

         El economista John Reader se√Īala que, si todos los habitantes de la tierra adopt√°semos el mismo estilo de los norteamericanos, necesitar√≠amos tres planetas como la Tierra, as√≠ que los pa√≠ses opulentos buscan en otras naciones menos desarrollados tierra para producir y desechar los productos de su consumo. Le dejo una interrogante esperando no contrariarle si es simpatizante del consumo exagerado. ¬ŅNo ser√≠a el TPP otro intento de los grandes n√ļcleos econ√≥micos una estrategia para expandir su modo de vida buscando m√°s tierra en otras naciones? ¬ŅSe busca en estas zonas econ√≥micas especiales habitadas por los desechos de la globalizaci√≥n los sitios ideales de mano de obra de su maquinaria productiva?

Los l√≠mites del crecimiento, las fatales predicciones del Club de Roma

Pero ¬Ņcu√°l es el l√≠mite de la tierra para soportar el saqueo de los recursos naturales? Bueno d√©jeme decirle que la preocupaci√≥n por los recursos tiene su g√©nesis cuando se instituy√≥ el llamado Club de Roma, a finales de los a√Īos 60, cuando un grupo de ingenieros del Massachusetts Institute of Technology (MIT), lidereado por el joven James Forrester, defini√≥ un modelo matem√°tico (sistema de ecuaciones), cuya √ļltima versi√≥n fue denominada World3. Hizo proyecciones de la evoluci√≥n din√°mica de la Tierra hasta 2100, entrelazando cinco variables clave (poblaci√≥n, capital, producci√≥n por habitante, recursos y contaminaci√≥n), teniendo en cuenta la realidad emp√≠rica 1900-1970, para la que fue calibrado, as√≠ como las limitaciones en los recursos, entonces futuras. Utilizaron algoritmos complejos irresolubles hasta entones.

El Club de Roma, una organizaci√≥n formada por empresarios y acad√©micos,

(http://www.clubderoma.net/cor_declaracionindex.php) que sobrevive hasta la fecha, en ese tiempo, promovi√≥, a trav√©s de la Fundaci√≥n Volkswagen, la financiaci√≥n de un informe basado en los resultados del modelo. Vaticina para mediados del siglo XXI la fuerte e inexorable ca√≠da de la poblaci√≥n. La iniciativa condujo al libro-informeLos l√≠mites del crecimiento(LLDC), del que se vendieron alrededor de 12 millones de copias en distintos idiomas y cuya primera firmante era Donella Meadows, tambi√©n del MIT. En este se hace alusi√≥n a la carga contaminante y de explotaci√≥n de recursos que soporta el planeta. Este estudio servir√≠a de fundamento para la Declaraci√≥n de Estocolmo de 1972 pues pone plazo fatal al saqueo de recursos naturales; 2052, fecha en que, seg√ļn el estudio, colapsar√≠a el planeta que confirma, en las sucesivas revisiones, alcanz√≥ su m√°ximo rendimiento en 2015.

A partir de la publicaci√≥n del citado informe se han hecho diversas recalibraciones del modelo utilizando diversas modificaciones a la metodolog√≠a inicial y ha habido muy poca variaci√≥n, sosteni√©ndose las predicciones de la explotaci√≥n que el planeta puede soportar. Donella Meadows desde 2004, cree que el colapso no ser√° s√ļbito, sino que consistir√° en una sucesi√≥n de recesiones encadenadas, y que lo realmente invivible para la especie humana vendr√° por la v√≠a del desbocamiento clim√°tico, que va a producirse a partir de mitad de siglo. Otro autor, Randers, en su libro 2052: A Global Forecast for the Next Forty Years,de 2012, apenas emplea un modelo de soporte (s√≥lo una variante de World3), y √©l mismo advierte que su posici√≥n es m√°s cercana a una educated guess que a un pron√≥stico bien fundamentado.

El tiempo y la conducta, cada vez m√°s err√°tica del ser humano con respecto al ambiente, confirma que las dram√°ticas predicciones podr√≠an cumplirse antes de 2052. La innovaci√≥n y el desarrollo tecnol√≥gico, quiz√° avanza en pa√≠ses con altos ingresos y presupuestos enormes para la investigaci√≥n, pero en pa√≠ses pobres como el Congo, a√ļn carecen hasta de luz y agua.

Los nuevos ap√≥stoles del nacional populismo como Donald Trump, difieren del cambio clim√°tico y las limitaciones ambientales. Por otra parte, movimientos de ultraderecha han tomado control de pa√≠ses ricos en recursos naturales como Brasil, que ocupa el lugar 69 del Indice de Yale, donde manda Jair Bolsonaro de ultraderecha, que ya retiran los apoyos a los movimientos ecologistas permitiendo incendios como el que hoy consume a la Amazonia. Mientras Estados Unidos ya avizora el mundo que ha creado con su dispendio de recursos y erige barreras y muros que reviven el guetto de Varsovia. Cada d√≠a desde los oscuros rincones de la tierra fluyen hacia pa√≠ses ricos, las migraciones como desechos humanos del consumo global que buscan la sobrevivir en un mundo que los evita como apestados despu√©s de haber creado fen√≥menos como la deslocalizaci√≥n de las lluvias que hunde a n√ļcleos como Centroam√©rica en la miseria.

La delirante carrera por sostener modos de vida privilegiados a costa del bienestar de los dem√°s deber√° clamar por un alto definitivo en los pr√≥ximos diez a√Īos, para contener la depredaci√≥n ambiental. Pa√≠ses como M√©xico deben incrementar la fiscalizaci√≥n a las empresas que explotan recursos naturales como las mineras cobrando m√°s impuestos y contraprestaciones por las utilidades. Incrementar los recursos a la investigaci√≥n y adquirir poderosos herramientas para favorecer la obtenci√≥n de datos y las proyecciones futuras.

Tragedias como las de la Amazonía que hoy contemplamos impávidos, no son más que el crisol donde se sintetiza nuestra inconsciencia.

Hugo Sergio G√≥mez Smith es autor del libro, La Econom√≠a Azul, el nuevo rumbo de la industria mar√≠tima ante el cambio clim√°tico.

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