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EL PERIODISMO DIGITAL

EN M√ČXICO, LA TRANSICI√ďN DE LO VIEJO HACIA LO MODERNO

Juan Bautista Rojo

La transformación digital, un desafío permanente. La independencia sobre la dependencia, un halo de libertad

El periodismo en México está mutando: cambiando de cuerpos, rostros, lenguajes, formatos y hasta de color, y una parte de él está virando al ejercicio de un periodismo sólido, consistente, preciso y ético, en favor de los derechos y libertades de los ciudadanos.

ESTOS ESCENARIOS, en la d√©cada de los a√Īos 80 ‚ÄĒpara quienes cursamos la carrera de periodismo y comunicaci√≥n colectiva‚ÄĒ se ve√≠an lejanos, s√≥lo eran visibles en teor√≠as de la comunicaci√≥n en prospectiva futurista, donde guardaban lanzas en p√°ginas de celulosa de √°rbol, hoy en extinci√≥n.

Los primeros visos de esa mutaci√≥n en M√©xico de ese binomio, empez√≥ a aparecer en el a√Īo de 1993 y principios del 94, seg√ļn los registros de los investigadores de la comunicaci√≥n y un hecho marcado en la historia como un ‚Äúmovimiento revolucionario‚ÄĚ, el alzamiento zapatista del EZLN, el cual fue difundido por la internet, algo nuevo para los est√°ndares tradicionales en medios convencionales.

Otros datos se√Īalan la fecha del 6 de febrero de 1995, como la acci√≥n concreta en que el periodismo digital o ciberespacial irrumpe en la escena nacional, al poner en l√≠nea la informaci√≥n del diario La Jornada, y otros, lo atribuyen al diario Reforma, unas semanas posteriores a esta fecha. En todo caso, el an√°lisis, toda vez que en ambos casos se inicia el despegue a la nueva era del ciberperiodismo bajo est√°ndares profesionales.

Una vez instalada la punta de playa tecnológica en plataformas y sitios digitales, a mediados de los noventa, éste desarrollo ya no encontró reparo a su amplio despegue. La velocidad y la calidad de transmisión de datos, imagen en audio y video, convirtieron a estas expresiones en nuevos, ligeros y eficientes modelos de comunicación, tanto en su forma como en su contenido.

Se fracturó el viejo sistema de negocio. Construir una nueva relación, bajo reglas claras.

Estos nuevos formatos fueron fortalecidos y demandados por los nuevos p√ļblicos, por nuevas audiencias, porque conten√≠an en su m√°s profunda concepci√≥n un chip distinto, la enorme posibilidad de ser independiente, con autonom√≠a y libre, sin restricciones de horarios, cuotas y vol√ļmenes de transici√≥n de informaci√≥n desde cualquier parte del mundo y hora, en tiempo real, lo que romp√≠a con estereotipos y m√°s, con censores, esas l√≠neas editoriales convertidas en cadenas de lo que s√≠ y no se podr√≠a decir. El periodismo ejercido en las nuevas plataformas, sitios, portales, inauguraban ese otro estilo y forma de ver, transmitir, almacenar y seleccionar informaci√≥n. El nuevo tiempo tecnol√≥gico hab√≠a llegado para quedarse y perfeccionarse.

El periodismo en la era de las nuevas tecnologías

Por paradójico que parezca, la irrupción de las nuevas tecnologías aplicadas al periodismo generó una liberación de la información y democratizo el uso de los nuevos medios. En ese espacio y tiempo, se generó una transición que inició en forma lenta, pero una vez posicionada y con un crecimiento exponencial y demanda masiva, propició otro estadio, se construyó otra época.

Es como si atr√°s se dejara, se abandonara la √©poca de la esclavitud, el derecho de tanto por parte de los due√Īos de los medios, al establecer cacicazgos regionales, por pa√≠ses e incluso por continente y que en forma global, s√≥lo unos cuanto medios lograron abarcar tan amplios espectros y consumidores. El control unipersonal, absoluto, encontraba, por primer vez l√≠mites.

El cambio de paradigma lleg√≥ al periodismo de la noche a la ma√Īana. Incluso no esper√≥ a un periodo de aclimataci√≥n o par√©ntesis para reordenar el cambio tecnol√≥gico. El paso de lo an√°logo a lo digital se realiz√≥ a la velocidad de una centella, fue dr√°stico el cambio, incluso algunas empresas de medios, tardaron en reconvertir su tecnolog√≠a y eficientar su calidad, producci√≥n y generar nuevos productos m√°s agiles y atractivos a las nuevas audiencias, surgidas a partir de las circunstancias de ese impactante cambio.

