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Edición 354

26 mini

*El país, de mal en peor

*Los problemas en cascada

*Corrupción: mecánica nacional

*El riesgo de la inestabilidad

*La ausencia de credibilidad

Culiac√°n del caos vial, los baches y los topes, Sinaloa. En M√©xico, como lo estamos viendo sin sombra de duda, las cosas van de mal en peor ante la insensibilidad, por decirlo con un eufemismo, la incompetencia y la falta de voluntad de una clase pol√≠tica gobernante que no parece entender lo que sucede y, peor a√ļn, lo que est√° por venir.

El ‚Äúgasolinazo‚ÄĚ es una especie de remate a la pretendida ‚Äúunidad nacional‚ÄĚ, cuyo pacto social hace tiempo que se ha difuminado. La lista de agravios y desprop√≥sitos que ha sufrido el pueblo mexicano es larga y no parece tener fin.

Una notoria corrupción oficial, los gastos superfluos y ofensivos de la alta burocracia (como el avión presidencial) en una nación de pobres; la impunidad de gobernantes, a pesar de los casos aislados que se ventilan; los aumentos al consumo de energía eléctrica y gas; las bonificaciones y salarios ofensivos de diputados, senadores, ministros, consejeros de esto y aquello; los aguinaldos que se auto otorgaron y las prebendas y privilegios de ex presidentes y ex funcionarios.

26 Gobernador

Javier Duarte

Como en cascada

Un salario m√≠nimo que es una vulgar ofensa, adem√°s de anti constitucional; el nepotismo, las cuotas y los cuates gobiernos, congresos y dependencias; la corrupci√≥n policiaca, el ‚Äúaparato de justicia‚ÄĚ como un remedo y un instrumento que s√≥lo perjudica a los pobres; la obra p√ļblica como un bot√≠n y las ciudades en el caos; los partidos y la ‚Äúclase pol√≠tica‚ÄĚ en el merecido descr√©dito, as√≠ como pr√°cticamente todas las instituciones del pa√≠s.

La inseguridad rampante, la delincuencia desatada y a sus anchas; la criminalidad en ascenso sin remedio; las c√°rceles como escuelas del crimen; la burocracia como un lastre y una condena para cualquiera que tenga que hacer un tr√°mite.

Una econom√≠a dependiente, subordinada al gran capital y un mercado de valores sumido en la especulaci√≥n m√°s atroz; el peso mexicano en manos de especuladores voraces y la presidencia de la Rep√ļblica y las autoridades hacendarias incapaces de actuar con independencia y dignidad. 

Una relaci√≥n completa, puntual y pormenorizada ser√≠a pr√°cticamente interminable. No es, pues, s√≥lo el ‚ÄúGasolinazo‚ÄĚ: es el pa√≠s todo, la situaci√≥n a la que nos han conducido d√©cadas de gobiernos corruptos, contrarios al inter√©s general de la naci√≥n.

Si los desmanes que han seguido a las protestas son orquestados o no, en realidad eso no es lo m√°s relevante. La explosi√≥n social encuentra justificantes inocultables, lo que est√° sucediendo es el preludio de lo que puede venir y ojal√° no sea tarde para que lo entiendan quienes a√ļn tienen el poder.

26 Una guerra no oficial

La realidad que rebasa

El presidente Pe√Īa Nieto ha insistido en que el ‚Äúgasolinazo‚ÄĚ, la gota que est√° a punto de derramar el vaso, no se pod√≠a evitar; asegura que mantener el precio anterior del combustible habr√≠a obligado a cancelar programas sociales, detener la operaci√≥n del IMSS y el Seguro Popular; insiste en que el aumento de los hidrocarburos no es consecuencia de las reformas energ√©tica y hacendaria, o de nuevos impuestos; reitera que ‚Äúel gobierno federal no recibir√° ni un centavo m√°s de impuestos por este incremento‚ÄĚ.

Si se mantuviera el precio anterior de las gasolinas, se tendr√≠an que ‚Äúrecortar programas sociales, subir impuestos o incrementar la deuda del pa√≠s, poniendo en riesgo la estabilidad de toda la econom√≠a‚ÄĚ. Todo eso dice el presidente pero, a estas alturas, nadie le cree.

Y el gran problema para el Estado Mexicano es que la realidad que se vive en el país ha rebasado cualquier explicación técnica de un caso particular. Los motivos, como apuntamos líneas arriba, son muchos, se han acumulado y trágicamente se incrementan. No se pone remedio, no se enfrentan con la energía y la decisión requerida y el país está al borde del colapso.

Una mec√°nica nacional

Pero el manique√≠smo no cabe. La corrupci√≥n es generalizada aunque hay grados de responsabilidad, y la oficial es mayor, pero no est√° libre de culpa la ‚Äúlibre empresa‚ÄĚ, los prestadores de servicios, el comercio, los bancos, las aseguradoras y la burocracia. El abuso est√° en todas partes, literalmente, aunque a la hora de la protesta que bien aglutina a todos, se laven las manos.

Es una especie de ‚Äúmec√°nica nacional‚ÄĚ, como en la pel√≠cula con ese t√≠tulo que data de 1971, protagonizada por Manolo F√°bregas, Lucha Villa, H√©ctor Su√°rez y Sara Garc√≠a, entre otros. Han pasado m√°s de 45 a√Īos y las similitudes son m√°s que preocupantes.

S√ļmese la exitosa estupidizaci√≥n colectiva a trav√©s de las ‚Äúredes sociales‚ÄĚ, la televisi√≥n infumable, los programas solo aptos para retrasados, la publicidad enga√Īosa y negativa. Eso y m√°s, y entonces resulta m√°s explicable el panorama desastroso de este pa√≠s.

