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Edición 378

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Beatriz, nuestra NO Primera Dama, junto al legado de las se√Īoritas bien vestidas

Celeste Salloum

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YA ES 1¬ļ DE DICIEMBRE, el sexenio y cambio empiezan y con ello, un nuevo rostro ante la imagen p√ļblica que dar√° la mujer en la casa de gobierno de la Rep√ļblica.

¬ŅCU√ĀL ES LA FUNCI√ďN de la primera dama? Tradicionalmente, presid√≠a el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, pero ahora vemos una brecha que rompe con el esquema de la acompa√Īante centrada √ļnicamente en el papel de buena esposa. Corr√≠amos con la mujer del siglo XX, siempre a la vanguardia y en favor del valor de la mujer, pero ¬Ņ√≠bamos en el eje correcto?

Desde Mar√≠a Antonieta Bret√≥n de Victoria ‚Äďmujer pulcra, bien educada, estableciendo los l√≠mites del decoro en una conversaci√≥n "apropiada"‚Äď, la cual acompa√Ī√≥ a nuestro primer presidente, Guadalupe Victoria, se ve el establecimiento de lo que deb√≠a ser una "Primera Dama" y su funci√≥n al lado del gobernante, la cual constaba en acompa√Īar al presidente en sus obras como mandatario y hacer frente en actos p√ļblicos, aunque jam√°s simboliz√≥ convertirse en funcionaria. Entra aqu√≠ ese proceso de amaestramiento, probablemente, ya que se basaba en el decreto del Estado Mayor Presidencial ante la presencia de la Primera Dama (adaptado tras ser encaminados por los Estados Unidos en 1877), a lo cual yo llamo (amablemente) el Seminario para las se√Īoritas bien vestidas.

El ejemplo de Margarita… y las otras

El propio evoluciona, teniendo a Margarita Maza de Ju√°rez como referente, quien apoy√≥ al presidente Ju√°rez hasta que su vida misma se lo impidi√≥; vel√≥ siempre por los ideales de su esposo ‚Äďlos cuales eran demasiado revolucionarios para su √©poca‚Äď, le cuid√≥ y acompa√Ī√≥ incondicionalmente y se mantuvo leal incluso en el momento donde se vio perseguida y con la necesidad de huir, trayendo consigo a seis hijos y esperando a dos m√°s. Fue tal el honor que brind√≥ a Ju√°rez que actualmente su nombre est√° escrito con letras de oro en el Sal√≥n de Sesiones de la H. C√°mara de Diputados del Congreso de la Uni√≥n desde el 28 de diciembre de 1966.

Con la extravagante Carmen Romano ‚Äďesposa del ex presidente, Jos√© L√≥pez Portillo‚Äď, muchos dicen haber llegado a un paradigma con la Primera Dama mexicana; cumpli√≥ con las actividades que le correspond√≠an como esposa del presidente: acompa√Īarlo a ceremonias, festivales, giras de trabajo, inauguraci√≥n de obras, recibir al cuerpo diplom√°tico, y todo lo que uno se pudiese imaginar. Tambi√©n puso en marcha diversos programas culturales, lo que hace que cumpla, por as√≠ decir, con sus funciones con el cargo establecido. Puras frivolidades.

Llena de excesos, Romano aplaude la cultura de desperdicio en quien supone debe empoderar e ilustrar al gobernante de la naci√≥n, y as√≠ seguimos y seguimos. Logros por aqu√≠, fundaciones medianamente sostenibles por ac√°, apoyos a una caridad que no existir√≠a si en verdad se tuviese el af√°n de ayudar; pero, seamos francos, ¬Ņen qu√© momento pasamos de tener a las se√Īoritas del club bien vestidas a querer tener l√≠deres del falso feminismo? Atrevi√©ndome a ser sincera y expresando lo que muchos no les gustar√≠a, qu√© extremista fue el cambio y qu√© dr√°stico el contraste para que tuvi√©ramos a un mont√≥n de se√Īoritas corriendo tras la posici√≥n de su esposo y, s√ļbitamente, a gaviotas, gavilanes y buitres comiendo de los servicios mal encarados que le dan al pa√≠s; aplaudiendo a jovencitas para perder el criterio, e incluso, dignidad; trayendo a un "feminismo" extremista y radical que ense√Īa c√≥mo perder el poder de la censura y del rid√≠culo; entorpeciendo el trabajo del dirigente con brebajes de qui√©n sabe qu√©; o simplemente, vendiendo una cara de preocupaci√≥n que ni siquiera sus lujos podr√≠an comprar.

Lealtad y compromiso

Entonces, ¬Ņqu√© es una "primera dama"? Seg√ļn Beatriz Guti√©rrez M√ľller, es una forma de llamarse superior, m√°s all√° de ser una figura de ejemplo y bondad. Ahora, se rompe con el querer llenar una imagen p√ļblica y se reemplaza con llevar la vida con su propia cotidianidad, como probablemente debi√≥ de haber sido desde su principio. Nos encontramos, por fin y despu√©s de tanto, con una compa√Īera leal al presidente, que le ha brindado cobijo, respeto y apoyo, pero que nos ense√Īa lo esencial desde su forma de presentarse al mundo.

Nos encontramos finalmente, con una mujer que se demuestra lealtad y compromiso consigo misma, que no entregar√° sus compromisos, sue√Īos y metas por el cargo que asume su esposo, que llevar√° consigo una responsabilidad cultural sin tener la intenci√≥n de aprovecharse del hombre que le acompa√Īa. Tenemos a una mujer que nos demuestra que para ser libres y due√Īos de nosotros mismos, no es necesario perder el control o sentido de coherencia; tenemos a una mujer fuera del complejo, llena de s√≠ y de su obra, de sus esperanzas, de su seguridad.

Ahora que es la primera en llevar su cargo (que se niega a pronunciar) con un doctorado, siendo periodista, dando clases en distintas universidades y escribiendo libros sobre historia y filosof√≠a, expande el horizonte ante lo que probablemente se debi√≥ ense√Īar desde los inicios de los propios cargos. Siendo Investigadora nacional en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog√≠a, anunci√≥ la supresi√≥n de esta figura protocolaria sin funciones ni responsabilidades concretas.

Como dije, tradicionalmente la primera dama preside el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, que dejará de depender de la Presidencia y pasará a depender de la secretaría de Estado de Salud.

‚ÄúTenemos que comenzar a pensar y actuar diferente; pongamos fin a la idea de la primera dama porque en M√©xico no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda‚ÄĚ, dijo la misma. Asegur√≥ que quiere ‚Äúservir a M√©xico en todo lo que pueda‚ÄĚ, pero que su prioridad pasa por seguir siendo profesora universitaria, investigadora y escritora.

 



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