Lo nuevo desplaza lo viejo

En lo personal recuerdo, como reportero de radio y televisi√≥n por m√°s de 25 a√Īos de ejercer el periodismo, un d√≠a del mes de febrero del a√Īo 1997, al trabajar para el equipo de Televisi√≥n la cadena de MVS, con Carmen Aristegui y Javier Sol√≥rzano, los sistemas de c√°maras de Alta Definici√≥n en formato Hai 8, que era la √ļltima punta tecnolog√≠a, de pronto, ya no encontr√≥ referente en el mercado porque todo ese equipo estaba destinado a ser descontinuado y pasar a las tarjetas y memorias digitales, con lo cual se alteraba el sistema de edici√≥n y grabaci√≥n.

Así se Iniciaba la era los chips para dar paso a los discos duros y posterior almacenamiento en la nube. Los mismos editores, camarógrafos, microfonistas, realizadores y reporteros tendríamos que reiniciar desde cero, para aprender a editar y grabar en otro sistema, donde la computadora personal y portátil, ya aparecía como la principal herramienta para iniciar el despegue a la nueva era.

Las computadoras portátiles, los celulares, y cámaras de video en formato compacto, pasaron a formar parte de las herramientas de reporteros y redactores, sin necesidad de llevar a cuestas unidades de producción y transmisión de casi una tonelada de peso.

A esa velocidad de transformaci√≥n, pronto se llegar√≠a a la transmisi√≥n de datos en grandes vol√ļmenes e imagen, a trav√©s de aparatos m√°s compactos y port√°tiles. Hoy sin mayor problema se puede grabar, editar y transmitir desde un celular un programa de televisi√≥n, un documental o un noticiero en forma.

Estos vertiginosos cambios, incidieron en la forma de realizar el periodismo. Pero no s√≥lo modifico su forma, tambi√©n les peg√≥ en el coraz√≥n de la estructura, a tal grado que al paso del tiempo medios tradicionales que no lograron o no interpretaron, la transformaci√≥n como una oportunidad, sucumbieron ante el dr√°stico cambio de tecnolog√≠a como en la era llamada glacial. Este profundo cambio, ya no tendr√≠a reversa, se fue hasta la cocina, al mismo coraz√≥n de las estructuras de los medios porque incidi√≥ en su forma de ‚Äúhacer negocio‚ÄĚ.

Se cortó el cordón umbilical a los medios

Los cambios tecnológicos, los periodos de crisis económicas y las nuevas políticas gubernamentales donde se empezó a mellar el cordón umbilical del cual dependieron financieramente, a través de la publicidad oficial, así se canceló la relación incestuosa de los medios con el poder.

Los vientos de los cambios pol√≠ticos en M√©xico, al menos desde el a√Īo 2000, en el momento en que el partido hegem√≥nico sucumbe a otro partido pol√≠tico, la relaci√≥n con los medios tradicionales, su relaci√≥n econ√≥mica colaps√≥ y cancel√≥ en parte la dependencia de los medios hacia el poder, desde el nivel presidencial primero, para despu√©s llegar a las gubernaturas.

Otros tiempos soplaban a los medios y tambi√©n surg√≠an otros al ampro del poder, lo que provoc√≥ que esa perversa relaci√≥n todav√≠a continuara en parte, hasta el √ļltimo presidente priista, donde resurgi√≥ de nuevo, con igual ah√≠nco, la maltrecha relaci√≥n con el viejo poder que termin√≥ por desaparecer, ser desterrado a la llegada de la Cuarta Transformaci√≥n (4T), enarbolando en principio un profundo y abierto combate a la corrupci√≥n, en especial, la prohijada entre el pe√Īanietismo y los medios tradicionales y de nueva cepa, ya tambi√©n cibern√©ticos.

La encrucijada

En mi experiencia como reportero y después conductor de programas especiales noticiosos y productores de radio y Televisión, los cambios que incidieron el rumbo e indicaron la nueva dirección de los productos periodísticos digitales, fueron:

1. La velocidad a la que se generaba las noticias, se difundían y se consumían. Este vertiginoso cambio derrumbó las tradicionales rutinas en la forma de reportear, editar y presentar las noticias.

2. Los formatos de los g√©neros period√≠sticos, la brevedad, de por s√≠ reina del periodismo, ahora tendr√≠a un esquema m√°s conciso y de menor tama√Īo. Ello modific√≥ para el caso de los reportajes de largo aliento, como se les denominaba entonces, que sufrieran una pasada de tijera que los dejara en trabajos de minuto y medio o dos m√°ximos. Media cuartilla, para encontrar una medida tradicional, era casi el m√°ximo ahora en su presentaci√≥n.

3. Las plataformas, los sitios, portales, como las fachadas de los grandes y modernos edificios, sustituyeron a las vistas tradicionales de ocho columnas, esas como las columnas romanas, quedarían solo en el recuerdo de una época.

