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No hay prócer más grande que el héroe involuntario
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Edición 345

PINO 1

PINO 2

 


(a RUG, LIPU Y HATO desde mi Libertad ausente)

HAY UNA HEROICIDAD de seres que a conciencia ponen a juego su tamborilero pectoral por la concreci√≥n de un ideal, por ofrendar sus latires en pro de otros empechados panderos cuya percusi√≥n y repercusi√≥n peligran, por la disyuntiva de Tetis a su chilpayate Aquiles: Trascendencia o vejez, de donde brot√≥ la rebatible f√≥rmula sin uno ni carro carrereado: ‚ÄúLos dioses los prefieren j√≥venes‚ÄĚ, que este tecleador abord√≥ al estribo de otro escrito suyo muy anterior asaz encamionado‚Ķ

Cuando un día gnóstico llega y llaga metafísico

La noticia cl√≠nica de una enfermedad terrible, incurable, el desahucio recetado, cubre de un hero√≠smo fatal e inesperado al recipiendario, hay que vivir lo que falta con la crudel√≠sima certeza de que ya se es otro, con la misma piel, el id√©ntico tic que casi gui√Īa y casi enga√Īa‚Ķ y a fortiori portar la existencia bajo la sentencia de Rabindranath Tagore; ‚ÄúT√ļ no eres lo que ves, sino su sombra‚ÄĚ.

Qu√© hero√≠smo de obelisco, inmenso, √≠ntimo, con el mal asentado en la cerebral ‚Äúsilla turca‚ÄĚ donde Descartes nos arrellan√≥ el esp√≠ritu y levantarse desde los adentros en GRANDEZA de revuelo.

Accidentarse corresponde a lo imponderable, a lo dicho por William Shakespeare y vuelto a decir por Andr√© Maurois: ‚ÄúSiempre sucede algo inesperado‚ÄĚ, algo que toca y trastoca, el ser atropellado por imprudencia peatonal, por un briagadales volanteado, por quien de s√ļbito sufre un infarto al conducir un auto, en el instante mismo que ‚Äúotro quien‚ÄĚ se dispone a enfilarse a la otra banqueta‚Ķ y una pierna se pierde, aunque no se mutile, se va sin ser cortada con su movilidad completa‚Ķ y repentino el h√©roe surge de la pesadumbre y el azoro, hay que andar con muletas sin el ardid de gramaticales muletillas, quedar desprovisto de las distancias que a pie y a piejuntillas se disfrutaban en solitario deambular, fin a los anochecidos deambulares en que un andar√≠n nocturno se topaba con pared pero sin tope, le√≠a poemas grafiteados con la luz sola s√≥lo para √©l de un canto que cantar√≠n en eucarist√≠a a sus entra√Īas sin desliz se deslizaba:

Te desplazas sobre alfombras vencidas de bruma
dejas tu planta en ofrenda de plantío
y después partes sin partir con el verso a cuestas
para que todos atestig√ľen que a tus espaldas
ya se encaram√≥ la inminencia de tu aurora. 

As√≠, lo heroico se sostiene en una sola pierna, lo de antes ya no ser√° como anta√Īo sin placebos de pleonasmo ni redonda redundancia, la hero√≠na involuntariedad se yergue magn√≠fica, con el solo reconocimiento del que se reconoce en otra lentitud y en otra latitud.

Corrido sin acordeón ni guitarrones

El alguien aqu√©l en el que todos cabemos‚Ķ en su sitio de trabajo es informado -desde un amurallado rictus- que ya no laborar√° m√°s en tal por cual empresa, el usigliano valladar gestual, se va con el hastiado ritual de su mascada mascarada; cese por ‚Äúreajuste‚ÄĚ, despido por izar una s√≠laba en conato de protesta y banderola (que no pudo ser la rojinegra); porque le cay√≥ mal al patr√≥n como buche de co√Īac falsificado; por las puras pistolas de sus empistolados cancerberos‚Ķ Y el amigo-camarada-compa√Īero-hermano- que al sustantivo empapa de comillas embozadas, sirvi√©ndole al patr√≥n desde un mutismo reconcentrado, o testificando en contra del carnal-cuaderno, o agazap√°ndose hasta donde el compromiso no se asoma, o‚Ķ

