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Edición 211

 
 
IMPOSIBLE PARA EL CARN√ćVORO OCULTAR SUS ENTRA√ĎAS

* Contra el complejo de Edipo no hay vacuna

‚ÄúEstaba escrito que Layo habr√≠a de perecer a manos de un hijo que nacer√≠a de √©l y de m√≠‚ÄĚ.
Yocasta

¬†¬† SE DIR√ćA QUE, EN 1961, el Partido Acci√≥n Nacional (PAN), nacido en 1939, estrenaba su mayor√≠a de edad. Aquel a√Īo, el vitri√≥lico ingenio de Salvador Novo lanz√≥ a la luz su obra teatral en tres actos Yocasta, o casi. Por inevitable asociaci√≥n de ideas, se nos antoja que, en su devenir biogr√°fico, el PAN, al arribar al poder presidencial, lleg√≥ infectado de El complejo de Edipo, el rey tr√°gico que asesin√≥ a su padre, del que hered√≥ a su viuda (Yocasta); a su madre, pues, a la que convirti√≥ en su mujer. La nueva versi√≥n ed√≠pica partidista, surgi√≥ de una costilla del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que le arrebat√≥ ‚Äúla mano de do√Īa Leonor‚ÄĚ y lo dej√≥ moribundo, pero, aun antes de rematarlo, se apropi√≥ de su legado de ma√Īas, vicios, transas, frivolidades y cr√≠menes; en suma, de todo el caudal de podredumbre que le permite disfrutar gustosamente de cuantos placeres vicarios pone a su alcance la antipol√≠tica a la mexicana: ¬ŅYo casto? ¬°Ja ja ja ja!... ¬°Ja ja ja ja ja ja‚Ķ!

¬†¬† El presidente designado Felipe Calder√≥n Hinojosa, clon de aquel deforme proceso gen√©tico, no ha querido hasta ahora encontrar al experto facultativo que le auxilie en el hallazgo de una personalidad original y diferente a las de sus antecesores priistas, y mucho menos a la de su antecesor panista inmediato, Vicente Fox Quesada, el lun√°tico y veleidoso hijo de Guanajuato quien, devoto de Chespirito, se encari√Ī√≥ tanto con La Chimoltrufia que termin√≥ posesionado de su eficaz f√≥rmula ret√≥rica: ‚ÄúAs√≠ como digo una cosa, digo la otra‚ÄĚ.

¬†¬† Hasta 1998, en su condici√≥n de jefe nacional del PAN, Calder√≥n Hinojosa no parec√≠a conciente de su estado cl√≠nico: Heredero tard√≠o del paleol√≠tico priista, sin embargo en septiembre de aquel a√Īo declaraba que a su partido le dar√≠a repugnancia votar con el PRI. Entonces, el PRI pujaba por echar tierra con la mano del gato al ya pestilente caso del Fondo Bancario de Protecci√≥n al Ahorro (Fobaproa), y Calder√≥n Hinojosa aseguraba que los legisladores panistas votar√≠an ‚Äúen t√©rminos del bien com√ļn‚ÄĚ del pa√≠s. En diciembre de 1998, el Congreso de la Uni√≥n da por desaparecido el Fobaproa y en la C√°mara de Diputados da a luz al engendro sustituto: el Instituto para la Protecci√≥n del Ahorro Bancario (IPAB), que acoge en su enferma barriga el costo de su progenitor, que ya sumaba 609 mil 928 millones de pesos.¬†¬†¬†¬†
¬†¬† El IPAB fue aprobado en San L√°zaro por 316 votos, una mayor√≠a compuesta por legisladores priistas y los del PAN, cuyo jefe nacional apenas cuatro meses antes dec√≠a que los panistas ver√≠an por ‚Äúel bien com√ļn‚ÄĚ de los mexicanos, porque votar con el PRI les ‚Äúdaba repugnancia‚ÄĚ. ¬°Qu√© tal! En diciembre mismo, los mismos diputados aprueban en el Presupuesto de Egresos de 1999 una partida especial de 18 mil millones de pesos para tirarlos a las tripas podridas del IPAB. Pero hay una bellaquer√≠a peor: El gobierno anuncia su ‚Äúprograma‚ÄĚ Punto final, que supone de apoyo a los medianos y peque√Īos deudores, que, finalmente, se vieron despojados de su patrimonio y, en algunos casos, acorralados, recurrieron al suicidio.¬†¬† Ahora, 2009, entre los canallas que se beneficiaron de aquel repugnante crimen, se encuentra un privilegiado segmento de menos de 200 mil individuos, de m√°s de 106 millones de compatriotas, que amasan, s√≥lo en el mercado burs√°til, tres billones 827 mil 748 millones de pesos.

