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Edición 373

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APUNTE

Para la historia (que no se repita)

Jorge Guillermo Cano

  • Ya se acabaron, por ventura
  • El auge de la “Radio Bemba”
  • La anormalidad normalizada
  • El mínimo es anticonstitucional

CULIACÁN DEL CAOS VIAL, los baches y los topes, Sinaloa.

Esta columna se entrega en la víspera de la “madre de todas las elecciones”, cuyo desenlace será abordado en la próxima.

POR AHORA, necesario decir que en los casi cincuenta años que tiene este escribiente de andar en eso que suele llamarse periodismo, nunca, lo que se llama nunca, había visto un proceso electoral más conflictivo y desconfiable (véanse si no las candidaturas “independientes” que inventaron el INE y el TRIFE) a más de oneroso e inmerso en el descrédito fundado de la gran mayoría del pueblo mexicano.

           No es cosa de preferencias o adhesiones, de rechazos o apoyos: es una realidad tan clara como triste, que ilustra penosamente nuestra situación de atraso cultural y político. Aparte, y de manera central, desde luego, el aparato oficial, con sus trampas y corruptelas.

           Actores de sobra conocidos, de los colores que sean y que igual se cambian de “partido” un día sí y otro también, como cambiar de calzones, si el caso fuera (muchos de los candidatos, hablando genéricamente, muy probablemente no se los cambiaron a menudo) nos inundaron de “mensajes” que rayan en la tontería y que son supina muestra de lo que nos espera pues bastantes de ellos habrán de “llegar”, por obra y gracia de esta “democracia” que ves.

¿Cuál opinión pública?

La “opinión pública” (algo de lo último, pues lo segundo requiere de un mínimo apego a la razón) y la vox populi, que no es lo mismo, pero es igual (y que cada vez se aleja más de la vox dei) en realidad ha dejado hacer y pasar mientras muchos se enrolan en “cruzadas” que, en estricto, carecen de causa (y de cruzados reales, por cierto) si del fondo del problema se trata.

         Vale, en todo sentido, lo que he publicado ya en varias ocasiones anteriores, pero que sigue teniendo plena vigencia (antes y después de la mexicana elección, luego del proceso electoral más sucio de que se tenga memoria).

         La opinión pública se relativiza sin remedio; la reflexión está casi ausente y no hay vocación analítica (para eso están ahora “redes” y enredados). Así, las directrices de pasillo, qué le vamos a hacer, se convierten en divisa de las decisiones colectivas.

         Los ecos que llegan marcan la diferencia mientras se apuesta, en el fondo y a contrapelo del discurso racional, a la inmovilidad, la pasividad, el alejamiento de la cosa pública.

         Y en momentos de lucidez regresa la pregunta: ¿De dónde salieron (en su gran mayoría) los actores de esta contienda? ¿Qué justifica, de veras, esas presencias? ¿Qué pasa?

A ver que sigue

Pero ya terminaron las campañas, esos remedos del “compromiso” que se convierte en vil farsa de la promesa que se sabe tramposa en quienes ya han ocupado los lugares que de nuevo disputan, así sea de manera directa o como parte del inner circle.

           Y se trata, en primer lugar, del llamado justamente Prian, aunque con los últimos pleitos de pasillo se tratara de generar otra percepción.

           Nuestra siguiente entrega saldrá cuando ya hayan pasado las elecciones, así que repetir, entonces, que la cruzada de la figuración se dibuja cada vez más con trazos tan claros como su inocuidad en hablando de la democracia real y el interés general.

           En efecto, y sin sombra de duda, de lo que se trata es que se pierda de vista el hecho inconcuso de que son los dueños del dinero, utilizando a una “partidocracia” de poder relativo y delegado, quienes tienden a seguir decidiendo el futuro político del país (y de Sinaloa, desde luego).

Los pleitos de la farsa

Con los pleitos de la farsa, para los que bien sirve el circo del INE y anexos, las manías victimizantes, la mentira y la exaltación de “diferencias” inexistentes (si del fondo se trata) todo mediáticamente delimitado, se trata de sustituir a la realidad. Y de que el pueblo se lo crea (muchos se lo creen, lo que hace más trágico el panorama).

         Que no se repare en la irrelevancia (si la contrastación es con el interés de las mayorías) de cada llevada y traída “coalición” a cuyo cobijo, ni caso hay en que se niegue, medran políticos y oportunistas de toda laya.

         Y no deja de significar, como referente de la “calidad” de tales alianzas, la condición de ciertos epígonos saltimbanquis, más que conocidos, sin mérito propio, ni ajeno (pero que igual se lo apropian, con la suma material).

           Aparte, los desfiguros de “grandes” empresarios explotadores, enviando cartitas y presionando a sus empleados para que no votaran por el que temen. Miedos gratuitos, pues cuando el desenlace se dé el acuerdo llegará raudo. Se verá puntualmente.

¿De dónde salieron?

