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Edición 361

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ITINERARIO 2018

No hay tranquilidad en las calles ni paz en las conciencias

Abraham García Ibarra

HASTA 2006, A LA CRIATURA LE SOBRABAN PADRES; sus padrinos incluso la consideraban fuente seminal de la transición democrática. Después de 2006, cayeron en cuenta de que se trataba de un engendro bicéfalo por cuya sangre corre el virus que terminó matando la aspiración democrática de los mexicanos.

HABLAMOS, PARA PONER NOMBRES, del Instituto Nacional Electoral (INE) y su siamés el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).ITI5

¬ŅTiene qu√© ver esa entrada al tema con el itinerario que estamos recorriendo hacia la sucesi√≥n presidencial de 2018? Lo tiene, habida cuenta que la narrativa que iniciamos hacia varias ediciones de Voces del Periodista parte desde los tr√°gicos hechos previos a la elecci√≥n de presidente en 1928.

Fue el ministro de la Suprema Corte de Justicia (propuesto en 1941 por Manuel √Āvila Camacho), don Te√≥filo Olea y Leyva quien, forjado en las experiencias de 1919 hasta la tentativa de alzamiento armado del general Juan Andrew Almaz√°n en 1940, se aplic√≥ al estudio del Derecho Electoral.

Reci√©n titulado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, Olea y Leyva se instal√≥ en Guerrero. Convertido en diputado local, defendi√≥ la soberan√≠a del estado cuando el presidente Venustiano Carranza, sin consulta a los poderes de Sonora y Zacatecas, moviliz√≥ tropas para aplastar los movimientos de apoyo a la primera candidatura presidencial de √Ālvaro Obreg√≥n en contra del candidato oficial Ignacio Bonillas.

Ya ministro de la Corte, Olea y Leyva fue precursor de la idea de confiar la organización y calificación de las elecciones en un órgano verdaderamente autónomo, independiente de los tres Poderes de la Unión.

Los Siete sabios mexicanos

¬ŅTen√≠a atributos don Te√≥filo Olea y Leyva para formar parte de lo que ahora se ha institucionalizado como Tribunal Constitucional?

ITI1Basta con decir que, en sus mocedades, don Te√≥filo form√≥ parte del grupo acreditado como el de Los Siete Sabios mexicanos, junto con los j√≥venes Manuel G√≥mez Mor√≠n, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Jes√ļs Moreno Vaca, Alberto V√°zquez del Mercado y Antonio Castro Leal.

Se les cita en ese orden para subrayar que los dos primeros fundaron el PAN ‚ÄĒG√≥mez Mor√≠n‚ÄĒ y el Partido Popular (PP) ‚ÄĒLombardo Toledano, quien fue por esta formaci√≥n candidato presidencial en 1952.

Ya consignamos que, bajo los auspicios del presidente √Āvila Camacho, se instituy√≥ la primera presidencia civilista, depositada en Miguel Alem√°n Vald√©s.

En el sexenio de Alemán, la Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo juristas de la talla de Olea y Leyva, Hilario Medina, Alfonso Francisco Ramírez (autor de un verdadero tratado del pensamiento político, del que seguramente los actuales magistrados electorales federales no han leído ni las solapas); Felipe Tena Ramírez, uno de los más grandes tratadistas mexicanos sobre el Derecho al Trabajo (al que tampoco habrá leído el doctor Alfonso Prida Navarrete).

La plataforma de López Mateos y Díaz Ordaz

ITI4

Hablemos del Senado 1946-1952 y sólo nombremos a dos de sus miembros: El mexiquense Adolfo López Mateos y el poblano Gustavo Díaz Ordaz; antípodas en grado y medida. La razón es obvia, de 1958 a 1970 gobernaron, lo que se llama gobernar, México. López Mateos había sido secretario general del PRI.

De aquel Senado surgieron también, un presidente nacional del PRI, siete gobernadores de sus estados y tres regentes del Distrito Federal. De las cámaras de diputados 1946-1952, al tiempo dos fueron también dirigentes nacionales del PRI; uno, además jefe del Departamento del DF y gobernador de su estado; otros once, gobernadores, y un buen numero miembros del gabinete presidencial.

A propósito del gabinete de Alemán, ahí estuvo el ya nombrado don Alfonso Caso en la cartera de Bienes Nacionales; el inolvidable don Jaime Torres Bodet, en Relaciones Exteriores; en Educación después con López Mateos; don Andrés Serra Rojas, Adolfo Uribe de Alba, Manuel Gual Vidal; todos, para decirlo pronto, egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La generación populista

Esa generación política no llegó a puestos de mando nacionales por su linda cara. Algunos de ellos, como el mexiquense López Mateos, había bregado en sus juventudes en las filas del vasconcelismo. Otros, militantes del cardenismo, maduraron en las filas del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), denominación previa del PRI.

ITI3Esa generación recorrió el tránsito del desarrollo estabilizador al desarrollo compartido; etapas en las que la diplomacia mexicana alcanzó brillo, dignidad y autoridad en el concierto de las naciones.

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) llegó a sumar hasta ocho por ciento anual y el producto per cápita (distribución del ingreso) una tasa por encima aun del PIB.

En el primer sexenio priista se empezaron a acometer las grandes obras de infraestructura que, continuadas en sexenios inmediatos, hicieron del campo proveedor suficiente de alimentos y de insumos para el despegue de un proceso de industrialización nacional y nacionalista.

T√©cnicos mexicanos formados en la UNAM y el Instituto Polit√©cnico Nacional (IPN) imaginaron, dise√Īaron, dirigieron y supervisaron aquellas asombrosas obras.