Nada nuevo bajo el Sol

   Ese detestable episodio nos da pie para recuperar y lanzar algunos papeles al viento que documentan que, si la de los ochenta fue una década perdida para los indefensos mexicanos, lo que siguió fue el espanto de la consumación de dos décadas podridas.

¬†¬† Situ√©monos en 1998, el cuarto del sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n, suplente del asesinado (1994) candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio: A los inflados tigres asi√°ticos, tan admirados por nuestra tecnoburocracia neoliberal, se les vac√≠a el gas. Frente a los nubarrones que -como ahora- se ciernen sobre la enclenque econom√≠a mexicana, hinchados por una mal disimulada fuga de capitales (casi 34 mil millones de d√≥lares), Zedillo cabildea entre la comunidad financiera internacional para obligar¬† a¬† las grandes potencias a que ‚Äúasuman su corresponsabilidad‚ÄĚ. El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Robert Rubin, tesorero USA, un prestamista de muy largas u√Īas contra M√©xicoRobert Rubin, uno de los m√°s conspicuos operarios del salvataje clintoniano de Zedillo en 1995, contesta que cada gobierno debe rascarse con sus propias u√Īas, porque Washington no tiene nada qu√© ofrecer a la crisis asi√°tica. Los onerosos intereses que cobr√≥ el Tesoro estadunidense con cargo a los mexicanos y al embargo de la factura petrolera, ya estaban amortizados. En julio, Zedillo anuncia, al trav√©s de los √≠nclitos Luis T√©llez Kuenzler y Jos√© √Āngel Gurr√≠a, que har√° el tercer ajuste a la baja del Presupuesto de Egresos. Ya para entonces, hab√≠a seis millones de viejos, de los cuales 16 por ciento no recib√≠a ingreso alguno y 30 por ciento lo ten√≠a de menos de un¬† salario9 m√≠nimo mensual.

Los miedosos de siempre, obviamente los hombres de negocios (Consejo Coordinador Empresarial, Confederaci√≥n de C√°maras Nacionales de Comercio, C√°mara Nacional de la Industria de Transformaci√≥n, etc√©tera) desatan sus mastines contra Zedillo: Que baje la inflaci√≥n, que frene a los banqueros que se apropiaron del sistema bancario gracias a Carlos Salinas de Gortari, y que est√°n cobrando la m√≥dica suma de 40 por ciento como tasa de inter√©s, que evite el cataclismo cambiario para que la situaci√≥n econ√≥mica que hay en M√©xico (naturalmente, causa del ‚Äúadverso entorno financiero internacional‚ÄĚ) no se convierta en una El Angel de la dependenciaprofunda recesi√≥n. (Ojo: estamos hablando de 1998, cuando Calder√≥n Hinojosa dijo que era repugnante votar con el PRI). De todas maneras, en julio colapsan los mercados financieros y la tasa interbancaria (base de los intereses sobre cr√©ditos bancarios a empresas y particulares) se dispara hasta 37.59 por ciento, 15 puntos porcentuales en una semana. Salta al ruedo el infaltable Centro de Estudios Econ√≥micos del Sector Privado, que dice que los riesgos de hiperinflaci√≥n son inminentes y que, de persistir la falta de control de algunas variables macroecon√≥micas, existe la posibilidad de una crisis econ√≥mica de grandes proporciones. Era 1998, cuando Calder√≥n Hinojosa dijo que era repugnante votar con el PRI. Por andar, como embarazada primeriza, vomitando su repugnancia, el jefe nacional del PAN no ley√≥ entonces en los signos de los tiempos: ni en los tipogr√°ficos.

En ese sombr√≠o escenario, aparece el chapul√≠n sudoroso, el gobernador del Banco de M√©xico Guillermo Ortiz Mart√≠nez, para exorcizar los demonios: en agosto anuncia un nuevo corto (anta√Īo se le llamada encaje legal ), que aumenta de 30 a 50 millones de pesos diarios el retiro de circulante, ‚Äúpara enfrentar presiones inflacionarias‚ÄĚ.¬† No le hacen caso el peso, que cae ante el d√≥lar; ni el petr√≥leo, cuyos precios tambi√©n¬† se desploman. Era la temporada en que Calder√≥n Hinojosa vomitaba la repugnancia que le provocaba el PRI. Desde entonces se sab√≠a que, frente a la realidad, vale menos que un comino el¬† voluntarismo personal.

