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Edición 385

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CUARTA TRANSFORMACI√ďN

Las derechas cambian de piel; no de entra√Īas

Abraham García Ibarra

Paradoja de nuestro subdesarrollo cultural -profundizado por el neoliberalismo: Cuando la democracia intenta agigantarse, sus usufructuarios jibarizan la política y no pocas veces contaminan la Academia.

Por supuesto, ese disolvente fenómeno antihistórico, no es privativo de México: Ahora mismo, desde las riberas del Río Potomac, donde está la blanqueada casa convertida en manicomio, se extiende hasta el austral Bariloche. Es la vieja área de influencia del imperio.

Un signo, de suyo bárbaramente elocuente: Los cortes judiciales, desde Guatemala al Cono Sur, tienen en la cárcel o en camino a las celdas purgatorias a un buen racimo de ex presidentes imputados de corrupción o de violación a los Derechos Humanos; uno, entre cinco connacionales, acaba de optar por el suicidio.

Desde golpistas legislativos hasta hombres de izquierda

No se admite discriminación: En las galerías, empezando por la del Salón Oval -neuralgia de Washington-, hay gran variedad de especímenes: Desde los golpistas legislativos hasta hombres que, en sus luchas sociales y políticas mozas, blasonaron de izquierda.

Los pueblos estadunidense y latinoamericano son arrastrados a la casa de la risa colectiva -así suele llamarse coloquialmente a hospitales siquiátricos-, presas entre la histeria, la paranoia y la esquizofrenia; entre el ruido y la furia.

El vector de la peste, es Washington: En las √ļltimas semanas, voces escuchadas en El Capitolio nos dicen que, en la sedicente Naci√≥n precursora de la democracia, ya est√° implantado el Estado anticonstitucional. Dicho en t√©rminos de √°cida poes√≠a, la sociedad estadunidense cabalga como manada ac√©fala.

En algunas entregas editoriales recientes, hemos retomado estudios sobre el Síndrome de hibris: La enfermedad del poder. De eso se trata la actual y casi permanente crisis sicológica en los Estados Unidos: La pugna por la Casa Blanca y por el botón nuclear.

Hubo una vez hombres universales en México

Cambio de p√°gina: Por azares del oficio period√≠stico, nos toc√≥ tratar o reportear a personajes mexicanos, verbigracia, don Jes√ļs Silva Herzog, Vicente Lombardo Toledano, Manuel G√≥mez Mor√≠n, Alejandro Carrillo Marcor, Adolfo Christlieb Ibarrola, Efra√≠n Gonz√°lez Morf√≠n, don Jes√ļs Reyes Heroles‚Ķ

En las moradas familiares de dos de ellos visualizamos las inmensas bibliotecas en las que abrevaron su saber. Hombres de cultura universal, todos los citados.

Del pensador tuxpe√Īo -Reyes Heroles-, nos hace vibrar a√ļn su iniciativa y apasionada defensa del Estado Social de Derecho.

Lombardo Toledano y Gómez Morín aparecieron en la Generación del 15 mexicana, que fundó el Ateneo de la Juventud. Sus nombres aparecen entre Los siete sabios de México. Ambos, desde sus antípodas ideológicas, fundaron sus propios partidos: El Partido Popular, el primero; el Partido Acción Nacional, el segundo.

Sus aportes a la cultura política mexicana, acaso empolvados, siguen, sin embargo, latentes. Nosotros fuimos fascinados por su elevada y elegante retórica en los grandes debates parlamentarios de los cincuenta y sesenta.

De la Academia mexicana, de su santuario cumbre, la Universidad Nacional Autónoma de México -hablamos de nuestras vivas constancias-, y de su acerada veta, tomamos dos nombres: Pablo González Casanova y Diego Valadés Ríos.

Del primero, recuperamos la respetabilidad de la Sociología Política; del segundo, su terca obsesión por un actuante y eficaz Estado de Derecho y el control de la constitucionalidad.

Rara avis en la Corte: Alfonso Francisco Ramírez

De la Judicatura mexicana, por obsequio de Editorial F. Trillas, nos quedamos con el nombre del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, don Alfonso Francisco Ramírez.

Allá los que se conforman con refundirse la Internet: Por nuestra parte, consideramos recomendables como texto de consulta obligada los dos ricos tomos que recogen la Antología del Pensamiento Político.

Bucear milenios y ofrecer sus productos en exquisitas cápsulas, hasta la Revolución Mexicana, no es apto para quienes adolecen de falta de oxígeno.

Sólo nos detenemos en dos párrafos de la página 1067 con letras del ministro autor: “En los presentes días se escuchan brillantes panegíricos, himnos triunfales y claras voces de recuerdo, en torno a nuestro movimiento social y a sus grandes figuras representativas.

