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Los Piratas de Somalia, la f√°bula del Capit√°n Phillips
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Edición 316

¬ŅY LOS MISERABLES FABRICADOS POR EL CAPITALISMO GLOBAL?



Impresionante realismo. Piratas esmirriados con AK-47



Los Piratas de Somalia, la

 

fábula del Capitán Phillips 

¬†HUGO SERGIO G√ďMEZ


                                                          Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.
 François René De Chateaubriand


DE ENTRE LAS DENSAS SOMBRAS de esas zonas paupérrimas del mundo creadas por la asimetría del capitalismo global, han resurgido delitos internacionales  que creíamos superados por un presente alegórico que pintan foros como Davos.


Hoy en día, ante la emoción de ver en movimiento a modernos émulos de Sir Francis Drake, Sir Walter Raleigh y Los hermanos de la Costa, se cimbran las pantallas VIP de los cines con el tufo colonial de batallas olvidadas en el mar.

Mediante los altavoces de un buque en marcha, suena la aterrorizada voz de un capit√°n que alerta con miedo cerval a su tripulaci√≥n ‚Äú¬°hemos sido abordados por piratas¬°‚ÄĚ . A partir de ah√≠, con armas dispares inicia una persecuci√≥n que combate a la moderna pirater√≠a,¬†hoy¬†vigente con la f√°bula o farsa del Capit√°n Phillips, quien mitificado por el actor Tom Hanks comanda el buque Mearsk Alabama.

As√≠, el laureado actor oscarista por excelencia revive con exageraci√≥n intencional¬†el periplo que vivi√≥ esta nave, propiedad de la naviera mas grandes del mundo,¬†Mearsek Line,¬†en abril de 2009, el cual, en su traves√≠a hacia Mombasa, Kenia cargado con ayuda humanitaria, es secuestrado por cuatro fam√©licos piratas a los¬†que cae todo el peso de las fuerzas armadas de 20 pa√≠ses que resguardan esa zona del llamado Cuerno de √Āfrica, donde esta enclavada Somalia, un pa√≠s que, si¬†lo medimos con par√°metros de la ONU, es pobre entre los pobres.

Aunque le diré que la piratería es, en sí, un acto de depredación en altamar tan antigua como el robo mismo. Un delito que está lejos de la aplicación tan socorrida que en la actualidad se hace de este término que nada tiene que ver con el acto de copiar una mercancía original y venderla en el mercado como tal. 



La imagen del pirata en la literatura


Es un evento hostil en la navegación que va mas allá de  la figura surrealista   de  algunos piratas creados por la mente infantil de los escritores de Hollywood como el pirata andrógino que personifica el actor Johnny Dep en otro film,  Piratas del Caribe, creado por Disney.

Una figura afeminada que desdibuja con sus fantas√≠as la crueldad de Los Hermanos de la Costa, esa cofrad√≠a de piratas que se form√≥ en tiempos de la Conquista y la Colonizaci√≥n de Am√©rica, lejos del argumento infantil¬†que¬†llevan a la pantalla los protagonistas y al Capit√°n Jack Sparrow a¬†la b√ļsqueda de un tesoro perdido de los aztecas

Los aspectos legales de la piratería

Y he aqu√≠ que hay tres¬† palabras¬† clave que definen este complejo crimen de orden¬†¬†¬† internacional: Fines personales,¬† Depredaci√≥n y Altamar. Seg√ļn la CONVEMAR (Convenci√≥n sobre el Derecho del Mar de 1982), para que se considere pirater√≠a, el acto sobre el buque debe llevar consigo la intenci√≥n de depredar, porque si un grupo faccioso o¬† de terroristas,¬† por ejemplo, secuestra un buque en altamar con fines pol√≠ticos no se le considera pirater√≠a, sino un acto terrorista, y la diferencia estriba en que cuando es as√≠, es decir con fines pol√≠ticos, el √ļnico que puede hacer frente al evento es el pa√≠s de la bandera del buque. Pero cuando un buque es abordado con fin de depredar, le hacen frente fuerzas internacionales previamente acordadas,¬† como se ve en la mentada¬† pel√≠cula Capit√°n Phillips.



Deep como el pirata maŐĀs afeminado. ¬† ¬†


Ahora bien, si el delito se comete en aguas de jurisdicci√≥n de un pa√≠s X, tampoco es pirater√≠a; o sea dentro del mar territorial o la zona econ√≥mica exclusiva de un pa√≠s. Se le considerar√≠a un robo mar√≠timo porque esta convenci√≥n nos remite a Altamar o sea aguas internacionales, que es un lugar que nos puede alejar, seg√ļn la conformaci√≥n de la plataforma continental de cada pa√≠s¬† m√°s all√° de 200¬† o¬† 350 millas n√°uticas de la costa ( mil 852 metros por milla) seg√ļn el caso. Surge esta aclaraci√≥n debido a que muchas autoridades jurisdiccionales en M√©xico piensan que su espectro de actuaci√≥n termina en la playa.