No resulta ocioso recordar que, hace una d√©cada, el ‚Äúresponsable de las finanzas nacionales‚ÄĚ, era nada m√°s, pero nada menos, el secretario de Hacienda y Cr√©dito P√ļblico de Zedillo, Jos√© √Āngel Gurr√≠a Trevi√Īo. Hoy, encumbrado por el salinato en la Secretar√≠a General de la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥micos (OCDE), Gurr√≠a Trevi√Īo se presenta en Madrid, en el Foro Nueva Econom√≠a, para decir que, despu√©s de 18 meses de recesi√≥n, lo que ocurre no es un ciclo, sino un desastre, como consecuencia de la masiva falta de regulaci√≥n y de supervisi√≥n. ¬°Oh! Y otra vez: ¬°Oh!

¬ŅQu√© hay de nuevo bajo el Sol?

López Obrador, el flechador del Sol

Antes de continuar, un ejercicio memorioso nos remite a otros ingredientes de la tragicomedia mexicana: El esc√°ndalo del Fobaproa se deton√≥ cuando, siendo jefe nacional del PAN Felipe Calder√≥n Hinojosa, del Partido de la Revoluci√≥n Mexicana (PRD) era l√≠der Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador. ¬ŅQui√©n duda que en 2006 hab√≠a vergonzosas y descomunales facturas por cobrar?

Desde 1998, a la chita callando, Zedillo le hab√≠a ordenado a su entonces secretario de Gobernaci√≥n, Francisco Labastida Ochoa, montar una Mesa de Coordinaci√≥n Pol√≠tica entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, para asestar el golpe a la mexicaniza, planchando un ‚Äúconsenso‚ÄĚ sobre la ‚Äúsalida‚ÄĚ del Fobaproa. L√≥pez Obrador provoc√≥ el aborto de esa maquinaci√≥n, denunciando la maniobra; denuncia a la que se acompa√Īar√≠a una lista de estafadores inscritos en la n√≥mina del Fobaproa (ah√≠ aparec√≠a el panista Emilio Goicoechea Luna, citado aqu√≠ y ahora en virtud de que, al tiempo, se afam√≥ como secretario particular de Fox Quesada). Labastida Ochoa (ya sinti√©ndose con cuerpo de torero para 2000), junto con Gurr√≠a Trevi√Īo, con los dedos machucados, replicaron: ‚ÄúLa conducta y documento emitido representa una violaci√≥n flagrante de los acuerdos adoptados entre todos los partidos y grupos parlamentarios, y una ruptura de graves consecuencias para el esp√≠ritu de di√°logo y negociaci√≥n que ha imperado en la Mesa de Coordinaci√≥n entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, que consist√≠a‚Ķ¬† en la construcci√≥n de soluciones compartidas para la reforma del sistema financiero (sic). No es admisible que se abuse de la buena fe de los interlocutores para pretender ventajas, difundir un documento pagado de falsedades y contradicciones, y con ellas pretender sacar adelante el inter√©s de un grupo por encima de los intereses de la mayor√≠a‚ÄĚ. ¬°Ah, caramba! Ahora sabemos que Labastida Ochoa y Gurr√≠a Trevi√Īo abogaban por los intereses de ‚Äúlas mayor√≠as‚ÄĚ que, decantados los hechos posteriores, se hicieron muy chiquitas, casi microsc√≥picas.

