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Edición 412

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EL VIRUS “CONSPIRANOICO”, PEOR QUE EL COVID-19

UN DESASTRE GLOBAL EVITABLE

Feliciano Hernández

Cd. de México.- La catástrofe que atraviesa el mundo causada por el Covid-19 —en particular Estados Unidos, Brasil, México, Perú y parte de Europa occidental— en gran medida es resultado de la actitud negacionista, escéptica y a la vez fantasiosa y “conspiranoica” de amplios sectores de la sociedad, que encontraron en esta pandemia un campo fértil para sus más demenciales inquietudes. Sectores de la sociedad mexicana le dieron importante acogida a esa loca trama.

SE PODRÍA DECIR que como país México paga muy caro —en vidas y en deuda económica— su bajo nivel educativo y su escaso desarrollo científico, pero no necesariamente, porque en naciones más desarrolladas las explicaciones FANTASIOSAS también lograron prender entre mucha gente.

Sin descartar del todo un móvil intencional y perverso en el origen de esta pandemia, pareciera que prevalece la desconfianza en gran parte de la masa poblacional (“piensa mal y acertarás”), como resultado de ciertos engaños, sobre todo de origen religioso —los Testigos de Jehová le han puesto fecha varias veces al fin del mundo—; de la literatura del género fantástico así como del cine de ciencia ficción, muy explotado por los productores de Hollywood porque tienen un gran público ansioso de mucha adrenalina, con tramas de zombis, de guerras biológicas y del fin del mundo.

Todas esas producciones tienen como protagonistas a políticos o líderes mesiánicos; a científicos locos y a millonarios dementes que quieren apoderarse del mundo. Muchos ricos en dólares surgieron en las últimas décadas explotando esas historias entre la masa de gente ansiosa de emociones fuertes, pero disparatadas.

Por supuesto que en la impresionante magnitud de CONTAGIOS y MUERTOS que fue dejando el virus en las naciones más afectadas, tuvieron mucho que ver las malas estrategias de sus gobernantes y su actitud negacionista ante el feroz enemigo. Por eso, en el recuento de daños global, pasarán a la antología de los estúpidos, porque no merecen otro calificativo ante el desastre que hoy paraliza al mundo. Al cierre de esta edición, Estados Unidos con Donald Trump como responsable, arrojaba la increíble cifra de más de 20 millones de contagios confirmados y 330 mil muertos; Brasil con Jair Bolsonaro como culpable de más de 7.5 millones de contagios y 190 mil muertos; y México, sumando los fallecidos y contagios no confirmados, con los peores y vergonzantes números: alrededor de 300 mil muertos, y 1 millón 350 mil contagios confirmados, de un estimado de 32 millones de contagios con 70% de asintomáticos!, sí, 32 millones, una cifra que pelea el primer lugar entre los países con peor manejo del combate al virus.

“La estrategia (dejar hacer y dejar pasar) ha funcionado y no tenemos por qué cambiarla”, sostuvo López Obrador, y como si no estuviera siendo gravado, remató: “Tenemos a los mejores especialistas del mundo combatiendo al virus”.

Pero ahí están los datos que se le rebelan e implican la mayor tasa de mortalidad, de casi el doble de la mayoría de países (12% contra 6.0%); también con el mayor número de muertos entre médicos y trabajadores de la salud, al menos 2,200 a finales de diciembre; con 120 mil defunciones confirmadas y con alrededor de 200 mil muertos NO CONFIRMADOS, pero que perecieron en sus casas con síntomas del Covid-19.

Para su consuelo, AMLO no va solo en el recuento fúnebre. Los vergonzantes números se trasladan a la cuenta de Jair Bolsonaro, de Brasil; y a Donald Trump, de Estados Unidos. Los tres más conocidos negacionistas del coronavirus, aferrados hasta muy avanzada la que sin duda será la crisis del siglo.

Estos tres mandatarios fueron señalados reiteradamente por su escepticismo ante el virus; y su desafiante actitud ante el fenómeno complicó la crisis en el planeta, a pesar de los miles de muertos que registraban día tras día en sus países. Los tres Jinetes del Apocalipsis ya tienen bien ganado su lugar en la antología de los incrédulos, insensibles y faltos de masa neuronal.

Fantasías demenciales

Lo interesante de este Covid-19 es que resultó muy “democrático”: no distingue ni perdona siquiera a los poderosos, ni a los famosos. ¿En qué inútil cabeza cabe el supuesto de que fue lanzado para controlar a la población en cantidad y calidad? 

Lo que impresiona bastante es que personas supuestamente informadas, universitarias incluso, hayan caído en la trama “conspiranoica” ante el brote del Covid-19. Igual que los más humildes y desinformados del planeta, asumieron una postura absurda y desestabilizadora propia de FANÁTICOS religiosos, contribuyendo así a dispersar explicaciones INSOSTENIBLES bajo la mínima lógica, para negar una realidad científica a costa de miles de muertos cotidianos que se fueron contabilizando desde diciembre del 2019, en China, y a partir de ahí en los demás países.