Otra situaci√≥n com√ļn¬† es que algunos medios de comunicaci√≥n de manera err√≥nea hacen alusi√≥n a esta fechor√≠a cuando un barco camaronero es atacado en aguas de jurisdicci√≥n mexicana para robar su producto. O bien, algo que se ha vuelto com√ļn: La del robo del combustible a Pemex en el mar en los buques rentados a la paraestatal.

La verdad, nuestra cultura marítima es precaria. Pese a que tenemos sólo dos millones de kilómetros cuadrados de tierra firme, nuestra potestad en materia de recursos naturales se extiende tres millones de kilómetros cuadrados más hacia el mar. Pero el enfoque de la economía se acomoda al escaso conocimiento de los planificadores en turno, no a nuestro potencial.

De ah√≠ que no haya Marina Mercante; que se cometan atrocidades como la venta de terrenos ganados al mar; que no se fomente la legislaci√≥n en la materia; que la Ley Federal del Mar nos remita a la convenios internacionales para poderla entender. Mucho menos se conoce el Derecho Mar√≠timo que abreva en el derecho¬† internacional privado,¬† ni el Derecho del Mar que se origina el derecho Internacional p√ļblico.

Son cosas harto distintas.¬† Son materias¬† ausentes en las universidades, pese a que¬† en el discurso los mandatarios fatigan¬† su lengua¬† hablando de aguas profundas y someras para los pr√≥ximo desarrollos ¬ŅSabr√°n a qu√© se refieren en t√©rminos del Derecho? ¬ŅSabr√°n qu√© son los yacimientos transfronterizos?

As√≠, con un Congreso donde se ense√Īorea la ignorancia en la materia, ¬Ņse har√°n¬† buenas leyes secundarias que regulen un r√©gimen de explotaci√≥n minera y de energ√©ticos¬† el mar? Pobre M√©xico.

Pero volvamos a la piratería. Detrás de los argumentos delictivos de este tema, también  hay un  fondo político  que nos sumerge en el devenir histórico y que explica su fomento por ambiciosos monarcas.



CapitaŐĀn Phillips Tom con sus secuestradores. ¬† ¬†


Mire su origen: Cuando Col√≥n lleg√≥ a Am√©rica procedente de una Europa que apenas sal√≠a del feudalismo, dio a Espa√Īa exclusividad sobre esta ruta. Era, junto con Portugal, la potencia mar√≠tima dominante. Ambas naciones¬†¬†¬† lograron esos grandes descubrimientos. Con tal poder, que aliadas con la Iglesia, para evitar conflictos dividieron este Continente entre ellas y crearon una gran inconformidad con Francia e Inglaterra, que eran las otras potencias mar√≠timas.

Así inicia entonces una rivalidad en los mares que llevaría tanto al rey de Francia, Francisco I, así como al de Inglaterra, Enrique VIII, a inconformarse e iniciar este juego perverso de contratar sus propios piratas.

En ese¬† ardid¬† se suman los pa√≠ses bajos, B√©lgica y Holanda, que luchaban por independizarse de Espa√Īa y la intransigencia de √©sta¬† de querer¬† monopolizar el comercio con el naciente continente.

Documenta la historia, que el primer ataque pirata se lleva a cabo en Las Azores, en el a√Īo de 1521, por el Pirata Giovanni de Berrazano, a quien se le conoc√≠a como Juan Florent√≠n y estaba al servicio del rey de Francia, que se llev√≥ parte de los tesoros que Cort√©s mandaba al rey Carlos I, de Espa√Īa, despu√©s de la toma de Tenochtitl√°n. A partir de ah√≠ este monarca empez√≥ a dar patente de Corso; es decir, inmunidad a quien quisiera robar en el Caribe a condici√≥n de que le dieran una¬† parte.¬†

La tragedia de Somalia, origen de la piratería

Sin embargo, en Somalia hay una realidad que si bien no justifica el establecimiento de un orden delictivo, también es motivada por inconformidad que ha impulsado a estos desposeídos seres humanos a autodefenderse de la incursión de países abusivos que los han considerado el basurero del mundo hasta convertirlo en uno de los más  oscuros rincones del Planeta. Es un lugar donde nadie ni de chiste quisiera hacer una incursión de paseo o como turista.