PINO 3Y otra vez la calle, ¬°a la calle!, a la desolaci√≥n que se intensifica en el tumulto, que se torna m√°s s√≥rdida en la sordera de un esc√°ndalo tropezado, con la mente sobrepoblad√≠sima de un inquirir que machuca de tanto rodar la reflexi√≥n, el ‚ÄúPor qu√© me hallo sin hallarme tan hollado‚ÄĚ, mientras el asfalto ruge la manada de una felon√≠a, y las aceradas aceras encajan hasta la empu√Īadura la desolaci√≥n en una cuchillada.

H√©roe sin plaza, sin el consuelo de una estatua que albergue el palomar de tantas √°nimas pe-penantes que al mundo en revancha le impactan sin hurra una zurra; heroicamente hay que demandar al ‚Äúcorredor‚ÄĚ, embutido √©ste sin falla en un port√≥n privado, privado de todo, de los nudillos laborales privado, aun de las astillas privado, privado-privado-privado cual retrete que impide otro sinf√≥nico reinado; consultar al Lic. de laborantes que tapat√≠amente nunca pierde si no es que a rebatos rebate arrebatado, no contra el burgu√©s, no al expoliador, al cliente, al representado, al que m√°s de un jurisconsulto asume y sume en hond√≠simas sumadas de sumir‚Ķ como aristot√©lico ser hecho a la medida de la obediencia; y luego las audiencias en la Junta con el bufete del patr√≥n escalonado para apantallar en una jeremiada encorbatada, y despuesito la burocracia de Conciliaci√≥n y Arbitraje que entre ¬°auuu! y ¬°auuu! bosteza expedientes, y a continuaci√≥n las ‚Äúreformas estructurales‚ÄĚ de don Enriquito, legadas en legajo en gajo de toronjota por don Jelipe, y el asesor del actor que presiona por el ‚Äúarreglo‚ÄĚ con la letan√≠a de ‚ÄúAhora que son pesos, pues ma√Īana con la inflaci√≥n ni veintes, soles ni √°guilas te tocan en picada‚ÄĚ, y el pesaje ensombrecido de la ‚Äúlista negra‚ÄĚ, y el titulito sin acad√©micos cartabones de ‚Äúconflictivo‚ÄĚ, ‚Äúcomunistoide‚ÄĚ, y ‚Äúloco‚ÄĚ con sombras pero sin tango ni Javier Sol√≠s, y el resistir que la dignidad impele‚Ķ hero√≠smo que no ven los ojitos-pajaritos en sus voladas, heroicidad y anonimato en donde de a devis cambio y revoluci√≥n son preludio de g√©nesis venidero, seminal, fermentador.

Arribar a la vejez depara un heroico estacionar

Ser viejo no es m√©rito ni dem√©rito, s√≥lo circunstancial calendarizaci√≥n, males f√≠sicos que otrora no se imaginaban siquiera entre la propia carne constre√Īida, el pelo que se va y la joroba que arriba, que trepa y se encarama en una especie de volc√°n re-cargado de sombra todav√≠a m√°s umbr√≠a, la rodilla chueca que m√°s se enchueca, las ojerotas atiborrando su arsenal de insomnios, la papada pelicanesca en que cuelgan prisioneros los decires que jam√°s rebasaron el gong de su campanilla‚Ķ Empero el anciano vive, cree y crea, no se pone en la solapa ninguna toallita blanca, avanza as√≠ las plantas duelan el sembrad√≠o de una caminata, lleva a cuestas ideales, as√≠ la gibosidad necia y pleon√°stica jorobe, se talla los oclayos y sus desvelos se disuelven sin l√°grimas en sue√Īos por concretar, as√≠ la senectud heroicamente involuntaria es y sigue, no resulta hamletiana, la duda se reduce a una interrogaci√≥n que de bast√≥n empu√Īa, as√≠, la ancianidad transcurre, as√≠ la vejez es proeza apartada del reflector y el bistur√≠, as√≠‚Ķ