‚ÄúBien est√° rememorar con c√≠vico entusiasmo la grandiosa gesta popular; m√°s, para que su celebraci√≥n resulte fecunda, y sus ecos no se pierdan como hojas secas que el viento dispersa en la desolaci√≥n de los caminos, es indispensable que meditemos, con √°nimo sereno y justiciero, en la esencia de la Revoluci√≥n y en sus realizaciones efectivas‚ÄĚ. ¬ŅQui√©n se niega a suscribir la excitativas?

Es obvio que los genes del animal político no se trasmiten por ciencia infusa. La ley biológica autoriza la ruptura generacional. De los personajes nombrados en el octavo párrafo de esta entrega, hijos o nietos herederos de tres ilustres apellidos parecen conspirar ahora contra el patrimonio cultural, político y doctrinario, legado por sus padres y abuelos. Sus ideas-fuerza no palpitan en todos los mexicanos.

La carta de navegación se hundió en el naufragio del gran buque

M√©xico, hoy. Si una instituci√≥n y su autonom√≠a siguen siendo hoy compromiso y responsabilidad, son la UNAM y algunas universidades p√ļblicas de los estados.

El título subrayado en el párrafo anterior corresponde a una obra coordinada por el ya citado don Pablo González Casanova y Enrique Florescano (+).

El compendio (Siglo XXI editores) tiene sello de imprenta de 1979. Cuatro décadas después, sus contenidos condensan la gran deuda no pagada al pueblo mexicano.

Sólo listamos los títulos de los grandes apartados, que hablan por sí solos: Crisis económica: Evolución y perspectivas; La sociedad: Cambios y alternativas; La Política y México, el desarrollo más probable.

Los t√≠tulos hablan por s√≠ solos. Los autores hablan por los dem√°s: Los pueblos ind√≠genas, los campesinos, los obreros. La crisis de la ciudad; educaci√≥n p√ļblica y sociedad, dependencia cient√≠fico-tecnol√≥gica y desarrollo econ√≥mico.

Estado y sociedad, la ofensiva ideológica de la derecha, el Derecho a la Información y medios de difusión, Relaciones Exteriores: Interdependencia con Estados Unidos y Proyecto Nacional, la Política de masas y el futuro de la izquierda.

Algunos autores -todos universitarios mexicanos- que trazaron aquella carta de navegación, murieron sin ver que el buque, golpeado en su línea de flotación, empezó a hacer agua y algunas de sus secciones se resquebrajaron, dejando millones de ahogados y damnificados.

Sigue viva hoy La disputa por la Nación

En memoria de los muertos y como tributo a su vigencia intelectual, citamos nombres: Arnaldo C√≥rdova, Guillermo Knockenhauer, Armando Labra, Carlos Monsiv√°is, Carlos Pereyra, Olga Pellicer, Alejandra Moreno Toscano, Luis Villoro, Arturo Warman. (Perd√≥n si incurrimos en omisiones o alg√ļn otro extrav√≠o.)

En la misma línea intelectual, científica y política, y con algunos autores concurrentes, no podemos dejar de proponer, La disputa por la Nación.

La democracia ‚Äúrepresentativa‚ÄĚ, un herradero

Lo sentimos mucho: Mientras que en aulas y auditorios de las universidades p√ļblicas se sigue generando pensamiento del bueno, en los p√ļblicos recintos donde se refugia la democracia representativa a la mexicana, el espect√°culo es de un herradero: La ignorancia, la procacidad, el insulto artero, la bajeza y la arrogancia son innobles armas de combate, propias de bellacos que dirimen sus diferencias a plomo ardiente.

Por cuanto a nuestro oficio y responsabilidad corresponde, de México, hoy, nos remitimos a Fátima Fernández Christlieb.

Algo sobre el Derecho a la Información

Venimos de 1979. Dice la autora: La modificación constitucional que garantiza el Derecho a la Información se inscribe en el marco de la reforma política, pese a que esta no fue pensada para alterar en forma alguna la estructura de poder que priva en los medios de difusión masiva ni para establecer una pluralidad de emisores en los mismos.

Concluye la autora: Podr√≠amos plantear numerosas proposiciones para democratizar los medios de difusi√≥n, pero en estos momentos en que est√° quedando desplazado el proyecto gubernamental que facilita la expresi√≥n de todos los sectores sociales, lo menos que puede propon√©rsele al Estado que se precie de ser a√ļn el depositario del poder pol√≠tico, es que instrumente su propio Plan de Gobierno.

Los agentes del caos y el ‚Äúmilagro mexicano‚ÄĚ

Era 1979. Entonces, Carlos Monsiváis, escribió: En forma paulatina, la derecha se va identificando con un sistema que fortalece sus intereses económicos y protege sus concepciones de la familia y la moral social.

Por eso, denuncia Monsiv√°is, la derecha hace suya la insistencia gubernamental:Los ‚Äúagentes del caos‚ÄĚ, quieren dinamitar el Para√≠so, subvertir el Milagro Mexicano. Para los nacionalistas es la CIA o el FBI; para la derecha, el Kremlin.

Hoy est√° demostrado que las derechas cambian de nombre y denominaciones partidarias; cambian de piel, pero no de entra√Īas. Es cuanto.



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