Fanáticos anti Covid-19 difundieron —con variantes— incansablemente y por todos sus medios —de largo alcance, por cierto— increíbles tramas solo dignas de las malas películas que en ocasiones nos arrojan los productores de Hollywood.

Como ejemplo de lo dicho, sirva esta perla encontrada circulando en la red Facebook –se respeta la redacción y la traducción, y el texto va entrecomillado: “QUÉ LES PARECE? ...El Laboratorio Biológico Chino de Wuhan es en realidad propiedad de Glaxo, quien casualmente es dueño / socio mayoritario de Pfizer ( la de la vacuna milagrosa para el covid), quien maneja casualmente las finanzas de Black Rock, quien casualmente maneja las finanzas de la Open Foundation Society (Soros), quien casualmente se ocupa de intereses de la francesa AXA, de la que casualmente la empresa alemana Winterthur construyó el laboratorio chino, comprada accidentalmente por la alemana Allianz, y que tiene por casualidad como gran accionista a Vanguard, que es accionista de Black Rock que controla los bancos centrales y gestiona 1/3 del capital de inversión mundial, que es por casualidad un gran accionista de Microsoft y Gates, que es por casualidad accionista de Pfizer y actualmente el primer patrocinador de WHO (la Organización Mundial de la Salud!!!).

¿Está lo suficientemente claro por qué entró un murciélago y agarró a la serpiente y todo el planeta se infectó?”.

El texto original circuló en inglés: “WHAT DO YOU THINK?...  The Wuhan Chinese Biological Laboratory is actually owned by Glaxo, who happens to be the owner / majority partner of Pfizer (that of the miracle vaccine for the covid), who casually handles the finances of Black Rock, who happens to handle the finances of the Open  Foundation Society (Soros), who incidentally looks after the interests of the French company AXA, of which the German company Winterthur built the Chinese laboratory, accidentally bought by the German Allianz, and which has by chance as a large shareholder Vanguard, which is  Black Rock who controls the central banks and manages 1/3 of the world's investment capital, which is by chance a large shareholder of Microsoft and Gates, which is by chance a shareholder of Pfizer and currently the first sponsor of WHO!!!

Is it clear enough why a bat came in and grabbed the snake and the whole planet got infected?”.

Con textos como el citado, los hambrientos “conspiranóicos” dieron vuelo a sus ataques de incredulidad, primero sosteniendo que el virus era una creación de China en su guerra contra Estados Unidos, por la supremacía global, y desoyeron la explicación “razonable” de que el Covid-19 había pasado como alimento, de murciélagos a humanos. Luego sembraron la idea de que el virus había sido liberado “accidentalmente” en un laboratorio de Wuhan, la ciudad china donde primero se detectó la existencia del patógeno.

Trump fue quien más contribuyó a dispersar la hipótesis del virus como arma de China para obtener ventajas en su posición geopolítica y comercial. Ordenó a sus agencias investigar el caso. Al cabo de casi un año, ningún organismo de inteligencia de los mejores del planeta, incluyendo a la CIA, al Mossad y otros de Rusia, Gran Bretaña o Francia, pudieron reunir elementos en apoyo a esa infame postura.

Los fanáticos también se agarraron de lo dicho por la directora del FMI, Christine Lagarde, quien en una expresión pública habría dicho meses antes de la aparición del Covid-19 que la población de adultos mayores y pobres aumentaba desmesuradamente y que “algo habría que hacer” al respecto, y —según los demenciales argumentos de los “conspiranóicos”— al poco tiempo y “sospechosamente” apareció un virus que ataca mayoritariamente a los más viejos y enfermos. Por supuesto que la directora del FMI se refirió al asunto en un sentido positivo, tratando de sugerir que la humanidad tiene que prepararse para ese momento de mayor envejecimiento poblacional con más especialistas, más hospitales y una nueva cultura de trato al adulto mayor.

Pero los fanáticos “conspiranoicos”, deseosos de trasladar a la vida real el entretenimiento de Hollywood, prefirieron encontrar en lo dicho por la funcionaria una justificación acusatoria contra ella y el FMI. Sin imaginar que esa fantasiosa interpretación de sus dichos correría como virus por el planeta, ni Lagarde ni el Fondo intentaron aclarar los alcances de sus expresiones, con lo que posiblemente contribuyeron a impulsar tan demencial sofisma.

Simultáneamente apareció también el rumor “conspiranóicos” de que el virus habría sido lanzado como DISTRACTOR para imponer la tecnología china de telecomunicación 5G, lo más avanzado en la materia, como resultado de la guerra por el dominio tecnológico entre las potencias que se disputan el control de internet y la hegemonía global.

