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Edición 379

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CUARTA TRANSFORMACI√ďN

Estado neoliberal, un Prometo sifilítico

Abraham García Ibarra

HASTA HACE TODAV√ćA un cuarto de siglo, nos parec√≠a humanamente inconcebible ver al robot que, despu√©s de cumplida su misi√≥n para la que fue creado, era v√≠ctima del dispositivo de autodestrucci√≥n. Nos tranquilizaba relativamente saber que todo era ficci√≥n.

Ahora vemos -en la realidad-, que la inteligencia artificial est√° desplazando de sus empleos a millones de trabajadores, destruyendo toda expectativa de vida digna para el hombre y su descendencia.

Ambos símiles tecnológicos y sus aplicaciones nos sirven de tema para esta primera entrega de 2019, primero de la cuarta transformación política.

Si de nuestro autor de cabecera, don Jos√© Ortega y Gasset, tomamos nota de su advertencia sobre los cambios s√ļbitos que nos pueden retrotraer a la Edad del orangut√°n, en la ‚Äúnoche vieja‚ÄĚ meditamos sobre la idea de si alg√ļn d√≠a el hombre dejar√° de ser el lobo del hombre.

La primera generación de androides mexicanos

Cuando en los setenta comenzó a regresar a México la primera generación de androides -jóvenes compatriotas reformados en los laboratorios de las universidades extranjeras, preferentemente de los Estados Unidos-, pensamos que sus supersticiones economicistas eran cosa de una perversa fantasía.

Suponíamos que su audaz irrupción en la vida nacional como nuevos caballos de Troya, no se correspondía con el tiempo cultural, social y político de los mexicanos del siglo XX, a los que hablaban de posmodernidad.

Los fundamentalistas del neoliberalismo, sin embargo, constituidos en Generación del cambio,traían en su mollera el algoritmo que daría al traste con el Estado de bienestar.

El manual no fue de Mary Shelley; fue de Milton Friedman

La primera gran misión encomendada por sus tutores extranjeros a los tecnócratas fue la implantación en México del Estado neoliberal, de acuerdo con el modelo made in USA.

Escépticos, volvimos a las páginas de El moderno Prometo, de Mary Shelley: Imposible -especulamos ingenuos-, que la gran obra de la Revolución mexicana pueda ser suplantada, corrompida o revertida por la versión doméstica de Frankenstein.

No fue Shelley la que hizo el dise√Īo, sino el doctor Milton Friedman, el del laboratorio de Chicago, y su fauna de acompa√Īamiento.

Recogiendo retazos de aquí y de allá, donde el ensayo empezaba a despedir ya aromas de cadaverina, nuestros jóvenes turcos se gratificaron en la construcción de su engendro.

El proceso no tuvo, obviamente, ni pies ni cabeza: Sobre la estructura org√°nica de un pol√≠ticamente funcional Estado nacional, se dieron a la tarea de injertar piezas sobre piezas con la esperanza de aligerar la obesidad del aparato y darle una silueta fresca, √°gil y, seg√ļn dijeron los facultosos facultativos, socialmente productiva.

El sistema métrico sexenalimpidió la continuidad de los hojalateros originales. Los de relevo mantuvieron la idea, pero no acertaron en la aplicación de la metodología.

El monstruo declaró su soberbia soberanía

El monstruoso resultado fue que los aprendices de brujo no pudieron contener al Frankenstein que, grotesco y tumefacto, adquirió autonomía de acción y se liberó del control de sus operadores.

Extensa la met√°fora, sirva para ilustrar el estado que guarda la Naci√≥n despu√©s de casi 40 a√Īos de experimentaci√≥n del modelo neoliberal: Una Rep√ļblica desvertebrada.

Si la obesidad del Estadofue la coartada esgrimida por los reformistas estructurales o ‚Äútransformadores‚ÄĚ, la consecuencia es que el Estado est√° m√°s gordo que nunca y el costo de su rapaz e insaciable apetito se ha disparado exponencialmente.

La empleomanía o el chambismose encuentran a la orden del día en un país con casi 90 millones de mexicanos que la giran de pobres o parias y más de 12 millones de transterrados.

Costo de los placeres vicarios de la casta dorada

Para decirlo pronto, el gasto corriente de la Federación en 2019 será de dos billones 533 mil millones de pesos. El pago de servicios personales tendrá un costo de un billón 249 mil millones de pesos.

Un gran porcentaje de ese costo lo generan los √≥rganos aut√≥nomos del Estado, toda una estructura paralela a las de los gabinetes legal y ampliado, de los que duplican funciones o de plano las usurpan o suplantan hasta un racionalmente inadmisible grado de subordinaci√≥n, contraria a la Ley Org√°nica de la Administraci√≥n P√ļblica Federal.

Esos órganos son, el Banco de México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Nacional de Competencia Económica, los institutos nacionales Electoral, de Evaluación Educativa, de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos; Federal de Telecomunicaciones, de Estadística y Geografía y el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social.