26 1

De izquierda a derecha: Pancho Córdova, Fabiola Falcón,

Héctor Suárez y Manolo Fábregas.

Cuando el río suena

En tal cuadro de acelerada descomposici√≥n pol√≠tica y social, m√°s las complicaciones econ√≥micas y financieras que se derivan de nuestros problemas internos y de la vol√°til circunstancia internacional, ha aparecido el se√Īuelo de las fuerzas armadas como presunto eje de recuperaci√≥n del orden y la seguridad p√ļblicas.

Si bien la versi√≥n, que quiz√°s quede en simple rumor y mitote al tenor de las llamadas ‚Äúredes sociales‚ÄĚ, no parece tener por el momento mayores referentes, para la clase dominante el poder militar, constituido en sustituto del gobierno civil, sea por v√≠a directa de un golpe armado, o de tretas legaloides, siempre ha tenido su atractivo.

La experiencia, sin embargo, ha ofrecido sangrientos y deplorables resultados en países del sur y el centro de nuestro continente. Pero el sistema mexicano, desfondado, desplomado, tiene prisa por encontrar fórmulas que le permitan intentar una preservación sin cambios sustanciales. Tenerlo en cuenta y no pecar de ingenuos, al menos.

26 Inseguridad

Les vale, la soberanía estatal

A prop√≥sito de los cambios legales, en la forma, reclamados por los generales, vale reiterar que en Sinaloa, y pr√°cticamente en todas partes, el Ej√©rcito y la Marina tienen una historia de transgresiones a la soberan√≠a estatal. No acuerdan ni avisan de operativos, toman calles y pueblos, violan derechos humanos, golpean, amenazan y, seg√ļn denuncias ante las comisiones respectivas (casi siempre in√ļtiles, por cierto) incluso torturan. Lo mismo que hacen las corporaciones de toda etiqueta.

Mientras se abusa con los ciudadanos comunes, la delincuencia crece y se beneficia de un desorden que parece maquinado a su favor. La legalidad es un simple término, sin sentido casi en este país azotado por la corrupción y la ambición desmedida de un capitalismo rapaz.

Pero el problema es general y end√©mico. Apenas hace unos d√≠as, en varios lugares del pa√≠s, la gendarmer√≠a reprimi√≥ a manifestantes que se expresaban contra el gasolinazo, golpeando a adultos mayores, mujeres y ni√Īos. Hasta periodistas fueron lesionados y detenidos (aparte, nuestro pa√≠s ocupa el tercer lugar mundial en asesinatos de comunicadores). Eso es lo que hacen, desde siempre, las corporaciones policiacas en este pa√≠s.

La credibilidad que quedaba

En este espacio, y otros, advertimos, desde que se involucró al Ejército Mexicano en tareas policiacas con dinámicas cuyo fracaso era fácil derivar, que esa institución perdería en el mediano plazo credibilidad y aceptación por parte de la ciudadanía. Eso es lo que ha venido sucediendo sin sombra de duda.

Desde luego, sería del todo conveniente el restablecimiento institucional de las fuerzas armadas, que no superan la sospecha por el ocultamiento de información en el caso de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Los padres de los j√≥venes que a√ļn se tienen por ‚Äúdesaparecidos‚ÄĚ, aunque todo apunta a que est√°n muertos aunque sus cad√°veres no aparezcan o no vayan a aparecer, desde hace mucho est√°n exigiendo que se inspeccionen instalaciones militares.

20 Sara García

Sara García

Por otra parte, los reclamos sociales ya han afectado al Ejército, como sucedió en Apatzingán hace unos meses. Lo advertimos, el ejército está perdiendo la presencia y el respeto que tenía. El país, ni quien lo dude, vive momentos de suyo peligrosos.

Incredulidad ciudadana

Reciente encuesta nacional de Transparencia y Acceso a la Informaci√≥n, realizada por el Instituto Nacional de Estad√≠stica y Geograf√≠a (Inegi) ha puesto en evidencia que m√°s del 75 por ciento de los ciudadanos desconf√≠an de los datos gubernamentales en materia de seguridad y narcotr√°fico, y el porcentaje llega hasta 80 por ciento cuando los datos son de los salarios de funcionarios p√ļblicos.

La desconfianza ciudadana es aguda tambi√©n en el desempe√Īo de los gobiernos (75 por ciento no cree en sus datos); el manejo de los recursos p√ļblicos (el 76 por ciento est√° convencido de que se los roban) y la informaci√≥n oficial sobre el estado de la econom√≠a del pa√≠s (un 72 por ciento no le cree a la secretar√≠a de Hacienda, ni al Banco de M√©xico).

Son estos, factores que están teniendo peso considerable en la ola de protestas que se ha desatado en el país. La incredulidad ciudadana, por lo demás, está del todo justificada a la luz de las experiencias históricas recientes.

Tamborazos

-Debido a los plazos en la entrega del material, en nuestra columna pasada escribimos que la diferencia a favor de Hillary Clinton, en el voto popular, sobre su oponente Donald Trump, fue de 233 mil sufragios. Se trata del primer conteo y esa cifra llegó posteriormente a casi tres millones.

-Muy activa ha estado la tal Ceaipes (Sinaloa) en las √ļltimas semanas, haciendo cursos y convenios de esto y aquello, anunciando vigilancia y sanciones cuasi simb√≥licas a una m√≠nima parte del universo de ilegales incumplidos. Lo fundamental, el problema de fondo que pone en cuesti√≥n la existencia misma de esa ‚Äúcomisi√≥n‚ÄĚ, permanece ( Esta direcci√≥n electr√≥nica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ).



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