Hartos de repugnancia, entonces los del PAN concertaban con el PRD en la C√°mara de Diputados un mecanismo para presentar de manera conjunta una petici√≥n de juicio pol√≠tico en contra ex secretero instrumentador salinista de la reprivatizaci√≥n de la banca, y ya¬† gobernador del Banco de M√©xico, el salinista Guillermo Ortiz Mart√≠nez, y la destituci√≥n del presidente de la Comisi√≥n Nacional Bancaria y de Valores, Eduardo Fern√°ndez. La entonces senadora y hoy gobernadora de Zacatecas en entredicho, Amalia Garc√≠a, declar√≥: ‚ÄúYo espero que los panistas no se echen para atr√°s en los acuerdos alcanzados entre la oposici√≥n. Presionados porque hay varios panistas destacados en el Fobaproa‚ÄĚ. El PAN ‚Äúagarr√≥ por su cuenta la parranda‚ÄĚ y, cuando apareci√≥ el IPAB, logr√≥ un transitorio¬† para que el sudoroso gobernador no participara en la Junta de Gobierno del nuevo engendro. Casualmente, el panista Vicente Fox Quesada, que desde un principio, todav√≠a como gobernador de Guanajuato, se pronunci√≥ en favor de los marranos que chapoteaban en el Fobaproa, ya como presidente nomin√≥ a Ortiz Mart√≠nez para un segundo mandato. Y lo logr√≥.

Si vale un dato, no tan accesorio, recordemos que, despu√©s de ‚Äúrestructurar‚ÄĚ su deuda con algunos bancos, ocho ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n, algunos sedicentes cristianos-cat√≥licos, consagraron la usura, votando entonces por la instituci√≥n del anatocismo, que no es otra cosa que el cargo de intereses sobre intereses, sobre intereses, sobre intereses, a los deudores. Una perfecta divisi√≥n del trabajo entre los tres poderes de la Uni√≥n.

Un PRI, malpagado por Zedillo

Cu√©ntase que, recientemente nombrado en 1988 secretario de Programaci√≥n y Presupuesto y, por ello, responsable del Plan Nacional de Desarrollo (PND) del salinismo, en defensa de esta falacia que se revisaba en Los Pinos, Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n, su autor, perdi√≥ los estribos cuando sus compa√Īeros de gabinete, Fernando Guti√©rrez Barrios y Carlos Hank Gonz√°lez, conminaron a Carlos Salinas de Gortari a matizar la helada concepci√≥n y proyecci√≥n contenida en ese documento, sugiri√©ndole equilibrarlas con algo de ‚Äúemoci√≥n social‚ÄĚ. Aqu√©l, al que sus bi√≥grafos de ocasi√≥n le inventaron despu√©s la leyenda del bolerito y vendedor de peri√≥dico en Mexicali, expector√≥ al presidente fraudulento (hip√≥tesis ya sobredocumentada) que, a t√≠tulo de qu√©, deber√≠a velar por los nacos, si era sabido que no hab√≠an votado por √©l. (Dijo, seg√ļn la leyenda, ‚Äúnacos‚ÄĚ, no narcos.)

Devenido por un crimen de Estado en ‚Äúpresidente suplente‚ÄĚ (‚ÄúEsta es la hora de la democracia: Bienestar para tu familia‚ÄĚ), Ernesto Zedillo -a quien despu√©s su impulsor (CSG) le diagnosticar√≠a por experiencia propia ‚Äútraumas de su ni√Īez‚ÄĚ- termin√≥ por confesar que su elecci√≥n (inducida en 1994 por el voto del miedo) no fue equitativa. Proclamar√≠a tambi√©n, urbi et orbi, su ‚Äúsana distancia‚ÄĚ del PRI que, de origen, en una operaci√≥n videocasetera en Los Pinos, le hab√≠a permitido cruzarse la banda presidencial. Quiso vestirse de dem√≥crata en 1996, promoviendo una reforma pol√≠tico-electoral, por la que fue sujeto de chantaje por el jefe nacional del PAN, Felipe Calder√≥n Hinojosa (remember Huejotzingo, Puebla); partido que, adem√°s, le neg√≥ su apoyo .en el Congreso de la Uni√≥n para la privatizaci√≥n de la industria el√©ctrica, ahora se sabe que por el simple af√°n de joder, pues la privatizaci√≥n del sector energ√©tico ha sido una de las obsesiones de ese partido desde que lleg√≥ a la Presidencia de M√©xico.