Sin el mismo rango constitucional están, entre otras, las comisiones nacionales Bancaria y de Valores, de Seguros y Fianzas, de Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Bancarios y Financieros, y de Arbitraje Médico; las procuradurías del Consumidor, del Contribuyente, del Trabajo, del Medio Ambiente, etcétera.

En casillero aparte está el Servicio de Administración Tributaria.

Algunos de esos organismos pretenderían ser reguladores que no regulan nada.

En la cauda de entes p√ļblicos aparecen m√°s de 300 fondos y fideicomisos, cuyos cuantiosos recursos se pierden en la noche de los tiempos. ¬ŅSon 600 mil millones de pesos en la opacidad? S√≥lo la Auditor√≠a Superior de la Federaci√≥n podr√≠a encontrar la respuesta.

Salvo el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social, la mayoría de esos organismos sirve lo mismo que la Carabina de Ambrosio.

Los caminos de Dios son inescrutables

En la pol√≠tica ‚Äúa la mexicana‚ÄĚ, como en el acceso a otros ‚Äúdones‚ÄĚ, los designios de Dios son insondables y sus caminos, inescrutables. A esos privilegiados mandos de Estado se llega ‚Äúsin licitaci√≥n p√ļblica‚ÄĚ por la condici√≥n de amigochos o por el sistema de cuotas y cuatescuando se requiere la sanci√≥n del Congreso de la Uni√≥n.

Para ocupar asiento en el Instituto Nacional Electoral, verbigracia, desde que era IFE ‚Äúciudadano‚ÄĚ, se exig√≠a el requisito de ‚Äúapartidismo‚ÄĚ.

Por esta v√≠a se enquistaron personajes de dudoso prestigio acad√©mico. Algunos pretendieron la gubernatura de sus estados, no precisamente como independientes, fallidamente. Otros hasta la Presidencia de la Rep√ļblica, desde una secretar√≠a de gabinete; frustrados tambi√©n. Han llegado quienes cobraban como ‚Äúasesores‚ÄĚ de la Conferencia Nacional de Gobernadores. En fin.

Del INAI han surgido candidatos a legislador federal por el partido del poder en turno, al que se le hicieron determinados servicios de protección.

En algunas de tantas procuradurías federales se colocan alcahuetes del gran dispensador de favores: Ex candidatos a gobernador derrotados y otros que no pasaron del rango de suspirantes. En fin.

La aristocracia de la burocracia mexicana

Después del Poder Judicial de la Federación y específicamente de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Federación, los altos mandos de los órganos autónomos del Estado son parte de la aristocracia de la burocracia mexicana.

Si ese inicuo y repugnante fen√≥meno administrativo federal es de suyo grave, peor es que se ha reproducido a lo bestia en los gobiernos de los estados, en los que, por a√Īadidura, no se procura la autosuficiencia fiscal recaudatoria ni siquiera para solventar el gasto de n√≥mina, y algunas entidades dependen hasta en 90 por ciento de las participaciones federales.

Cuatro datos ‚Äúpara ilustrar nuestro optimismo‚ÄĚ

El ominoso cuadro se cierra con cuatro datos espeluznantes: La corrupci√≥n cuesta a los mexicanos un bill√≥n de pesos al a√Īo. La deuda p√ļblica federal ha rebasado ya los 10 billones de pesos. La de los gobiernos de los estados ronda en los 800 mil millones de pesos.

Al pago de servicios de deuda p√ļblica, el Presupuesto de Egresos de la Federaci√≥n para 2019 reserva m√°s de 700 mil millones de pesos.

En 2002, con recursos de los contribuyentes se pagaron 328 mil millones de pesos sólo por conceptos de intereses y comisiones. En 2017, la friolera de 533 mil millones de pesos.

Ernesto Zedillo le dej√≥ a Vicente Fox una deuda de un bill√≥n 375 mil millones de pesos. En 2017 Enrique Pe√Īa Nito salt√≥ la barrera de los 10 billones de pesos. √Čl solito la increment√≥ en 69.75 por ciento.

Robin Hood al revés se resiste a morir

Es precisamente en esa suerte de gabinete paralelo donde se gesta una feroz resistencia contra la Ley de Remuneraciones a los Servidores P√ļblicos, que establece que ning√ļn funcionario ha de ganar m√°s que el presidente de la Rep√ļblica.

El Robin Hood al revés,que roba a los pobres para darle a los ricos, se resiste a morir.

Un ministro de la Corte dado entrada a una acción de inconstitucionalidad contra aquella ley y la declarado en suspensión. La Primera Sala dejó para enero la revisión del fondo de esa Litis.

Estamos pues, en el inicio la nueva era, no ante el espect√°culo del Prometeo moderno, sino del Prometeo sifil√≠tico(Renato Leduc, dixit). Es cuanto.  



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