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TRAS LA POSTGUERRA BACTERIOLÓGICA

SE CONSOLIDARÁ LA MULTILATERALIDAD

Salvador González Briceño

El relanzamiento del NOM se quedará en proyecto, no hay condiciones en tanto China y Rusia consolidan el Nuevo Orden Multilateral.

Estados Unidos (EE.UU.) quiere imponer el Nuevo (viejo, el redivivo de la guerra fría) Orden Mundial, para no perder el control de la arquitectura internacional —la ONU, la OTAN, la banca, la preeminencia del dólar, etc.— creada al final de la segunda Guerra Mundial del siglo XX.

EL PRETEXTO:la actual “guerra bacteriológica”. Porque la pandemia no es otra cosa que una guerra: devastando economías, liderazgos y asesinando personas por el mundo. Es claro que no se trata de una guerra tradicional, pero sí, en los hechos, de las llamadas de “cuarta generación”.

Por lo mismo se habla ahora del “Gran Reset”, de la imposición de un nuevo orden mundial, de un moderno Bretton Woods, de relanzar las instituciones que le dieron hegemonía y control a los estadounidenses, en contra del bienestar de los pueblos del mundo.

Así, ante dicha situación de guerra EE.UU. está tratando de rescatar esos viejos mecanismos para mantener su dominio. Lo mismo, en el contexto de la situación postcovid-19 donde, a pesar de todos, el mundo será otro.

Con la guerra bacteriológica de por medio, lo que se viene es el pretendido “rescate” de las economías —la estadounidense en primera instancia— el desastre por el encierro provocado, y los trastocamientos comerciales generalizados al mundo.

Es decir, ahora EE.UU. se pretende posicionar como el “salvador” del mundo, y seguramente presionará, con todo, para que los grandes bloques, como la zona euro, varios países de Latinoamérica, algunas regiones de Asia y regiones de África, sean partícipes de su propuesto “viejo” NOM a raíz de la crisis actual.

Como si fuera sencillo que la economía estadounidense lograra meter todo bajo la alfombra, cuando los endeudamientos por la gracia del control financiero están —la llamada burbuja inflacionaria, latente desde 2008—, a punto del estallido.

Multilateralismo, al final del túnel

Pues bien. Como se sabe, antes que el “viejo” Orden Mundial se imponga, el avance de los competidores apunta en otro sentido, por cierto, lejos del control y predominio estadounidense. Es decir, que el saldo de la actual “guerra bacteriológica” no será el relanzamiento de EE.UU. y su pretendido NOM como país dominante, sino todo lo contrario: será la multipolaridad.

Puesto que ahora, China y Rusia, como líderes del proceso que avanza como máquina en rutas paralelas y a pasos de gigante, apuntan a la consolidación sí de un Nuevo Orden, pero Multilateral. El Multilateralismo será el resultado de la actual “guerra”.

La solidez del multilateralismo, con China, Rusia e Irán a la cabeza (quizá luego se incorporen India, Sudáfrica y hasta la vieja Europa, entre otros), será parte del nuevo amanecer. Y a EE.UU. le espera, primero el hundimiento para luego ser rescatado también y entrar a formar parte de la multipolaridad como uno más.

Antes, dicho hundimiento arrastrará consigo a muchos de sus países “aliados”, pero dependerá de qué tanto se preparen para no perderlo todo. Puesto que esta crisis en puerta, que tendrá varias caras, será más profunda que la de 1929, y otras, como la de 2008.

Está en marcha, por ejemplo, el proceso de la desdolarización en los intercambios comerciales mundiales. No solo entre sí, los países de la multipolaridad, sino con otros países están firmando acuerdos ya sea entre países o en bloques.

Dichos acuerdos en monedas propias ya sin el dólar, consolidan bloques comerciales bajo diferentes controles a los del dólar estadounidense. Proceso en marcha, cauto para no “calentar” el ambiente de los militaristas del Departamento de Estado de EE.UU. pero el proceso está avanzando: fortalecer los acuerdos comerciales e intercambios en monedas propias y entre socios confiables. El tiempo lo dirá.