Esa breve c√°psula pol√≠tico-cultural, no tiene m√°s prop√≥sito que recordar que, al aproximarse la sucesi√≥n presidencial de 2000, Zedillo quiso achicar la fingida sana distancia con el PRI, al tratar de forzar a sus dinosaurios a adoptar -contraviniendo el marco estatutario vigente- el modelo estadunidense de elecci√≥n de candidato a la Presidencia de M√©xico, mediante asambleas estatales que designaran a delegados a una convenci√≥n nacional de grandes electores, que tendr√≠an la √ļltima palabra. Los dinos no se tragaron esa rueda de molino y le obligaron advertir, sesgadamente, que √©l no designar√≠a candidato pero que utilizar√≠a su ‚Äúautoridad moral e influencia pol√≠tica‚ÄĚ para garantizar que el proceso de ‚Äúselecci√≥n‚ÄĚ interna de candidato sea democr√°tico, transparente, ordenado y justo. Y despu√©s ser√≠a m√°s expl√≠cito: Yo no puedo renunciar a mi condici√≥n de ser el priista m√°s influyente. Para ilustrar el talante ‚Äúdemocr√°tico‚ÄĚ de Zedillo, va una perla: el Servicio de Inmigraci√≥n y Naturalizaci√≥n (SIN) de los Estados Unidos, da cuenta que, a 1998, eran m√°s de 44 mil mexicanos los que hab√≠an¬† solicitado asilo pol√≠tico en el vecino pa√≠s.

‚ÄúAlianza por la Rep√ļblica‚ÄĚ

Pero, como dir√≠a el carnicero, ‚Äúvamos por partes‚ÄĚ: Al amanecer de 2007, v√≠spera de las elecciones federales intermedias, el encarnizado instinto anti-priista hac√≠a uso de su olfato. Un selecto pero variopinto grupo, entre el que se encontraban no pocos francotiradores pol√≠ticos, lanzaba la proclama de la Alianza por la Rep√ļblica (¬°√önete a este llamado!). Firmaban, vale la pena hacer una selecci√≥n entre los selectos: Vicente Fox Quesada, Santiago Creel Miranda, Jorge Casta√Īeda Gutman, Porfirio Mu√Īoz Ledo, Adolfo Aguilar Zinser, Xochitl G√°lvez, Rub√©n Aguilar, Zeferino Torreblanca y Cecilia Soto, quienes, a partir de 2000, cobraron con creses el precio de sus firmas. Hab√≠a otros compa√Īeros de viaje que estuvieron lejos de recibir compensaci√≥n por sus r√ļbricas, y no pocos de ellos, a toro pasado, terminaron militando en el antifoxismo.

La mentada proclama, en la que ser√≠a una epopeya encontrar el l√°piz de Vicente Fox Quesada, empieza diciendo que: ‚ÄúEl gobierno de M√©xico -monopolio del poder desde hace siete d√©cadas- no puede seguir indefinidamente en manos del mismo partido, ni sujeto al arreglo pol√≠tico que le dio origen. Este r√©gimen ya se agot√≥. La sociedad cambi√≥ dram√°ticamente y es mucho m√°s compleja que en los a√Īos veinte. En cambio, las pr√°cticas antidemocr√°ticas de su gobierno permanecen intactas. La nueva sociedad mexicana exige vivir en una rep√ļblica libre y soberana en la cual prevalezca el Estado de Derecho, la efectiva divisi√≥n de poderes, un aut√©ntico pacto federal, contrapesos reales al ejercicio de la autoridad, verdadera rendici√≥n de cuentas de los gobernantes y una alternativa efectiva en el poder‚ÄĚ.

En el p√°rrafo cinco, el manifiesto afirma: ‚ÄúLas dos fuerzas dominantes de oposici√≥n: el PAN y el PRD, agrupan fundamentalmente a ese electorado que, de manera incontrovertible, se perfila como una nueva mayor√≠a. Una mayor√≠a que, sin embargo, abarca a un electorado disperso y fragmentado que no tiene la eficacia y la contundencia pol√≠tica suficiente para reemplazar finalmente al actual r√©gimen pol√≠tico y consumar la transformaci√≥n democr√°tica de M√©xico‚ÄĚ.

El punto es la afirmaci√≥n de que, agotado ‚Äúel r√©gimen‚ÄĚ, seg√ļn la convicci√≥n de los abajofirmantes¬† con¬† todo y el PAN y el PRD juntos, la pretendida ‚Äúnueva mayor√≠a‚ÄĚ abarca a un electorado que ‚Äúno tiene la eficacia y la contundencia pol√≠tica suficiente para reemplazar al actual r√©gimen pol√≠tico‚ÄĚ.

