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Edición 298

DESLINDES
ARMANDO SEP√öLVEDA IBARRA


DESALIENTAN LOS FALLOS DE LA CORTE Y DEL IFE

Reviven vestigios de la ‚ÄúDictadura perfecta‚ÄĚ

Protección a delincuentes sienta precedente


COMO EN LOS ACIAGOS TIEMPOS de la dictadura perfecta, cuando el autoritarismo pisoteaba leyes e instituciones, en ‚Äúla nueva era‚ÄĚ se acaban de asestar golpes demoledores a la justicia y la democracia con dos farsas puestas en escena, una en la desprestigiada Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n y, la otra, en el por igual desacreditado Instituto Federal Electoral, al modo del antiguo pri√≠smo.

Armando1

 

CON ESTOS INQUIETANTES e incluso repudiados ejemplos de cómo el poder comienza ahora a aplicar las leyes en instancias de supuesta autonomía como la SCJN y el IFE, el nuevo PRI asoma su cola de dinosaurio como preludio de que pudiéramos encontrarnos otra vez frente al temido regreso al pasado.

La decisi√≥n m√°s pol√©mica y devastadora de los anhelos de justicia de una sociedad atrapada entre las garras de la delincuencia formal y la asquerosa y tolerada corrupci√≥n de las autoridades judiciales, nos la regal√≥ la Suprema Corte con la puesta en libertad de la francesa Florence Cassez, presunta integrante de una banda de secuestradores condenada a 60 a√Īos de c√°rcel, con un hilarante gui√≥n inspirado acaso en la sabidur√≠a de El Chavo del ocho.

Por más que la ministra Olga Sánchez Cordero, la ponente del Caso Cassez, intentó convencer a los más incrédulos con una melodramática exposición de sus criterios jurídicos ambivalentes, nunca dejó de  cantinflear e invitó a la expectante audiencia que seguía de cerca la sesión de la Primera Sala de la SCJN, a dudar más de la cabal impartición de justicia en un país donde más de 90 por ciento de los delitos permanece en la impunidad, y muchos delincuentes se cobijan en los derechos humanos, gracias a la generosidad de las autoridades, para andar libres u obtener la libertad.

Quien desee hallarle inconsistencias a la sorprendente actitud de una persona que encarna la m√°s alta y emblem√°tica¬† instancia de justicia que en su tiempo presidiera nada menos que Don Benito Ju√°rez, podr√≠a repasar la metamorfosis circular de la se√Īora jurista S√°nchez Cordero, quien en la sesi√≥n de marzo de 2012 hab√≠a votado infructuosamente¬† por dejar en libertad a Florence Cassez y, sin embargo, cuando le encomendaron tiempo despu√©s elaborara un nuevo proyecto se inclin√≥ por que un tribunal inferior emitiera una nueva sentencia.

Seg√ļn el peri√≥dico Reforma en su edici√≥n del 24 de enero pasado, la ministra ‚Äúdurante meses hab√≠a comentado en corto que estaba buscando la mejor manera de liberar a Cassez‚ÄĚ, en contraste con la tesis de su ponencia. Mucha gente exprime ahora su cerebro para explicarse c√≥mo una alta representante de la justicia, con una mente equilibrada como es el caso, propone en la sesi√≥n del d√≠a 23 de enero anterior un meditado legajo para que la condenada por secuestro reciba una nueva sentencia y, una hora despu√©s de escuchar las razones de sus otros cuatro colegas ministros, tira por la borda sus sesudos desvelos de meses de estudio y se suma a la l√≠nea dictada por Alfredo Guti√©rrez Ortiz Mena, ex titular del Sistema de Administraci√≥n Tributaria, experto en derecho fiscal y reci√©n nombrado ministro de la Corte, con los votos de los diputados pri√≠stas, consistente en otorgar un¬† amparo ‚Äúliso y llano‚ÄĚ para dejar a Cassez en libertad, sin juzgar la inocencia o culpabilidad de la francesa. ¬°Vaya forma de hacer justicia!

Como antes, cuando conviv√≠amos con la dictadura perfecta,¬† la justicia centr√≥ su decisi√≥n e inter√©s en un solo aspecto: la supuesta violaci√≥n de los derechos humanos de Cassez, por haberse demorado el aviso de su detenci√≥n a la embajada de Francia, y por presentarla ante el Ministerio P√ļblico un poco despu√©s del plazo reglamentario, junto con el montaje televisivo que simul√≥ la captura de la sanguinaria banda a la que pertenec√≠a la francesa.