Porque muchos países que están hartos del viejo orden, del control del dólar estadounidense, peor que se impone mediante la guerra, con el uso de la fuerza “de la coalición internacional”, con el Pentágono y la OTAN planeando crímenes. Los ejemplos sobran.

Los países que padecen los “bloqueos” son aliados “naturales” de los ejes del multilateralismo. Claro que no necesariamente tienen que ser potencias “nucleares”, como simples aliados, cualquiera se podrá incorporar.

Dicho de otra manera: socios “naturales” de la multilateralidad, que ansían salir de la órbita del Pentágono. El tema radica en buscar inversiones promovidas por el propio Nuevo Bloque, para la autosuficiencia, por ejemplo.

Pero aun así, para no “molestar” al de enfrente que siempre muestra los dientes armamentistas —porque no sabe ni conoce otros mecanismos de control que el uso de la fuerza—, la pandemia generada en forma de “guerra” pondrá las condiciones. Sintomático será revisar el uso geopolítico de las vacunas.

Replanteando. Es claro que organismos como el FMI están buscando un nuevo “Bretton Woods”, le han llamado un nuevo acuerdo o “El gran Recet”. Ven la oportunidad con la crisis postpandémica, para imponer lo que en otras palabras llaman el NOM.

Por ese solo hecho, de que están tratando de imponer un NOM con viejas reglas, es porque no quieren perder el control del viejo orden mundial, el de la guerra fría y la postguerra fría. EEUU no quiere perder el control del mundo.

Pero eso es precisamente lo que el mundo no debe permitir. Ni los mecanismos de control de sus tiempos hegemónicos no funcionan ya. Y el mundo no está dispuesto a seguir en las mismas condiciones de guerra, siendo objeto de saqueos, robos descarados, como los recursos naturales (léase Siria).

China avanza sin contención

Tampoco el control del comercio mundial depende sólo de EEUU, puesto que desde 2009, cuando China fue admitida en la OMS, el dragón entró al quite de la economía estadounidense que se abocó más a apoyar la financiarización, el dinero fiat y el protagonismo de la Reserva Federal —un esquema que copió la vieja Europa, y la está arrastrando al mismo barranco.

La guerra comercial es un buen ejemplo de que EEUU ya no domina el comercio, y Trump le hizo un favor, porque con su declarada “guerra comercial” aceleró la autonomía e independencia del gigante asiático (favor que le hizo), y el país imperio perdió claramente dicha batalla.

La guerra comercial apunta hasta la disputa en el terreno de las grandes empresas tecnológicas, un terreno en el que, salvo unas cuántas, pero ciertamente importantes empresas del sector (Google, Microsoft, Amazon, etc.), China avanza a pasos acelerados en todos los terrenos, como la robotización, la inteligencia artificial, la biotecnología, etc.

Sin perder de vista que la desdolarización será la gota que derrame el vaso. Tanto por los acuerdos ya en marcha entre los dos polos de la disputa a EEUU., como China y Rusia, sino porque otros países que participan en acuerdos comerciales están adoptando las mismas medidas: de los intercambios comerciales en sus propias monedas.

Y EEUU no puede hacer nada. No lo está haciendo y el tiempo ya le ganó. Dentro de muy poco China será la principal economía del mundo, no únicamente porque está escapando con crecimiento PIB como ningún país del mundo de la pandemia, también porque ciertamente pronto superará la economía estadounidense

Claro que el ambiente de “guerra” generado ahora para meter bajo la alfombra los problemas de la economía estadounidense pretende relazar al imperio. Pero pocos serán los países que le sigan el paso, salvo los muy cercanos o los dominados por la fuerza.