Puesto que, entre quienes suscribieron la citada proclama, aparecen personas pensantes de buena fe -decantada ya la experiencia de poco m√°s de tres a√Īos despu√©s- ¬Ņes de fiarse el supuesto de que, para 2000, ‚Äúel temor de amplios grupos de mexicanos por el cambio‚ÄĚ se haya disipado aceleradamente, como para implantar la alternancia, consumando la transformaci√≥n democr√°tica de M√©xico? Por nuestra parte, dejamos la respuesta como tarea a dos personajes rivalizados en el sexenio pasado, no obstante pertenecer al equipo foxista: Porfirio Mu√Īoz Ledo y Santiago Creel Miranda. Tendr√≠an que limpiar de entrada, por supuesto, los entresijos de los Amigos de Fox, obra que no les envidiar√≠a ni el propio H√©rcules.

Diez a√Īos de sospechas sobre el IFE

Dicho lo cual, pasemos al tropel desatado hacia 2000. Ya desde el lodoso arrancadero, en marzo de 1999 el Instituto Federal Electoral (IFE) de Jos√© Woldenberg, que pretend√≠a hacer de ese organismo ‚Äúel cuarto poder‚ÄĚ de la Uni√≥n, est√° sometido a la prueba del √°cido: Al menos cuatro consejeros, entre ellos Emilio Zebad√ļa (en 2009 todav√≠a en andanzas judiciales por otras causas), son amenazados con juicio pol√≠tico por manejos personales pocos claros de los recursos p√ļblicos que se asignan al instituto. El autor y actor de la causa es el PRI, remol√≥n durante algunos d√≠as ante la agenda del IFE. El impoluto Woldenberg acusa al tricolor de ‚Äúerosionar la confianza‚ÄĚ en el intachable Consejo General del √≥rgano. te√≥ricamente aut√≥nomo. As√≠ empez√≥ la danza de la alternancia: la mitad de los consejeros puesta en entredicho, valid√≥ a Fox.

Osito Bimbo TellezFiel a su espejo diario, desde entonces las burocracias partidistas ofrecen su grotesco espect√°culo a las galer√≠as: en el PRI, de cuya presidencia nacional se separa a Mariano Palacios Alcocer, Rodolfo Echeverr√≠a Ruiz, con su planilla Autonom√≠a y Democracia, toma por asalto los actos proselitistas del candidato cincho de Zedillo Pepeto√Īo Gonz√°lez Fern√°ndez. En el PAN se consuma la intriga para que Calder√≥n Hinojosa entregue la jefatura nacional a Luis Felipe Bravo Mena. A mitad del r√≠o, en marzo de 1999, en el PRD, desde cuyo interior Porfirio Mu√Īoz Ledo saca a balc√≥n a Cuauht√©moc C√°rdenas (que va por su tercera vuelta) por sus encuentros clandestinos con Carlos Salinas de Gortari en 1988, la pugna por la dirigencia nacional es entre Amalia Garc√≠a Medina y‚Ķ Jes√ļs Ortega Mart√≠nez. Cuando los c√≥mputos iniciales favorecen a la zacatecana, hoy en el ojo del hurac√°n (35 por ciento contra 33 por ciento), Ortega Mart√≠nez se ufana: ‚ÄúTengo la mayor√≠a‚ÄĚ, pero el d√≠a 28 el Comit√© General del Servicio Electoral, despu√©s de hacer el recuento del cochinero, solicita a la Comisi√≥n Nacional de Garant√≠as y Vigilancia anular el proceso. El 10 de abril, sin despeinarse, toman las riendas del perredismo Pablo G√≥mez √Ālvarez y la maestra Ifigenia Mart√≠nez.¬†¬†¬†¬† ¬†

