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Edición 219 | ||||
Escrito por Héctor Chavarría | ||||
Domingo, 04 de Octubre de 2009 21:07 | ||||
19.09.85, UNA FECHA PARA RECORDAR
Flores naciendo entre
HÉCTOR CHAVARRÍA* Hace 24 años, hubo una gran sacudida,
Era el 19 de septiembre de ¿A qué olía aquel jueves terrible? Olía a miedo y estupor, a humo, y a polvo... luego, al paso de las horas y después de los días nos llegó aquel otro olor: espantoso, inolvidable, dulzón, el olor de la muerte, de miles de cadáveres en descomposición entre los escombros de la ciudad más grande del mundo. Ese olor de trinchera de la gran guerra nos llegaba en todas partes, se nos impregnaba en la ropa, estaba en los alimentos y el agua, se deslizaba en nuestros sueños robados al trabajo de ayudar e informar. Se quedó grabado en nuestras mentes y durante años formó parte de nuestras pesadillas, porque donde otros sueñan, los periodistas y los socorristas recordamos y, a veces, nos despertamos gritando... Pero la mayor parte de nosotros sigue en la brega: informando y rescatando, los recuerdos archivados y su remanente como experiencia para el futuro... varios de los jóvenes de aquellos días, hoy ya peinando canas, son expertos en rescate y cumplen su vocación no sólo en nuestra patria, sino a lo ancho y largo del mundo.
Para nosotros, socorristas y periodistas, la solidaridad es como la noticia de un desastre: una sola, y la especie humana también es una sola, sin babosadas étnicas-idiotas. Las “razas” son para los perros, los gatos o los caballos; nosotros pertenecemos al género homo sapiens, somos seres humanos, iguales en Israel que en Palestina, en Suiza que en África, Nueva Orleáns, o Indonesia, Japón o nuestra ciudad aquel fatídico jueves de septiembre, hace ya 20 años: el dolor y el miedo son iguales, la sangre del mismo color, la muerte tiene el mismo olor. Homo sapiens significa “hombre sabio” y ese sentido de común sabiduría es a veces el menos común de los sentidos en nuestra especie.
Para que otros vivan, es un lema compartido por todos los socorristas del mundo: civiles y militares, el rescate sólo tiene un símbolo salvar. No importa que la organización tenga como distintivo una swastika, una medialuna, una estrella de seis puntas o una cruz, los socorristas son iguales en todas partes: valientes, desinteresados, locos, a veces fanfarrones, bromistas siempre. Y, para el rescate y la ayuda, la gente en problemas es igual en todas partes del mundo. Ese 19.09.85 dejó una estela de caos, desesperación y muerte, pero hasta en lo feo hay bellezas y lo más bonito que nació de esa fealdad fueron algunos de los mejores reporteros, articulistas y editorialistas que, en buena medida fortalecidos por la experiencia, han dado su nueva faz al periodismo de los EUM, y de paso y no menos importante a algunos de los más recios, abnegados y valientes socorristas del orbe, hoy ya famosos y reconocidos en todo aquel ancho mundo por donde han regado su generosidad.
Esos solidarios viejos -y varios nuevos- están hoy ayudando en alguna parte del mundo o en propio México. Éramos un pueblo generoso, pero aprendimos a serlo más; éramos valientes pero entonces, nos volvimos osados hasta la locura; queríamos a la vida y aprendimos a amarla, perdimos mucho, pero ganamos más: si el 19.IX, es una fecha para recordar: Cuando las flores crecieron desde los escombros. Cuando, a pesar de todo o tal vez por esas flores: ¡México sigue en pie! Comentarios, aplausos o mentadas a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
* Escritor, periodista, PNP, ex rescatista de montaña boina verde del SAM, participó en la cobertura de noticias -desde adentro- y, en los rescates urbanos aquel inolvidable 19.09.85.
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