Pero la Corte echó al cesto de la basura, por omisión, los derechos humanos de las personas a las la banda secuestraron e inclusive amputaron dedos como demencial táctica para presionar el pago de rescate de las víctimas.

La reacci√≥n al fallo de los cinco magistrados de la Corte (quienes cobran un ofensivo sueldo superior a los ¬°seiscientos mil pesos mensuales!: s√≠, ley√≥ bien: ¬°seiscientos mil pesos mensuales!, mientras sesenta millones de compatriotas sobreviven en la pobreza) produjo indignaci√≥n en la inmensa mayor√≠a de los mexicanos y, de acuerdo con una encuesta del diario Reforma, algo as√≠ como 83 por ciento de encuestados afirm√≥ que ‚Äúla SCJN protege los derechos de los delincuentes‚ÄĚ y s√≥lo seis por ciento opin√≥ que proteg√≠a a las v√≠ctimas. Para Ezequiel Elizalde, una de las v√≠ctimas de la banda de secuestradores, as√≠ como de un grueso sector de la sociedad, la resoluci√≥n cortesana fue ‚Äúuna porquer√≠a‚ÄĚ.

Nadie sabe c√≥mo hubieran votado los magistrados Cordero S√°nchez, Guti√©rrez Ortiz Mena y Arturo Zaldivar, que ampararon y pusieron en libertad a Cassez y anularon la congruente propuesta de sus colegas Jos√© Ram√≥n Cos√≠o y Jorge Pardo de ceder un amparo con efectos limitados, si entre las v√≠ctimas de la banda de secuestradores a la que pertenece la francesa hubiera figurado alg√ļn hijo o familiar de aqu√©llos. Nada les hubiera costado calzarse por un instante sus zapatos antes de libertar a una delincuente y dejar en indefensi√≥n a las v√≠ctimas abandonadas a su suerte y poner a la justicia otra vez en entredicho.

Qu√© m√°s puede esperar el mexicano de una Corte con encantadores antecedentes como la de condecorar a fines de los a√Īos setenta a delincuentes de la talla de Arturo El Negro Durazo, con todo y su toga y ribete, as√≠ como la de avalar criminales sentencias como la consagraci√≥n del anatocismo (cobrar intereses sobre intereses) que enriqueci√≥ aun m√°s a los banqueros de la √©poca y arruinaron a millones de mexicanos que vieron multiplicarse por cien y hasta por mil sus deudas con el famoso crack de la banca nacional en los a√Īos ochenta.

Impoluto, el money de Monex

Y la otra deprimente escena de la justicia la vivió el devaluado Instituto Federal Electoral, con la decisión de ¡un voto priísta! de exculpar al PRI del castigo por el uso de recursos cuantiosos y de dudosa procedencia, mediante Monex, en la contienda electoral por la Presidencia en 2012.

El voto de distinguidos militantes o aliados del PRI, como el ex procurador General de la Rep√ļblica, Sergio Garc√≠a Ram√≠rez, en cuya √©poca en el gobierno de Miguel de la Madrid floreci√≥ impune el narcotr√°fico, as√≠ como el del presidente del IFE, el orondo Leonardo Valdez Zurita, fiel guardi√°n de los intereses del pri√≠smo en su feudo, burl√≥ por tres sufragios contra dos el proyecto de sancionar al partido en el poder con una multa de 75 millones de pesos.

Hubo aqu√≠ un voto indecoroso que sirve de ejemplo de c√≥mo volvemos al pasado, cuando sin ning√ļn candor Garc√≠a Ram√≠rez¬† desempat√≥¬† el 2 contra 2 despu√©s que se hab√≠a abstenido de intervenir,¬† entrampado por su vieja amistad con los Gabinos Fraga, uno Moret y otro Pe√Īa, padre e hijo, ambos involucrados en el escandaloso manoseo de sumas multimillonarias por conducto de Monex para maniobrar en las elecciones.

Al final pudo m√°s lealtad de Garc√≠a Ram√≠rez al PRI que la verdad que all√≠ se ventilaba y, de esta manera, embarr√≥ su doble inter√©s con su voto de escaso valor √©tico y moral, todo al viejo estilo de la dictadura perfecta que tambi√©n por los recientes a√Īos ochentas le cost√≥ al Nobel de literatura Mario Vargas Llosa la expulsi√≥n del pa√≠s cuando bautizaba as√≠ en un simposio en la ciudad de M√©xico al r√©gimen revolucionario creado por Plutarco El√≠as Calles, aquel que respira a√ļn‚Ķ

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