A todo esto, los precandidatos presidenciales ya andan a galope y, por m√°s que el crepuscular Zedillo acusa a los aspirantes de gastar el dinero del pueblo en hacerse promoci√≥n personal en televisi√≥n, el pusil√°nime Cuauht√©moc C√°rdenas, gobernador del Distrito Federal, no se baja de su macho, cuyos estribos son rabiosamente zarandeados por Mu√Īoz Ledo, a quien ya se le olvid√≥ la Alianza por la Rep√ļblica. T√°citamente, Cuauht√©moc le pide al PAN vejigas para nadar. El secretario de Gobernaci√≥n, Labastida Ochoa, reanuda su larga marcha iniciada desde que era gobernador de Sinaloa, siguiendo los pasos de su ya muerto archienemigo y paisano Manuel de Jes√ļs Clouthier y del Rinc√≥n. El de la lengua tan larga como su cola, Vicente Fox Quesada, mientras le responde a Zedillo que exhiba el ejercicio del gasto gubernamental federal, declara que Diego Fern√°ndez de Cevallos ya lo tiene ‚Äúhasta el gorro‚ÄĚ, pero lo incita a que siga vociferando: ‚ÄúSe ve que Diego trae ganas, ojal√° se animara. Pienso que para cambiar al pa√≠s, primero hay que vencer a Diego‚ÄĚ.¬† Asegura que, ya desbancado de la jefatura nacional Calder√≥n Hinojosa¬† por Bravo Mena, tiene en la bolsa 75 por ciento de los consejeros panistas para amarrar su candidatura. Diego declara que no compite ‚Äúcon farsantes‚ÄĚ.
No falta entonces quien aconseje que se acepte la cesi√≥n de derechos sobre Kalim√°n (exitosa creaci√≥n de Modesto V√°zquez Gonz√°lez y Rafael Cutberto Navarro: ‚ÄúS√≥lo se suicidan los valientes que se acobardan ante la vida‚ÄĚ) con la ‚Äúmaravillosa‚ÄĚ variante del anagrama: KaliFox, el implacable exterminador de ‚Äúalacranes, alima√Īas, sanguijuelas, ardillas (en alusi√≥n a Diego Fern√°ndez de Cevallos, de quien se dec√≠a ‚Äúno se bajaba de Los Pinos) turicatas (tepocatas, le entendieron algunos) y v√≠boras prietas‚ÄĚ, con las que siete a√Īos despu√©s termin√≥ metamorfoseado y, como las √ļltimas, mordi√©ndose la cola. En esos d√≠as abortaba la formaci√≥n, financiada con recursos del gobierno de Guanajuato, de un aparato de espionaje sobre candidatos a puestos de elecci√≥n popular puesto a cargo de Ram√≥n Mart√≠n Huerta, beneficiado luego con el interinato¬† guanajuatense y m√°s tarde con la subsecretar√≠a de Gobernaci√≥n, de la que pas√≥ a la secretar√≠a federal de Seguridad P√ļblica, puesto en el que muri√≥ en sospechoso helicopterazo el 21 de septiembre de 2005.

De todo ese mont√≥n de basura acumulado durante una aciaga d√©cada por las instituciones electorales (los partidos, por citar a uno de tantos agentes, son pomposamente considerados por la Constituci√≥n ‚Äúentidades de inter√©s p√ļblico‚ÄĚ), los detritus no pueden ser m√°s f√©tidos: La cuarta Encuesta Nacional sobre Cultura Pol√≠tica y Pr√°cticas Ciudadanas procesada por la mismita Secretar√≠a de Gobernaci√≥n, revela dudas de casi 67 por ciento de los consultados sobre si en M√©xico existe realmente la democracia; 69 por ciento se niega a declarar expresamente su confianza en el Instituto Federal Electoral, 66 por ciento da por hecho que las elecciones no son limpias y s√≥lo un escaso cuatro por ciento otorga credibilidad a los partidos pol√≠ticos. Dicho sea de paso -y esto no lo reportan los resultados de la encuesta citada- otras fuentes calculan que el primer domingo de julio pr√≥ximo el ausentismo en las urnas podr√≠a rebasar en algunas regiones el 60 por ciento de mexicanos con credencial de elector, que en el listado global suman unos 78 millones. De gran aliento deben resultar casi 350 procedimientos sancionadores por presuntas transgresiones a la Constituci√≥n y al c√≥digo electoral desde que se inici√≥ la organizaci√≥n de los pr√≥ximos comicios, s√≥lo en lo que toca al √°mbito federal.

¬ŅDe qu√© podemos hablar con nuestros hijos y nietos cuando nos preguntan qu√© quiere decir eso de una patria ordenada y generosa, donde los compatriotas se mecen macabramente en el p√©ndulo entre la opresi√≥n y la represi√≥n? De que, lo siento mucho, a Chuchita la siguen bolseando y saqueando, y de que El Chapo Guzm√°n abandon√≥ su condici√≥n de ‚Äúbandolero social‚ÄĚ para pasar a ser un distinguido¬† hu√©sped de la casa Forbes, donde los parias ni se imaginan sentarse en la Mesa del Se√Īor. Am√©n.


¡ 2000-2008: Mil millones de pesos mil millones…!

