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Edición 301

EXAMEN MÉXICO
ÁLVARO ARAGÓN AYALA
El Factor mongol en Los Pinos
Grupo Hidalgo le “come” espacios al Grupo Atlacomulco
Es ambicioso.  Va por todo: el Grupo Hidalgo, todo terreno, todo poder, disputa en el armazón de su estructura geográfica el dominio del país a la Familia real del Estado de México, fabricando el andamiaje de la nueva ruta presidencial al 2018. El Factor mongol se clona y disemina por toda la República. La nación viste ropaje de espionaje nopalero, vestimenta que no logra ocultar el proyecto del futuro relevo sexenal.
Desde la Secretaría de Gobernación, el clan recluta estrategas territoriales y  condensa el poder: Disemina orejas, con botarga de agentes de inteligencia y, en cámara lenta, coloca delegados federales ad doc. Los Golden boys permanecen estupefactos por el desmesurado uso del fiat presidencial. Las decisiones, muchas tomadas a espaldas del Grupo Atlacomulco, elevan a los hidalguenses en omnipresentes, claves en los operativos político-legales para del desecho de las piezas del ajedrez político que dejaron de ser útiles.
La lectura de la dinámica del Grupo Hidalgo, operado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la ofreció, en un retazo, el indiscreto Rafael O’ceguera Ramos, ex delegado del CEN del PRI en Tabasco, que en la XXI Asamblea Nacional del invencible -de nuevo, que conste-, vociferaba un nuevo santo y seña: Complot mongol.
Resulta que el sinaloense, formado al amparo del trágico ex gobernador de Sonora, Carlos Armando Biebrich (recuérdese la masacre de San Ignacio Río Muerto de 1975, que le costó  desafuero y abrió el umbral a la afectación de los latifundios de los valles de El Yaqui y El Mayo), se anduvo placeando, blofeando con un supuesto oficio del Palacio de Cobián que presuntamente lo habilita como delegado para el noroeste de una especie de flamante Cisen azteca.
Dada la presunta señal en plena XXI Asamblea Nacional del PRI, el diagnóstico apuntaría a tres fuertes andamiajes en los que tiene metida la mano y todo el cuerpo gente que se dice designada por Osorio Chong con la mira puesta en el 2018: la Secretaría de Desarrollo Social, armada con regalos de consolación para los Golden boy y las Golden queen; la Procuraduría General de la República, y la propia Secretaría de Gobernación.
En la Sedesol, Osorio Chong marca la posición de Rosario Robles Berlanga como una aliada doblada, de antecedentes cuestionables, dispuesta a todo por brillar opacamente en el mundo de las luminarias sexenales. Política “deslumbrada por el lujo, las joyas, los viajes, el gasto oneroso y la pretensión de ser lo que no es”, como la describió en una ocasión René Bejarano -el Señor de las ligas-, no pierde oportunidad para hacer a un lado su tesis pronunciada el 22 de diciembre del 2012, apenas escalada la cumbre peñista.
Olvidándose del “tiempo de una nueva independencia” y de su arenga para “romper las cadenas que aún nos sujetan, que impiden un desarrollo humano pleno”, de la perorata aquella de que es “tiempo de acabar con los flagelos de la ignorancia, el hambre y la desigualdad”, en la boda de su hija Mariana Moguel Robles con el marinista y ex diputado federal priista Francisco Ramos Montaño, la titular de la Sedesol se codeó con quienes siempre soñó:
Alberto Jiménez Merino, delegado de la Sagarpa en Puebla, y el diputado local Ricardo Urzúa Rivera, empresario favorito del  ex Gober precioso Mario Marín Torres, que favoreció a su empresa Servicios Aéreos Milenio (SAM) con contratos de hasta 132 millones 485 mil pesos por la renta de aeronaves, y lo premió con la curul. El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza; el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida; Enrique Martínez y Martínez, de Sagarpa; Mercedes Juan, de la Secretaría de Salud, y Jorge Carlos Ramírez Marín, secretario de la Reforma Agraria.
No podía faltar el amigo del novio, Mario Marín García,  primogénito del ex gobernador Mario Marín, que habría servido de prestanombres de múltiples negocios y habría invertido millones de pesos en residencias y chalets por toda Europa durante la gestión de su padre.
Robles Berlanga se mueve en ese cónclave dorado priista, aliada, dominada y vigilada por Osorio Chong con su nuevo Cisen. La titular de la Sedesol aparece como la responsable mayor de la Cruzada Nacional contra el Hambre, para desarticular a la izquierda incómoda y fortalecer con programas y recursos a los cofrades, incluyendo un  nuevo proyecto-bastión para acabar de desmantelar al PRD y al PAN, y no dejar avanzar a Morena: el pretendido Partido Concertación Mexicana, de René Arce y Manuel Espino Barrientos.