México, por ejemplo, no tiene mucha escapatoria, salvo que instrumente una estrategia más inteligente todavía desde el punto de vista geopolítico. Eso es válido para el resto del mundo, para aquellos países que busquen sus intereses con otros aliados confiables, y solo así conseguirlo.

No es tan sencillo porque los controles de la deuda y los intercambios comerciales seguirán las viejas reglas, pero ciertos acuerdos con los países del —digamos—, “Nuevo Eje geopolítico”, podrán ir avanzando.

El tema de las vacunas es muy importante. Si, porque el éxito de las vacunas procedentes del Nuevo Eje bien pueden ganarla la carrera a las procedentes de los laboratorios anglosajones. Como está ocurriendo con Pfizer y Aztra Zéneca frente a la rusa Spuntik V. Esta última es la que la demostrado la mayor eficacia.

Seguro que los laboratorios e inversionistas farmacológicos occidentales que esperaban un jugoso negocio de inversionistas “y adivinos” como Bill Gates, el gurú de la pandemia, pero perderán sus inversiones o no ganarán lo que pretendían obtener.

La competencia es clara y este, insisto, bien puede ser el detonante no del NOM que proponen el World Economic Forum, la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg, OMS y personajes como los Rothschild, Rockefeller, Morgan, Gates, entre otros, sino del Nuevo Orden Multilateral.

Por tanto, con una “guerra bacteriológica” perdida en el mediano plazo, una guerra por el dólar a un tris de la estampida (esta puede aguantar unos dos o tres años más), y una debacle de su sistema financiero a poco sonar de la campana, el resto del mundo tiene y debe apresurarse —eso sí entre más pronto mejor— a tomar partido. Porque el mundo no aguanta más unilateralismo, ni hegemonía imperial, guerras, saqueo, crímenes.

De todas maneras, el orden Multilateral está en marcha, en tanto el Tío Sam ha perdido el rumbo. Baste recordar la transición tan desordenada en la Casa Blanca, y el retorno de una seria de políticas (de Bush y Obama), ya fenecidas y sin cabida hoy.

Más pronto que tarde la ofensiva en Oriente Medio, así sea con el apoyo israelí, luchará por sacar a los militares estadounidenses de la región. Es decir, la tónica de la “guerra contra el terrorismo” se les revertirá a los propios creadores de ISIS más pronto que tarde.

Una vuelta de tuerca que ni Biden podrá evitar. ¡Al tiempo!

De entonces a la fecha

CHINA Y RUSIAhan comenzado un proceso de desdolarización. Bajo el interrogante de cómo crear una alternativa al orden financiero internacional que sigue vigente desde Bretton Woods y beneficiando a los Estados Unidos.

Este es un tema posterior a la Primera Guerra Mundial, cuando las deudas entre gobiernos se “descompusieron” entre las de “aliados” y las alemanas.

La discusión regresó en la década de los 30, cuando EEUU rompió la Conferencia Económica de Londres en 1933. Luego se discutió en 1945 en el Parlamento inglés, sobre el préstamo de 3.750 millones de dólares.

Nuevamente, en 1971, cuando EEUU abandonó el patrón oro, en todos los casos la alternativa parecía ser “la anarquía”. Gran Bretaña no pudo hacerla sola en 1945. Gran Bretaña dijo:

“Estados Unidos básicamente quiere absorber el Imperio Británico y el área de la libra esterlina en el área del dólar en sus propios términos y dejarnos casi en quiebra. Â¿Qué podemos hacer al respecto?”

Ambas partes dijeron: “Vemos que Estados Unidos nos está tratando a nosotros, su aliado en la Segunda Guerra Mundial, como una parte derrotada”. Salieron directamente y dijeron eso. â€œPero no tenemos otra alternativa porque no podemos ir solos. Tenemos que confiar en los Estados Unidos”.

Es la oportunidad para el mundo. De crear en Nuevo Orden Multilateral. Porque hoy, las condiciones son distintas.

 

 



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