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MÉXICO Y EE.UU. Una historia de infamias
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Edición 372

 3728

 

APUNTE

MÉXICO Y EE.UU.

Una historia de

infamias

Jorge Guillermo Cano

  • El “derecho de conquista”
  • ¿Para cuáles americanos?
  • Las trampas feisbuqueras
  • Que devuelvan las entradas
  • Y todo el cabuz contra uno

CULIACÁN DEL CAOS VIAL, los baches y los topes, Sinaloa. Para entender la verdadera dimensión de lo que han sido las relaciones México-Estados Unidos, conviene recordar algunos (sólo unos cuantos) referentes incontestables: el 11 de mayo de 1846, siendo presidente James K. Polk, Estados Unidos declaró la guerra a México con el motivo “formal” del conflicto texano-mexicano.

ANTES, DESDE ENERO y sin declaración de por medio, el ejército norteamericano había ocupado los puertos de San Francisco, California (estado que pertenecía a nuestro país), Mazatlán y Acapulco.

También sin previa declaración de hostilidades, el 27 de marzo de ese mismo año, los estadounidenses tomaron el puerto de Veracruz luego de disparar más de 6 mil 700 proyectiles sobre la población civil.

En septiembre cayó la ciudad de México y los soldados del “vecino del norte” incurrieron en tal pillaje que ni los templos se escaparon.

Durante la ocupación, Polk estableció impuestos extraordinarios a los mexicanos argumentando “derecho de conquista” y que la población era sujeta de “vasallaje temporal”.

Cuando las hostilidades cesaron oficialmente, el general Winfield Scott permitió que su tropa agrediera a la población y ordenó azotar a los rebeldes en la calle.

Según USA, México es “una nación de bandidos”

El 19 de abril de 1914, Woodrow Wilson obtuvo autorización del Congreso yanqui para emplear la fuerza en México y dos días después mil 500 soldados, perfectamente armados, se posesionaron de Veracruz. El 21 de abril, 300 mexicanos fueron asesinados por los agresores extranjeros.

En 1919, México no fue admitido en la recién creada Sociedad de las Naciones (antecedente de la ONU) por presiones directas de Washington; años después, cuando la expropiación petrolera, el diputado Joseph Kennedy, fundador de la famosa dinastía, dijo que México era “una nación de bandidos”. En realidad, lo siguen creyendo.

James Monroe fue presidente de los Estados Unidos entre 1817 y 1825. Fue el creador de la llamada “doctrina” que lleva su nombre y se le atribuye la frase “América para los americanos”. Desde entonces, ese país ha venido asumiendo que América le pertenece y esa es la perspectiva que guía sus actos.

La ignorancia de la historia

Por eso, pretender que México navegue entre los designios estadounidenses (que lo hace en buena medida) porque “conviene” a la nación, es una soberana tontería.

Hay, además, una profunda ignorancia de los antecedentes históricos y una deshonesta marginación de los términos en que se han otorgado, desde siempre, los “apoyos” de la metrópoli.

Estados Unidos tiene a su favor (por si algo le faltara) que los gobiernos mexicanos han sido de suyo corruptos, desde luego de ineficaces para proteger los intereses nacionales.

El trato histórico está caracterizado por el abuso, la imposición del más fuerte, la prepotencia y el menosprecio. En los tiempos que corren la diplomacia impone ciertos matices, cambios de apariencia, pero el signo profundo se mantiene y sale a flote en cualquier oportunidad.

Tanto “republicanos” como “demócratas” del vecino país (lo de Trump no es nuevo, ni original) son representantes genuinos del “espíritu anglo” que desprecia todo lo mexicano.

Ahora no se nos azota en la calle, como ordenó el general Scott, pero a los indocumentados se les sigue asesinando y muchos orates neonazis, lamentablemente, lo festejan.

En realidad, casi nada ha cambiado, con uno u otro (y lo demás son palabras simples y vacías).

Para los que no ven

EL ESCÁNDALO esta vez ha repercutido de manera seria en la “red social” que se nutre precisamente del escándalo, el mitote y la falacia, Facebook, aunque las implicaciones y consecuencias de su uso indiscriminado la mayoría se resiste a ver.

La “radio bemba”, como dicen los cubanos, siempre será muy atractiva para el morbo colectivo y las expresiones del atraso cultural.

Hasta ahora, la empresa del neo magnate, Mark Zuckerberg, ha perdido en la bolsa de valores alrededor de 40 mil millones de dólares, dinero que es aportado, aunque no lo crean, por todos y cada uno de los cientos de millones de usuarios en todo el mundo.

Como se sabe la “firma de análisis de datos”, Cambridge Analytica, se apropió de información privada de más de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos, para apoyar a la campaña electoral de Donald Trump en 2016, según información no desmentida del New York Times y The Observer.

Se puso en marcha una investigación y tanto Facebook como Cambridge Analytica, que trabaja con aquella, están en seria cuestión.

No ha sido suficiente que Facebook anunciara, en días pasados, luego de que se desatara el escándalo, la suspensión de Cambridge Analytica, pues “descubrió” que las políticas de privacidad de datos habían sido violadas. Lo que, por cierto, se hacía y se sigue haciendo en todo el mundo ante la ceguera de los usuarios.