La política de “las faldas bien puestas”, ofreció la lectura de su arista descompuesta, de la afrenta a la pobreza, de que la  "Cruzada contra el hambre", diseñada -a juicio del subcomandante Marcos- por los "capataces priistas en turno, no hacen sino reeditar la falacia de que los indígenas demandan limosnas, y no democracia, libertad y justicia".
El segundo andamiaje de Grupo Hidalgo, es la Procuraduría General de la República, muralla y misil a la vez, a cargo del ex gobernador Jesús Murillo Karam, garante del cobro de afrentas, viejas y nuevas, a Elba Esther Gordillo Morales, ex dirigente del SNTE, inferidas a él, Murillo, al atlacomulquense, Emilio Chuayffet Chamor, secretario de Educación Pública, y al propio Peña Nieto.
Los agravios nunca se olvidan: En las elecciones del 2006, Elba Esther Gordillo coordinó la conspiración de siete gobernadores contra el entonces candidato del PRI, Roberto Madrazo Pintado. La consigna de “la maestra”, para favorecer al panista Felipe Calderón Hinojosa, fue contra el abanderado presidencial del tricolor, que no sólo perdió la elección, sino quedó en tercer lugar.
La estrategia se cumplió por vía del Panal-SNTE, y en Hidalgo se llevó entre las espuelas a los candidatos priistas al Senado y a San Lázaro: el ex gobernador Murillo Karam, fue superado por su acérrimo enemigo cobijado por la Coalición por el Bien de Todos (PRD-PT-Convergencia), el profesor José Guadarrama Márquez, y fue sólo senador de primera minoría; el PRI perdió dos de los siete distritos federales en disputa.
Otros antecedentes remotos rememoran y descarnan los odios: En 1998, Guadarrama Márquez fue precandidato a gobernador de Hidalgo, en una elección interna del PRI que fue calificada como fraudulenta, siendo designado candidato Manuel Ángel Núñez Soto. Fue tal la presión ciudadana por el fraude cometido que provocó la licencia del gobernador Murillo Karam, seis meses antes de terminar su mandato. En 2001, Guadarrama renunció a su militancia en el PRI.
En el gabinete de Peña Nieto, Gordillo encontró a otro de sus antiguos enemigos en su propio pantano: La Secretaría de Educación Pública. Su titular Emilio Chuayffet, a finales del 2003, en un encuentro con diputados de su partido y del PRD, les explicó el enfrentamiento entre él y la maestra: En una de las mesas del café Balmoral del hotel Presidente, y en medio de la disputa por la coordinación del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, Gordillo le soltó al ahora nombrado secretario de Educación Pública: Licenciado, ¿qué epitafio quiere que ponga en su tumba?
A poco más de nueve años de distancia, el responso  fue entonado  ante la cripta política, no de Chuayffet, sino en la de Gordillo. La respuesta a sus renovados enfrentamientos con el titular de la SEP y a su desafíos al presidente Peña Nieto, con amenazas de una serie de movilizaciones para hacer presión contra la reforma educativa, cayó puntual sobre Elba Esther y asociados en la figura de  acusaciones-detenciones por delitos del orden federal.
La tercera plataforma del Grupo Hidalgo es Gobernación. La secretaría es “la llave maestra” del proyecto presidencial. Para aumentar su radio de control político,  Osorio Chong maniobra y pacta con las solicitudes de nombramientos de delegados federales bajo el argumento de que “son posiciones del presidente Peña Nieto”, para cumplir compromisos de campaña, generando inconformidad e impaciencia entre el bloque de gobernadores del PRI que 2013 enfrentan elecciones en sus estados, y que esperaban la cesión de esas posiciones para extender sus espacios clientelares, de influencia y acceso a más presupuesto federal.
El 85 por ciento de los nombramientos de delegados federales está “atorado” so pretexto, también, de los “candados” de la Ley del Servicio Profesional de Carrera. Pero la realidad es que el plan es armar un engranaje pro Grupo Hidalgo en todo el territorio nacional, con enclaves en  las dependencias federales de todo el país. Las designaciones de los funcionarios deberán llevar el sello de Osorio Chong y sus nuevos aliados.
