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Edición 307


Lo dicho, comendadores 


CUANDO EN PASADA COLUMNA escribimos que “lo que parecía casi idílico retorno al Jurásico de la tranquilidad prometida se empieza a desfondar a fuerza de realidad” y que ello no podía ser de otra manera “mientras las bases del actual sistema permanezcan inalterables”, algunos lectores asiduos discreparon del escribiente. 



La afirmación, dijeron, parecía exagerada y apuntaba a cancelar el beneficio de la duda para el gobierno federal entrante. 

Habíamos referido los últimos sucesos, antes y después del retorno priísta, en la escalada de una violencia incontrolable. Se reeditaba “la ya irrebatible incapacidad oficial para dar al menos un margen razonable de seguridad al país”, dijimos. 

Advertimos entonces que los males del calderonato, siendo muchos e indefendibles, estaban quedando como la resultante natural de un estado de cosas que, en sus indicadores centrales (y hasta los periféricos) permanece sin alteración relevante.  

No hay peor ciego… 

Con el retorno priista (que parece que nada más le dio la vuelta a la manzana) se ha vendido la idea, a solícitos compradores y una mayoría no bien informada, de un control que parece firme pero que es más frágil de lo que se piensa. 

Aparejado corre un ambiente de jolgorio que, de cuando en cuando, da paso a la solemnidad de la pose. Las palabras parecieran no tener contexto (sólo valor absoluto y no relativo) y el discurso manido de la simulación hace lugar. 

El pacto concertado por las cúpulas de la kakistocracia política oficial y partidaria se presenta como apoyado en bases que se creen de gran firmeza, pero que son de suyo endebles.  

La inestabilidad nacional es un riesgo bastante real, la inseguridad en ascenso deja claro que “la fuerza del Estado” (que se endereza contra los maestros inconformes y los que vengan) no toca, en cambio, sustancialmente a los intereses del crimen organizado. 

Vamos igual o peor

Cuando corre el octavo mes del régimen peñista el país sigue igual que antes: corrupción generalizada en los tres niveles de gobierno, violación de los derechos humanos en todas partes, retenes ilegales y operativos que, sospechosamente, sólo afectan a ciudadanos ajenos a la delincuencia. 

Secuestros y crímenes masivos, desapariciones a la orden del día, todo sin solución de continuidad, son el común denominador de un país cuyas autoridades han sido rebasadas en su escasa capacidad, por no decir nula presencia. 

La crisis de credibilidad está presente en todos los ámbitos de la vida nacional, en nada se confía y todo queda a la casualidad o el seguimiento mecánico de las reglas no escritas del sistema. 

En el contexto del drama educativo la juventud está desorientada y busca salidas impropias de una sociedad civilizada, impuestas por la lógica fabril, de la empresa privada que, por cierto, a su interior no respeta norma moral alguna. 

Como decían los maestros de antes: Lo que la escuela pueda hacer en una jornada, el medio lo destruye en cinco minutos. 

La concepción emergente de la educación en tiempos de lo global se inscribe sin más en la lógica de la ganancia, promoviendo una rentabilidad (vestida de “eficacia”, “eficiencia”, “competitividad” y “productividad”) cuyo sentido no corresponde al ámbito educativo. 

Deterioro social en ascenso 

Ante la ausencia de una tradición de uso legítimo de la fuerza del Estado, en un contexto de corrupción generalizada, abusos e injusticia, cualquier intento por “poner orden” a la inestabilidad social se mueve en la duda de sus verdaderos propósitos. 

Lo que hay es una agudización del deterioro social, de la incredulidad en las instituciones, campo abierto al caos, al relajamiento en extremo; la incivilidad está en todas partes, la agresividad gratuita y la propensión al abuso aparecen a la menor motivación. 

Ello tiene más relación de lo que alcanzan a entender los políticos (el sector más desprestigiado del país) y se difunde una figuración desde la oficialidad, con una miopía alarmante (Sinaloa es un caso ilustrativo). 

La realidad que vivimos, quiérase o no, es ominosa. Andamos mal, muy mal, por pesimista que parezca, y se puede poner peor. Al tiempo (que ni tan breve). 

¿Nomás sus chicharrones? 

Con el mismo eje: estando el sindicalismo, y la oposición posible, dentro y fuera, toda, bajo advertencia y amenaza, la “reforma educativa”, con su vocero designado, el grandilocuente Emilio Chuayffet, se presenta como sentencia irrefutable. Y hay de aquellos que osen desafiar la consigna presidencial. 



La oposición a la reforma oficial se etiqueta de condenable contrarreforma, alimentada la percepción social por la escalada mediática, sin equidad para conocer de razones y argumentos. 

Gordillo estaba en contra y, así, descalificación en ristre, cualquiera que la cuestione (la reforma) estaría igualmente en el cadalso de la inmoralidad e ilegalidad (y sufrirá las consecuencias). 

El supuesto de la oficialidad y sus epígonos es tramposo. Que la antidemocracia sindical se haya opuesto a la reforma no avala bondades a priori y menos garantías de positividad en un contexto signado, el educativo oficial, por la ineficiencia administrativa, la corrupción que arropa desde siempre a la sindical, la negligencia, irresponsabilidad y limitación de miras. 

La represión en curso 

La represión, a la que ha recurrido el gobierno de Peña Nieto, acicateada por el secretario Chuayffet y el procurador Jesús Murillo, no es la solución y en cambio alimentará más protestas con una nueva razón justificada. 

Debe parar de inmediato para impedir que la irresponsabilidad gubernamental tome lugar. De no ser así, el costo será más elevado de lo que se cree. La ignorancia de un secretario de estado tiene más aristas de las que se piensa. 

Con esos “salvadores”… 

En tanto, apareció una aparente disposición “salvadora” de la patronal mexicana que, en donde los maestros que cuestionan la reforma oficial han parado labores, propone clases en sitios alternos.

Esa sustitución, a secas, de los opositores profesores, radicales condenados sin más, tiene más fondo de lo que parece. Las intenciones privatizantes no son de ahora y la empresa particular ya ha propuesto que se privatice la educación desde la preescolar hasta el post doctorado. 

bastante han avanzado en ese sentido, aunque sus instituciones formen parte, en su gran mayoría, de las escuelas “patito”. 

Tamborazos

-Triste papel de los gobiernos de Portugal, Francia e Italia que negaron el permiso para que el avión del presidente boliviano, Evo Morales, aterrizara en su territorio. Como se ve, el entreguismo y las comparsas de gobiernos peleles al ritmo imperial (de los Estados Unidos) están en todas partes y niveles.

-Se cierra esta entrega en la víspera electorera, en el límite del hartazgo por campañas inanes, de suyo chafas, con candidatos a los que calificar de medianos, de todos colores y etiquetas, sería hacer favor grande.

-Y el clima ha sido de incertidumbre en las 14 entidades con elecciones. De lo que sigue ya escribiremos.    

-Siguen los gobiernos delincuentes con sus retenes ilegales. Si hubiera diputados…

-En circulación nuestro libro El Mensaje, de relatos y aforismos. A ver a dónde llega ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ).



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