M√°s que los achaques, m√°s que la torcedura de las reumas‚Ķ hay algo que los seres desde su antigualla deben enfrentar en su √≠ntimo viacrucis: sobrevivirle a lo asaz adorado, zamparse un hueco descomunal que de v√©rtigos atraganta, irse quedando sin contradicci√≥n ni ox√≠moron, irse quedando sin partir en la peor vor√°gine del aislamiento, marearse m√°s que por los a√Īos, por el vac√≠o que cuela una infinitud cercana, guardar en la hoster√≠a de cada arruga a quienes sin mar ya se han embarcado, irse quedando con la caricia aqu√©lla, el murmurio aqu√©l, los mirares aqu√©llos que Desde un quietecito pendular de menguantes tamizaron la existencia‚Ķ Heroica imposici√≥n del sino significa irse quedando, cuando lo adorado quedo, quedito, en bisbiseo casi de manantial al microscopio, se fue a esperar al desolado en el impartible caser√≥n de la otra orilla.

El viejo, el h√©roe antiguo tan presente, porta corcovo no s√≥lo la historia, tambi√©n lo que a√ļn le resta por escribir, por andar a lo Machado, por hacer de sus huellas una ruta colectiva, aunque le duelan los huesos y truene en su m√©dula el tiempo medular, aunque se ladee a tumbos de tanto equipaje arrejuntado.

La heroica necedad de los apócrifos

Otros pr√≥ceres inc√≥gnitos, incluso por s√≠ mismos impensados‚Ķ su heroicidad necean, no hubo galer√≠as que sus trazos encuadraran ni salas que concertaran el concierto de su lira o editores que a su verbo lomo le montaran y remontaran; su hero√≠smo, sin embargo, transform√≥ la tapia callejera en un espejo colectivo en que cada transe√ļnte se refleja en el √≥valo dibujado de un rostro universal; a la banqueta le construyeron un teatro de hermos√≠sima neblina en que un abrazo aguitarrado extendi√≥se en fraternidad sin aduaneros; y en avioncitos de hoja con oto√Īos desencuadernados, lanzan al vuelo el cuento que alguna retina de luz sin resta recontar√°, o la novela en escuadrones que tornan al viento narrador, o el vers√≠culo para que alguien se beba del an√≥nimo un brindis en aquella eucarist√≠a.

Haza√Īa y terquedad en el floral abierto de la intemperie, como en una bardita de la Prohogar donde un instrumentalista en una esquina singularmente esquinado, le desgranaba nuevos resplandores al Concierto de Aranjuez, y, a sus espaldas emparedada una enigm√°tica pizcadora de palabras en milagro hac√≠a descender

Tras la hilera de los póstumos sonámbulos
un veedor sin aldabas ni cerraduras
ofrece a peregrinos de alboradas
ramilletes de soles magistralmente apaciguados
que ning√ļn jarr√≥n quiso aposentar

Y la palabra

y la guitarra

y la pintura

triplicaron la Libertad en el memorial sin callejones de un gran maullido

Sí, cuando el desahucio se dictamina… sin decreto brota el héroe

Arribita ya se estipul√≥ que si un resultado m√©dico deriva en alguna enfermedad irremediable‚Ķ no importa que la agon√≠a permanezca tortuosa en longevidad, la muerte se palpa real m√°s all√° de toda metaf√≠sica, palpable tambi√©n irrumpe el h√©roe involuntario y el summum de su haza√Īa tan fortuita: hay que yacer sapiente con la vida y con la muerte conjugadas, hay que yacer en una dial√©ctica erguida, hay que yacer sembrado en flor de pensamiento, ¬°hay que ya ser!

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