Y viendo el panorama volvemos a la cuestión: ¿De dónde salieron? Nos preguntamos un día de estos, entre sorprendidos y confusos, rebasados por un estado de cosas que rehúye toda lógica ¿Cuáles son sus méritos probados y dónde están los referentes de su brillantez?

           Sepa, los accidentes, imprevistos y paradojas, construyen caminos disímbolos y desenlaces imprevisibles. Se suponía, y ahí la tragedia, que deberían ser los mejores en el sustento del interés general, del progreso y la superación humana.

No lo son, en la enorme mayoría de los casos y dígase, sin descargo de lo fundamental, que lo mismo sucede en casi todas partes, por no decir todas.

Hay excepciones, pero son eso, rarísimas, y el común es decepcionante. En el extremo, los relevos se piensan ubicados por encima de su matriz generadora. En lo cotidiano y terrenal, el auge de los charlatanes.

Pero de elecciones se habla y lo mismo se puede decir de “movimientos” y “frentes”, a más de grupos que se cuelgan de las tragedias y venden esperanzas como remedios callejeros.

En poquísimos casos, los garbanzos de a libra que muy poco pueden hacer ante la generalidad.

Con la mentira y la calumnia

En tanto, en el plano local, en Sinaloa, para hablar de lo que está más cerca, cínicos “estrategas” se dedicaron a calumniar, a propalar mentiras a sabiendas, a enlodar a quienes, ellos creen (pero sus patrones son los principales responsables) son sus “enemigos” o ven como obstáculo para seguir medrando con lo que el amo les tira. Éste, desde luego, se regodea ocultando la mano que tira la piedra (pero no es suficiente).

               Los contribuyentes pagamos el sostenimiento de cuarteles ignominiosos con “especialistas” cuya credencial es la “capacidad” para el escarnio de los enemigos (y calumniar, para tratar de contrarrestar los riesgos que la cobardía “enfrenta”).

               Que no será del agrado de muchos y muchas enredados en las tales redes lo aquí dicho, ha de ser. Me vale. Pienso que se tiene que decir, alguien tiene que decirlo en este mar de la inconsecuencia y la mentira como divisa de tanto cínico en campaña.

¿Dónde andas, ciudadanía?

Si ciudadanía hubiera, lo que se tendría que hacer, en todos los casos y niveles, es emplazar a denunciantes anónimos o embozados a presentar las correspondientes querellas, que se investigara y al final se procediera en consecuencia, castigando la culpa o la mentira, pero es de suyo difícil cuando cobardemente se esconden en las faldas del patrón en turno.

         Si no se da la cara, si no se presenta la denuncia de lo que sea y se sigue la vía legal, cualquiera sea el caso, entonces carecen por completo de credibilidad, no merecen la mínima atención y sólo las mentes débiles les darán crédito.

         Pero casi todos, por no decir todos, están en el rejuego de las infamias y algunos destacan por mérito propio. Ahí están, no se pueden ocultar, su condición los exhibe.

         De esa manera cualquier especie calumniosa, así raye en la estupidez, cobra lugar en esta anormalidad normalizada en que vivimos, aunque, en efecto, no pase, por su propio peso, de los pasillos de Radio Bemba.

         Y ese es otro problema que tiene un impacto negativo mucho mayor: la forma en que esta sociedad que ves se “informa” y acepta cuanta basura se le presenta con el tufo insoportable de la mentira.

De los mínimos...

A otra cosa: según el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana de Ciudad México y Puebla, el salario mínimo debería ser de 638 pesos diarios. Ese sería correspondiente a los índices de productividad y precios en nuestro país.

           En contraparte, la Coparmex propone un alza de nueve pesos (de 88.36 a 98.50 pesos diarios). Éste último es el que, según fuentes enteradas y cierta lógica, sería puesto en vigor si el desenlace electoral no dicta otra cosa.

           La diferencia, como se ve, entre 638 y 98 pesos es notable de suyo, pero los dueños del dinero no ven justo que sus enormes ganancias mermen, así sea en una mínima proporción.

           Así las cosas, patrones y gobierno cómplice seguirán violando el artículo 123 Constitucional que a la letra dice: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

           ¿Alcanza para eso el salario mínimo actual y el que propone la Coparmex?

Tamborazos

-Por el rumbo: ¿No habrá nadie en el consejito electoral de Sinaloa que les haga ver la necesidad de la eficiencia en el área de prensa?

-Dice Maradona que México no merece otro mundial. Vacías palabras que vienen de un vacío personaje en todo lo que no sea tirar patadas. Lo que no merecemos es la compañía en tales trotes, ni las múltiples desgracias que nos aquejan.

-Por cierto, los mundiales y su carga de alienación colectiva, me valen. Pero el peso distractor del actual ya se está viendo.

-Sigue la inefable GNP de los Bailleres rehuyendo su responsabilidad en el caso del siniestro número 62992342, ocurrido en la ciudad de Culiacán el 19 de agosto de 2016, “cuando ni siquiera pagó la grúa para llevar el carro al taller”, se nos informa. Para eso cuentan con la complicidad de condusefes, profecos y juzgados.

-Su correspondencia: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .



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