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Ediciòn 283

Los torcidos caminos
de la derecha mexicana

ABRAHAM GARC√ćA IBARRA

 

POR CITAR UN CASO FRESCO Y REFRESCANTE, no mediaron más de diez días entre la elección y la toma de posesión, el 15 de mayo pasado, del nuevo presidente de Francia, Francois Hollande, quien llegó al cargo con dos compromisos que él mismo consideró mayores: Juventud y Justicia.


Calderon_
El solitario de los Pinos

El dato nos actualiza una vieja preocupaci√≥n de nuestras cabezas fr√≠as, sobre el largo periodo de transici√≥n entre la elecci√≥n presidencial y la protesta del Presidente electo en M√©xico: Para 2012, 162 d√≠as. En el macabro estado de ingobernabilidad por el que pasa la Rep√ļblica, se abre el 2 de julio un sombr√≠o interregnum dif√≠cil de discernir.

No es, la anterior inquietud, concesi√≥n al tremendismo: Despu√©s de la matanza del 2 de octubre de 1968, intereses bastardos trataron de incitar al secretario de la Defensa, Marcelino Garc√≠a Barrag√°n, al golpe de Estado contra el presidente Gustavo D√≠az Ordaz. En 1969, apenas arrancando su campa√Īa presidencial, se trat√≥ de deponer al candidato del PRI a la presidencia, Luis Echeverr√≠a √Ālvarez, ‚Äúpor ofensas contra el Ej√©rcito‚ÄĚ, por el minuto de silencio que guard√≥ en la Universidad Nicola√≠ta, de Morelia, Michoac√°n, por los muertos en la Plaza de las Tres Culturas.

Despu√©s del asesinato en 1973 del presidente de Chile, Salvador Allende, durante el sexenio de Echeverr√≠a, desde enclaves de Puebla y Monterrey, la ultraderecha emprendi√≥ una campa√Īa tratando de implantar la l√≥gica golpista. Incluso, se intent√≥ de aclimatar el m√©todo brasile√Īo que tumb√≥ a Joao Goulart en 1964. En febrero de 1975, en el Hotel Ambassador, en la zona metropolitana de Monterrey, abort√≥ la conspiraci√≥n de Chipinque, en la que delegados empresariales y de organismos de ultraderecha plantearon el derrocamiento del Presidente.

De corte golpista fue tambi√©n la campa√Īa M√©xico en la libertad, emprendida a convocatoria de las c√ļpulas empresariales, despu√©s de la expropiaci√≥n de la banca por Jos√© L√≥pez Portillo el 1 de septiembre de 1982, situaci√≥n que contamin√≥ de tensi√≥n los tres meses de espera de Miguel de la Madrid para su toma de posesi√≥n. Hubo voces cercanas al Presidente electo -qui√©n no hab√≠a sido consultado ni informado sobre la radical decisi√≥n de su antecesor-, que le aconsejaban buscar alg√ļn mecanismo para adelantar su asunci√≥n.

Más evidente fueron los sucesos de 1988. Después de tipificado el proceso de revisión de los resultados de la elección presidencial como un Golpe de Estado técnico en el interior del Colegio Electoral de la Cámara de Diputados, en la primera semana de septiembre, previa a la emisión del dictamen definitivo para consagrar a Carlos Salinas de Gortari,  so capa de un encuentro con militares en retiro en una llamada jornada de la Unidad Revolucionaria priista, se pretendió convencer a De la Madrid de que movilizara a las Fuerzas Armadas para salir al paso -se dijo en el discurso del general Renato Vega Amador en la ocasión- al supuesto plan de contingentes cardenistas (cuauhtemistas) de tomar con las armas las Ciudad de México y las capitales de los estados para evitar la declaración de Presidente electo. El 1 de diciembre de 1988, el Palacio Legislativo de San Lázaro y sus inmediaciones fueron puestos bajo estado de sitio para la toma de posesión de Salinas de Gortari.

En 1994, activo el levantamiento del Ej√©rcito Zapatista de Liberaci√≥n Nacional en Chiapas, asesinado en marzo el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, y en el periodo de transici√≥n administrativa (28 de septiembre) el diputado priista Jos√© Francisco Ruiz Massieu, se estim√≥ ‚Äúpertinente‚ÄĚ el estado de alerta de las Fuerzas Armadas en el entorno de los preparativos de la protesta constitucional de Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n.

M√°s latentes est√°n los hechos de la toma de posesi√≥n militarizada de Felipe Calder√≥n Hinojosa, el 1 de diciembre de 2006, en que el Presidente designado entr√≥ al recinto oficial de la Sesi√≥n de Congreso General por un¬† improvisado y secreto t√ļnel, escoltado por comandos castrenses.

 

FELIPE
Compa√Īeros de viaje

Con esos antecedentes -un sumario apenas-, en este espacio hemos estado advirtiendo sobre la tentación golpista que se respira desde hace meses en torno a la sucesión presidencial. La reciente enervada y extensiva represión contra altos oficiales del Ejército (se habla de que la Procuraduría General de Justicia tiene en la mira a unos 40 militares, aparte de los generales ya arraigados, uno de ellos una semana después de haber criticado en acto partidista la política guerrera del Presidente) trasmina signos de irritación entre la oficialidad en retiro y aun entre mandos en activo.

La semana pasada, desde Washington se divulg√≥ informaci√≥n de que, al menos seis generales, cinco en direcciones administrativas en el Campo Militar n√ļmero 1 y un comandante de regi√≥n (Monterrey, Nuevo Le√≥n), comparecieron en la capital estadounidense, seg√ļn dos versiones: 1) para informar del procedimiento iniciado contra militares arrestados, y 2) para desfilar por una pasarela como candidatos a la titularidad de la Secretar√≠a de la Defensa Nacional. ¬ŅS√≥lo a eso viajaron a Washington? ¬ŅPor qu√© no lo hizo el general secretario Guillermo Galv√°n Galv√°n?

En esas mismas horas, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calder√≥n Hinojosa, presid√≠a en la Ciudad de M√©xico el Cuarto Foro Nacional sobre Seguridad y Justicia. El talante exhibido por el mandatario era de franca histeria: Dando la imagen de que condicionaba la entrega de la banda presidencial al candidato que se comprometiera en la l√≠nea de la guerra contra el narco, emplaz√≥ a los aspirantes ante un intemperante imperativo: S√≠ o no. Lo present√≥ como ‚Äúdilema‚ÄĚ: Seguir enfrentando a los criminales y luchando por la seguridad. O ‚Äúacomodarse‚ÄĚ con los delincuentes.

Dado el desprecio demostrado por el Presidente hacia la autoridad del Instituto Federal Electoral (cuyos consejeros una semana antes fueron citados a una junta secreta en Los Pinos), parece verosímil la sospecha de que se buscan atajos para dejar de lado la Constitución. Si, el interregno entre junio y diciembre parce no sólo eterno, sino sumamente peligroso.



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