Bien. El diagnóstico del Proyecto mongol, como ya se conoce en el Congreso de la Unión, indica que únicamente pasará de su fase embrionaria a un parto seguro, con fortaleza para alcanzar su niñez, adolescencia y llegar a su madurez en noviembre-diciembre de 2017, con un aparato sólido, profesional, de inteligencia política, que se entrelazaría con las labores de combate al crimen organizado.
El Grupo Hidalgo encarna objetivo y destino. Osorio Chong,  dotado de un presupuesto de 62 mil millones de pesos para la Secretaría de Gobernación, trabaja en simbiosis con asesores estadunidenses en seguridad -ex agentes de la CIA, aseguran fuentes confidenciales bien informadas-, con el propósito de crear un Centro Nacional de Inteligencia -CNI-, especie de CIA a la mexicana, que sería la encargada de recopilar la información que generen todas las instancias de seguridad y procuración de justicia de México, para combatir con eficiencia al crimen, sin desprenderlo del rastreo de información política “de los tres niveles”.
Sin embargo, lo que sería la obra cumbre de Osorio en la Segob, la fundación del CNI, corre el riesgo de abortar, y convertirse en un “centro de inteligencia nopalero”, por el agregado de políticos de viejo y nuevo cuño, dinosaurios del PRI, interesados en sumarse como “responsables” de áreas o de regiones de la dependencia en formación o bien del Cisen, sin tener la experiencia exigida para lides detectivescas.
El CNI, en el que convergería toda la información de inteligencia que recopilen el Ejército, la Marina, el Cisen, la PGR y todas las demás dependencias federales y estatales, tendría el objetivo de procesar la desmilitarización del combate al narcotráfico, pero Osorio Chong deberá salvar el peligro que representa su “contaminación”: La marrullera clase política del PRI le apuesta que el CNI  sea una copia recalentada  de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), aquella agencia de inteligencia del gobierno mexicano, que lo mismo recababa información de actividades subversivas o terroristas, que era usada como un instrumento del gobierno mexicano para espiar a políticos de oposición.
En la estratagemas de Osorio Chong para lograr el control único del futuro CNI figura su subalterno fogueado en Hidalgo, Eugenio Ímaz Gispert, director general del Cisen, atorado, hasta ahora, por falta de experiencia en la recopilación de información gris, de segunda y tercera mano; “equipo” al que se suman los asesores estadounidenses que trabajan a su vez con un grupo de funcionarios de  Gobernación, todos extraídos del PRI y que jamás habían oído de labores de espionaje profesional.
Otro de los bisoños pegados al virtual parto del CNI es Juan Carlos Foncerrada Berumen, ex cónsul de México en el Paso, Texas, ex encargado de atender la “ventanilla” de la Comisión Nacional de Estudios Contra la Discriminación y ex secretario de finanzas del desaparecido Partido Democracia Social.
El equipo de inexpertos colabora también en otra área estrategia de Osorio Chong: La Gendarmería Nacional, condenada al fracaso, según macizo análisis del general de División DEM retirado y colaborador editorial de Voces del Periodista, Roberto Badillo Martínez. La corporación, a la francesa, aumentaría el poderío hidalguense, más si transita por la creación de un Mando Único Policial.
Así, rodeado novatos en materia de inteligencia político-policial Osorio Chong trabaja contra reloj: La nación sigue flagelada por la violencia y el narcotráfico. El hambre, caldo de cultivo de la criminalidad galopante, no cesa en las llamadas regiones marginadas: los grupos del narcotráfico arman a la población civil y las mutan en “guardias comunitarias” para defender su territorio.
Y la seguridad llega a la  sociedad por la vía de entrega periódica de “cuotas” a los grupos delictivos o por el pago a las agencias -seis mil 600- que ofrecen servicios de seguridad privada, de las cuales únicamente tres mil 356 están registradas en Módulo de Empresas de Seguridad Privada (MESP.)
El Grupo Hidalgo se juega entonces su destino en el cumplimiento o la desatención de sus responsabilidades. Para su fortuna, nadie se atreve a cruzarse en su camino: El Operativo Elba, “encuevó” otros futurismos. Nada, pues, nada escapa a su control: En el Senado de la República, los hidalguenses David Penchyna Grub, en las comisiones de Energía y Economía, y Omar Fayad Meneses, primer comisionado de la Policía Federal Preventiva, en las de Seguridad y de Justicia, blindan el proyecto. Todo, hasta ahora, le ha salido a pedir de boca. Un trabuco a prueba de competidores. Incluso, trabaja ya en la toma del CEN del PRI. Al tiempo.

