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Edición 409

 40921

ESPEJISMO. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ®

NI CIENCIA NI FICCIÓN

Héctor Chavarría

Cine de cf, y tendencia a lo ExtraTerrestre *

No hay “objetos volantes no identificados”, sólo hay personas incapaces de identificar… lo que ven.

Decálogos®

©Héctor chavarría

LAS FICCIONES de pésima calidad, sobre extraterrestres, tomadas de la literatura antigua (muy antigua), de ciencia ficción, la cual es precisamente ficción y literatura, quedan para los chiflados y los charlatane$, quienes jamás leyeron ciencia ficción de calidad, la literaria, no la de los pulps de los lejanos años 30 del siglo pasado… con monstruos verdes de ojos saltones, y usan cualquier cinta cinematográfica actual sobre el tema, como una “demostración” de verdades; en un evidente síntoma conspiranoico...

Entre la realidad y la idiotez

Basta con que, en el cine se plantee una historia de ficción sobre extraterrestres, para que se desaten una serie de especulaciones sobre la “realidad” de lo mostrado en la cinta en turno, como si ésta fuera una “revelación”. Muestra evidente de una total pobreza mental.

         Una cinta como Encuentros cercanos del tercer tipo, en el pasado siglo XX, mostraba una historia con base en lo que los “investigadores” y “testigos” especulaban y, sus seguidores creían de una u otra manera; o sea, la ficción se alimentaba de lo que la gente creía… Luego de la cinta —la cual vi en estreno nacional junto a los estimados Pedro Ferríz Santacruz (sttl) y mi entrañable amigo Fernando J. Téllez, en la época en la cual yo era uno de los responsables de la revista Contactos Extraterrestres y encabezaba el Grupo de Exploración Periodística, Editorial Posada; GEPEP—, ninguna persona declaró haber visto una “nave”, cual árbol de navidad, cuya partida, era el final de la cinta de Spielberg (apellido de origen hebreo-germano, que significa “montaña juguetona”, en alemán)… ¡Shalom brajá! Steven.

Años después, al estreno de la cinta Día de la Independencia—la cual vi en Laredo, en compañía de mi buen amigo y escritor-editor de ciencia ficción Federico Schaffler: Roman Heil! Friedrich Wolfgang!—, desató una mini oleada de “avistamientos” de naves gigantescas, como las de la cinta; “naves” que solo una persona “vio”, sobre el “zócalo” de la CDMX durante el desfile militar de un 16 de septiembre, —por alguna “misteriosa” razón, las

“fieles” cámaras de ese fotógrafo aficionado, se atoraron, evitando que tomara las fotos del siglo—, lo cual, fuera de la psiquiatría, no necesita comentarios.

En unos años, el fenómeno se había invertido, ahora los creyentes, en un giro de 180 grados y a falta de imaginación, creaban sus fantasías siguiendo el guión cinematográfico.

La ya de por sí escasa imaginación de estas personas, había degenerado en la creencia de que, la ficción cinematográfica era; ¡realidad revelada!

        Pero ya antes y después, el cine como la ciencia ficción (cf), jugó un papel importante en la creación de fantasías ramplonas acerca de los improbables visitantes ETs a este planetita.

Gort, Klatu barada nicto…

¿Ejemplos?, hay muchos, mencionaremos algunos; en 1951 Robert Wise dirigió el clásico de la ciencia ficción (cf) El día que la Tierra se detuvo,cinta que mostraba la ficticia visita de un poderoso extraterrestre, el cual venía a advertir a los terrícolas de los peligros del uso de la energía atómica —una preocupación humana muy clara en esos años—, Klatu, el ET, viajaba en un reluciente “plato” volador, acompañado por un poderoso robot llamado Gort. La versión de cine plantea el asunto, a la inversa del trabajo literario, muy poco conocido, en que está basado… detalles.

Ese mismo tipo de “nave”, ahora terrícola, sería retomado en la cinta Planeta prohibido.En la cinta también se presentaba a un poderoso y simpático robot creado en el planeta de marras, el cual, además de ayudar al comandante terrícola; el actor Leslie Nilsen, (sttl), fabricaba bebidas alcohólicas para quien lo solicitara, era una especie de Gort muy terrícola, hasta se tiene la tentación de considerarlo casi mexicano, una copia nacional se pudo ver en La nave de los monstruos, con la voluptuosa dama Lorena Velázquez; una más apareció en TV con La familia Robinson —Perdidos en el espacio. Lo cual en esas cintas, de manera incidental “marcó” la forma de una “nave espacial”, e inició de paso la falacia del “mensaje” de los buenos, aunque severos ETs, de una “federación de planetas”.