Que devuelvan las entradas

Como se esperaba (para quienes no estamos atrapados en la farándula feisbuquera y colaterales) la inteligencia no tuvo mucho que recuperar del debate del pasado 22 de abril entre los candidatos a la presidencia de México.

Habrá otros dos debates (al entregar este material aún no tenía lugar el programado para el 20 de mayo, en Tijuana) y, desde ahora, todo apunta a que serán más de lo mismo.

Un ejercicio, si así se le puede llamar, inane (vano, fútil, inútil, según define la RAE) de todos los coleros contra uno, al que no lograron mover de su posición claramente delantera; del “hacer montón” contra el que se teme (por ellos) para ver si así; del ataque casi artero para llevar agua a molinos cuya utilidad está por verse.

La expectativa que el debate despertó, visto por millones, no fue cumplida; no se aportaron nuevos elementos para nutrir una opinión documentada de los presuntos votantes, ni se marcaron las diferencias de fondo que, respecto al sistema en curso, debieran aparecer en opciones realmente distintas.

Pero, ni hablar, adhesiones o militancias aparte (aquí, como se ha visto en nuestros comentarios, ni una cosa ni la otra, sino la crítica sustentada) con o sin debates, Andrés Manuel López Obrador sale ganando y es la realidad que se vive, la que sustenta una profunda inconformidad, la matriz de su aceptación con la esperanza del cambio.

En el debate, parecía desde un principio la consigna (y eso fue): atacar al morenista, siguiendo la pauta dictada por los beneficiarios del “estado de cosas” y mal se vieron ante la evidencia pues fue claro de qué se trataba.

¿Preparando el terreno?

Además, lo que los cuatro coleros hicieron (al tenor de que “órdenes son órdenes”, así se vio) fue tender la cama para que la evidente polarización, de visiones y acciones probables, con la bandera tramposa del “peligro” que representa el puntero, se sitúe en el imaginario colectivo (que es a menudo una representación fantasiosa de la realidad) prácticamente para lo que sea.

Y ese es el verdadero peligro que los cuatro del cabuz alimentan con sus ambiciones y complicidades. Si cultura política hubiera, el llamado sería precisamente a dejar esa ruta y comportarse con civilidad y respeto a la incipiente democracia que vivimos.

Es de esperar que ese tono continúe, particularmente por parte del impensable candidato Anaya (si cultura política hubiera, ni por asomo sería pretenso) la punta de lanza del sistema para tratar de eliminar el riesgo que para ellos representa el candidato de Morena.

¿Que esta es una defensa de AMLO? -Así puede verse, pero en opinión de este escribiente no es más que un reclamo a la incultura política, al arribismo y las malas artes del poder público y privado en este país.

Si ellos no quieren a López Obrador (y están haciendo lo que sea para impedir que sea presidente) para la gran mayoría del pueblo mexicano, profundamente agraviado por el ejercicio impúdico del poder en este país, eso es motivo suficiente para apoyarlo.

Sucedió, pues, que en un contexto en que la contienda está prácticamente decidida (pese a las críticas, muchas fundadas, por los haceres y decires del morenista, lo que aquí hemos señalado con puntualidad) los cuatro coleros se concentraron en el ataque y descalificación del que, razón dixit, ya ven como ganador (“si algo terrible no sucede”, como él mismo lo ha dicho).

El INE y su convenio feisbuquero

EL ASUNTO PUEDE rebotar hasta México, pues la empresa que trabaja con Facebook, y que se atribuye el “triunfo” de Trump, ha usado datos personales de millones de personas obtenidos de Facebook, y también ha recurrido, como ya lo admitió uno de sus altos ejecutivos, “a sobornos, chantaje y prostitutas en su trabajo secreto en más de 200 elecciones por el mundo, incluido México”.

Además, como se sabe, el INE tiene un convenio con Facebook, que deja dudas más que razonables, “para impulsar la participación ciudadana en los próximos comicios y frenar la circulación de noticias falsas”.

Y en un país como el nuestro, donde por lo general no se ve más allá de las narices de cada quien, el mundo que ruede.

Tamborazos

-Por el rumbo: ¿No habrá nadie en el consejito electoral de Sinaloa que les haga ver la simpleza de sus mensajes? –Que baratos no han de ser.

-Sinaloa o la bancarrota, real o simulada, de sus gobiernos y dependencias. Ni los más inefables aboneros se les comparan.

-Philip Roth: “El presidente estadunidense, Donald Trump, es la catástrofe del siglo XXI, la catástrofe más humillante de Estados Unidos. Es un gran farsante, la desgraciada suma de todas sus insuficiencias, que no tiene más que la vacía ideología de un megalómano”.

-Será cosa de la vejez o la simple vocación al despropósito, pero las recientes declaraciones del escritor peruano, Mario Vargas Llosa, son una soberana tontería.

-Por supuesto, INE, que el narco no frenará el proceso electoral. Lo va a impulsar ahí, donde le dé la gana.

-Sigue la inefable GNP de los Bailleres rehuyendo su responsabilidad en el caso del siniestro número 62992342, ocurrido en la ciudad de Culiacán el 19 de agosto de 2016, “cuando ni siquiera pagó la grúa para llevar el carro al taller”, se nos informa. Para eso cuentan con la complicidad de condusefes, profecos y juzgados.

Su correspondencia: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .



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