EXÁMEN MÉXICO 
ÁLVARO ARAGÓN AYALA


EL FACTOR MONGOL EN LOS PINOS


Grupo Hidalgo le “come”

espacios al Grupo Atlacomulco

 

ES AMBICIOSO.  VA POR TODO: el Grupo Hidalgo, todo terreno, todo poder, disputa en el armazón de su estructura geográfica el dominio del país a la Familia real del Estado de México, fabricando el andamiaje de la nueva ruta presidencial al 2018. El Factor mongol se clona y disemina por toda la República. La nación viste ropaje de espionaje nopalero, vestimenta que no logra ocultar el proyecto del futuro relevo sexenal.

Miguel Angel Osorio Chong
Miguel Angel Osorio Chong

Desde la Secretaría de Gobernación, el clan recluta estrategas territoriales y  condensa el poder: Disemina orejas, con botarga de agentes de inteligencia y, en cámara lenta, coloca delegados federales ad doc. Los Golden boys permanecen estupefactos por el desmesurado uso del fiat presidencial. Las decisiones, muchas tomadas a espaldas del Grupo Atlacomulco, elevan a los hidalguenses en omnipresentes, claves en los operativos político-legales para del desecho de las piezas del ajedrez político que dejaron de ser útiles.

La lectura de la dinámica del Grupo Hidalgo, operado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la ofreció, en un retazo, el indiscreto Rafael O’ceguera Ramos, ex delegado del CEN del PRI en Tabasco, que en la XXI Asamblea Nacional del invencible -de nuevo, que conste-, vociferaba un nuevo santo y seña: Complot mongol.

Resulta que el sinaloense, formado al amparo del trágico ex gobernador de Sonora, Carlos Armando Biebrich (recuérdese la masacre de San Ignacio Río Muerto de 1975, que le costó  desafuero y abrió el umbral a la afectación de los latifundios de los valles de El Yaqui y El Mayo), se anduvo placeando, blofeando con un supuesto oficio del Palacio de Cobián que presuntamente lo habilita como delegado para el noroeste de una especie de flamante Cisen azteca.

