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Edición 234 | ||||
Escrito por EDUARDO LOPEZ BETANCOURT | ||||
Sábado, 15 de Mayo de 2010 14:03 | ||||
Los Legionarios de Cristo
EDUARDO LOPEZ BETANCOURT
Es evidente: En los últimos tiempos, el sacerdocio católico se ha visto envuelto en sinfín de dificultades, particularmente por acusaciones relacionadas con comportamientos delictivos y complicidades, no sólo de los párrocos, sino inclusive de sus más altos dirigentes, hecho que exhibe una verdadera problemática en prejuicio de una institución que debe velar por los aspectos morales, muy por encima de los materiales.
Pederastia, abusos sexuales de toda naturaleza, hijos de curas y una interminable lista de conductas deleznables e ignominiosas, es lo que ha marcado en fechas recientes a los dignatarios eclesiásticos.
Tal vez, el caso más escandaloso es el de Marcial Maciel, creador y líder de una de las órdenes religiosas más influyentes del Vaticano, Los legionarios de Cristo, a quienes por su poder económico, se les conoce como “los millonarios de Cristo”. Fundamentalmente, su presencia se dio en el ámbito educativo; colegios de postín constituyeron su principal patrimonio; por ejemplo, en nuestra patria, su obra más notable fue
De hecho, Los legionarios de Cristo abarcaron todo el globo terráqueo, dieron muestra de un poderío ilimitado. Lo notable, es que su creador Marcial Maciel, gozaba de una autoridad omnímoda, mantenía tratos con grandes magnates, verbigracia en España, con Iñigo de Oriol, José María Ruiz Mateos y Alicia Koplowitz, tres de los más ricos empresarios de
Maciel ha sido denunciado, y la inmensa riqueza de Los Legionarios de Cristo ahora será administrada por un cardenal que designará el Papa. Como es natural, son varios los que buscan tan excelente “chamba”, quizá quien la alcance hasta pretenda seguir los excesos de Marcial Maciel.
Reiteramos: Lo habitual ahora es escuchar de sacerdotes y altos mandatarios religiosos que cometen fechorías de toda naturaleza, transgresiones sexuales y hasta homicidios; tengamos presente el crimen de Juan Pablo I, mismo que hasta la fecha sigue, y seguramente, quedará sin castigo.
Los Legionarios de Cristo tienen en más de treinta países, ochocientos sacerdotes, dos mil quinientos seminaristas y sesenta y cinco mil hombres laicos; es innegable, se trata de un suceso que no solamente debe avergonzar a
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