La “federación”, con un tinte mucho más serio, de cf dura, reaparecería en Star Trek, en los años 60, inspirando entre otras cosas, las relaciones inter raciales con el primer beso en TV de una afroamericana y un blanco (él de origen hebreo), y múltiples relaciones con las múltiples razas ET presentadas, la solución sin violencia de los conflictos —el capitán Kirk solía embaucar a sus oponentes, en vez de usar la fuerza— y, los teléfonos móviles, que hoy son una plaga, entre otras muchas cosas.

Volviendo a Robert Wise y 1951…

—Gort, barada… fue la despedida de Klatu, luego de dar su severo y amenazador, mensaje-advertencia, sobre los “peligros atómicos” a nivel cósmico, ante los pasmados científicos humanos.

Había sido creado otro mito cinematográfico-creyente; la incapacidad científica humana, ante los “superiores” ETs que apabullantes nos tiraban la neta del planeta. Un evidente componente religioso, la creencia en la existencia de seres con tremendos poderes, equivalente moderno de los antiguos dioses; ya no era el gastado símbolo del viejo barbón y berrinchudo diosecillo, ahora “dios” era extraterrestre.

Rubias doncellas terrícolas

Salvo algunas excepciones, en la década de los 50, se tuvo la tendencia de mostrar a los ET como depredadores crueles y lúbricos, ansiosos por raptar a rubias doncellas terrícolas (en paños menores y sostén metálico, pero eso sí, con casco de “pecera”), para fines sexuales “inconfesables”, sin tomar en cuenta que con eso sólo se estimulaba el morbo humano, pues sería obvio que, para un macho ET —salvo que fuera humanoide al cien—, y de improbable aspecto nada atractivo… le agradarían las hembras de su especie y, las terrícolas le parecerían, en el mejor de los casos extrañas, en el peor repugnantes… amén de entender que la práctica sexual ET, no tendría razón de ser igual o, siquiera similar a la humana (penes y vaginas), sino quizá de formas inimaginables o muy curiosas. En nuestro planeta tenemos muestra de esto mismo, en los métodos de reproducción de otras especies.

El rapto ET, de doncellas terrícolas en los viejos pulps, no fue más que una muestra evidente de etnocentrismo y ligera pornografía disfrazada, lo segundo para vender más copias. Basta con ver las portadas.

En mi libro-reportaje, Impacto, narré un relato de supuestos testigos, acorde con este tipo de sub literatura cf, —según los relatores real—, recopilado en la Sierra Norte de Puebla, en el curso de la investigación de campo del Caso Puebla, relato muy al estilo de la insinuada relación sexual, entre la villana (la adorable señora Lorena Velázquez mmm), y un ET cabezón —no yucateco—, en la cinta mexicana; La nave de los monstruos,con el también entrañable Piporro (sttl).

Esa tendencia en el naive cine de cf, duró hasta que, en 1968, Stanley Kubrick llegó a poner el orden, con la espléndida cinta 2001, odisea del espacio, la cual también trata de extraterrestres muy poderosos, pero como es cf dura, los “ufólogos” no la usan para sus fantasías, pues siguen sin entenderla.

Años después se realizó en cine la secuela 2010, el año que hicimos contacto, en la cual se explicaban muchas cosas “oscuras” de la cinta predecesora. Los creyentes y los “ufólogos”, siguieron sin entender de qué se trataba todo aquello, incluido Jaime M., quien tampoco entendió Sector 9, lo cual —para mi deleite—, admitió en un programa radial en conocida universidad, lapsus que me permitió vapulearlo en público otra vez ¡gracias Jaime!

En 1985, la serie para la TV; V. Invasión extraterrestre,marcó una revelación en la fantasía sobre los ETs (para copia descarada de temas de la cf por seudo investigadores), fue el ingreso para los hoy autonombrados “ufólogos”, de los “reptilianos”, humanoides verdes, comedores de ratas vivas; todo un hito en la TV de aquellos años.