Rosario Robles
Rosario Robles

Dada la presunta señal en plena XXI Asamblea Nacional del PRI, el diagnóstico apuntaría a tres fuertes andamiajes en los que tiene metida la mano y todo el cuerpo gente que se dice designada por Osorio Chong con la mira puesta en el 2018: la Secretaría de Desarrollo Social, armada con regalos de consolación para los Golden boy y las Golden queen; la Procuraduría General de la República, y la propia Secretaría de Gobernación.

En la Sedesol, Osorio Chong marca la posición de Rosario Robles Berlanga como una aliada doblada, de antecedentes cuestionables, dispuesta a todo por brillar opacamente en el mundo de las luminarias sexenales. Política “deslumbrada por el lujo, las joyas, los viajes, el gasto oneroso y la pretensión de ser lo que no es”, como la describió en una ocasión René Bejarano -el Señor de las ligas-, no pierde oportunidad para hacer a un lado su tesis pronunciada el 22 de diciembre del 2012, apenas escalada la cumbre peñista.

Emilio Chuayffet
Emilio Chuayffet

Olvidándose del “tiempo de una nueva independencia” y de su arenga para “romper las cadenas que aún nos sujetan, que impiden un desarrollo humano pleno”, de la perorata aquella de que es “tiempo de acabar con los flagelos de la ignorancia, el hambre y la desigualdad”, en la boda de su hija Mariana Moguel Robles con el marinista y ex diputado federal priista Francisco Ramos Montaño, la titular de la Sedesol se codeó con quienes siempre soñó:

Alberto Jiménez Merino, delegado de la Sagarpa en Puebla, y el diputado local Ricardo Urzúa Rivera, empresario favorito del  ex Gober precioso Mario Marín Torres, que favoreció a su empresa Servicios Aéreos Milenio (SAM) con contratos de hasta 132 millones 485 mil pesos por la renta de aeronaves, y lo premió con la curul. El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza; el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida; Enrique Martínez y Martínez, de Sagarpa; Mercedes Juan, de la Secretaría de Salud, y Jorge Carlos Ramírez Marín, secretario de la Reforma Agraria.

No podía faltar el amigo del novio, Mario Marín García,  primogénito del ex gobernador Mario Marín, que habría servido de prestanombres de múltiples negocios y habría invertido millones de pesos en residencias y chalets por toda Europa durante la gestión de su padre.

Robles Berlanga se mueve en ese cónclave dorado priista, aliada, dominada y vigilada por Osorio Chong con su nuevo Cisen. La titular de la Sedesol aparece como la responsable mayor de la Cruzada Nacional contra el Hambre, para desarticular a la izquierda incómoda y fortalecer con programas y recursos a los cofrades, incluyendo un  nuevo proyecto-bastión para acabar de desmantelar al PRD y al PAN, y no dejar avanzar a Morena: el pretendido Partido Concertación Mexicana, de René Arce y Manuel Espino Barrientos.

La política de “las faldas bien puestas”, ofreció la lectura de su arista descompuesta, de la afrenta a la pobreza, de que la  "Cruzada contra el hambre", diseñada -a juicio del subcomandante Marcos- por los "capataces priistas en turno, no hacen sino reeditar la falacia de que los indígenas demandan limosnas, y no democracia, libertad y justicia".

El segundo andamiaje de Grupo Hidalgo, es la Procuraduría General de la República, muralla y misil a la vez, a cargo del ex gobernador Jesús Murillo Karam, garante del cobro de afrentas, viejas y nuevas, a Elba Esther Gordillo Morales, ex dirigente del SNTE, inferidas a él, Murillo, al atlacomulquense, Emilio Chuayffet Chamor, secretario de Educación Pública, y al propio Peña Nieto.

Los agravios nunca se olvidan: En las elecciones del 2006, Elba Esther Gordillo coordinó la conspiración de siete gobernadores contra el entonces candidato del PRI, Roberto Madrazo Pintado. La consigna de “la maestra”, para favorecer al panista Felipe Calderón Hinojosa, fue contra el abanderado presidencial del tricolor, que no sólo perdió la elección, sino quedó en tercer lugar.