   Sin motivo aparente que lo justificara, la dirección general de la Lotería Nacional puso a disposición de una producción televisiva farandulera el auditorio
principal, para que se difundieran desde ah√≠ al menos¬† dos omisiones. Se coloc√≥ a dos adolescentes ‚Äúgritones‚ÄĚ como poster,¬† pero no hab√≠a sorteo ni festival alguno. Corregimos: No hab√≠a motivo aparente, pero s√≠ uno muy visible: los billeteros se movilizaban hacia el Palacio Legislativo de San L√°zaro para denunciar ante la C√°mara de Diputados las corruptelas en dicha instituci√≥n, puesta desde el sexenio pasado en las rapaces fauces de Elba Esther Gordillo Morales. Uno de los detonantes de esa protesta fue que, a pesar de las evidencias sobre la tentativa de soborno que el director de la LN, Miguel √Āngel Jim√©nez Godinez, urdi√≥ para que medios de comunicaci√≥n yucatecos (El Diario de Yucat√°n, entre ellos) apoyaran las campa√Īas del Partido Acci√≥n Nacional (PAN) en Campeche, causa por la cual el funcionario simul√≥ su renuncia, √©ste sigue mangoneando dicho organismo.
¬†¬† Durante las dos administraciones presidenciales del PAN, a los directores tanto de la Loter√≠a Nacional como de Pron√≥sticos Deportivos -instituciones para la ‚Äúasistencia p√ļblica‚ÄĚ- les ha dado por recorrer antros, palenques y canchas de f√ļtbol, para reclutar a los espec√≠menes m√°s afamados (algunos nombrados en cr√≠menes relacionados con el narco; otros por su gusto de arrojar sobre sus adversarios, en plena influenza porcina, mocos y saliva), para investirlos de √°ngeles adornados con chicas alotas, o habilitarlos como embajadores de la suerte. Son los ‚Äúganchos‚ÄĚ para vender billetes y quinielas, que ahora hasta algunos bancos, sin garant√≠a razonable, ofrecen al trav√©s de los cajeros autom√°ticos. Ya hemos informado que, cuando en M√©xico se conocen con lujo de detalles resultados y beneficiarios de las grandes bolsas de loter√≠as de Europa y los Estados Unidos, aqu√≠ resulta harto sospechosa la selecci√≥n de destinos de los premios mayores de los entes mencionados (Guanajuato, donde viven los Fox-Sahag√ļn, y Nuevo Le√≥n, de marcada preferencia), y m√°s sospechoso a√ļn el ocultamiento de la identidad de sus usufructuarios.
¬† Hace una d√©cada, tiempos de Zedillo (en Papeles al viento ofrecemos un compendio de hechos), dos directores de la Loter√≠a Nacional fueron objeto de denuncias por presunto fraude o peculado. Uno de ellos, por cierto, fue contratado en 2000 por Los Pinos para tareas de asesor√≠a en el √°rea de Comunicaci√≥n Social; el otro, promovido al Congreso de la Uni√≥n, donde a√ļn permanece. Algo semejante ocurri√≥ con funcionarios de Pron√≥sticos Deportivos, aunque √©stos no fueron premiados; al contrario. Cuando lleg√≥ a la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n, vigilante de juegos y sorteos de apuesta, Santiago Creel Miranda declar√≥ que, con la corrupci√≥n descubierta en el √°rea de Reglamentos, pod√≠a escribirse todo un libro. El libro nunca apareci√≥ pero, al parecer, lo descubierto sirvi√≥ de manual de modus operandi¬† a los y las hu√©spedes de Los Pinos. No es casual que la ma√Īosona Gordillo Morales -que ahora tambi√©n ‚Äúsortea‚ÄĚ Hummers- haya querido, y lo logr√≥, apoderarse de la Loter√≠a Nacional para administrarla como otra m√°s de sus cajas grandes. Y Gobernaci√≥n, desde Creel Miranda, pasando por Carlos Mar√≠a Abascal Carranza, Francisco Ram√≠rez Acu√Īa y Juan Camilo Mouri√Īo Terrazo, hasta Fernando G√≥mez-Mont sigue exhibiendo la pluma m√°s r√°pida de M√©xico para la firma indiscriminada de permisos y licencias de juegos y sorteos. Como mexicans curios no hay dos. (Abraham Garc√≠a Ibarra)
 

 








    


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