Países como Israel y Egipto, y otros latinoamericanos enviaron delegaciones para atestiguar e informarse de esos procesos y, más tarde, a sus jóvenes a formarse en aquellas prestigiadas instituciones mexicanas de Educación Superior.

Hombres tallados en la cultura del esfuerzo

Entre los diputados a las legislaturas comentadas, estuvo Alfonso Martínez Domínguez; empezó como adolescente de elevadorista en la antigua regencia del Distrito Federal, escaló a la CNOP y de ésta a la dirección nacional del PRI. ITI2

Durante el liderazgo de Mart√≠nez Dom√≠nguez, la maquinaria del partido oper√≥ de la periferia al centro; una manera de decir que los ‚Äúsobres lacrados‚ÄĚ y el dedazo centralistas pod√≠an y deb√≠an ceder su lugar a las voluntad de las bases militantes de la metr√≥poli y las provincias.

Otro senador de las legislaturas mencionadas, Alfonso Corona del Rosal, hab√≠a hecho m√©ritos en campa√Īa en su carrera militar y fue el √ļltimo general que dirigi√≥ el PRI.

El reclutamiento original del PRI no conoc√≠a el Darwinismo social ni la selecci√≥n de ‚Äúcuadros de excelencia‚ÄĚ para la administraci√≥n publica o el Poder Legislativo; la militancia y ascenso se fundaba en La cultura del esfuerzo.

Democracia y Justicia Social, sin comillas

No pocos de aquellos tricolores, que se tomaban en serio el lema de Democracia y Justicia Social, se formaron en las escuelas cardenistas para hijos de trabajadores, de ah√≠ su profunda sensibilidad pol√≠tica y su empe√Īo en perfeccionar los Derechos Sociales del Pueblo Mexicano que fecund√≥ la ahora centenaria y ultrajada Constituci√≥n del 17.

Si de democracia es el imperativo, fue producto del gobierno del mexiquense L√≥pez Mateos la instituci√≥n de los ‚Äúdiputados de partido‚ÄĚ, en cuya primera legislatura alternaron los dirigentes nacionales del PAN, don Adolfo Christlieb Ibarrola, y del PP-PPS, el ya citado Lombardo Toledano.

Ahora que el PRI postula la exclusi√≥n de los contrarios, bueno es recordar que quienes dise√Īaron la figura de ‚Äúdiputados de partido‚ÄĚ la concibieron y presentaron como opci√≥n del voto ideol√≥gico versus votos de mayor√≠a, para sacar de las catacumbas a partidos proscritos.

En buena medida, ah√≠ el PAN encontr√≥, en el antiguo Palacio de Donceles, la tribuna para defender su doctrina (contestataria de la Revolucionaria mexicana) y lo hizo con sobrada cultura y elegancia, caracter√≠sticas de los primeros grandes y √ļltimos tribunos azules.

De sus intervenciones parlamentarias y discursos partidarios, don Adolfo formó su libro La razón de la sin razón. Creyente y practicante católico, no tuvo reparos, sin embargo, para advertir sobre el riesgo de hacer un coctel de religión y política. Se fundó en la experiencia de siglo y medio.

Los solferinos, como se identificaba a los representantes del PP-PPS, tuvieron la oportunidad de darle sello y sentido institucional a su iniciativa de La vía mexicana hacia el Socialismo. Lombardo Toledano solía autogratificarse: Estamos fatalmente condenados a la victoria.

No era mero divertimiento caracterizar al diputado del PAN, Gerardo Medina Valdez como El Petardo, así de pesada era su voz tronante; y al ex militante del PP, mudado al priismo, Enrique Ramírez y Ramírez, como El martillo ideológico.

Por ah√≠ se aparec√≠a en las galer√≠as de Donceles el joven militante del PAN, Diego Fern√°ndez de Cevallos, con su afilada lengua de madera y pu√Īos en ristre, llamando a zafarrancho a las porras priistas. No corr√≠a la sangre al r√≠o.

Medio siglo de estabilidad política y económica

Tenemos a la vista en nuestra mesa de trabajo algunos textos de pol√≠ticos europeos o de investigaciones para postulaci√≥n al doctorado en Ciencias Pol√≠ticas o Sociolog√≠a en universidades estadunidenses, cuyos autores coinciden en que, despu√©s de las violentas subversiones de las d√©cadas de los veinte y treinta, para los a√Īos 70 M√©xico, con su democracia sui generis,hab√≠a sumado medio siglo de estabilidad pol√≠tica y econ√≥mica, y de paz social.

Ahora, después de más de tres décadas de irreflexivo y compulsivo ensayo neoliberal y de retorno del PRI a Los Pinos, no hay tranquilidad en las calles ni paz en las conciencias.

Lo dijo en su oportunidad el sabio don Jos√© Ortega y Gasset, aunque para otros efectos vale para M√©xico: ‚ĶEl m√©todo de la continuidad, es el √ļnico que puede evitar en las cosas humanas ese aspecto patol√≥gico que hace de la historia una lucha ilustre y perenne entre los paral√≠ticos y los epil√©pticos.

Ocupada la insaciable partidocracia mexicana en el asalto a las tesorer√≠as p√ļblicas ¬Ņqu√© tiempo puede darse para perderlo en la lectura de obras sobre pol√≠tica de altura?

Apenas le alcanzan sus maestr√≠as y doctorados para formular spots √Īo√Īos a los que la gente del llano responde: ¬°Ya chole! Es cu√°nto.



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