La estrategia se cumplió por vía del Panal-SNTE, y en Hidalgo se llevó entre las espuelas a los candidatos priistas al Senado y a San Lázaro: el ex gobernador Murillo Karam, fue superado por su acérrimo enemigo cobijado por la Coalición por el Bien de Todos (PRD-PT-Convergencia), el profesor José Guadarrama Márquez, y fue sólo senador de primera minoría; el PRI perdió dos de los siete distritos federales en disputa.

Otros antecedentes remotos rememoran y descarnan los odios: En 1998, Guadarrama Márquez fue precandidato a gobernador de Hidalgo, en una elección interna del PRI que fue calificada como fraudulenta, siendo designado candidato Manuel Ángel Núñez Soto. Fue tal la presión ciudadana por el fraude cometido que provocó la licencia del gobernador Murillo Karam, seis meses antes de terminar su mandato. En 2001, Guadarrama renunció a su militancia en el PRI.

Jesús Murillo Karam.
Jesús Murillo Karam

En el gabinete de Peña Nieto, Gordillo encontró a otro de sus antiguos enemigos en su propio pantano: La Secretaría de Educación Pública. Su titular Emilio Chuayffet, a finales del 2003, en un encuentro con diputados de su partido y del PRD, les explicó el enfrentamiento entre él y la maestra: En una de las mesas del café Balmoral del hotel Presidente, y en medio de la disputa por la coordinación del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, Gordillo le soltó al ahora nombrado secretario de Educación Pública: Licenciado, ¿qué epitafio quiere que ponga en su tumba?

A poco más de nueve años de distancia, el responso  fue entonado  ante la cripta política, no de Chuayffet, sino en la de Gordillo. La respuesta a sus renovados enfrentamientos con el titular de la SEP y a su desafíos al presidente Peña Nieto, con amenazas de una serie de movilizaciones para hacer presión contra la reforma educativa, cayó puntual sobre Elba Esther y asociados en la figura de  acusaciones-detenciones por delitos del orden federal.

La tercera plataforma del Grupo Hidalgo es Gobernación. La secretaría es “la llave maestra” del proyecto presidencial. Para aumentar su radio de control político,  Osorio Chong maniobra y pacta con las solicitudes de nombramientos de delegados federales bajo el argumento de que “son posiciones del presidente Peña Nieto”, para cumplir compromisos de campaña, generando inconformidad e impaciencia entre el bloque de gobernadores del PRI que 2013 enfrentan elecciones en sus estados, y que esperaban la cesión de esas posiciones para extender sus espacios clientelares, de influencia y acceso a más presupuesto federal.

El 85 por ciento de los nombramientos de delegados federales está “atorado” so pretexto, también, de los “candados” de la Ley del Servicio Profesional de Carrera. Pero la realidad es que el plan es armar un engranaje pro Grupo Hidalgo en todo el territorio nacional, con enclaves en  las dependencias federales de todo el país. Las designaciones de los funcionarios deberán llevar el sello de Osorio Chong y sus nuevos aliados.

Bien. El diagnóstico del Proyecto mongol, como ya se conoce en el Congreso de la Unión, indica que únicamente pasará de su fase embrionaria a un parto seguro, con fortaleza para alcanzar su niñez, adolescencia y llegar a su madurez en noviembre-diciembre de 2017, con un aparato sólido, profesional, de inteligencia política, que se entrelazaría con las labores de combate al crimen organizado.

David Penchyna
David Penchyna

El Grupo Hidalgo encarna objetivo y destino. Osorio Chong,  dotado de un presupuesto de 62 mil millones de pesos para la Secretaría de Gobernación, trabaja en simbiosis con asesores estadunidenses en seguridad -ex agentes de la CIA, aseguran fuentes confidenciales bien informadas-, con el propósito de crear un Centro Nacional de Inteligencia -CNI-, especie de CIA a la mexicana, que sería la encargada de recopilar la información que generen todas las instancias de seguridad y procuración de justicia de México, para combatir con eficiencia al crimen, sin desprenderlo del rastreo de información política “de los tres niveles”.

