![]() |
Edición 216 | ||||
Escrito por Rubén Esaúd | ||||
Domingo, 16 de Agosto de 2009 22:40 | ||||
Los condenados de la Tierra EL TÉRMINO vagonero es una palabra de reciente cuño, que surgió debido a la modernidad en el transporte y a la necesidad que tiene el comercio de extenderse. Cuando hace 40 años nació el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro habían muchas restricciones incluso para abordarlo y los comerciantes se fueron estableciendo en las zonas circunvecinas, siempre aledaños a las instalaciones. Posteriormente, el crecimiento de Para cuando los ambulantes dejaron los pasillos para subirse a los vagones, se sumaron indigentes, invidentes, limosneros y vendedores de todo lo habido y por haber, incluyendo repartidores de propaganda política y uno que otro para propagar la palabra divina. Aunque su actividad sea una falta administrativa establecida en el Reglamento de Transporte y de Cultura Cívica del Distrito Federal, los aproximadamente dos mil 868 vagoneros que habían a fines de 2008 -de acuerdo al STC Metro pero es una cifra que en la realidad se triplica- están controlados por unas 15 asociaciones para que vendan su mercancía o sus servicios y por 2 pesos recorren las 11 líneas de toda la red durante Venden de todo y hacen de todo, protegidos -en acción u omisión- por personal de la seguridad del STC, quien incluso “retiran” a los que no están incorporados a cualquiera de las agrupaciones que también pueden, mediante sus agremiados, “acusar” para que sea detenido cualquier intruso que quiera vender sin el respectivo “permiso”. Fernando Espino Arévalo, líder de más de 10 mil trabajadores que prestan sus servicios en el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, dice que el Sindicato ha denunciado por escrito los ilícitos que se perpetran en las instalaciones del Sistema, pero no han obtenido respuesta satisfactoria y pide aplicar tanto el Reglamento como el Bando aprobado por Sin embargo las autoridades sólo se han preocupado por proteger a las personas que sean víctimas de algún delito en las instalaciones, para lo cual el maestro Rodolfo Félix Cárdenas y el ingeniero Francisco Bojórquez Hernández, el entonces titular de Como parte de esa protección el STC Metro invierte desde 2008, 50 millones de dólares para instalar un circuito cerrado de televisión con 3,101 cámaras en estaciones y talleres; de las cuales 1,660 son cámaras fijas; 1,273 móviles; 24 sobre poste; 144 cámaras a riel; así como 180 paneles de control de alarmas, teclado de control, sirena con estrobo asociada para ubicación en las estaciones y talleres; laptop para mantenimiento del sistema; asimismo, habrán 645 botones de pánico; 27 centros de monitoreo locales y uno de monitoreo central; entre otros aditamentos. Todo esto seguramente para vigilar, impedir e inhibir la comisión de delitos pero, también, para ‘controlar’ -que no evitar- el trabajo de los vagoneros. A mediados de 2008 se planteó la posibilidad de aplicar un programa para reubicar a los vagoneros en locales comerciales de la red, pero las negociaciones entre ambulantes y autoridades están detenidas y el pasado mes de mayo de 2009 venció el plazo que establecieron Francisco Bojórquez, director del STC Metro, y Héctor Serrano, anterior subsecretario de Programas Delegacionales del DF, para que los 2 mil 868 vagoneros estuvieran dentro de los 500 locales comerciales ubicados a lo largo de la red. Pero esto no ocurrió y no se tiene una nueva fecha. Una de las causas es que las organizaciones de vagoneros deben integrar cooperativas para que el STC Metro les asigne un local comercial, lo cual rechazan los líderes; otra, es que el modelo de cooperativa que les ofreció el Gobierno del DF no los convence porque es como si fueran contrataciones para trabajarle al gobierno y a las empresas. Otra causa fue que el STC Metro les indicaría qué productos vender. Y, así seguirá la situación, porque la posición de ambos bandos es poderosa e irreductible. De acuerdo a un estudio elaborado por Héctor Castillo Bertier, investigador de
Vagonero “fakir” con su bolsa de vidrios en la mano, saluda a Voces del Periodista antes de iniciar su acto dentro de un vagón del Metro.
Extiende, ceremonioso, su manta con vidrios rotos en el piso del vagón.
More articles by this author
|