Otra explicación RISIBLE de los fanáticos anti Covid-19, de motivación o justificación racista, insistió en que el virus es producto de un complot mundial dirigido por un grupo de multimillonarios denominados Iluminati que —según esos loquillos— busca el control total de la población mundial para sus propios fines, sin explicar bien cuáles son las supuestas pretensiones de aquellos, y apuntando solamente que no quieren a los viejos ni a los pobres porque son una carga para los presupuestos de las naciones.

Vacunas contra los fanáticos

                               

Tal grado de estupidez contra el Covid-19 pocas veces se había alcanzado, ahora acrecentado por las facilidades de telecomunicación, mal empleadas, más poderosas y más letales. No entienden los “conspiranóicos” que los millonarios lo son porque de la población de pobres también se benefician, y mucho. A final de cuentas, la suma de todas las actividades económicas vuelve a ellos, con altos beneficios cada día y cada año, por lo cual sus enormes fortunas no paran de crecer. Los Iluminati han levantado los rascacielos que son sus fortunas con la importante contribución de tal masa de pobres, ¿por qué querrían eliminarlos del planeta?

Muchos pobres de las urbes planetarias también, y sobre todo ellos, comen alimentos chatarra (McDonals, Burguer King, KFC) y otras franquicias globales que hoy constituyen grandes fortunas; y estas igualmente usan los bancos, el gas y la gasolina; también se visten con Blue Jeans, aunque sea de segunda mano; asimismo compran teléfonos celulares, abren cuentas “de ahorro” bancarias, y usan en tercera mano los coches de muchas marcas, desechados por las clases medias, etc.

                                                                                           

Los pobres del planeta constituyen un mercado enorme y apetecible, y no por su alto poder adquisitivo, sino porque son muchos, y también todo lo que cada día comen, visten, calzan o usan, se convierte en dinero que acaba engordando los bancos de los millonarios. ¿Por qué habrían de querer eliminarlos del planeta?

Justamente —aunque se oiga mal— los pobres del planeta hacen la función ecológica de limpieza, de reciclaje, en lo económico; lo cual pone en juego inmensas cantidades de dinero y recursos... posiblemente sea el 20% del PIB global, o más... Pero, sobre todo, los pobres también son votos electorales. ¿En qué pobre cabeza cabe que los Iluminati o los archimillonarios quieran acabar con esa gente que supuestamente sobra y afea el planeta, si constituye un filón capitalista muy atractivo, y necesario?

Lo peor que se les puede reprochar a los archimillonarios, eso sí, que no hagan nada o muy poco por reducir la pobreza global, quizás porque les conviene el estado de cosas, según lo dicho aquí. Pero de eso a pensar que los Iluminati quieran eliminar a la mitad de la población mundial es un sin sentido. Otra vez, ¿quién haría el trabajo necesario que otros no quieren hacer?

A partir de esta mala experiencia, la comunidad internacional tiene que encontrar mecanismos para limitar ciertas libertades, como la de expresión, y sancionar las acciones y tendencias cuando expongan la seguridad de todos, la integridad física y mental.

Los daños provocados por los negacionistas y conspiranóicos son enormes; no solo en cuentas de contagios y muertes, sino en efectos de salud —angustia y estrés— y daños económicos para los supervivientes, por los temores resultantes de la crisis viral y sus letales efectos económicos en la sociedad.

Cuando todo el ruido que empaña el momento se diluya, la verdad emergerá inocultable. Pero no solo eso, quizás haya otras acciones de corte judicial contra los tres Jinetes del Apocalipsis por su actitud INDOLENTE y criminal hacia sus gobernados. Porque no son pocas las víctimas ni sus dolientes, ni pocos los intereses políticos que buscarán pretexto —bien justificado en este caso— para enjuiciarlos. Esta parte de la historia no se enterrará con las vacunas; de hecho, crecerá, porque para entonces, a mediados del 2021, las cifras de muertos serán muy grandes y en consecuencia los reclamos.

Están pendientes las investigaciones que deberán emprender los gobiernos en lo particular y los organismos multilaterales, porque tal caos y rebelión que provocaron los fanáticos “conspiranoicos” y los negacionistas dentro de los gobiernos están en la base de esta megacrisis global, y no debe quedar impune. Deberán formarse comisiones de la verdad en los países, supervisados por una “Gran Comisión Internacional de la Verdad ante el Covid-19” para que se identifiquen los motivos, las fuerzas oscuras y los intereses ocultos detrás de esta catástrofe global.

El derecho a la libertad de expresión debe tener límites cuando pone en riesgo otros derechos. Esta debe ser una lección para que los legisladores en todos los países adopten medidas. Esta vez fue el Covid-19, próximamente puede ser otra amenaza terrorista o de diverso origen, pero que pondrá en riesgo al planeta si la sociedad no se vacuna contra los conspiranóicos y fanáticos.

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