Las agencias especializadas las Naciones Unidas,¬†como la UNICEF,¬†describen en sus informes¬†escenas que semejan al Infierno de Dante en la tierra. Llevan a la palestra¬†la tr√°gica vida de los ni√Īos somal√≠es, quienes¬†vagan por las polvorientas¬†veredas exhibiendo sus fantasmales rostros hambrientos; algunos con las llagas originadas por la terrible contaminaci√≥n creada por los residuos t√≥xicos que indiscriminadamente son botados en sus playas:



La isla del tesoro, un claŐĀsico. ¬† ¬†


En Europa se ha vuelto pr√°ctica¬†com√ļn que pa√≠ses que han agotado sus recursos pesqueros incursionen¬†en esta agua, saqueando de manera descomunal e impune los recursos de este pa√≠s que, ante la disociaci√≥n del gobierno, carece de una estructura institucional que proteja su mar. Mucho menos¬†recibe compensaci√≥n alguna por el robo sistem√°tico de sus recursos naturales de los pa√≠ses como Espa√Īa e Italia que carecen de pesca.

¬ŅCu√°ndo surgen los llamados piratas? Seg√ļn estudios,¬† Somalia ha sido escenario de guerras tribales, enfrentamientos religiosos e invasiones desde hace m√°s de dos d√©cadas, producto del desmoronamiento del r√©gimen de Mohamed Siad Barre en 1991, que condujo a la ingobernabilidad, sobre todo para en el plano del derecho del Mar aplicado a sus aguas.

A partir de ese momento surgi√≥ un tipo de pirater√≠a que se autodenomin√≥ guardacostas, ‚Äúcuyo objetivo eran los barcos que pescaban ilegalmente y los que vert√≠an sustancias t√≥xicas en las aguas costeras‚ÄĚ, indic√≥ el Informe del Grupo de Supervisi√≥n para Somalia, en cumplimiento de la Resoluci√≥n 1630 (2005) del Consejo de Seguridad de la ONU en 2006. Desde entonces, como quien cuida el patio de su casa, los somal√≠es se armaron en su af√°n de no ver m√°s abusos. ¬ŅLe suena a alg√ļn lugar de M√©xico?

El problema fue degenerando hasta llegar al asalto de buques mercantes. La forma m√°s f√°cil de abuso en Somalia era robarles su √ļnico gran recurso -los alimentos-, seg√ļn dice Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de las Naciones Unidas para Somalia, quien comenta:

"Buques europeos han estado saqueando los mares de Somalia de su mayor recurso: pescados y mariscos. Hemos destruido nuestros propios recursos pesqueros al sobreexplotarlos. Y ahora nos hemos trasladado a la suya. Un valor de m√°s de 300 millones de d√≥lares¬† en at√ļn, camar√≥n, langosta y otras especies de mar, puede ser robado cada a√Īo por grandes barcos pesqueros¬† navegando ilegalmente en los mares somal√≠es desprotegidos."

Y es que el asunto va más allá. Ante la ausencia ya de pesca en el Mediterráneo, que nunca fue un mar abundante en recursos de esta índole, ya se instituyó el uso de las armas por parte de los buques mercantes y pesqueros.

A partir de 2012, los pesqueros que van a robar a esta zona pueden ir acompa√Īados por empresas de seguridad privadas con licencia para usos de armas de guerra, sumado ya a la presencia de una fuerza de 20 naciones lo que se llama Operaci√≥n Atalanta , que no es m√°s que la militarizaci√≥n de la zona de Golfo de Ad√©n y del llamado Cuerno de √Āfrica, aunque se dice por parte de muchos expertos que no es m√°s que un pretexto de los intereses geoestrat√©gicos.

Se responde así  con programas militares en esa zona, en vez de ir más a fondo en los graves problemas sociales de este país en crisis, por lo que el fin de estas confrontaciones sólo es el exterminio de los somalíes sublevados en forma de piratas.  

Seg√ļn el glamoroso Foro de Davos, Somalia es, junto con el Congo, pa√≠s cuyo ingreso per capita es de¬†un d√≥lar diario por habitante, los m√°s miserables del orbe Su tr√°gica verdad va m√°s all√° de las f√°bulas rodadas con el fin de distraer, emocionar y sobretodo contar s√≥lo¬†una parte de las historia para ocultar sus verdaderos fines¬†a quienes pl√°cidamente¬†podemos ver sentados en una sala VIP a un costo de unos 10 d√≥lares a observar como los Seals de la Marina norteamericana¬†masacran a los ya exhaustos delincuentes que se atreven a secuestrar a dichoso Capit√°n Phillips, a quien se llevan en un bote salvavidas con el fin de negociar su escapatoria.

Quiz√° alg√ļn d√≠a algunos de los tripulantes del Mearsk Alabama ¬†puedan rodar la otra parte de la historia¬†La que clama por mostrar la otra cara de una moneda que insiste en caer de un solo lado: El del capitalismo global, que este a√Īo¬†quiz√° gane el Oscar.¬†



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