La implicación, obvia de la serie, con los mitos bíblicos judeo-cristícolas, sobre la diabólica maldad femenina-reptiliana (la rebelde Lillith, la pérfida serpiente, la tonta Eva y… la insípida manzana), eran harto evidentes, así como la tendencia nazi-fascista de los extraterrestres; también la capacidad de vil engaño a los ñoños terrestres, muy al estilo de Joseph Paul Göbbels.

Engaño del cual eran salvados por la resistencia, simbolizada en la serie por la V de la victoria, esa misma enarbolada por Winston Churchill, durante los momentos más negros del ataque nazi a Inglaterra… en una curiosidad épica, los tres puntos y una raya, que en clave morse significan la V, están marcados en los primeros compases de la Quinta Sinfonía de Beethoven…

Capricornio Uno

En el inter, en los años 70, luego de la última misión Apolo a la Luna (Apolo17), se estrenó la cinta Capricornio Uno, acerca de una ficticia conspiración para simular un viaje a Marte, los astronautas, retirados de la cápsula antes del lanzamiento, eran recluidos en una instalación secreta, mientras desde la cápsula —en órbita de la Tierra—, se transmitía el guión al que eran obligados a leer los astronautas, luego de varios meses de engaño y al “regreso”, habría un fallo y la cápsula, con ellos tres, se incineraría; réquiem para los valientes mártires.

En la cinta, los astronautas se dan cuenta, algo tarde… que, en adelante solo pueden estar muertos y, viene la desesperada huida y el desenlace.

La cinta Capricornio Uno tiene, entre otras incongruencias, que los creyentes no notaron ¡qué raro!, una tremenda: Los tres astronautas supuestamente viajaban a Marte ¡en una cápsula Apolo! (Ver recuadro).

En ese sentido, Capricornio Uno es una burda fantasía, de bajo presupuesto, inspirada en las naves diseñadas para los viajes a la Luna, las únicas conocidas entonces. La cf seria actual, lo ha hecho mucho mejor, a partir de 2001, odisea del espacio.

Pero, en el caso de Capricornio Uno, los conspiranoicos tomaron de inmediato ese tema de cf burda, para negar la llegada humana a la Luna, y acumularon “pruebas” al respecto, todas éstas, de lo más idiotas, incluida la mentira de que Stanley Kubrick había hecho la filmación de la llegada de Armstrong y Aldrin a la superficie selenita.

Los creadores de esa cinta, estaban muy, pero muy lejos de Kubrick.

Claro para los conspiranoicos, que no usan la razón, esa fantasía era suficiente. Para ellos, luego de ver la cinta, sus ojos fueron abiertos (?); el viaje a la Luna… era un engaño.

Una idiotez… pero todas las tendencias mágicas y creencias religiosas son más o menos idiotas, destinadas a quienes odian investigar; creyentes que gustan del dudoso aroma religioso y, en este sentido, los auto denominados “ufólogos” son… creyentes, que solo se limitan a repetir cual loros, los dichos de sus “maestros”. Incapaces de cuestionar el dogma; son una parte importante del “pueblo sabio”, ese que alimenta a los charlatanes, sean estos vivales comunes o, políticos.

Como para exaltar las buenas características ET, luego de invasores depredadores, lujuriosos en busca de rubias con Lovable™ metálico (¡qué incomodidad!, dice mi querida amiga israelí Hanna Bernstein), la siguiente etapa fue la de los “buenos” visitantes que buscaban nuestro bien, o por lo menos no dañarnos. “Grises” bondadosos, muy diferentes a las fantasías del matrimonio Hill… fue la época de Encuentros cercanos del tercer tipo de Spielberg. Esa cinta estableció “tipos” de extraterrestres que ya habían sido “descritos” (Hill, Walton, etc.), los imaginarios “grises”, ahora “bondadosos”.

ET, phone home

ET, la que le siguió, es en cierto ángulo otra cosa, pues rompió con el cartabón antropomorfo, aunque reforzó la idea de la “bondad” alienígena.

Sin menoscabo del “dulce” mensaje-melcocha de la cinta ET, es curioso que no se describa un encuentro con una criatura semejante a los humanos, lo cual ya se había hecho y, que sería tal vez demasiado obvio… los creyentes prefieren el tipo humanoide, otra vez lo obvio, además de ser mucho más fácil de falsificar. El extraterrestre de la cinta era lo bastante grotesco para ser “extraño”, un ser muy diferente… que gracias a la magia del cine era además, simpático y tierno, dedo encendido incluido; “ET, phone home”.