Sin embargo, lo que sería la obra cumbre de Osorio en la Segob, la fundación del CNI, corre el riesgo de abortar, y convertirse en un “centro de inteligencia nopalero”, por el agregado de políticos de viejo y nuevo cuño, dinosaurios del PRI, interesados en sumarse como “responsables” de áreas o de regiones de la dependencia en formación o bien del Cisen, sin tener la experiencia exigida para lides detectivescas.

El CNI, en el que convergería toda la información de inteligencia que recopilen el Ejército, la Marina, el Cisen, la PGR y todas las demás dependencias federales y estatales, tendría el objetivo de procesar la desmilitarización del combate al narcotráfico, pero Osorio Chong deberá salvar el peligro que representa su “contaminación”: La marrullera clase política del PRI le apuesta que el CNI  sea una copia recalentada  de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), aquella agencia de inteligencia del gobierno mexicano, que lo mismo recababa información de actividades subversivas o terroristas, que era usada como un instrumento del gobierno mexicano para espiar a políticos de oposición.

En la estratagemas de Osorio Chong para lograr el control único del futuro CNI figura su subalterno fogueado en Hidalgo, Eugenio Ímaz Gispert, director general del Cisen, atorado, hasta ahora, por falta de experiencia en la recopilación de información gris, de segunda y tercera mano; “equipo” al que se suman los asesores estadounidenses que trabajan a su vez con un grupo de funcionarios de  Gobernación, todos extraídos del PRI y que jamás habían oído de labores de espionaje profesional.

Omar Fayad.
Omar Fayad

Otro de los bisoños pegados al virtual parto del CNI es Juan Carlos Foncerrada Berumen, ex cónsul de México en el Paso, Texas, ex encargado de atender la “ventanilla” de la Comisión Nacional de Estudios Contra la Discriminación y ex secretario de finanzas del desaparecido Partido Democracia Social.

El equipo de inexpertos colabora también en otra área estrategia de Osorio Chong: La Gendarmería Nacional, condenada al fracaso, según macizo análisis del general de División DEM retirado y colaborador editorial de Voces del Periodista, Roberto Badillo Martínez. La corporación, a la francesa, aumentaría el poderío hidalguense, más si transita por la creación de un Mando Único Policial.

Así, rodeado novatos en materia de inteligencia político-policial Osorio Chong trabaja contra reloj: La nación sigue flagelada por la violencia y el narcotráfico. El hambre, caldo de cultivo de la criminalidad galopante, no cesa en las llamadas regiones marginadas: los grupos del narcotráfico arman a la población civil y las mutan en “guardias comunitarias” para defender su territorio.

Y la seguridad llega a la  sociedad por la vía de entrega periódica de “cuotas” a los grupos delictivos o por el pago a las agencias -seis mil 600- que ofrecen servicios de seguridad privada, de las cuales únicamente tres mil 356 están registradas en Módulo de Empresas de Seguridad Privada (MESP.)

El Grupo Hidalgo se juega entonces su destino en el cumplimiento o la desatención de sus responsabilidades. Para su fortuna, nadie se atreve a cruzarse en su camino: El Operativo Elba, “encuevó” otros futurismos. Nada, pues, nada escapa a su control: En el Senado de la República, los hidalguenses David Penchyna Grub, en las comisiones de Energía y Economía, y Omar Fayad Meneses, primer comisionado de la Policía Federal Preventiva, en las de Seguridad y de Justicia, blindan el proyecto. Todo, hasta ahora, le ha salido a pedir de boca. Un trabuco a prueba de competidores. Incluso, trabaja ya en la toma del CEN del PRI. Al tiempo.



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