4. La durabilidad de la informaci√≥n. Cronos, como rey de ese concepto, fue destronado, ahora, la noticia principal tendr√≠a una permanencia m√°s fugas, la cual podr√≠a ser sustituida en cualquier momento por otra de mayor incidencia. As√≠, los tiempos marcados por 24 horas, como reza un t√≠tulo de un noticiario en Espa√Īa, ya no tendr√≠a esa permanencia.

4. Interacci√≥n con los p√ļblicos. Un d√≠a de marzo de 1984, Manuel Becerra Acosta, director General del diario Uno m√°s Uno, en el cual ya trabaja como articulista, me expres√≥ que despu√©s de la nota principal de ocho columnas, la secci√≥n m√°s importante de un diario era la correspondencia, por ah√≠ resid√≠a la comunicaci√≥n, el enlace con el p√ļblico. As√≠ era concebido entonces esa relaci√≥n, pasiva y a la distancia. El cambio tecnol√≥gico acerc√≥ a las audiencias en relaci√≥n directa con sus tejedores, con sus productores, jefes de informaci√≥n y directores de Medios. Esta interacci√≥n propicio una nueva cultura de acercamiento con la audiencia y su interacci√≥n, lo que provoc√≥ una modificaci√≥n incluso en la l√≠nea editorial y de contenido con los nuevos medios.

5. La geografía de las audiencias de lo local se fueron a la estratosfera, donde ahora todo sonaba y era global; los contenidos municipales, regionales o nacionales, podían encontrar eco del otro lado del mundo. Las noticias fueron más elásticas y entendibles. La tendencia a una conectividad global, marcó en definitiva la nueva era. Las fronteras ya no fueron un obstáculo, incluso para el idioma, se crearon traductores simultáneos.

6. Los costos de operación se redujeron. La brevedad también incidió en la inversión, pero al mismo tiempo trajo reducción de personal, los procesos de síntesis y elaboración de noticias, redujo, para desdicha de reporteros y redactores las plazas para la línea de producción.

7. La f√≥rmula de negocio tradicional, que todav√≠a no alcanza por pisar tierra firme, porque los ingresos van en relaci√≥n directa con la producci√≥n y la venta de publicidad. Al no estar vigentes, al menos en el M√©xico de nuestros d√≠as, los esquemas de subsidio por parte del gobierno, cada medio, ahora est√° en una pista de competencia efectiva, donde tiene que comprobar sus audiencias, por horarios y definici√≥n de p√ļblicos, y comprobar ingresos reales, por concepto de publicidad, y mostrar una relaci√≥n de gastos y pago de impuestos.

8. El gran paso, los ciudadanos al poder de los medios, sus medios.

El ciudadano, nuevo ‚Äúcomunicador‚ÄĚ

Los ciudadanos emergieron como nuevos actores sociales, políticos, promotores culturales y ampliaron y diversificaron los mercados de consumo, con el tono en particular, de la circulación de la información sin grilletes, aun con los riesgos que ello implica en relación a los preceptos legales en relación a difusión de falsas noticias o bien, transgredir los espacios de la intimidad o individualidad de las personas.

En el camino de transición, no ha sido del todo miel sobre hojuelas. Los grandes corporativos y medios nacionales y globales no han renunciado del todo a sus tradicionales métodos de influencia y manipulación de información en beneficio de los intereses cupulares y empresariales, con los que lleguen a tener acuerdos incluso a defender ciertos intereses definidos en la industria, trátese un ramo en específico. Y en México, esta situación no escapa a la norma general. La prensa en México, la tradicional sigue en parte anclada al pasado, con miras a continuar protegiendo sus espacios de influencia. En aras de defender una aparente libertad de expresión, se lanzan en contra de un discurso presidencial que también manifiesta abiertamente su derecho de expresión y opinión. El terreno ahí, parece estar dividido.

Nuevas oportunidades

La nueva relaci√≥n entre los medios y el poder ahora se encamina a construir otra relaci√≥n, donde en ninguno de los lados se encuentra atada. La nueva relaci√≥n, estar√≠a regida por el cumplimiento de est√°ndares internacionales de audiencia, transparencia, calidad en la transmisi√≥n, creaci√≥n de nuevos p√ļblicos y principalmente bajo la adopci√≥n de un c√≥digo de √©tica; ello, sin menoscabo para ninguna de las dos partes de la libertad de opini√≥n e informaci√≥n.

Hay una reforma pendiente en el legislativo sobre la ley de medios, pero como ya entramos en un nuevo periódico electoral, la mencionada reforma, pues tendrá que esperar a ser tomada en cuenta por el nuevo legislativo a finales de este 2021.

La reforma a la ley de medios, de nueva cuenta, tendrá que esperar en el banquillo. Siempre será un proceso en transición, en tanto la realidad ya es otra.



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