Eso demuestra que, amén de las posibles diferencias físicas, el único marco de referencia humano, es… el humano, algo burdo, pero necesario para los creyentes, porque no conocen otro.

Y, eso se refiere también a todas las características aplicadas al arquetipo extraterrestre: buenas y malas… si no hay contacto —ni lo ha habido hasta la fecha—, con especies inteligentes diferentes, los creyentes sólo pueden referirse a lo conocido por ellos, que es lo humano.

Una muestra más de que todo esto, es imaginería ramplona.

Un verdadero encuentro, sería lo más maravilloso (o terrorífico), que podría imaginarse. Nada que ver con la cf, la ciencia y claro, las vanas elucubraciones de los creyentes. Pero, si no hubiera creyentes ¿de qué vivirían los charlatanes, los “videntes”, babas, clérigos del islam, curas católicos, ministros protestantes y toda la nociva fauna afín?

De las Apolo a los Puntos de Lagrange

LAS NAVES APOLO —módulo de servicio, módulo de mando y módulo de descenso—, estaban diseñadas para viajes espaciales cortos, a lo sumo de unos pocos días, las que a pesar de ser amplias, comparadas con las Mercury & Géminis, podían resultar harto incómodas, insoportables en periodos largos.

Imagínese un viaje a Marte que duraría varios meses —incluido el regreso—, en ese reducido habitáculo, los viajeros simplemente enloquecerían, sus músculos se atrofiarían y, como simples detalles; ¿dónde se almacenaría la comida?, ¿cómo le harían con el agua?, ¿cómo se las ingeniarían, en ese estrecho confinamiento, para no envenenarse con los efluvios de sus propios desechos?, mismos que terminarían por ahogarlos.

De risa loca… muertos de hambre y sed; por si no fuera suficiente lo anterior, ahogados en su propia mierda y orina.

Aquellas cápsulas carecían de sanitario y, para sustituirlo se usaban bolsas de plástico o el inevitable pañal, alguna vez se dijo que en las últimas naves Apolo, esas bolsas y pañales eran desechados hacia el espacio con un sistema de esclusa y usando una limitada reserva de aire comprimido previsto para tal efecto en el viaje, una ventaja no confirmada sobre las primeras cápsulas en las cuales, todos los desechos eran almacenados y traídos de regreso a la Tierra, en ocasiones dentro del traje del astronauta (sin mencionar aromas), incomodidades que no fueron mencionadas más que de manera superficial, en pos del glamour. Al pobre rey Pakal le fue peor; según los creyentes en “astronautas antiguos”, el supuesto ET, estaría en una cosa parecida a una cápsula Mercury… como la de John Glen y aquellos siete “tigres”, pioneros occidentales, en los inicios de la carrera espacial. Una muestra más de que el único referente para los creyentes es… la tecnología humana, aquella que medio alcanzan a entender, o los planteamientos de la cf primitiva. Se reta a cualquiera de ellos a rebatirlo y, si lo intenta… a demostrarlo.

En el caso de las últimas Apolo y la supuesta expulsión de orina y excremento (la caca de Armstrong, Aldrin y Collins, dicen ahora, se quedó en la Luna); pero la de los que viajaron después, si en el transcurso de esos viajes, algunas de esas bolsitas con su humilde contenido, llegaron a un Punto de Lagrange (PL)… habrán quedado “estacionadas” ahí, casi para la eternidad. Esos humildes desechos, serían a la postre un aporte humano, muy adecuado para la historia futura de los viajes espaciales terrícolas… Y, sabemos esto porque, en aquellos años de la carrera espacial, todo lo relacionado con ella, se publicaba y explicaba, por lo menos en Occidente.

Ahora, les explico de la manera más simple posible, y espero los creyentes y “ufólogos”, lo entiendan; lo que es un PL; es el sitio donde las respectivas fuerzas de gravedad de dos o tres cuerpos, se anulan mutuamente, creando un sitio de inercia nula. Lo que llega ahí… se queda ahí, esos PL están presentes en todos los sitios donde se den las condiciones para que existan. Sería bueno, si lo entienden, lean a Sir Arthur C. Clarke.

*Fragmento del libro-reportaje ESPEJISMO, de próxima publicación, secuela de su predecesor IMPACTO. Ambos un recuerdo-reportaje sobre la época de oro de la ovnilogía mexicana.



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